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EL PROGRAMA DE HAMAS
CENTRO DE ESTUDIOS EVOLIANOS
A sujetos que, como el 'nacionalista europeo' Pierre Vial *, dicen que no les
incumbe la guerra entre Hamas e Israel, y solicitan por lo tanto la neutralidad
de los gobernantes del propio continente, en tanto que no deben elegir "entre
los locos de Allah y los locos de Yahveh" (como si se tratara de cosas
semejantes); es decir a sujetos que cumplen a rajatabla con lo que solicita a
gritos el premier Olmert, hagámosles conocer, por si no lo han leído, algunas
partes del programa de Hamas esperando que, si entre sus filas se encuentra
algún desinformado, aproveche la circunstancia para darle definitivamente la
espalda a tal ridículo personero.
Artículo 22: Hamas declara como “enemigas” a las organizaciones sionistas
las que, "tal como se expresa en el esencial texto Los Protocolos de los
Ancianos Sabios de Sión, en función de un afán exacerbado de dominio material,
acumularon una riqueza grande e influyente” con la cual entre otras cosas
“tomaron el control de la prensa mundial” y de este modo han podido ejercer un
influjo decisorio sobre la opinión pública deformando informaciones y
silenciando hechos esenciales (como éste que estamos citando por ejemplo) y
determinando así sus acciones futuras.
El artículo aludido del programa se explaya ampliamente detallando los
procedimientos utilizados por los judíos en este plan de dominio universal sin
ir con medias tintas de ningún tipo. Es así cómo nos afirma también que fueron
éstos los que “estuvieron detrás de la Revolución Francesa y de las revoluciones
comunistas", las que fueron procedimientos siniestros para ir destruyendo de
manera sistemática y planificada el orden de las naciones con la finalidad de
desarticularlas y dominarlas, sembrando falsos principios y errores entre las
mismas, como la democracia y el igualitarismo, tal como se dice en tal vital
texto.
Pero lo más interesante es que el aludido artículo, siempre en sintonía con los
Protocolos, señala también al judío como el motor principal de las dos grandes
guerras mundiales en connivencia con otra organización de carácter similar por
lo siniestro, como la masonería. Las dos grandes guerras se habrían hecho no
simplemente por razones económicas, tal como suelen decirnos los marxistas, sino
con una finalidad precisa de desarticulación de aquellas instituciones que
pudiesen proteger a los pueblos del artero ataque del judío. Así pues el texto
resulta también interesante en tanto analiza tal temática desde el punto de
vista del Oriente Islámico y considera que, así como en el Occidente las fuerzas
de la subversión durante la Primera Gran Guerra tuvieron como meta principal la
de destruir a los grandes imperios cristianos, Hamas pone el acento en un hecho
similar acontecido en su propio contexto cultural a través de la disolución de
un organismo análogo: el Imperio Otomano, destruido 'casualmente' luego de tal
contienda, aprovechando la también 'casual' circunstancia de que el mismo se
encuadrara del mismo lado que sus pares de Europa Central. Y esto último, de
acuerdo a Hamas, ha sido hecho en tanto que el Judío con suma inteligencia ha
comprendido cabalmente que el mayor obstáculo para su expansión era que en el
Oriente pudiese reconstituirse el califato islámico, que es el equivalente al
Sacro Imperio Cristiano en el Occidente.
Pero esa misma tarea deletérea, que diera tan grandes resultados en la Primera
Gran Guerra, continuó con su mismo ritmo e intencionalidad en la Segunda, la que
también fue hecha con la finalidad de destruir, sea en el Occidente como en el
Oriente, aquellos remanentes que aun quedaban en el mundo de tradición
espiritual protectora propia de las diferentes civilizaciones. Y así como la
Primera se consumó en la región Oriental con la destrucción del Imperio Otomano,
la Segunda dio un paso más que ha pretendido ser definitivo con la constitución
del Estado de Israel, el cual no es sino la coronación del proyecto sionista de
gobierno universal. Detrás de la excusa falaz de hallar un hogar para los judíos
en el mundo, dicho Estado no es sino la plasmación fáctica, a la manera de un
símbolo también imperial, del señorío que pretende ejercer dicho movimiento
sobre el mundo entero. El dominio absolutista de Israel en el Medio Oriente, a
través de sus diferentes guerras, no es otra cosa que la expresión paradigmática
del imperio del judío sobre las diferentes civilizaciones.
