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La pluma de un Ario


 

Quiero compartir parte de mi trabajo con ustedes, mis camaradas. El primer poema se titula “Réquiem por la Raza Aria” y es de corta extensión, el segundo es sólo un pequeño fragmento de mi mejor cantar de gesta “El Templo de Obsidiana”.

 

 

RÉQUIEM POR LA RAZA ARIA

 

I

 

Lejos están los días antiguos

De frescas fuentes bañados

Lejos están los días añorados

De polares tiempos ambíguos.

Olvidada está la raza dorada

Que viniera en un principio

Olvidadas sus artes de profundo idilio

Y su inmensa sabiduría alada.

 

Conocí a los dioses en las cumbres heladas

Antes de la fundación de Valusia

Antes que los hombres y su astucia

Antes que la Atlántida por las aguas tragada

Y sepultadas las ciudades thurias.

 

Los silfos volaban por cientos

Y las cúpulas hyborias se erigían

Grandes reyes en aceite ungían

Los rubios cabellos cenicientos.

Vi la catástrofe y las grandes migraciones

Vi a Thule sepultada en los glaciares

Y a las ninfas llorar en agitados mares

Vi a los arios marchar en batallones.

 

Concluyó la era dorada de los dioses

Y también la plateada de las hadas

En cantos antiguos afamadas

Pero borradas para siempre del Orbe.

Wotan vagó por las tierras mortales

A los hombres donó sabiduría

De él provienen los reyes de Normandía

De él descienden los antiguos chamanes.

 

Y las valkirias buscaron a sus amados

Algunas dellas descendieron

Volviéndose hadas que palidecieron

A la espera de sus guerreros armados.

Y yo que recorrí los campos de batalla

Y encontré el sombrío templo negro

Que atravesé el mortecino fuego

Recorrí el mundo en busca de mi amada.

La encontré en estos bosques encantados

Consagrándome a ella por entero

Devoción juro ante sus ojos bellos

Y en el etéreo mundo nuestros hados mezclados.

 

 ***

 

EL TEMPLO DE OBSIDIANA

III

 

EL ORÁCULO DE LAS HADAS (FRAGMENTO)

 

De salto en salto llego al montículo

Con el corazón demoliendo mi pecho

El dolor por Sigrun sintiendo

Busco el consejo del oráculo sombrío,

La noche barre los destellos escarlata

Del sol mortecino que se hunde

Reemplazándolos por el brillo de plata

De la hermosa luna que funde

Los colores de la tierra.

 

Una voz que sonaba como muchas

Todas juntas como tétricos susurros

De unos labios que ocultaban mudas

Las negras sombras de una capucha

Dijo con su voz de ultratumba:

«Ullvarg»

 

Yo respondí saliendo de mi ensimismamiento:

¿Quién habla oculto en las sombras?

¿Sois hombre, mujer o ambas cosas?

¿Sois uno o muchos que a la vez me hablan?

...¡¡Ángel de la Muerte!!

-dije al reconocer al oráculo.

 

La bruja respondió calmadamente:

Sí soy yo, el hada de las sombras

La guardiana de lo oculto

Más antigua que cualquier culto

Más vieja que todo en este mundo

Buscada por mis arcanas obras

Hace mucho...mucho he esperado este día

...hermoso Ullvarg.

 

Con un sudor frío respondí como un zombi:

Sabes mi nombre

 

La norna replicó con siniestra calma:

Se más de ti que tú mismo

Se tu nombre verdadero y los otros muchos

Que tomaste para aparecer en este mundo

Conozco tu espíritu más de lo que tú

Has alcanzado a vislumbrar como tulku.

 

En ese instante la norna se quitó la capucha

Despojó del manto sus recios hombros

Mostrando un aspecto a mi espanto

Idéntico al mío en todo.

Acercándose desde la casucha

Al centro del crónlech donde brillaba

La fylfot en otros tiempos ostentada

En gloriosos escudos y finos mantos

por los ásatrúar de rugido hondo.

 

Yo le increpé:

¿Juegas conmigo hechicera?

¿Copias mi rostro y mis hombros recios?

Mi ancho pecho tatuado de negro

Mis brazos como cables de acero

Y hasta mi negra y larga cabellera.

