Nota de los Editores de NuevOrdeN: las opiniones vertidas en estos artículos no tienen por que ser compartidas necesariamente por el equipo editorial de NuevOrdeN, solo muestran un punto de vista personal.
Puesta a punto sobre "Sionismo y Palestina"
Envío más abajo la traducción de un texto que, a mi juicio, es fundamental. Se
trata de un documento realizado por el
Coordinamento Progetto Eurasia con motivo de la agresión sionista a Gaza.
Sin embargo, el propósito del mismo es trascender el carácter informativo para
mostrar la "lógica" del sionismo, su "trayectoria" histórica, sus
implicaciones políticas, geopolíticas y culturales así como despejar ciertos
equívocos.
En cierto sentido, es un texto necesario porque advierte, de algún modo, de
qué puede estar fallando -como decía
Aguilar- para que al final se
produzcan ciertas conclusiones "terminales".
Asimismo, es interesante porque también en las últimas
Jornadas de la Disidencia se
insistió mucho (quizás por momentos con acentos verbalmente un poco
excesivos siendo realmente mucho más necesaria una elaboración discursiva más
sostenida y articulada para que los lemas tengan en qué sujetarse) sobre la
impresentable deriva eurosionista encarnada por ciertas figuras
ayer antimundialistas y
hoy simple, confusa y
reduccionistamente antiislámicas.
El propio Llopart subrayó de
modo explícito el punto de no retorno cuya superación traza- o inevitablemente
debe trazar- líneas divisorias: no se
puede "atemperar" la naturaleza traidora de cualquier simpatía hacia el
sionismo.
El texto contiene, además, no pocos puntos cíclicamente evocados por
Pepe López cuando trata de explicar
los elementos que configuran la "operatividad" del sionismo y, sobre todo, los
distintos planos que condensa la cuestión sionista y que hay que interpretar
debidamente ( para no confundirlos, para no facilitar la auto-representación y
legitimación del sionismo, etc).
Si cito a distintas personas en esta introducción no es por "afán ecuménico"
ni por tratar de hacer ver que "en el fondo, todos somos camaradas" ( visto
el tenor de algunas intervenciones sería, más que un soñador, un iluso
proverbial...del proverbio ese que dice que ya se sabe quien vive de
ilusiones...). La cuestión básica es que no es el momento de enjuiciar las
intenciones personales con respecto a organizaciones ( "tú estás en contra de
nuestro partido y a mala fe") ni de exigir resoluciones inmediatas de
aparentes contradicciones que si no se producen en cinco minutos difícilmente
pueden resolverse en dos ["esto se veía venir y quien haya dado espacio a tal
o cual personaje es idéntico a tal personaje"... con independencia de que el
personaje en cuestión probablemente no utilizara ese espacio ofrecido para
quitarse la careta sino para tratar de dar
otra imagen (¿ficticia? ¿irreal? ¿camuflada?)]
Así las cosas, no sé si ganaríamos mucho pero al menos no perderíamos
demasiada energía si centráramos en
términos objetivos la cuestión del sionismo para
comprender lo que es necesario comprender
sin tener que caer en inservibles reproches personales o grupusculares en
virtud de los cuales se demuestra la pequeñez de un mundillo sin <<horizontes
exteriores>>.
Al respecto, sería una buena señal que un texto como el que sigue- en la
medida misma en que la traducción sea válida- fuese "recogido" por el mayor
número posible de páginas o publicaciones e insisto, no por querer decir que
todas las iniciativas "en el fondo" son lo mismo, "están en el mismo frente",
etc sino por la potencial validez que distintas visiones - pese a las
diferencias reales- debieran reconocer en parte o en todo el texto que dejo a
continuación y que, más que una <<lectura atenta>> requiere cierta reflexión:
Agresión sionista en Gaza: una puesta a punto sobre “el sionismo y Palestina”
Coordinadora Proyecto Eurasia- CPE
Reflexiones para quien no tiene ningún interés en fingir que no entiende.
Sobre lo que está sucediendo en Palestina en estas horas, la Coordinadora
Proyecto Eurasia aprovecha esta ocasión para llevar a cabo una puesta a punto
general sobre el tema “Sionismo y Palestina”. En cuanto a los detalles de la
actual “crisis”, remitimos al sitio de la Agencia “Infopal.it” (www.infopal.it)
que cotidianamente pone a disposición noticias, análisis y correspondencias
llegadas directamente de los lugares en que se desarrollan los hechos.
