Nota de los Editores de NuevOrdeN:  las opiniones vertidas en estos articulos no tienen por que ser compartidas necesariamente por el equipo editorial de NuevOrdeN, solo muestran un punto de vista personal.

 

LOS HIJOS DEL SOL

Hay épocas terribles por las que atraviesa el mundo, épocas de injusticia, de sin sentidos, épocas en que todo parece estar patas para arriba. Epocas en que, como diría el querido cantautor de tangos Enrique Discépolo: "todo es igual, nada es mejor". Epocas en que da igual que uno sea un Hombre de Honor, honesto y trabajador o un individuo estafador, mentiroso y vividor.

Pues bien, hoy día atravesamos por una de esas épocas.

No es la primera vez que el mundo se sumerge en las fétidas aguas de la mediocridad institucionalizada. No es la primera vez que los enanos se hacen del poder.
Hay un viejo dicho popular que reza: "siempre que llovió, paró". Pero la lluvia no para por que si, porque en estos casos la lluvia no para por capricho de la naturaleza. En estos casos, la lluvia para por el esfuerzo de unos pocos aguerridos, para por la entrega de unos pocos elegidos que componen la elite de todo pueblo al que le quede un halo de esperanza.

Pues bien, ¿de qué depende el cambio? Solo de nosotros mismos, de nadie más.

Es como el cuento de Fausto, aquel viejo buscador de la verdad. Pero en este caso Mefistófeles (el gran tentador) es el sistema establecido y su conformismo burgués. Este nuevo y todopoderoso Mefistófeles pretende comprarnos con la vida alocada y cómoda, con el consumo desenfrenado y el disfrute de los sentidos mundanos y básicos, cual si fuéramos animales que viven por puro instinto. Y cuando no puede con eso, pretende seducirnos con otra tentación, el cansancio, el derrotismo, la desesperanza y la falta de fe.

Unos pocos de entre los muchos amagan despertar; estudian, buscan la verdad, piensan por sí mismos, se indignan, odian, aman y luchan... pero al final decaen, con el correr del tiempo y los años se van marchitando... mientras tanto, Mefistófeles, desde las penumbras, sonríe y se frota las manos.
No es para menos, el Nacional Socialismo solo puede traerle a uno problemas. Problemas con la familia, problemas en el barrio, problemas en el trabajo, en la escuela, en el club, problemas con aquella novia que uno ama, problemas donde sea.

Ser Nacional Socialista en este mundo decadente, este mundo que goza revolcándose en la mugre, no esta destinado a cualquiera. Solo puede ser NS aquel que es noble de espíritu y sangre. El verdadero NS es un Aristócrata (el término aristócrata, aristocracia, viene del vocablo sánscrito "Ario", que significa "Señor"), en el estricto y real sentido de la palabra. Pero el Nacional Socialista es un ser espiritualmente superior no solo por la belleza y justicia de su Ideal, sino también por el enorme valor y la enorme entereza que el debe tener para defenderlo. Esto en cuanto al verdadero luchador NS.

Pero, lo que debemos preguntarnos es: ¿somos nosotros verdaderos Nacional Socialistas? Y ¿de qué se trata ser un verdadero NS?
Por sobre todas las cosas ser una persona de Honor, Justa y espiritualmente Libre. Pero eso no es todo, también debe ser valiente, irreductible, leal, disciplinado, fuerte, inteligente, física y mentalmente sano e intuitivo. Debe amar a la naturaleza y sus reglas, porque amar a la naturaleza es amarse a uno mismo y amar a Dios, que es la creación y esta en cada uno de nosotros. Y amar a la naturaleza no es amar a lo deforme, a lo defectuoso y mal nacido, sino todo lo contrario, es luchar por que la naturaleza sea esplendorosa y bella. No hay quietismo en el NS, no hay rezos piadosos tampoco, cuando el NS pide a Dios (el macrocosmo) se pide a sí mismo (el microcosmo) porque Dios esta dentro de todo lo que Él ha creado. Dios no es bueno ni malo, además, eso es algo que nuestra moral no puede medir. Pero Dios si es justo y sabio y, por sobre todas las cosas, Dios es Orden. Nadie puede escapar a ese Orden, puede desafiarlo, pero no por mucho tiempo, ya que a la larga, quienes lo desafíen pagarán terriblemente sus consecuencias. Dios es la naturaleza y sus reglas, y el Nacional Socialismo defiende la naturaleza y sus reglas, por lo tanto defiende a la propia creación, es decir, defiende a Dios.

Por eso se dice que Dios nos ha dado el libre albedrío, esto quiere decir que Dios (el universo) nos ha dado la libertad de elegir, pero no nos la ha dado desde una nube en el cielo, tenemos libre albedrío porque somos parte de Él. Las mayorías eligen lo fácil, son mediocres, indisciplinados, viven en el escarnio y representan lo peor de la creación. Sus pensamientos son chatos. No buscan la trascendencia, le huyen al sacrificio, no aman lo bueno y lo justo, no piensan por si mismos y solo quieren llenarse el estómago, no son nada, su vida no se diferencia a la de las ratas. Los pocos, los grandes, los que tienen alma, buscan trascender, han elegido ser partícipes del Orden Divino, ellos desafían al destino, quieren un mundo mejor, trascienden lo temporal, piensan en lo que no vivirán, tienen ansia de legado, no viven porque sí, ellos quieren, ellos vinieron a "ser" y no a "estar", y eso los hace superiores. Ellos tienen el halo divino de la voluntad, del "yo quiero", del "yo puedo", ellos son el verbo.