 

Acercome al centro de la fylfot

Siguiendo los pasos de la norna

Extendí mi mano al rostro que tenía frente a mí.

Hace mucho lo vi por vez primera

En las fuentes cristalinas de Asaburgh.

Pero la bruja detuvo mi mano, certera

«Sé cauto hijo de Wulfrig

Y mide tus movimientos

Guarda muchos miramientos

Ante alguien más vieja que tú»

Dijo la hechicera, y sus ojos

Penetrantes en extremo,

Detuvieron mi curiosidad.

 

«Ahora veamos qué dicen las runas»

Habló la norna y cerró los ojos

Siempre serena, aún en su enojo

Ahora rodeada de espesas brumas.

Concentrando su energía en verde vórtice

Comenzó a detener el flujo del tiempo

Lentamente pasamos al Astral

Sincronizando nuestros pensamientos.

Ambos portando el totenkopfring

Anillo rúnico de la nobleza thursa

Antes llevada por la Orden Negra

De las SS en la Gran Guerra.

Con las mentes sincronizadas

Proyectamos la imagen del anillo

Y el poder heredado de las hadas

Lo volvió un aro de profundo brillo

Rotando alrededor nuestro.

Tomando consistencia, solidificándose

Conteniendo el secreto y mágico códice

Dejó de ser tan sólo una imagen

Que proyectaran nuestras mentes

Para tener existencia real.

Las runas se formaron en el aro

Girando alrededor de nuestro centro

Tornándose en símbolos bermejos

Que levitaban como anillo de oro

La norna extendió su mano

En el momento cumbre del ritual

Silenciosa, sombría como era habitual

Y obedeciendo el poderoso encanto

Una runa saltó a su palma

Sentí que me dejaba el alma

De un suspiro ante mi sobresalto.

 

Sosteniendo la runa Odal, el oráculo habló:

Odal es la runa de Odín

Dios de sabiduría y victoria en la guerra

Que mora en las nieves sempiternas

Y encarnado en Ataulf guió a nuestros ancestros

A la Gran Guerra contra Sión y sus aliados

Pero pocos saben que el caudillo Ataulf

Fue llamado en su tiempo...Adolf Hitler.

Ahora es tiempo de caminos separados

Dice Odal, oh guerrero de Durendal

Deben sacarse las pieles viejas

Las desfasadas relaciones ahora obsoletas

Pues esta es la runa de separación radical.

La acción apropiada es la sumisión

Y muy probablemente retirada

Sabiendo cuándo es ello tu misión

Y siendo firme para esta acción terminarla.

La verdadera prosperidad está asociada a Odal

Pues es la Runa de Adquisición y beneficios

Mas no derivan de los usos ni artificios

Sino de algo que debes abandonar.

Si tu atadura es tu título nobiliario

Por mucho tiempo con orgullo ostentado

O bien tu misión como guerrero ario

Incluso las creencias atribuidas a tu hado

La separación que te exige el Supremo

Te liberará realmente de las ataduras

Que como obesas frutas maduras

Caen para darte el sustento

Para volveros más quien sois en verdad

Más allá de los pares opuestos

Por encima del cielo macilento

Más allá de toda realidad.

 

Los ojos de la norna brillaban como soles

Arrebatados del cielo y atrapados

En aquellas cuencas envueltas en fulgores

Y de muchos rayos de oro atravesados.

Repentinamente extinguió su brillo

La Runa que su mano abandonaba

Para volver al dorado círculo

Que desvaneciente al Astral retornaba

Una niebla cubrió el cuerpo del oráculo

Desvaneciendo el aspecto de mi persona

Dando paso a una femenina forma

Que yace tendida ante el pináculo

Más pequeña, más frágil, una bella moza

La tomo en mis brazos, cubriéndola con el manto

La regreso a su cabaña de maderos altos

Mientras eleva su cabeza perezosa.

Retorno al pantano, buscando el camino

Por el que vine con mis botas de armiño

Con grandes saltos como un niño

Llego a la ciénaga que tiñe de platino

La esplendorosa noche.

 

 

Wulfgar-godo(â)hotmail.com


 


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