Nota de los Editores de NuevOrdeN: las opiniones vertidas en estos articulos no tienen por que ser compartidas necesariamente por el equipo editorial de NuevOrdeN, solo muestran un punto de vista personal.
El Cerebro del Mundo: finanzas
y deuda externa como factores de dominio
por Adrian Salbuchi
Compañías
petroleras, consorcios industriales militares, agencias de seguridad, centrales
de información, canales mediáticos, todos ellos no pasan de
ser unas 'alas' o unas 'garras' de la hegemonía. El órgano
rector, su cerebro, el 'Politburó' del 'Reino' de U.S.A. es el C.F.R.
(Consejo de Relaciones Exteriores). Es extraño que muy pocos se atrevan
a señalar el 'nódulo principal', como dice Adrián Salbuchi,
del poder real en el 'Reino del Bien'.
El sistema de la Deuda Externa como instrumento de coloniaje sobre los pueblos
no es casual ni surgió espontáneamente. Se trata de un
sistema, por cuanto se encuadra dentro de un conjunto de objetivos políticos
verificables que emanan de grupos compactos identificables; se trata de un
instrumento por cuanto obliga legalmente a los Estados deudores a llevar adelante
políticas antisociales e ilegítimas; y, por último,
no es ni casual ni espontáneo por cuanto emana de los centros de planeamiento
geopolítico y geoeconómico de las fuerzas que imponen la globalización.
Esos centros conforman una red de administración del poder real que
tiene como nódulo principal al Council on Foreign Relations - "CFR"
(Consejo de Relaciones Exteriores) - fundado en los Estados Unidos en 1921
tras la primera guerra mundial. El mismo ha hecho sentir su poderosa
influencia sobre un conjunto de hechos clave que han marcado la historia
de este siglo y conducido al mundo a la etapa crítica del "nuevo orden
mundial" autocrático que hoy se erige detrás de la fachada
de la
"globalización".
I. La verdadera estructura del poder
mundial -
El Council on Foreign Relations (CFR) es una organización poco conocida
pero muy influyente en los asuntos internacionales que ha ido creciendo en
poder, prestigio y amplitud de ámbitos de acción, hasta tal
punto que ya en nuestros días podemos decir que conforma el auténtico
"cerebro del mundo" que direcciona el rumbo complejo e incierto hacia el
que se empuja y arrastra al planeta entero. No existe pueblo,
región o segmento económico, social, o político que
pueda extraerse a su influencia y
es, precisamente, el hecho de haber logrado permanecer "detrás del
telón" lo que le otorga al CFR su inusitada fuerza e influencia.
Hoy, el CFR conforma una organización discreta de muy bajo perfil
público y de alta efectividad, integrada por unos 3.600 miembros del
más alto calibre, prestigio e influencia en sus respectivas disciplinas
y ámbitos de poder.
De esta manera, reúne a altos directivos de instituciones financieras,
colosos industriales y medios de comunicación social; a investigadores
y académicos; a oficiales militares de máxima jerarquía;
y a políticos, funcionarios públicos y decanos de universidades,
facultades y centros de estudios. Sus objetivos fundamentales consisten
en identificar y evaluar amplios conjuntos de factores políticos, económicos, financieros, sociales,
culturales y militares que abarcan a toda faceta imaginable de la vida pública
y privada de los Estados Unidos, de sus Aliados y del resto del mundo.
Hoy, gracias al enorme poder de Estados Unidos, el ámbito de
análisis del CFR abarca al planeta entero. En rigor de verdad,
el CFR conforma un poderoso centro de análisis y planeamiento geopolítico
y estratégico.
Sus investigaciones y evaluaciones son realizadas por distintos investigadores
y grupos de trabajo conformados dentro del seno del CFR, que se dedican a
identificar amenazas y oportunidades del entorno mundial, evaluar las fuerzas
y debilidades de los intereses agrupados dentro del CFR, y realizar amplios
planes estratégicos, tácticos y operativos en todos los ámbitos
a los que nos hemos >referido. Aunque estas intensas, profundas
y efectivísimas tareas se realizan dentro del ámbito del
CFR, la clave para comprender su accionar radica en el hecho de que el CFR
jamás opera por sí misma, sino que son sus miembros individuales los que lo hacen. Y ello siempre desde
sus ámbitos formales de acción y poder, que son las empresas multi y transnacionales, los bancos internacionales, las
instituciones multilaterales
internacionales, los gobiernos, las universidades, las fuerzas armadas y
los medios de comunicación social.
Esos mismbros del CFR jamás invocan o siquiera aluden a su
pertenencia dentro de la institución, ni mucho menos
la invocan.
Los ámbitos naturales de poder de cada uno de sus miembros a los
que nos referimos son, por demás, muy poderosos ya que hoy encontramos
que son miembros del CFR buena parte de los presidentes, gerentes y accionistas
de las empresas Fortune 500[1] que en su conjunto manejan casi el 80% de
la economía estadounidense, emplean a más de 25 millones de
personas, y en su conjunto tienen un valor de mercado que equivale a dos
veces y media el PBI de los Estados Unidos. Pero también son
miembros del CFR los máximos directivos de los grandes bancos como
el Chase Manhattan de la familia Rockefeller que acaba de fusionarse con
el banco J P Morgan, el Bank of America y el actual número, CitiGroup,
cuya capitalización hoy
excede los 250.000 millones de dólares; los directivos y formadores
de opinión de los ocho monopolios multimedia
mundiales; los rectores y decanos de las grandes universidades y facutades
como Harvard, MIT Massachussets
Institute of Technology, Columbia, Johns Hopkins, Princeton, Yale, Stanford,
y Chicago; y - factor clave en
esta verdadera rueda de poder planetario -, los 150 puestos clave del gobierno
estadounidense incluyendo los
cargos más relevantes en sus fuerzas armadas.
En otra obra hemos brindado amplia información al respecto[2]; aquí
mencionamos a tan sólo unos pocos encumbrados y podersosos miembros
del CFR como David Rockefeller, Henry Kissinger, Bill Clinton, Zbigniew Brzezinski,
George H.W. Bush, la ex-secretaria de estado Madeleine Albright, el especulador
internacional George Soros, el juez de la corte suprema Stephen Breyer, Laurence
A. Tisch (presidente de la cadena Lowes/CBS), el secretario de estado Gral.
L. Colin Powell, Jack Welsh
(presidente de General Electric Company), W. Thomas Johnson (presidente
de CNN y hoy director de Aol/Time-Warner), Katherine Graham (recientemente
fallecida presidenta del grupo Washington Post / Newsweek / International
Herald Tribune); Richard Cheney (vicepresidente de EE. UU., ex-secretario
de defensa de George Bush (padre), y ex-presidente de la petrolera
Halliburton), Samuel "Sandy" Berger (asesor del presidente Clinton en seguridad
nacional), John M. Deutch (ex-director de la CIA del presidente Clinton),
Alan Greenspan (gobernador del Banco de la Reserva Federal), Stanley Fischer
(ex-director gerente del Fondo Monetario Internacional y actual director
del CitiGroup), Anne Krueger (actual vicedirectora del FMI), James D.
Wolfensohn (presidente del Banco Mundial), Paul Volcker (presidente del
CS First Boston Bank y ex-gobernador de
la Reserva Federal), John Reed (director y ex-presidente de CitiGroup);
los economistas Jeffrey Sachs, Lester
Thurow, Martin Feldman y Richard N Cooper; el ex-secretario del Tesoro,
ex-presidente de Goldman Sachs y actual co-Chairman de CitiGroup, Robert
E. Rubin, el ex-secretario de estado del presidente Reagan y "mediador" en
el conflicto de Malvinas, Gral. Alexander Haig, el "mediador" en el conflicto
de los Balcanes, Richard Holbrooke, el presidente de IBM, Louis V.
Gerstner, el senador demócrata por el estado de Maine, George J.
Mitchell, el diputado republicano, Newt
Gingrich, y la asesora del presidente Bush en seguridad nacional, Condoleeza
Rice, el representante comercial de
Bush Robert ZoellickMark Falcoff, Paul Wolfowitz, Richard N. Perle, y Richard
Armitage entre muchos otros.
Aquí, entonces, hallamos la clave de la alta efectividad del CFR,
por cuanto aquellas decisiones y planificaciones que se realizan y acuerdan
durante sus reuniones, conferencias, y grupos de trabajo a puertas cerradas,
son luego ejecutadas por sus diversos miembros desde sus ámbitos formales
de poder. ¡Y qué ámbitos de poder que son éstos!
Resulta lógico inferir que si dentro del CFR se diseña un
conjunto de planes respecto de, digamos, la globalización
de la economía y las finanzas, o cuales regiones del planeta tendrán
paz y prosperidad, y cuales se hundirán
en sangrientos conflictos, y se las decide llevar a cabo, entonces ¿que
duda puede haber que la acción coordinada
de personalidades como el presidente de la nación, sus secretarios
de estado, defensa, comercio y tesoro, de los
principales banqueros y financistas, capitanes de industria, directivos
de medios de difusión, militares y
académicos, habrá de conducir a resultados concretos, efectivos
y, por cierto, irresistibles?
En verdad, para comprender cómo funciona realmente el mundo actual,
resulta preciso diferenciar el poder formal
del poder real. Lo que los medios de difusión nos transmiten
con altísimo perfil público a diario en los noticieros de televisión
y y en los periódicos no es otra cosa que los resultados visibles
y concretos de las acciones de las estructuras del poder formal:
especialmente los gobiernos nacionales y la reacción de los mercados
ante las decisiones sualmente unilaterales
de la estructura tecnocrática y supranacional de las finanzas y las
empresas. Pero el poder real es aquél que de manera menos
visible, planifica y decide qué va a ocurrir cuándo, dónde,
y quienes lo ejecutarán.