A su vez nos agrega que, en todo este lapso que media entre las diferentes
guerras hasta nuestros días, el judío ha continuado ejerciendo el dominio sobre
las naciones en tanto que ha estado detrás de la creación de todos los distintos
organismos internacionales encargados de consolidar a través de la 'paz' las
conquistas y destrucciones obtenidas luego de las distintas grandes guerras,
tales como la Liga de Naciones, las Naciones Unidas y esta última gran
aberración que es el Consejo de Seguridad. "Todas ellas han sido instituciones
creadas especialmente para ejercer un dominio pleno sobre los pueblos a través
de sus intermediarios". Para rematarla finalmente con esta contundente frase.
"No ha habido guerra ni 'paz' en los últimos tiempos en la cual no se encuentren
las huellas digitales del judío".
Este pensamiento radical y sin ningún tipo de atenuaciones, que de sólo
exponerlo en nuestro país implicaría ser sometido a un juicio
antidiscriminatorio con duras penas de prisión, es lo que explica la situación
de guerra total que ha estallado entre Israel y Hamas, la que no es propiamente,
tal como quiere hacernos creer el frívolo desinformador Vial, una guerra entre
naciones, señalada por él como un antagonismo entre saboreadores de kosher y de
hallal, demostrando así su profunda estupidez, cuando no mala fe, sino entre dos
concepciones del mundo antagónicas, la tradicional, en este caso corporizada a
través del fundamentalismo islámico y la moderna, en la cual el judaísmo
secularizado sionista cumple el rol de verdadera vanguardia.
Concluyamos la nota, siempre con la misma finalidad de esclarecer, con un
comentario del punto 7 del aludido programa de Hamas.
Artículo 7: “No vendrá el Día del Juicio hasta que los musulmanes
combatan a los judíos, hasta que los judíos se escondan tras las montañas y los
árboles, los cuales gritarán: ‘¡Oh, musulmán! Un judío se esconde detrás mío,
¡ven y mátalo!'”.
El texto, que no debe ser interpretado literalmente, es muy preciso en
considerar que el fin de tal movimiento consiste en la eliminación de la
influencia del judaísmo secularizado en el orden social. Hamas por lo tanto, a
diferencia de Fatah y de los distintos grupos laicos de tal región, no tiene por
meta final la recuperación de los territorios ocupados, lo cual no sería sino un
objetivo secundario y parcial, sino la eliminación del poder sionista del mundo
entero.
Vial concluye graciosamente su nota diciéndonos que él, a diferencia de judíos y
musulmanes con quienes dice no tener nada que ver (aunque nos parece que no es
así), es degustador de cerdo... de la misma manera que Bush, que Sarkozy o que
Zapatero (1).
* “¿Hallal o Kosher?”, por Pierre Vial
(1) Es de destacar que en nuestro país una postura similar a la de Vial, aunque
con argumentos distintos, ha sido sostenida por sectores del nacionalismo
católico güelfo en siempre sistemática genuflexa sumisión a la postura del papa
de turno y que en este caso ha consistido en condenar la violencia islámica y
hermanarse en cambio con Israel. Véase al respecto lo difundido en internet por
un tal Sánchez Ance de Tucumán quien sostiene que hay que estar en contra de los
dos terrorismos, el palestino y el judío, sin distinguir para nada que uno es en
defensa de lo propio y otro, el de sus hermanos mayores, es en cambio de
agresión.
Marcos Ghio
Buenos Aires, 26/01/09