1) La Coordinadora Proyecto Eurasia no reconoce al llamado “Estado de
Israel” tal y como este aspira a legitimarse hacia el exterior. Por tanto, no
tributándole ningún reconocimiento (histórico, cultural, diplomático, político y
religioso) afirma que tal “Estado” ha de ser indicado como la “Entidad
Sionista”.
2) Existe un agresor y existe un agredido. El agresor es la
Entidad Sionista, la base político-territorial del Sionismo, una ideología
surgida del ámbito del Judaísmo y animada, en sus desarrollos supremacistas,
estratégicos y mesiánicos por Occidente, en particular por la Angloamérica
calvinista y puritana, con Europa situada a su cola cada vez más desde que la
Unión Europea, creación masónica, tomara cuerpo. El agredido es el
pueblo palestino, sin distinciones de religión y tendencia política, que
padece desde hace más de cincuenta años (y no desde 1948) la progresiva
expulsión de su tierra, Palestina, por parte de un conglomerado de
residuos étnicos que en la “pasión por Sión”- y en el odio por la “falsa
conciencia” que representan los palestinos- encuentra un (ilusorio) motivo de
convivencia. En Palestina, por tanto, hay un pueblo, el palestino, agredido por
aquellos que se adhieren a una ideología. Esta es la razón por la cual la fábula
del “dos Estados para dos pueblos” no tiene sentido.
3) La Entidad Sionista no es “el Estado de todos los judíos”. A causa de
la continua y martilleante propaganda sionista divulgada por los clarines
sin dignidad de la llamada “libre información”, se ha acabado en un pastiche
aparentemente inextricable de equívocos. Como han demostrado estudios
recientes que “descubren el Mediterráneo”, es decir, el “pueblo judío” es una
invención moderna, y el Sionismo es una operación de revival
cultural-religioso más semejante a una mascarada que a una cosa que haya que
tomar en serio, como lamentablemente hacen también muchos “intelectuales”. Si
tenemos que creer que un ciudadano de Nueva York, París o Roma de religión
judía tiene derecho al “retorno” a la “Tierra de Israel” ya que allí “vivían sus
antepasados”, entonces todo el mundo puede “regresar” donde le apetezca,
haciendo que se expulse a los autóctonos. Basta con que se dote de
la protección del más fuerte de turno, que en este caso es Angloamérica. Peor
todavía, siguiendo el ejemplo del Sionismo, ¡cualquiera puede “prometerse”,
haciendo que cante un “Dios” que nadie ha visto nunca, todas las tierras
que quiera! Son también conocidas las vicisitudes de poblaciones de la Europa
del Este que se han convertido al Judaísmo (los Jázaros), así como los
resultados de investigaciones arqueológicas llevadas a cabo por estudiosos
“israelíes” que han demostrado la nula fiabilidad de los “textos sacros” desde
el punto de vista histórico.
4) Con toda evidencia, todos (o mejor, quien tiene una “poltrona” que mantener)
fingen creer en estas bolas colosales, compendiadas en la literatura
mitológica del llamado “Holocausto”, porque les conviene creer en ellas.
Incluso un Fini o un Veltroni no son lo bastante cretinos para creer en estos
absurdos, pero el amo americano manda y ellos obedecen. “Defender Israel”
resulta la excusa para intervenir militarmente, derribar gobiernos, embargar a
poblaciones enteras, depredarlas de sus recursos. Todo esto, en el interés de
Angloamérica y de su séquito de traidores del interés de los pueblos de
Europa; pueblos que en el Mediterráneo encuentran su ambiente natural para
prosperar junto a sus vecinos. El Occidente americanocéntrico, de hecho, se
sirve de la Entidad Sionista como pantalla para su política en el mundo
árabe y no sólo, estando Jerusalén prácticamente en el cruce entre Europa, Asia
y África, es decir, del “viejo mundo” odiado por Angloamérica y que con la
doctrina del “choque de civilizaciones” tiene que mantener dividido.
La Entidad Sionista, por tanto, es la avanzadilla del proyecto occidental,
de la “globalización” y del “mundialismo”, ya que, por un lado, es el símbolo de
la innatural e ideológica “sociedad multiétnica” (contra la natural y pre-ideológica
de los autóctonos palestinos) y, por otro, es el laboratorio ideológico de la
tendencia para establecer una única moral mundial, una sola justicia mundial,
etc. ya que todo el mundo, progresivamente, debe “reconocer Israel”.