El rol especial de los Estados Unidos de Norteamérica
Dado que Estados Unidos es hoy la única superpotencia del planeta,
resulta razonable suponer que la estructura de
poder mundial - pues de ello se trata - que administra el gobierno mundial,
lo hace transitoriamente desde el propio territorio y estructura política
y económica de los Estados Unidos. Ello no implica que el pueblo
estadounidense necesariamente forme parte de este esquema, sino más
bien que lo conforman sus elites y clase dirigente; el así llamado
Establishment. Se
trata, entonces, de poderes que operan dentro de Estados Unidos (como también
lo hacen dentro del Reino Unido,
Francia, Alemania, Japón, España, Argentina, Brasil y Corea),
pero no necesariamente pertenecen a los Estados
Unidos (como sus contrapartidas en otras naciones tampoco representan a
esos pueblos, ni obedecen necesariamente a
sus intereses).
Para comprender como funciona realmente Estados Unidos, conviene recordar
que sus políticas - especialmente su
política exterior - se administran desde Washington DC (ellos mismos
se refieren a su gobierno como "The
Administration") que es la sede del poder formal. Sin embargo, el
verdadero gobierno estadounidense impera
desde Nueva York, sede del poder real. Ello es comprensible
puesto que el poder real requiere de una
sólida e ininterrumpida continuidad y consistencia para poder llevar
a cabo complejas estrategias en el espacio y
el tiempo que abarcan a todo planeta y se proyectan a través de décadas
enteras. Estos centros de poder
rápidamente comprendieron hace ya muchas décadas que no hay
nada más ineficiente e ineficaz para la continuidad y
consistencia en el diseño y ejecución de estrategias políticas,
económicas, financieras y sociales, que el sistema democrático
que con su alto perfil público y periódicos recambios obliga
a dirigentes a dar permanentes explicaciones al demos a cada paso.
Cuánto mejor resulta operar discretamente, desde lo que formalmente
es un mero gentlemen's club[3] como el CFR,
del que hombres poderosos e influyentes son miembros, directivos o incluso
presidentes durante décadas enteras
sin tener que rendirle cuentas a absolutamente nadie, fuera de sus pares
dentro de la propia organización.
Así, 3.600 poderosas personas pueden ejercer una influencia
gigantesca sobre incontables miles de millones
de seres humanos en todo el planeta.
Se trata, en rigor de verdad, del eje central de una verdadera red de hombres
y mujeres poderosos, ya que el CFR es complementado por otras organizaciones
análogas tanto estadounidenses como internacionales especializadas
en el estudio de asuntos geopolíticos internacionales y promover el
actual modelo global: The Hudson Institute, The RAND Corporation[4],
The Brookings Institution, The Trilateral Commission[5], The World Economic
Forum, Aspen Institute, American
Enterprise Institute, Deutsche Gesellschaft für Auswärtigen Politik,
Bilderberg Group, Cato Institute, Tavestock institute, y el Carnegie Endowment
for International Peace, entre otros.
Todos estos think tanks o bancos de cerebros como se los denomina en el
país del norte, reúnen a los mejores
hombres en sus respectivos campos a condición de que estén
claramente alineados con las premisas básicas de
los objetivos políticos de los globalizadores: la creación
de un gobierno mundial privado, la erosión
sistemática de las estructuras de todos los estados-nación
soberanos (aunque no de todos de la misma manera ni al mismo tiempo, se entiende!),
la estandarización sociocultural, la imposición de un sistema
financiero globalizado especulativo-usurario, el alineamiento de la opinión
pública mundial a través de una poderosa acción psicológica
a nivel planetaria, y la
administración de un sistema de guerra global que mantenga la cohesión
de las masas a través del permanente azuzamiento contra algún
"enemigo", sea éste real o imaginario.[6]
Los primeros tiempos
-
Corría el mes de Mayo del año 1919, cuando un grupo compacto
de influyentes banqueros, abogados, políticos y
académicos - todos ellos participantes de las conversaciones entre
los Aliados vencedores y las Potencias Centrales derrotadas en los campos
de batalla europeos -, reunidos en el Hotel Majestic de París tomaron
una decisión trascendental: formar dos "bancos de cerebros" o logias
para defender los intereses mundiales anglonorteamericanos. Desde
estas instituciones que hoy
han crecido hasta formar el centro de planeamiento geopolítico y
geoeconómico más importante del planeta, se
ha venido diseñando a lo largo de ochenta años un nuevo orden
mundial que se acomoda a los intereses colonialistas anglo-norteamericanos
y de sus aliados de entonces y de hoy.
La estrategia consistía en fundar dos entidades: uno en Londres que
habría de denominarse el Royal Institute of
International Affairs (RIIA - Instituto Real de Relaciones Internacionales),
y otro en los Estados Unidos
que tomaría el nombre de Council on Foreign Relations (CFR), con
sede en la ciudad de Nueva York.
Ambas organizaciones portaban el claro sello ideológico del socialismo
gradual como eje de control colectivo que ya hacia fines del siglo XIX fuera
propugnado por la Sociedad Fabiana financiada por el Round Table Group del
magnate sudafricano, Cecil Rhodes y la familia de financistas cosmopolitas
Rothschild. Al CFR también le darían su apoyo y financiación
las más pudientes y
poderosas familias estadounidenses como Rockefeller, Morgan, Mellon, Harriman,
Aldrich, Schiff, Kahn, Warburg,
Lamont, Ford y Carnegie (ésta última, particularmente a través
de una organización precursora del CFR, la Carnegie Endowment for
International Peace).
Desde su creación, el CFR contó con un importante vocero que,
aún hoy, sigue siendo la publicación más prestigiosa
e influyente de los Estados Unidos en materia de análisis geopolítico:
Foreign Affairs, del que se dice que "lo que hoy se publica en "Foreign Affairs"
se transforma mañana en la política exterior oficial de los
Estados Unidos".
Entre los fundadores y primeros directivos del CFR, hallamos a hombres de
la talla de Allan Welsh Dulles, uno de los mayores exponentes de la comunidad
de planeamiento, inteligencia y espionaje estadounidense que consolidaría
la estructura de la CIA, central de inteligencia estadounidense; al periodista
Walter Lippmann director-fundador del semanario The New Republic
y agudo estratega en acción psicológica; a los banqueros Otto
H. Kahn, y Paul Moritz Warburg,[7] éste último
nacido en Alemania y emigrado a los Estados Unidos dónde en 1913
diseñó y promovió la legislación que desembocaría
en la creación del Federal Reserve Bank, el banco central privado
estadounidense que hasta nuestros días ejerce el
control sobre toda la estructura financiera de esa nación.
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial y como parte del "nuevo orden mundial"
de la posguerra, el Banco de la
Reserva Federal se vería complementado por el Fondo Monetario Internacional
y el Banco Mundial, también
creaciones de miembros del CFR. Estas tres instituciones en
su conjunto controlan el sistema financiero globalizado actual. Conviene
aquí señalar que la única verdadera globalización
que hoy se aprecia en el mundo es la del sistema financiero que ha escapado
a todo control nacional, pues los sistemas económico y político
hoy siguen transitoriamente centrados en torno al ámbito nacional.[8]
Entre los fundadores del CFR, hallamos por ejemplo al geógrafo y
presidente de la American Geographical Society, Isaiah Bowman, quien tendría
a su cargo el equipo angloestadounidense que redibujaría el mapa de
Europa tras la Primera Guerra Mundial y que - Tratado de Versalles mediante
-, tantos trastornos habría de traer en las décadas subsiguientes.
Fueron dos economistas del CFR, Owen D. Young y Charles Dawes, quienes durante
los años veinte diseñarían e impulsarían los planes
de
"refinanciación" de la deuda de guerra impuesta a Alemania por ese
mismo Tratado. Fueron miembros del CFR quienes como altos directivos
del Banco de la Reserva Federal generarían las distorsiones y astringencias
monetarias que ayudaron a desatar la crisis financiera de 1929.
Fueron miembros del CFR quienes presionarían sobre la opinión
pública - a través de los poderosos
medios de difusión bajo su control como las cadenas radiales NBC
y CBS y los periódicos Washington Post y New
York Times, para quebrar la neutralidad estadounidense ante la nueva guerra
desatada en Europa a partir de 1939.
La Segunda Guerra Mundial -
Durante esta contienda en la que Estados Unidos recién participaría
formalmente hacia fines de 1941, miembros de
alto rango dentro del CFR conformaron el War & Peace Studies Project
que se integró lisa y llanamente al
Departamento de Estado norteamericano[9] diseñando sus políticas
hacia el Japón y Alemania, y luego preparó otro
"nuevo orden mundial" para después de la previsible victoria Aliada.
De esta manera, el CFR diseñó y promovió la creación
a partir de 1945 de la Organización de las Naciones Unidas como instancia
de administración
política mundial y algunas de sus agencias económicas clave
como el FMI y el Banco Mundial, a través de sus miembros Alger Hiss[10],
John J. McCloy[11], W. Averell Harriman, Harry Dexter White[12], James Lovett[13],
Dean Acheson[14], George Kennan[15], Charles Bohlen[16] y otros, como así
también a través de las conferencias de Dumbarton Oaks (para
crear la ONU), Bretton Woods (para crear el FMI, Banco Mundial y el GATT/OMC),
Teherán y Yalta (conferencias en las que se acordó la división
del mundo en esferas de dominio entre Estados Unidos y la URSS).
Terminada aquella contienda, el Presidente Harry S. Truman instauraría
la conocida "Doctrina Truman" de seguridad nacional que toma como punto de
partida la doctrina del containment - contención del expansionismo
soviético - propuesta por otro miembro del CFR a la sazón embajador
en Moscú: George Kennan, en un conocido artículo aparecido
en las páginas de Foreign Affairs y firmado "X", como así también
la directiva NSC68 del National Security Council redactado por Paul Nitze,
del
CFR. Otro tanto fue el caso del así-llamado "Plan Marshall"
diseñado por un grupo de trabajo del CFR y ejecutado por W. Averell
Harriman entre otros.