No todas las razas humanas, creación de Dios, han podido ser participes activos del Orden Divino; por supuesto han sido y son partícipes de ese Orden de Dios, pero de forma pasiva, es decir "estando" y no "siendo". Ha sido el Ario el que ha sido partícipe activo de ese Orden Divino. Los enanos, los que solo "están", los pasivos, siempre se han espantado de esto, lo llamaron desafiar a Dios y llenos de miedo, lanzaron sus cuchillos a los que eran parte de ÉL. No comprenden que somos parte del universo, no tienen la capacidad de llegar a saberlo, son telúricos, espiritualmente mundanos y temporales... y se han rebelado, no es la primera vez que lo hacen y ni siquiera lo han hecho por ellos mismos, ni ahora ni nunca. Hay otro poder, poder que si maneja a los pasivos en beneficio propio, poder al que se podría llamar "nigromante", poder que sí busca desafiar a Dios, mas no ha respetarlo ni, mucho menos, empaparse de Él. Quienes detentan este poder llevan como nombre, "el que lucha contra Dios" (o "el que lucha con Dios", pero no en el sentido de que lucha junto a Él, sino en sentido de desafío) ese es el significado de la palabra hebrea Israel (1). Hay muchos pasajes bíblicos, escritos por ellos mismos, que lo demuestran de forma clara y contundente, como aquel que cuenta la pelea entre Jacob y el mismísimo Dios, pelea que termina en un chantaje, ya que Jacob, tomando el tobillo de Dios, le exige a Él que bendiga a su pueblo. Es allí que ese "dios", tras la pelea, le dice a Jacob, "llamaré a tu pueblo Israel, el que lucha contra Mi". Esto los coloca, según la interpretación teológica y esotérica, en un punto claramente luciferino, es decir, satánico (Satán es el que desafía a Dios, según la Biblia) Estas claras e indiscutibles interpretaciones se materializan al ser los judíos dueños de una extraordinaria voluntad metafísica para corromper a los Pueblos, no en vano el antiguo testamento tiene pasajes como el Isaías 60 (el pueblo que no te sirva perecerá, reyes extranjeros construirán tus murallas, etc.) o el Salmo 47 (aplaudan pueblos todos porque Yavhé, nuestro Dios, es temible y entregó a las naciones a nuestro yugo, etc.), entre tantos otros.

El Pueblo-Estado-Nación-Etnia-Religión judío puede ser acusado de muchas cosas, menos de pasivo, conforma un poder nigromante, lleno de voluntad y sumamente activo. Tienen un avanzado conocimiento del Orden Divino que rige al mundo (la Qaballah, por ejemplo, es un sistema para profundizar estos conocimientos gnósticos, valga la redundancia) pero no son partícipes de la creación, no pretenden respetarla ni desarrollarla, sino desafiarla y destruirla (el ansia de Jacob)

Quien lea las profecías que los patriarcas de Israel predicaban a su pueblo quedarán espantados al ver hasta que punto se han hecho una realidad, y esto es fruto no de una adivinación, sino de la voluntad y el mesianismo judío. El iniciado judío en la Qaballah o el Talmud, considera que el pueblo judío, en sí mismo, es el propio Mesías.

A nosotros, los indoeuropeos, la Iglesia Católica (y el cristianismo en general en no tan menor medida) nos ha separado de Dios. Nos ha transformado en seres pasivos, temerosos y ajenos a Él.
En la antigüedad, el hombre Ario se consideraba partícipe de la Creación, y fue así que se crearon las grandes culturas y civilizaciones, fue así como 500 años antes de Cristo, Pitágoras, no sólo sabía que la tierra era redonda, sino que también sabía cuanto medía (le erró por unos pocos kilómetros)

Todo este saber fue luego destruido por la Iglesia, y así se nos sumió en mil años de tenebrosa oscuridad llena de culpas, ignorancia, atraso y hogueras. Miles de obras clásicas fueron destruidas por ser consideradas por la Iglesia como un desafío a Dios, ese dios falso, que es el dios de la iglesia, porque no puede haber un Dios separado de nosotros.

Pues bien, nosotros, los Nacional Socialistas, debemos ser los primeros de un futuro distinto, debemos ser los primeros en reencontrarnos con nuestra divinidad interior, debemos volver a la vida, a la voluntad, al "yo quiero".
Debemos hacerlo por nosotros mismos, con alegría y sacrificio, por el bien de nuestros Hijos y de nuestros Pueblos, por el bien del Orden Divino que es la Creación, es decir, por Dios, por nosotros, los Hijos del Sol.

¡Gloria Eterna!

Tiwaz

1. Esto no se trata de una elucubración de quien escribe, el lector puede corroborarlo por sí mismo visitando la siguiente web hebrea en: http://www.mesianicos.net/los_nombres_de_los_judios.htm allí puede verse que la palabra Israel también significa "superpoder"


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