5) Tal “reconocimiento” implica la asunción del “pecado original” del
“Holocausto”. La Entidad Sionista, de hecho, en la versión que se ofrece
para consumo de un público forzadamente distraído de las verdaderas finalidades
de la operación, existiría como “resarcimiento moral” por las penalidades
sufridas, ¡de Babilonia en adelante! Pero no es así, en primer lugar, porque el
Sionismo ya había puesto sus ojos sobre Palestina a finales del siglo XIX.
Luego, porque lo que – extrapolándolo del contexto general de la Segunda Guerra
Mundial- es indicado como “Holocausto”, pese a estar lejos de todo
lo que real y efectivamente sucedió, ha implicado, no por casualidad, a los
judíos que no querían saber nada de convertirse en “israelíes”, sirviendo el
racismo consustancial al Sionismo para una operación de “selección interna”. Sin
embargo, de forma retrospectiva, cuando la memoria (¡la verdadera!) podía ser
manipulada, la fantasía se ha desencadenado, y “todos los judíos” se han
convertido en “víctimas del Holocausto”. Así, con el “crédito moral”
recolectado, se ha llegado a crear una situación perfecta, por la cual no se
puede criticar a la Entidad Sionista so pena de la “falta de respeto”: quien se
atreve a decir algo es tachado de “antisemita” y su carrera está acabada, con
sumo regocijo del “amo” angloamericano siempre más entusiasta que su “perro de
guardia”. Por esto, hay que ser listos y desplazar el objetivo polémico sobre
Angloamérica porque en este caso no hay “holocaustos” detrás de los cuales
parapetarse, a menos que se quiera creer en otra fábula: la de la
“Liberación” (¡que nos liberó de nosotros mismos!).
6) La identificación entre Sionismo y Judaísmo es una operación animada
por el mismo Sionismo, tanto es así que los camareros del régimen (entre los que
se cuentan casi todos los “representantes de las comunidades judías”, que se
distinguen por su “silencio” en estas horas) tiene que equiparar “antisionismo”
y “antisemitismo”. Pero si el “antisemitismo” significa bien poco dado que
los “semitas” no existen más que en la lingüística, el “antisionismo” tiene
sentido ya que el Sionismo existe y de qué manera. Ser “antisionistas” significa
haber comprendido la función que desempeña el Sionismo como “ideología de
Occidente” y la Entidad Sionista como avanzadilla estratégica occidental
en el “viejo mundo”. He aquí porque la “destrucción de Israel”, como
la de los Estados cruzados, es sin duda deseable: su fin ideológico y
estratégico, sin necesidad de acudir a “segundos holocaustos” que se encuentran
sólo en los alaridos de los aduladores de un régimen que día tras día, entre los
escándalos bancarios, la desocupación, la precariedad y la extensión de la
incertidumbre sobre el futuro, se demuestra cada vez más con el agua el cuello.
¿Qué nos darán de comer cuando la crisis no sea sólo un argumento de tertulia
televisiva? ¿El Holocausto? ¡Y lo bonito del caso es que hay que oír incluso que
los palestinos, entre las mil culpas que se les atribuye, tendrían la de “no
creer” en el Holocausto!
7) Coherentemente, no creen en él los dirigentes de Hamas (porque de lo
contrario “reconocerían Israel”), que elegidos por la inmensa mayoría de los
palestinos, han formado un gobierno inmediatamente demonizado por la llamada
“comunidad internacional”, que, en realidad, es Angloamérica y su corte
de bufones “democráticos” que se rasgan las vestiduras por Darfur, por un premio
Nobel con un arresto domiciliario y por la extinción de las focas pero
encuentran perfectamente normal el tiro al pichón sobre una población densamente
habitada. Las “cuestiones de principio” existen sólo para los tontos fingidos
que tiene alguna “posición” y para la masa que es cretinizada desde que nace y
que cree de buena fe que los “derechos humanos” corresponden a alguna cosa
concreta.
La demostración de que “las cuestiones de principio” son un
engañabobos la da el llamado “racismo”. No pasa día sin que en los
periódicos y en la televisión se hable del Nazismo, de las “leyes raciales” y de
los “sufrimientos del pueblo judío” en todo tiempo y lugar. Llegados a este
punto, uno esperaría una sensibilidad análoga cuando, hoy, se verifican
situaciones completamente asimilables a las execradas para que “no se repita
nunca más”… En cambio, nada: silencio total, suma indiferencia y- colmo de la
burla- inversión orwelliana de la realidad que describe a quien sufre el
“racismo”, la destrucción de los olivos, de las casas y la humillación cotidiana
como el “agresor”, mientras que quien arremete y practica un “racismo”
sistemático (incluso con los suyos: sólo hay que pensar en los “israelíes”
yemeníes, en los falachas, etc.) “se defiende”.