El cerebro del mundo
De manera que para comprender al mundo contemporáneo, bien vale la
pena evaluar y analizar lo que hace, dice y
propaga el CFR, pues muchas de sus actividades no son secretas sino meramente
discretas. Cualquier persona
que visite su sede en la residencial Park Avenue esquina calle 68 de la
ciudad de Nueva York, como lo ha hecho el
autor de la presente nota, podrá obtener un ejemplar de su Memoria
y Balance en el que figuran descripciones oficiales de sus actividades y
la nómina de sus más de 3.600 miembros. De manera que
la información está disponible para quien quiera tomarse el
trabajo de pedirla y luego procesarla, analizarla y tomarse el trabajo de
correlacionarla con otros datos relacionadas
con esas mismas personas. Preciso es investigar la manera en que a
lo largo de este siglo el CFR - sólo o en coordinación con
otras organizaciones hermanadas - ha ejercido determinante influencia sobre
la más amplia gama de corrientes ideológicas, eventos políticos,
guerras, fenómenos de acción psicológica, crisis económicas
y financieras, encumbramientos y defenestraciones de personalidades de
alto relieve y otros hechos impactantes - muchos claramente inconfesables
- que han
marcado el rumbo de la humanidad a lo largo del tumultuoso siglo que acaba
de terminar.
Es que pareciera que nos tienen a todos demasiado ocupados y fascinados
como espectadores pasivos de los
vertiginosos eventos y hechos que a diario se suceden en todo el mundo,
como forma de asegurarse que a nadie - o
al menos a pocos -, se les ocurra fijar la atención en otro lado,
para identificar ya no tanto los efectos y resultados impactantes de muchas
decisiones y acciones encubiertas, sino más bien los orígenes
reales y concretos de esas mismas decisiones y acciones. Para
el éxito de este gigantesco fenómeno de acción psicológica
colectiva - pues de ello se trata -, los medios masivos
de comunicación social cumplen un rol vital y esencial. Pues
son ellos los instrumentos cuyo objetivo consiste
en propiciar la anulación de la capacidad de pensamiento independiente
y creativo entre los pueblos. Para ese fin
parecieran estar CNN, CBS, NBC, The New York Times, The Daily Telegraph,
Le Figaró, The Economist, The Wall
Street Journal, Le Monde, The Washington Post, Time, Newsweek, US News &
World Report, Business Week, RTVE,
todos dirigidos por personeros del CFR y/o de sus organizaciones hermanas
en otras naciones. Luego la información y opiniones que propagan
son repetidas ad nauseam por todos los medios "serios" en todos los países
del mundo.
En verdad, estos medios, la industria del entretenimiento y las estructuras
educacionales conforman una suerte de
continuum que contiene implícitamente un conjunto de ejes de acción
psicológica colectiva. Podríamos decir que en
términos generales una de las estrategias más importantes de
dicha acción psicológica se centra en ocultar o al
menos soslayar y disimular, tres realidades fundamentales que para las fuerzas
globalizadoras resultan muy poco
conveniente que sean debidamente conocidas y comprendidas por la opinión
pública mundial y en cada país:
· Cómo funciona realmente
el mundo. La opinión pública ha de pensar que el mundo
funciona según lo que
indican los medios de difusión; ha de creer que los gobernantes realmente
gobiernan y que son elegidos por la
voluntad soberana del pueblo. La realidad es muy diferente.
· Que la situación
de las distintas naciones puede que sea difícil pero que todo se terminará
resolviendo a
medida que el proceso de la globalización se enraíce. Ello
conlleva implícita la idea de que la felicidad de
las naciones se halla íntimamente ligada al nivel de alineamiento
a las pautas y exigencias del proceso
globalizador. En el caso de la Argentina, se pretende hacernos creer
que las cosas están mal pero que van a
mejorar; que es sólo cuestión de renegociar (¡una vez
más!) los pagos de la deuda externa, que es sólo cuestión
de flexibilizar alguna legislación, privatizar más empresas
y reformar el Estado para que todo se resuelva
como por arte de magia. La realidad es muy diferente. En el
caso de la Argentina, estamos ante la probable
desaparición lisa y llana de la Argentina dentro del Leviatán
globalizador.
· Que, nos guste o no, no
existen opciones a la globalización; que la misma es irresistible,
indetenible; que su poder es invulnerable y sus exigencias inapelables.
Pero aquí también la realidad resulta ser muy diferente.
La globalización no es tan poderosa e nvulnerable como se nos la presenta.
Tiene importantes contradicciones internas algunas de las cuales
abordaremos en el presente ensayo y - lo más importante
-, existen opciones y alternativas al modelo rígido y
único que ofrece al mundo.
Qué es la globalización, entonces?
Llegados a esta instancia, se plantea una pregunta esencial que es definir
qué es la globalización a la luz de esta realidad que observamos.
Aventuramos una definición en el sentido de que el proceso de la globalización
conforma una ideología que tiene claros objetivos e intereses políticos
y económicos. El vocablo "globalización", no es más
que un eufemismo que encubre
una realidad más profunda que los propios mentores del sistema han
definido desde hace casi un siglo como "nuevo
orden mundial": así denominaron el mundo tras la primer guerra mundial,
lo hicieron nuevamente tras la segunda
guerra mundial y, más recientemente, tras el colapso del imperio
soviético, según lo definió el entonces presidente George
Bush, padre del actual presidente electo.
La característica principal del fenómeno de la globalización
es que aunque sustenta su poder sobre lo económico y especialmente
lo financiero, en el planeamiento de sus intereses globales, conforma un
proceso auténticamente político. Como nos enseña
el politólo germano Carl Schmitt, el ámbito natural de la política
distingue entre amigos y enemigos, siendo la
definición que da de enemigo la clásica: no tanto un inimicus,
el enemigo personal de cada uno de nosotros
sino más bien en el sentido de hostis, que es el enemigo de la comunidad,
del grupo, de la institución, o de la
nación. Así, deviene en hostis todo grupo, nación,
ideología, credo, empresa, gobierno, ejército u otra organización
o fuerza que activa o pasivamente se oponga a los objetivos e intereses del
proceso de globalización.
Dentro de este marco conceptual, el principal hostis que los planificadores
de la globalización han identificado desde hace ya muchas décadas
es el concepto de lo nacional y el Estado-nación soberano como su
instrumento ejecutor. En pocas palabras, para defender y promover sus
intereses planetarios que prevé un modelo reingenierizado del mundo,
los promotores de la
globalización no tienen otra opción que combatir las raíces
de lo nacional en todo el mundo y a todos los Estado-nación soberanos;
cada uno según sus características, historia, fuerza relativa
y permeabilidad a alinearse al modelo globalizador. En las
elocuentes palabras de Richard Gardner, uno de los pensadores del CFR, "....En
pocas palabras, la 'casa del
orden mundial' tendrá que ser construida desde abajo para arriba.....impulsando
una carrera final alrededor de la
soberanía nacional, erosionándola pedazo a pedazo, con lo
que se logrará mucho mas que con el anticuado método del
asalto frontal" (el resaltado es nuestro). [17]
El modelo planetario propugnado por el CFR podríamos describirlo
como la conformación de una suerte de
"fábrica" planetaria creadora de bienes y servicios, con su contrapartida
de un "supermercado" planetario de
consumo de esos bienes y servicios. En ese modelo, la "góndola"
que le toca a la Argentina es la de mera
exportadora de commodities y los servicios de apoyo táctico asociados
con ellos. Es un modelo de una
Argentina de no más de 12 a 15 millones de personas....
En ese modelo planetario, no hay lugar para el estado-nación soberano,
por cuanto es un modelo
sustentado eminentemente sobre conceptos económicos y financieros;
es un proyecto ideado y alineado con un
conjunto de poderosísimos intereses privados.
En rigor de verdad, hoy podríamos
decir que la gran privatización que se ha dado en el mundo y por cierto
en
la Argentina no se limita a tal o cual empresa de ervicios públicos
o a un determinado segmento del
mercado. La gran privatización que se está produciendo
en el mundo y que se ha producido en la Argentina es la
privatización del poder. Ello se refleja elocuentemente
en la última Memoria y Balance del CFR correspondiente al año
1999, en la que el vicepresidente del CFR, Maurice Greenberg[18] nos anuncia
que en el mundo actual ya no se trata de diseñar tan solo una geopolítica
sino que el eje de poder hoy conforma una auténtica "geoeconomía",
que no es más que el blanqueo de
esta realidad que es la privatización del poder. Según
Greenberg, "En política exterior ha llegado el momento de
cambiar nuestro principio organizador central de la geopolítica a
la geoeconomía; de las preocupaciones
tradicionales del equilibrio de poder a los conceptos económicos
y de seguridad.....En mi opinión, la mayor
amenaza para la seguridad estadounidense provendría de un colapso
económico mundial."[19]
II. El problema argentino
El principal problema que afecta a la Argentina no es ni económico
ni financiero sino político. En gran medida hemos llegado a
la situación de crisis actual debido a que sistemáticamente
nuestras dirigencias políticas y empresarias han estado - conciente
o inconcientemente -, alineadas con el paradigma intelectual de los promovedores
de la globalización. Proponemos hacer un muy rápido repaso
de algunos de estos factores sobre los que nos hemos explayado en mayor detalle
en otra obra.[20]
La mano invisible de los mercados
Ciñámonos, entonces, a la problemática económica
ya que ésta es la que hoy con inusitada urgencia afecta,
preocupa y golpea a prácticamente todo el pueblo argentino.
Al abrir de par en par las puertas a las arbitrarias e inequitativas pautas
y paradigmas del neoliberalismo hipercapitalista, nuestros dirigentes nos
han dejado inermes ante las fuerzas del mercado; ante aquella proverbial
"mano invisible" preconizada por Adam Smith en 1776 al decir que los mercados
garantizarían la riqueza de las naciones. Hoy, sin embargo,
esa mano invisible más que una mano ha devenido en un verdadero
puño que nos golpea a todos con creciente violencia. Y no sólo
en la Argentina.
Pareciera llegada la hora de comprender que esa "mano invisible" - o puño
-, está articulada por un poderoso
brazo y que ambos son instrumentos de dominio de ese neoimperialismo del
nuevo orden mundial globalizador.
Ese musculoso "brazo" que controla y dirige a los mercados está
controlado, a su vez, por un verdadero "cerebro" que planifica y direcciona
todo el proceso globalizador, tanto desde el ámbito público
como el privado. Por eso resulta clave identificar y desentrañar
cuales son los planes que ese cerebro tiene y se propone realizar en relación
al mundo en general y la Argentina
en particular: de ahí la importancia de saber qué piensa, como
opera y qué planifica la red de poder real mundial
conformada en torno al CFR.
El drama argentino se debe en gran medida a que nuestros dirigentes políticos,
empresarios y académicos han asumido como propios - sea por (de)formación
profesional, por intereses creados o por debilidad de voluntad - el conjunto
de paradigmas intelectuales y pautas de pensamiento del enemigo - hostis
- globalizador. Difícilmente nos pueda ir bien como país
si dejamos en
manos de estas dirigencias los asuntos públicos (los privados también
lo están pero ello se puede corregir desde el ámbito público).
Obvio que temas fundamentales como las funciones indelegables del Estado,
la problemática de la moneda, la deuda externa y otros >factores
no podrán ser resueltos por hombres y mujeres - los apellidos resultan
por de más conocidos como para repetirlos aquí -, quienes se
sienten auténticamente identificados con el modelo planetario propugnado
por la
globalización.
En rigor de verdad, el modelo de dominio actual necesita imperiosamente
de una clase representante gerenciadora
local que ejecute su plan en la Argentina aunque más no sea por razones
de psicología colectiva (sería constitucionalmente ilegal y
quedaría poco prolijo que nuestros ministros de economía, presidentes
y gerentes del banco central, o presidentes fueran personeros directamente
relacionados al CFR que, por ejemplo, no portaran apellidos de raigambre
local o hablaran con
dificultad nuestro idioma).
Hechas estas aclaraciones, nos permitimos aborar un par de temas clave que
hacen a la gran problemática política
y económica argentina y que confluyen en el problema de la deuda
externa.
La Ley de Convertibilidad y sus consecuenciasMás allá del
hecho de que el diseño del plan de convertibilidad obedeció
en gran medida a las pautas y objetivos de la red de think tanks o bancos
de cerebros motorizada desde el Council on Foreign Relations, - esta vez
a través de, entre otros, Steve Hanke del Cato Institute, uno de los
principales asesores del ex-ministro de economía Domingo Cavallo -
debemos reinterpretar lo que significa realmente la Ley de Convertibilidad
de 1991.
La realidad es que - y de esto no podemos culparlos tan solo a Menem y a
Cavallo -, el origen del problema radica
en que en 1989 Argentina se quedó sin moneda. El Austral lisa
y llanamente desapareció como moneda creíble por cuanto dejó
de cumplir las cuatro funciones clave de toda moneda soberana y murió
hiperinflacionado
· medio de intercambio de bienes y servicios,
· unidad de medida de valor y precio,
· instrumento de atesoramiento (ahorro),
· instrumento de expansión económica
(crédito).
Los dos años, 1989 y 1990, vieron entonces algo realmente dramático
que se ha soslayado desde entonces y que
conforma el orígen fundamental de nuestros males actuales: la destrucción
de la moneda Argentina. Pero no
nos engañemos, la Ley de Convertibilidad no nos devolvió nuestra
moneda soberana, pues desde entonces Argentina
dejó de emitir moneda a través del Banco Central, el cual se
transformó en mero tenedor de una masa de divisas -
basicamente dólares estadounidenses -, que en lugar de ser puestas
en circulación lisa y llanamente, se las
retuvo para ser utilizadas como "respaldo" de cada peso emitido. De
forma tal que cada peso circulante no es más
que una suerte de vale que indica que el Banco Central dispone de un dólar
para respaldarlo. O sea que la tan
mentada convertibilidad es una dolarización encubierta y el peso
argentino no es más que una moneda falsa.
Para colmo, esos dólares ni siquiera se encuentran en el Banco Central
ya que se ha optado por invertirlos en el
exterior, mayormente en el Deutsche Bank de Nueva York.
Recuperar una moneda auténticamente soberana implicaría
restaurar al Banco Central para que ejerza todas las
funciones soberanas que legítimamente le corresponden por
derecho a un Estado soberano. Y vale recordar que la
función esencial de un banco central radica en su
capacidad de monetizar la economía nacional según las
necesidades de las fuerzas del trabajo, de la producción
y de las riquezas de la nación. Esa es la economía real
que poco o nada tiene que ver con alguna arbitraria masa
de dólares en sus arcas, o con algún conjunto de
parámetros y expectativas propias de especuladores,
agiotistas y usureros. Vale entonces recordar cuales son
aquellas funciones esenciales e indelegables de la banca
central en una nación soberana:
1. monetizar la economía según
sus verdaderas necesidades con el objetivo de mantener altos niveles de
producción y empleo, y niveles aceptables de inflación o deflación
de precios;
2. fijar la tasa de interés base para
todo el sistema bancario y financiero nacional;
3. fijar los encajes bancarios y supervisar
la operatoria de los bancos;
4. determinar o al menos influir sobre la
tasa de cambio respecto de las principales divisas mundiales.
La Ley de Convertibilidad le quitó las primeras dos funciones al
Banco Central argentino, por lo que nuestra
economía quedó inerme ante las medidas macrofinancieras adoptadas
por el Banco de la Reserva Federal de Estados
Unidos, las cuales usualmente no coinciden - ni tienen por qué coincidir
- con nuestras necesidades monetarias.
Hoy nuestro país importa la inflación del dólar,
lo que se manifiesta en un factor que profundiza nuestra recesión
y precipita la incipiente implosión económica y financiera
nacional.
La tercera función arriba mencionada resulta de bajo poder en un
sistema bancario como el nuestro que está
casi íntegramente desnacionalizado, mientras que la cuarta y última
función directamente no existe por cuanto
la convertibilidad ha fijado una paridad artificial, inicua y aparentemente
"inamovible" entre el peso y el
dólar.
¿Se viene la dolarización?
Nuevamente el economista del Cato Institute y de la Johns Hopkins University
de los Estados Unidos, Steve Hanke,
hoy recomienda apasionadamente la inmediata dolarización lisa y llana
de nuestra economía, proyecto al cual se han
alineado implícita y explícitamente personalidades comoDomingo
Cavallo, el menemista ex-secretario de
planeamiento Jorge Castro, el consultor Miguel Angel Broda, el presidente
del Banco Central, Pedro Pou, y el
"presidenciable" Ricardo Lopez Murphy.
Hanke vuelve a la carga increpándonos que "el gran error de Argentina
es no haber dolarizado su economía a principios de 1999 cuando el
entonces presidente Carlos Menem lo expuso y cuando un estudio que escribí
junto a Kurt Schuler lo respaldó. Insisto, dolarizar en 1999
hubiera beneficiado a la Argentina con un gran shock de confianza." Al preguntársele
a Hanke "qué opinaba de la idea de Rudiger Dornbusch de instaurar
un gobierno extranjero temporario", este señor respondió que
es una
idea que "merece atención....después de todo está claro
que la clase política argentina se ha demostrado incapaz
de hacer las cosas correctamente......entonces ¿porqué no
dejar que expertos extranjeros se encarguen de la
administración?"[21] Hanke fue uno de los principales asesores
de Domingo Cavallo en 1990/1991 en la
estructuración del Plan de Convertibilidad y en Marzo 1999 llegó
a redactar un proyecto de "ley de dolarización" (en inglés,
por supuesto), que debiera sancionar el Gobierno Argentino, tras la cuál
el Banco Central retendría funciones "meramente estadísticas".
O sea, nuestra política monetaria quedaría íntegramente
en manos de Alan Greenspan y sus congéneres en el CFR ya la Trilateral
Commission, Anne Krueger, John Taylor, George Bush y Horst Köhler quienes
-como todos sabemos - se preocupan mucho por promover el Bien Común
y defender el Interés Macional argentinos.
La dolarización promovida con un dogmatismo mesiánico por Carlos
Menem - probablemente junto con Cavallo el mayor Traidor a la Patria que
pisa actualmente nuestro suelo - implicaría ceder todos nuestros derechos
soberanos en materia financiera. No solo tendría un efecto estructural
sino que tendría un enorme efecto psicológico de graves consecuencias.
Pues el pueblo argentino descubriría que toda su vida económica
quedaría expresada, regida e instrumentada utilizando la moneda y
el modelo macroeconómico y financiero que conviene a la superpotencia
del norte. Nos obligaría a buscar una nueva
definición para el propio término "argentino"; ya que se desdibujaría
todo significado de ese vocablo.
Los ejes de la soberanía no son tanto los símbolos formales
como la bandera, el escudo nacional o un mapa
político determinado. Los ejes de la soberanía pasan
por el poder real del que dispone un Estado sobre los
resortes clave que hacen al destino y bienestar económico, financiero,
político, tecnológico, cultural y
militar de la comunidad de la que es instrumento. Dolarizar en la
Argentina implicaría empujarnos
aceleradamente hacia el abismo de la disolución nacional.
La deuda externa argentina
Visto desde la óptica de la estructura de poder descripta en el presente
ensayo, no caben dudas que
Argentina debe realizar el correcto diagnóstico en torno de su deuda
externa en el sentido de que la misma hoy
conforma la principal, si no única, hipótesis de conflicto
externo. Hoy, esta deuda externa conforma el
instrumento primario de dominio sobre la Argentina. A modo de propuesta
absolutamente imagniaria, si nuestro
país llegara a acceder por algún canal insospechado a enormes
fuentes de divisas que permitieran al gobierno -
sea del tinte político que sea -, saldar la totalidad de nuestra
deuda externa a los diversos acreedores inmediatamente, seguramente estaríamos
haciéndoles lo peor que se le puede hacer a este modelo globalizador:
nos estaríamos liberando de las cadenas de coloniaje que nos imponen,
les estaríamos estropeando un pingüe negocio
y, encima, los obligaríamos a tener que trabajar por cuanto los bancos
acreedores tendrían que buscar a algún
otro país iluso - por no decir estúpido - al cual prestarle
esos cientos de millones de dólares a tasas de interés usurarias.
No dudamos que si Argentina -o cualquier otro país endeudado o "economía
emergente" como hoy se nos ha dado
en llamar por cuanto ya ni nos consideran "países" sino economías"
- pudiera y decidiera saldar íntegramente su
deuda externa[22], los geopolíticos y geoeconomistas de los centros
de poder mundial buscarían y hallarían
cualquier cassus belli para rechazar nuestra pretensión y mantenernos
a sangre y fuego atados a las cadenas que hoy
nos aprisionan. De manera que a no confundirse: la deuda externa es
un sistema y un instrumento que beneficia
enormemente a los promotores de la globalización en lo político,
económico, social, y territorial.
Una clara conclusión que podemos derivar de todo esto es que el problema
de la deuda externa es entonces, por
sobre todo, un problema político por lo que no puede ni debe dejarse
en manos de economistas, financistas y los
consabidos "técnicos" y "especialistas", la mayoría de
los cuales han sido educados en las universidades del
sistema globalizador - Harvard, Columbia, Chicago - o trabajan para los
propios circuitos financieros y centros
bancarios de ese sistema. Parafraseando al agudo ex -primer
ministro francés Georges Clemenceau[23] quien
dijo que la guerra era demasiado importante para dejarla en manos de los
generales, hoy en Argentina podemos decir
que la deuda externa es demasiado importante para dejarla en manos de los
economistas y expertos.
Correspondientemente, la deuda externa requiere que se la inserte dentro
de un marco político que debe determinar
no solo las características propias del problema de la deuda si no
también las características del entorno
político dentro del cual se la debe abordar. Como aspecto primario,
debe evaluarse pragmáticamente cuales
son las fuerzas de poder relativo que asisten a la Argentina como país
deudor y al conjunto de sus acreedores.
Para resolver el problema de la deuda externa las razones técnicas,
financieras y jurídicas no bastarán. El factor
clave lo conforma el nivel de poder político, en el más amplio
sentido del término, del que dispondremos para
imponer nuestra voluntad, para obligar a las partes a sentarse en la mesa
de negociación, para esclarecer y
polarizar la opinión pública nacional, regional y mundial y
para resistir los embates encubiertos de todo tipo que
el propio sistema ejercitará contra nosotros. Pues en
política, todo se decide en base al poder del que se
dispone lo que un objetivo prioritario argentino debe ser recuperar el poder
perdido y mientras tanto no arriesgar
más de lo que estamos en condiciones de perder.
La deuda externa hoy es impagable. Apenas si pudimos pagar los intereses
de la deuda en el 2000 y los del 2001
- unos 13.000 millones por año . Debemos planificar otras
opciones que no sean la de "patear la pelota para
adelante" por cuanto adelante ya sólo parece haber un abismo.
Debemos generar un modelo de la deuda externa
por lo que entonces comprenderemos que no tenemos una deuda externa, sino
muchas y diferentes deudas externas.
Debemos dividir el problema en sus partes principales y no abordarlo
todo de una sola vez. Ello nos obligará a
rechazar toda postura irracional e infantil y en el tema de la deuda externa
existen dos posturas extremas y por
ende absolutamente inflantiles: no se paga la deuda (postura infantil de
la izquierda con su grito de guerra
"minga al FMI"[24]) y la deuda se paga pase lo que pase (postura infantil
sostenida por el gobierno actual y
anterior[25]).
En rigor de verdad, la deuda requiere ser negociada tramo por tramo y parte
por parte. El dictámen del juez Jorge
Ballesteros del 13 de julio de 2000 es un instrumento importantísimo
que se ha tratado por distintos expertos
en el presente compendio. Queda en claro que la deuda contratada bajo
el último gobierno militar entre 1976 y
1983 es claramente ilegítima en sus orígenes, destino, y aspectos
formales que hacen a la misma. La presión
mediática mundial iniciada en los años setenta y especialmente
en los ochenta y noventa obligaron a
investigar las acciones de las cuatro juntas militares durante la lucha
antisubversiva habiéndose persuadido a
la opinión pública de la existencia de 30.000 desaparecidos
y horrendos crímenes de todo tipo. Más allá del
fuerte componente de acción psicológica manipulada desde el
exterior que hubo en torno a todo este proceso - del que la reciente "crisis"
de las "Madres de la Plaza de Mayo" y su insólita jefa, Hebe de Bonafini
son apenas la punta del iceberg -, debemos aceptar que aquél gobierno
devino en ilegítimo por sus distintos accionares políticos
y económicos. El propio gobierno democrático de Raúl
Alfonsín hizo juzgar y condenar a las cuatro juntas militares.
La pregunta obvia, entonces, se impone: si el gobierno del "proceso" fue
ilegítimo, ¿por qué debemos hacernos
cargo de pagar las ilegítimas deudas que contrataron a través
de sus operadores políticos, económicos y
financieros de entonces? ¿Por qué debemos pagar esa deuda
más sus intereses que hoy conforman más de la mitad
de la deuda externa argentina y que fuera generada por figuras emblemáticas
de aquél oprobioso gobierno como lo
son José Alfredo Martínez de Hoz, Jorge Wehbe, Domingo Cavallo,
Roberto Alemann, Adolfo Diz, Guillermo Walter
Klein, José Luis Machinea y tantos más?
Se nos responderá que buena parte de esa deuda que originalmente
se repartía entre unos veinte bancos, hoy
gracias al ingenioso Plan Brady concertado por Menem y Cavallo, se ha atomizado
entre unos dos millones de
inversores. Responderemos que toda inversión implica riesgo
y que haber invertido en bonos de deuda contratada
por un gobierno ilegítimo, golpista y antidemocrático claramente
contenía una cuota de riesgo. Se nos
responderá que entre esos millones de inversores hay ciudadanos y
empresas argentinas incluyendo a las AFJP.
Responderemos diciendo que nuestro objetivo es obligar a todas las
partes a sentarse en la mesa de negociación
para ver como se resuelve un problema gravísimo que es un problema
de todos y no solo un problema del pueblo
argentino respecto del cual se pretende resolverlo en forma simplista haciendo
que se lo resuelva únicamente
con nuestro y solamente nuestro sacrificio.
Es hora que se sienten a esa mesa de negociaciones el gobierno, los bancos
internacionales, los fondos de
inversión, el FMI y otros entes multilaterales, y todos los demás
actores en este verdadero drama de la deuda
externa.
Hacia un modelo de la deuda externa
Ello implica elaborar un conjunto de ejes estratégicos para abordar
el problema de la deuda externa
que esbozamos en el cuadro siguiente, que procurar determinar qué
parte de la deuda es legítima y que parte
no lo es. El pago riguroso de nuestra deuda legítimamente contratada
nos generará la credbilidad
necesaria para renegociar los tramos cuya legitimidad esté puesta
en duda por diversas razones.
Luego debemos determinar de lo que corresponda pagar, cómo se condicen
los compromisos con nuestras reales
posibilidades de pago, procurando negociar un tratamiento arancelario más
favorable para nuestros productos en
determinados mercados y toda una amplia serie de factores políticos,
jurídicos, económicos, y financieros que deben
ser evaluados en su justa proporción.
La República Argentina debe renegociar su deuda pública, interna
y externa, basándose sobre tres conceptos clave:
o investigar su legitimidad por el Congreso[26],
o administrar la insolvencia del Estado
declarada a
fines del 2001,
o determinar la corresponsabilidad de
los
acreedores y otros operadores.
Legitimidad:
Debe hacerse una clara distinción entre deuda legítima e ilegítima.
· Deuda legítima:
se debe pagar, a lo sumo renegociando sus plazos en base a nuestras reales
posibilidades de pago;
· Deuda ilegítima
se debe repudiar o, al menos, renegociar íntegramente.
· Entendemos por "deuda
ilegítima", aquella que se generó mediante operaciones que
se hayan concretado
con vicios tales como sobreprecios, ilícitos penales para el derecho
interno como para el internacional, anatocismo
(capitalización de intereses), "deudas odiosas" según la jurisprudencia
internacional, etc.
· El concepto de
ilegitimidad no puede soslayar el problema clave que representa el actual
sistema de la
usura, que permitió que en los últimos 20 años pagáramos
más de u$s 120.000 millones en intereses y, sin embargo,
cada vez debamos más[27].
· Introducir en la
discusión pòr la renegociación de la deuda un aspecto
hasta la fecha soslayado: el de la
capacidad de los funcionarios que suscribieron los acuerdos que generaron
e incrementaron geométricamente la
deuda pública, inobservando claras disposiciones constitucionales
cuyo desconocimiento los acreedores no
pueden invocar.
· Seguir la recomendación
efectuada por el juez federal Jorge Ballesteros al Congreso de la Nación
en su
sentencia del 14-Jul-2000 en los autos caratulados: "Olmos Alejandro s/denuncia"
(Causa Nº 14.467)[28].
Insolvencia:
Argentina debe administrar su actual insolvencia financiera, a fin de evitar
que operadores internos y externos de los acreedores nos impongan una suerte
de concurso preventivo de acreedores", declarando nuestra subsiguiente quiebra
económica. Esto último les abriría el camino a las estructuras
de poder del Nuevo Orden Mundial para "disponer de nuestros activos", que
hoy
tienen un nombre concreto: el territorio nacional. En especial la
Patagonia, cuya apropiación esos mismos centros mundiales vienen proyectando
desde hace mucho tiempo, utilizando tácticas de guerra económico-financiera
y psicológica.
Corresponsabilidad:
Exigir la asunción de la responsabilidad que le compete a cada una
las partes involucradas:
· los entes multilaterales
como el FMI y el Banco Mundial, que supuestamente monitorearon la economía
argentina desde 1976.
La Argentina, como país miembro del FMI, debe requerir una inmediata
auditoría independiente de las políticas e
intencionalidades de dicha institución a fin de determinar por cuáles
razones técnicas ese organismo
impuso y avaló a lo largo de varias décadas, políticas
descarriadas para nuestro país. Debe, a su vez,
determinarse si las mismas obedecieron a intereses bancarios privados, de
otros gobiernos o de los centros
de planeamiento del Nuevo Orden Mundial.
· los bancos internacionales
y fondos de inversión, que nos prestaron, pese a conocer la incapacidad
de pago, tanto del Estado Nacional como de las provincias, municipios y empresas
privadas, según surge de sus propias evaluaciones, las realizadas
por las calificadoras de riesgo y las grandes auditoras globales.
· los funcionarios
de gobierno y los operadores privados quienes, desde hace décadas,
fueron y son
instrumento de quienes promovieron el alto endeudamiento de la Nación,
a sabiendas que ésta no podría
afrontarlo.[29]
III. La crisis venidera del sistema financiero globalizado
La crisis no es sólo de la Argentina.Deuda externa, déficit
fiscal, saldo comercial negativo, altas tasas de interés, cesación
de pagos, el "corralito", hiperinflación. Estos son apenas algunos
de los graves peligros que en forma crónica acechan a la
economía argentina y que sirven para mantenernos apesumbrados y a
nuestras dirigencias dócilmente
alineadas detrás del modelo neoliberal de la globalización
y serviles ante sus exigencias y "recetas".
Pero hay algo más detrás de todo esto que nos estaría
indicando a las claras que la crisis no es sólo de la
Argentina. Ni siquiera lo es solamente de la región o del conjunto
de los así-llamados países "emergentes". La
verdadera y mucho más grave crisis que se nos viene encima como una
locomotora a toda velocidad es la crisis
del sistema capitalista globalizado. Y esa sí que no la podremos
evitar.
Los que conocen el tema en el propio primer mundo ya hablan de un "colapso
controlado del sistema financiero
global" De manera que más vale que vayamos comprendiendo de
que se trata; que sepamos cuales son las graves
amenazas que este colapso conlleva y - tan o más importante - cuales
son las ventajosas oportunidades que
también representa y que la Argentina y nuestra región podremos
aprovechar si somos previsores e inteligentes.
¿Una hiperinflación planetaria?
Como todos sabemos, el gato es un animal de paso silencioso y movimientos
sigilosos. Rara vez oímos
indicios de su presencia hasta que decide dar sus certeros zarpasos.
Por eso, si somos dueños de un
simpático felino y deseamos conocer por dónde anda en nuestro
hogar, existe una solución simple cual es ponerle
un collar con algún elemento sonoro: literamente, "ponerle cascabel
al gato". Esta simple metáfora puede
ayudarnos a comprender la grave realidad actual de Argentina y del mundo.
A modo de comparación, el lector seguramente recordará la
hiperinflación argentina de 1989 bajo el gobierno radical
del Dr. Raúl Alfonsín. A principios de aquel fatídico
año, su gobierno "rompió" con el Fondo Monetario Internacional,
comportamiento que no se condijo con las pautas de lo "políticamente
correcto" exigido por el sistema de la globalización que ya entonces
se encontraba en plena marcha. Bastaron unas pocas semanas para que
a Alfonsín se le escapara la situación totalmente de las manos.
Marzo del '89 vió una fuerte escalada inflacionaria que en Junio llegó
al 115% mensual para
llegar a un pico del 200% en Julio: para Diciembre habíamos llegado
a la locura de una inflación anual acumulada de más del 5000%.
¿Qué fue lo que entonces pasó? El pueblo argentino
percibió claramente que el gobierno emitía muchísimo
más
dinero del que se condecía con la economía real del trabajo,
la producción y el consumo. Comprendió inmediatamente
que el gobierno le estaba robando a través de una emisión monetaria
sin respaldo alguno y sin control. Se dió cuenta que la Argentina
dejaba de tener moneda propia: que toda la política económica
del gobierno era un fraude y una mentira. Por eso, cuando
teníamos algunos Australes en la mano, lo primero que hacíamos
era sacárnoslos de encima: corríamos a cambiarlos por dólares
- aunque fuese a billetes de baja denominación: 5, 10, 20 dólares
para los atribulados bolsillos de los trabajadores que pretendían
seguir comiendo en los días venidero. O sino, comprábamos
cualquier cosa y a cualquier precio: a ciegas, prácticamente.
Pues el Austral había dejado de cumplir dos de las cuatro funciones
clave y únicas del dinero: la de medio de
intercambio de bienes y servicios, y la de unidad de medida para determinar
el precio de esos bienes y
servicios[30]. El desastre resultó evidente: todos comprendimos
que "el rey andaba desnudo"; en pocas
palabras, le pusimos el cascabel al gato. El resto, es historia.
Si volvemos a nuestros días, encontraremos que aunque parezca mentira,
hoy es todo el planeta el que se
encuentra ante una situación análoga a la que se encontraba
nuestro país en 1989. Y le vamos a explicar
porqué:
· Resulta que
ester modelo de finanzas globales ha generado una cantidad gigantesca de
dinero espúreo:
dinero escriptural; dinero que solo existe en los servidores y las pantallas
de computadora de los bancos,
agentes bursátiles, administradores de fondos y especuladores del
sistema financiero global.
· Según
datos del FMI, del Banco Mundial y de la Reserva Federal, recogidos por el
prestigioso semanario
británico "The Economist", el monto diario comercializado por ese
sistema financiero global hoy excede los $
2.200.000.000.000 (dos billones doscientos mil millones de dólares).
Enfatizamos que este monto es diario y para
ponerlo en su justa dimension, 2,2 billones de dolar diarios equivale a
quince veces el PBI anual de la Argentina y a un cuarto del PBI anual de
los Estados Unidos.
· Pero lo más
interesante del caso es que este monto solo se corresponde en apenas un 5%
a la "economía
real", o sea la economía de la producción, el trabajo y los
bienes reales. El 95% restante, según el gurú del
management austríaco-norteamericano Peter Drucker, en su obra "La
Sociedad Poscapitalista", corresponde a la
"economía simbólica" que nada tiene que ver con la economía
física: en buen romance, ese 95% corresponde a
la especulación parasitaria; a la timba alocada del juego bursátil,
de los derivatives, de las colocaciones a interés compuesto usurario,
y a los miles de sofisticados instrumentos financieros cuyo sofisma procurar
encubrir lo que realmente son: instrumentos de especulación parasitaria.
· Es este juego
monstruoso y perverso que hace a la propia fibra del sistema capitalista,
el que ha
conducido al mundo globalizado al desastre actual de hambre, pobreza, desempleo
y postración para la vasta
mayoría de los atribulados habitantes de este planeta (ver recuadro).
· Como un tumor
canceroso maligno, el sistema financiero global hoy ha crecido a un punto
tal que está
por aniquilar a toda la economía mundial. La "burbuja financiera"
que tanto preocupa al sistema está a punto de
estallar y cuando lo haga, esta vez, arrastrará al mundo entero hacia
un abismo tremendo. ¿Por qué? Porque la
cantidad de "dinero" que estos instrumentos financieros creados de la nada
representan, hoy excede en entre 10 y
15 veces el PBI de todo el planeta; o sea, existe muchísimo más
dinero del que se corresponde con la economía real de la producción,
los bienes y el trabajo.
Y cuando hay un exceso de dinero en un sistema económico, el
equilibrio solo puede venir de dos maneras:
(a) o se lo logra "voluntariamente" haciendo desaparecer el 90% de ese dinero
virtual en todas sus formas (proceso
casi imposible de lograr) o (b), se lo impone "a la fuerza" a través
de un sinceramiento de los precios en relación a esa cantidad real
de dinero, haciendo que aquellos suban 10 o 15 veces: o sea, a través
de la hiperinflación.
· Hoy no quedan
otras opciones que no sean las de una hiperinflación global, a través
de una suerte de
colapso controlado de todo el sistema financiero. Y eso va a traer
muchísimos problemas para todo el mundo. Los
que están al tanto de esta inminente catástrofe van tomando
sus medidas preventivas: de ahí las fusiones
gigantescas que se han producido en la última década entre
multinacionales en todos los sectores, a fin "estar
mejor preparados" para sobrellevar la tormenta venidera. Para Argentina
y nuestra región será un cimbronazo como
pocos pero que también representa una oportunidad si sabemos preverlo,
evaluarlo y planificarlo inteligentemente. Esa hiperinflación
tendrá al dólar, el euro y el yen como principales protagonistas
y allanará el camino para un total rediseño del sistema financiero
global con una única moneda mundial y supranacional.
· Todo esto
tiene a los centros de poder muy preocupados. Por eso su principal
instrumento de planeamiento geopolítico global - la entidad privada
Council on Foreign Relations de Nueva York - viene trabajando intensamente
y al máximo nivel para defender intereses puntuales y aprovechar las
ventajas que surgirán de esta hoy indetenible crisis planetaria.
The Financial Vulnerabilities Project ("Proyecto" o Programa de Vulnerabilidades
Financieras) -
Un ejemplo concreto de esta planificación lo vemos en este programa
de planeamiento geopolítico del centro de
poder real mundial que se realiza en el Council on Foreign Relations que
el mismo describe como un "muy
importante programa que analiza las relaciones y conexiones entre las vulnerabilidades
financieras de los
Estados Unidos y asuntos más amplios relacionados con asuntos económicos,
política exterior estadounidense y
asuntos de seguridad nacional." Constituido hacia fines de 1999, el
CFR indica que"nuestra premisa es que la
amenaza más importante a corto plazo para el liderazgo mundial de
los Estados Unidos y correspondientemente para
su seguridad, sería una caída aguda de los mercados bursátiles
estadounidenses. Ello seguramente
desestabilizaría la economía norteamericana en un momento en
que su fortaleza resulta crítica para la prosperidad
económica y la salud financiera de otras naciones, su estabilidad
politica y, en ultima instancia, la seguridad
internacional." De esta manera enfatiza la importancia de estar
preparados para "cualquier crisis financiera
imprevista".
El jefe del programa, Roger Kubarych, académico al servicio del CFR,
indica que el mismo "pretende
obligarnos a pensar como transitar por eventos de alto costo y baja probabilidad".
Dado que se trata de una auténtica guerra que las fuerzas de la globalización
enquistadas en los Estados Unidos
libran contra todo el planeta, han realizado un simulacro de guerra que
arroja algunos detalles interesantes:
Simulacro de crisis (guerra) financiera realizado el 22 de enero de 2000
El mismo duró 8 horas y planteó una supuesta crisis financiera
que se produciría en Julio 2000 que generó una
serie de escenarios de crisis:
· una inminente
invasión rusa a Ucrania (debido al default de Ucrania sobre su deuda
con Rusia), afectado de una fuerte crisis, Brasil paga sus deudas a bancos
europeos pero no a los banco estadounidenses;
·
la subsidiaria de una gran aseguradora britanica genera caos en los mercado
de los derivados (o sea, precisamente en uno de los mayores rubros especulativos
que hemos descriptos precedentemente),
· miles de
estadounidenses litigian contra sus fondos de pensiones por mal administración.
(sobreexposición bursátil).
· caída
del índice bursátil de la bolsa neoyorquina Dow Jones de 10.000
a 8.800 y luego a 7.100 puntos en pocos días
Protagonistas del simulacro
El mismo se conformó de cuatro equipos de los máximos expertos
del sistema que impersonaban a autoridades clave
como el presidente de Estados Unidos, sus principales ministros, las autoridades
de la Reserva Federal, el FMI y otras organizaciones públicas y privadas:
(1) Equipo monetario y financero que se relacionó con
las funciones del Banco de la Reserva Federal,
(2) Equipo de Economia y Comercio (que se relacionó con
las funciones del Depto. del Tesoro,
(3) Asuntos regulatorios y
(4) Seguridad Nacional (Deptos. de Defensa, CIA, FBI y la Agencia
de Seguridad Nacional entre otros).[31]
Sus miembros incluyeron a
· John Heimann - Chairman,
Financial Stability Institute. Miembro del CFR.
· Ernie Patrikis - ex-Nro
2 en el Federal Reserve Board of NY (hoy con la aseguradora AIG). .
Miembro del CFR
· Peter Fisher - actual
jefe de mercados de capitales del Federal Reserve Bank of New York.
Miembro del CFR
· Robert Hormats - CEO,
Goldmann Sachs. Miembro del CFR
· Jessica Einhorn - Economista,
ex-tesorera Banco Mundial. Miembro del CFR
· Scott Pardee - profesor
en economia, ex director Federal Reserva Bank of New York. Miembro
del CFR
· Robert Carswell - Director,
Shearman & Sterling. Miembro del CFR
· David Hale - Economista
en jefe, Zurich Financial Services. Miembro del CFR
· David Duffie - Capt. de
la Marina USA
La prestigiosa revista británica, "Euromoney" en su numero del 10
de marzo del 2000 publica un artículo
escrito por un observador que estuvo en la sede del CFR cuando se llevó
a cabo este simulacro de guerra, quien
relata algunas frases que escuchó de boca de los participantes a
medida que él se desplazaba entre los
mismo:
· El índice Dow Jones
cae a 8.500: "Las ventas minoristas han caído. ¿Qué
está haciendo el FED?[32]
¿No es hora ya que bombéen liquidez en el sistema?"
· Venezuela toma una actitud
díscola: "La importancia de Venezuela no es el petroleo sino si
Venezuela va a levantar una ola en Latinoamerica. ¿Qué
mensaje debiéramos mandarle a ese presidente Chavez que
tanto interfiere? ¿Debiera el Depto del Tesoro confiscar todos
los bienes venezolanos? ¿Se lo debiera asesinar a
Chavez? [el énfasis es nuestro por cuanto refleja la mentalidad
con la que el sistema de la globalización pretende administrar el
planeta]. Antes de realizar ninguna acción encubierta, debemos
tener en claro cuales son nuestros objetivos en politica exterior"
Agrega el obsevador que "la sola insinuación de que se estaba considerando
un asesinato para resolver un dificil problema de banca central golpearía
los precios bursátiles y patrimoniales en apenas segundos."
· Una Argentina desorientada
"se ve contagiada por la crisis y pide una nueva linea de Swaps al FED y
acceso
al fondo de estabilizacion cambiaria norteamericano, sino tendrá
que abandonar la convertibilidad".
· Se insinúa, incluso,
un conato de golpe de estado en su propio seno ante la crisis: "¿Se
encuentra discapacitado el presidente (de los EEUU) para gobernar? ¿Qué
hemos de hacer al respecto?"
· Administran su geopolítica
en Eurasia según las doctrinas de Zbigniew Brzezinski (CFR y Trilateral
Commission), quien se basa sobre las pautas de grandes geopolíticos
como Halford MacKinder y el Gral. Karl
Haushofer: "La Secretaria de Estado Madeleine Albright sintetiza la situacion
geopolitca. Existe una resolucion del consejo de seguridad de la ONU
para que Rusia no invada a Ucrania.."
· Más ataques contra
el backyard estadounidense: Larry Summers informa sobre la situacion financiera:
preocupacion por el sistema bancario mejicano; miedo de contagio de la crisis
del Brasil.. El Secretario del
Tesoro se encuentra considerando la confiscacion de todos los bienes brasileros
en los Estados Unidos".
Conferencia del CFR: "The Next Financial Crisis: Warning Signs, Damage Control
and Impact" (La Proxima Crisis
Financiera: Indicios de Alerta, Control de Daños e Impacto") -
Luego del simulacro, el Programa de Vulnerabilidades Financieras realizó
una interesante conferencia el 12 y
13 de Julio 2000 en la sede del CFR, presidida por Alan Greenspan, gobernador
del Banco de la Reserva Federal.
"Esta conferencia reunió a profesionales de los mercados financieros,
del mundo de los negocios y funcionarios
responsables de las áreas de política exterior y seguridad
nacional, quienes evaluaron como mejorar su capacidad para identificar y
administrar riesgos que afecten al sistema global. Todos los participantes
tuvieron oportunidad de aprender más acerca como se realiza la construcción
de escenarios de planeamiento y el uso de los simulacros como herramientas
para una mejor
administración de riesgos. A su vez, pudieron oír a
los principales expertos evaluar vulnerabilidades regionales
y de países puntuales, puntos de presion yoportunidades". Se
realizaron "Pruebas de Tolerancia del Sistema" (Stress Testinghe System),
utilizando simulacros y juegos de guerra para la próxima crisis financiera.
Su peor escenario sería otro colapso bursátil como el de 1987
(en realidad, el que se viene será mucho más grave), y se preguntan:
"¿Los consumidores se aguantarán a Wall
Street en la próxima crisis? ¿Cómo responderá
el público teniendo en cuenta la creciente participación de
los
inversores comunes en los mercados? ¿Habrá una reacción
política? ¿Que podrá hacerse con los mercados,
con los
posibles juicios y las reacciones políticas? ¿Se está
>poniendo a riesgo la propagación de una cultura bursátil
internacional ("an internationational equity culture")?" [el énfasis
es nuestro]. "¿Cual será la proxima gran
inversion en los mercados: tecnologías informáticas como motorizadoras
de los mercados? ¿O serán avances en la
ciencia del genoma humano o en la robótica o en otras tecnologías?
Discurso de Alan Greenspan (12 de julio de 2000)
Entre muchos otros conceptos en su discurso ante el CFR, el gobernador de
la Reserva Federal señaló que:
"Lo que no sabemos a ciencia cierta pero sospechamos fuertemente es que
una importante razón por la que el
comercio mundial sigue creciendo rápidamente es la expansión
de las finanzas globales. Esta aceleración en
si misma pareciera requerir formas cada vez más nuevas y tramos más
complejos de intermediación financiera."
".la estabilidad inherente de lo que puede correctamente describirse como
un nuevo sistema financiero
>internacional ha sido puesto en duda por el colapso financiero mejicano
de 1994 y los más recientes episodios
en Asia y otras partes." [el énfasis es nuestro]
A su vez, Jessica Einhorn, quien en el simulacro de guerra asumió
el rol de vicegobernadora del Banco de
Reserva Federal lo dijo con excepcional elocuencia: "lo vital es que mantuvimos
los mercados abiertos y dejamos
que otras cosas siguieran su curso natural. Bajamos los niveles de
liquidez y luego los aumentamos. Lo principal
consistió en crear una percepción de confianza". He
ahí la cuestión: pues lo que nos están diciendo es que
la
clave radica en que nadie le ponga cascabel al gato. Que siga la "confianza",
pues el dinero vale o no vale según
la percepción y confianza de la gente, o sea, según una percepción
principalmente psicológica.
El mundo se encuentra al borde de una crisis como jamás se ha visto.
Y aquél que lo crea improbable, lo
invitamos a que medite qué hubiéramos pensado si en 1988 nos
hubieran dicho que apenas tres años después iba a
caer el Muro de Berlín, Alemania se reunificaría, el imperio
soviético se fracturaría en mil pedazos y se
convertiría al capitalismo. Improbable, ¿no? Y
sin embargo, eso es precisamente lo que ocurrió. Hoy lo más
importante que podemos hacer es ser previsores, entender de qué se
trata y, por sobre todas las cosas, ponerle cascabel al gato.
Implicancias para la Argentina -
Dentro de este contexto, ¿qué pensar de nuestros multimedia
locales que se limitan a procesar y
retransmitir el "orden informático global" impuesto por aquellos
medios? Pues esa y no otra es la función
primordial de medios como La Nación, Clarín, Telefé,
América, El Cronista, Noticias, y muchos otros que no
hacen más que repetir lo que sus propios accionistas y directivos
demandan, y como todos sabemos, esos
accionistas y directivos son las empresas e intereses supranacionales que
hemos descripto. Así, de manera
indirecta pero efectiva, el CFR también logra hacer sentir su poderosa
influencia en la Argentina y en
nuestra región y se asegura que casi nadie en nuestro país
se atreva a pensar.
A medida que tomemos conciencia de esta realidad, el camino a seguir se
torna cada vez más claro. Y, en rigor
de verdad, no es tan complicado como parece. Pues tan sólo
se trata de volver a aprender a pensar con el propio
cerebro. De evaluar nuestros intereses, de ver el mundo desde nuestra
óptica e idiosincrasia. No es necesario
"inventar la rueda", pues si el modelo metodológico de organización,
planeamiento y gerenciamiento político,
económico, financiero y social ha dado al mundo anglo-sajón
tan grandes logros, pues, entonces, ¡aprendamos de él!
¿Porqué no constituir en nuestro país un "banco de
cerebros" que reúna a las mejores personas de nuestros
diversos ámbitos para que trabajen en pos de la recuperación
de la Argentina como nación auténticamente
soberana e independiente; que pueda interactuar con las fuerzas públicas
y privadas de las demás naciones y
segmentos del planeta de manera coherente y consistente?
Ello implicaría empezar a comprender a la tan mentada globalizacion
por lo que realmente es: un amplísimo
conjunto de amenazas y oportunidades, que hemos de aprovechar y evitar según
sea el caso. Debemos comprender
cuales son las fuerzas y debilidades relativas con las que enfrentamos al
resto del mundo. Hoy la globalización
conforma una ideología promovida por el nuevo orden mundial
que procura reingenierizar al planeta entero
según un conjunto muy puntual e identificable de objetivos e intereses
que no coinciden para nada con el
Bien Común y el Interés Nacional argentinos. Ello nos conduciría
a diagramar políticas coherentes según
nuestros intereses. En verdad, ello implicaría comenzar
a pensar la Argentina.
Buenos Aires, Córdoba - Mayo 2002
· © Adrian
Salbuchi, Córdoba y Buenos Aires,
2001 y 2002 - Version actualizada al 10-Oct-02
· Permitida
su reproducción parcial y/o total si
se cita la fuente en forma detallada.
·
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[1] Las "Fortune 500" son las 500 mayores empresas de los Estados Unidos
según el ranking que anualmente publica la
revista "Fortune".
[2] Ver el ensayo El Cerebro del Mundo: la cara oculta de la Globalización
(Ediciones del Copista, Córdoba, 1999, 404 págs.)
[3] Así se refiere al CFR el historiador Peter Grose en su breve
obra sobre los orígenes del CFR, "Continuing The
Inquiry" (Council on Foreign Relations publications, Nueva York, 1996).
Grose es él mismo miembro del CFR.
[4] Banco de cerebros de la Fuerza Aerea estadounidense, y creadora de la
Internet, formado a poco de finalizar la
segunda guerra mundial entre la Fuerza Aérea estadounidense y el
Douglas Aircraft Company (hoy Boeing
Airplane Co.).
[5] Fundada en 1973 por David Rockefeller. La Trilateral agrupa a
intereses de Estados Unidos/Canadá, Europa
Occidental y Japón. Su ideólogo es Zbigniew Brzezinski,
profesor de Georgeton University y Columbia University y
ex asesor de seguridad nacional del Presidente James Carter (también
CFR y Trilateral),
[6] Entre los "enemigos" de las últimas décadas podemos señalar
al fascismo, el nazismo, los japoneses, el
comunismo, la contaminacion ambiental, el terrorismo, Saddam Hussein, Slobodan
Milosevich, el fundamentalismo
musulmán, el militarismo, el antisemitismo, la narcoguerrilla (a
pesar del reciente abrazo del presidente de la Bolsa de Nueva York Richard
Grasso con el jefe de finanzas de las FARC colombianas, Ricardo Reyes)entre
muchos otros.
[7] Warburg era una prestigiosa y poderosa familia de banqueros judeo-alemanes,
íntimamente ligada a los
Rothschild y a los Schiff de la casa Kühn Loeb & Co. de Nueva York,
de la que Paul Warburg era socio y director.
Al finalizar la Primera Guerra Mundial, circunstancias elocuentes
hicieron que un Warburg - Paul - estuviera en
la mesa negociadora de Versalles del lado de los Aliados vencedores, mientras
que otro Warburgo, - su hermano Max
- estaba del lado de los alemanes vencidos. Ya Jakob Schiff,
socio de Paul Warburg, había financiado a los
japoneses en 1905 contra el Imperio Ruso y habría de brindarle generosa
financiación a los revolucionarios que
preparaban la Revolución Bolchevique.
[8] Prueba de ello lo conforma el hecho de que el comercio internacional
conforma tan solo entre un 12 y un
15 por ciento del Producto Bruto acumulado de todas las naciones del planeta.
O sea, el 85% de la actividad
económica mundial aún se centra en las economías
internas de los países. No así las finanzas que se
hallán globalizadas como sistema. Es más,
podría decirse que si el sistema financiero se halla globalizado
gracias a las tecnologías de la informática y las telecomunicaciones
y se corresponde, por así decirlo, al
paradigma del siglo XXI, hallamos entonces que el sistema económico
mundial hoy se centra en torno al ámbito de las
naciones, o sea al paradigma nacional del siglo XX. Por último,
el sistema político por el que hoy se rigen los
estados proviene del paradigma liberal democrático del siglo XVIII
y XIX. En estas asimetrías hemos de hallar
buena parte de los graves conflictos del mundo actual y futuro: un sistema
financiero del siglo XXI; un sistema
económico del siglo XX; y un sistema político del siglo XIX.
[9] Lo harían a partir de mediados de septiembre de 1939.
[10] Destacado miembro del equipo que diseñó la estructura
de la Organización de las Naciones Unidas,
presidente de la Conferencia de San Francisco que inauguró la ONU,
luego condenado en los Estados Unidos
como espía soviético.
[11] Presidente del Chase Manhattan Bank a partir de 1953, Alto Comisionado
en Alemania.
[12] Destacado miembro del equipo que diseñó la estructura
de la Organización de las Naciones Unidas
[13] Secretario de Estado Adjunto y luego Secretario de Defensa del presidente
Harry S. Truman
[14] Secretario de Estado del presidente Truman
[15] Embajador en la Unión Soviética del presidente
Truman.
[16] Asesore del departamento de Estado
[17] Richard Gardner, "The Hard Road to World Order", artículo publicado
en "Foreign Affairs", abril 1974, pág.
558. Gardner es miembro del CFR y de la Trilateral Commission.
· Hasta fines de los años noventa fue embajador estadounidense
en España;
· fue embajador en Italia (durante la administración de Jimmy
Carter 1977-81);
· fue subsecretario de estado para asuntos de organización
internacional (bajo los presidentes
Kennedy y Johnson, 1961-65);
· es profesor de Leyes y Organización Internacional de la
Universidad Columbia de Nueva York.
[18] Maurice Greenberg, presidente de American International Group, el mayor
grupo asegurador de los
Estados Unidos (Fortune 500: ranking Nª 17), director del Federal Reserve
Bank of New York, director de la Asia
Society, director de The Starr Fondation.
[19] Annual Report 1999, Council on Foreign Relations,
págs. 8 y 9.
[20] Cfr. "Argentina: ¿colonia financiera?", Ediciones del Copista,
Córdoba, 2000, 136 páginas.
[21] Ver "La Nación" de Buenos Aires, 26-May-02. secc. 2ª, pág.
7, artículo "Dolarizar la economía"
[22] Resulta interesante destacar que en 1947 el Gobierno Argentino presidido
por Juan Perón saldó la totalidad de
la deuda externa nacional de entonces. En ello radica una de las tantas
razones por las que el gobierno
peronista despertó tantos odios entre los poderosos del mundo.
Ver diario "Clarín" del 17 de Julio de 1947, pág.
5, artículo "Argentina salda su deuda externa: el P.E. dispuso el
rescate de empréstitos en dólares y francos
suizos"
[23] Georges Clemenceau fue primer ministro de Francia durante y después
de la Primera Guerra Mundial.
Exasperado con los estadounidenses a los que despreciaba llegó
a decir respecto de la entonces naciente gran
potencia norteamericazna que "Estados Unidos es el proceso que va de la
barbarie a la civilización sin pasar
por la necesaria etapa de la cultura". He aquí una de las más
graves falencias de este gigante con pies de
barro: no se construye un imperio mundial si no se tiene peso, prestigio
y creatividad cultural.
[24] Cabe aclarar que el FMI es acreedor nuestro en un monto relativamente
pequeño: no más de 7.000 millones de
dólares, por cuanto el FMI no dispone de gran fuerza financiera pues
sus funciones no son tanto financieras
sino políticas. La función del FMI es actuar de agente
recolectar en nombre de la comunidad de bancos
transnacionales privados. "Matar al FMI" sería como matar al
mensajero; centrar toda la acción sobre el FMI
también implica no comprender bien de qué se trata.
[25] Notables son las declaraciones del presidente Fernando de la Rúa
y su ministro de economía, José Luis Machinea aparecidas en
los diarios de 5 y 6 de noviembre de 2000 en el sentido de que "la deuda
se paga pase lo que pase", y "la deuda se paga contra viento y marea" (ver
matutinos "Clarín" y "La Nación" de esas fechas).
[26] Art. 74, inc. 4, 7 y 11 de la Constitución Nacional que ordena
que el Congreso arregle la deuda pública de la
Nación.
[27] Ver artículos "Una estrategia alternativa para la renegociación
de la deuda pública" por Héctor Giuliano y
"El trasforndo de la deuda externa argentina" por A. Salbuchi
[28] Dicha sentencia resalta que entre 1976 y 1983, por ejemplo, en por
lo menos 477 oportunidades YPF fue
obligada a tomar créditos internacionales para obtener divisas, en
beneficio del Banco Central, para luego ser
volcadas al mercado de cambios. Estas conductas constituyen el paradigma
del vaciamiento del patrimonio nacional.
[29] Por ejemplo, las enormes comisiones y honorarios del megacanje del
2001 consentidas por De la Rúa, Cavallo y
Marx, pese a la evidencia de su contrariedad con el Interés Nacional.
[30] Ni que hablar del total incumplimiernto del Austtral bastardizado de
las otras dos funciones clave del dinero:
· Instrumento
de atesoramiento que permite el ahorro (trabajo pasado) para su uso futuro
· Instrumento
de expansión económica que permite el crédito (trabajo
futuro), o sea trabajo futuro
[31] Cabe aclarar que el concepto de National Security para los Estados
Unidos abarca todo logar donde existan
intereses estadounidenses, o sea, abarca todo el planeta.
[32] El Banco de la Reserva Federal - banco central privado estadounidense
que desde hace décadas emite
dinero (dólares) sin respaldo real alguno.