La moraleja que se puede sacar de todo esto es la siguiente: Occidente (es
decir, la parte del mundo dominada por Angloamérica y que debe adoptar
invariablemente la ideología holocáustica y la judeolatría) se sirve de las
“cuestiones de principio” sólo para cubrir la realidad con un cinismo sin
escrúpulos al servicio de la única cosa en que cree: el poder del dinero.
Por lo demás, la misma “sociedad israelí” presentada como “la única democracia
de Oriente Medio”, es caracterizada por quienes la han conocido de cerca como
una sociedad compuesta, especialmente en su juventud ideologizada y
militarizada, por personas que no creen en nada, excepto en el mito del
“poder de Israel”. Aquí, el concepto de “elección”, despojado de todo su
significado espiritual, se ha degradado en la autoidolatría de un “mesías
colectivo” que, no creyendo más que en sí mismo, representa la forma más
extrema de materialismo.
8) Molidos por Occidente y abandonados por demasiados viles “gobernantes”
árabes, los palestinos son un ejemplo para el mundo entero. Es un
ejemplo su solidez en la resistencia, desde hace cien años, cuando
nosotros, que no teniendo guerras en casa vamos a buscarlas por el mundo
camufladas como “misiones de paz”, por una décima parte de lo que han sufrido
ellos ya nos habríamos extinguido.
Es un ejemplo su confianza en la victoria, incluso en los momentos más
difíciles. Es para reflexionar, si se piensa que en el “paraíso democrático” que
debería ser exportado a base de bombas la gente se deprime por los motivos más
inconsistentes. Es un ejemplo su saber morir con dignidad, con el
dedo hacia el cielo mientras, en un lago de sangre afortunadamente puro de la
infección de la “democracia” y de los “derechos humanos”, dan testimonio de que
“no hay más divinidad que Allah”. Imaginemos la gente moribunda de una
ciudad occidental bombardeada y el modo grotesco en que abandonarían esta
tierra, entre estertores descompuestos e imprecaciones. Sí, hacen bien en no
mostrarnos a los palestinos que, con la pierna prácticamente arrancada, son
llevados al hospital pensando sólo en cómo devolver el alma a Allah en el
Momento decisivo.
9) Que los periódicos y las televisiones sirvan de megáfonos de la propaganda
sionista, es algo de lo que no cabe sorprenderse. Los papagayos repiten lo
que aprenden del amo. Y Occidente, hoy, con Italia situada en una posición
particularmente mala, produce cantidades impresionantes de charlatanes y bufones
de corte. Quienes, en cambio, podrían decir algo sensato y sustentado por un
saber sólido fruto de estudios y del conocimiento directo de los lugares, la
lengua y las personas es excluido de las tareas de relieve de los periódicos y
televisiones, pero también en las universidades (donde, con poquísimas
excepciones, pululan arabistas que no toman nunca “posición”), donde se
permanece sólo si se hace acto de vasallaje con dosis progresivas de
prostitución moral. Pero esto, al final, es un “falso problema”: una vez que nos
liberemos de la presencia de más de cien instalaciones militares de EEUU y de
la OTAN, también la pornografía informativa que nos toca soportar se
resolverá, y también la universidad y el llamado “mundo de la cultura” serán
accesibles para quien no tiene ganas de hacer el tartufo durante toda su vida.
10) Volvemos al punto inicial. Saber ver “el problema” es esencial. El
problema no son ”los judíos”, como creen todos aquellos que, por un motivo o
por otro, tienen la necesidad de meter- so pena de la admisión de haber cometido
un error colosal- “al judío en el centro de la escena”. El problema es el
Sionismo como ideología de Occidente así como la Entidad Sionista
como base político-territorial del Sionismo. Pero no es aún este el problema
principal. El problema principal es Angloamérica, con su
“civilización” materialista que transforma al hombre en lo mismo que un
objeto. Algo bien distinto de la “islamización” de Europa. Al- Qaeda, como ese
“Dios” que “promete”, es algo que nadie ha visto nunca, ¡pero las bases de los
EE.UU y de la OTAN sí! Sin embargo, los pueblos de Europa, que ciertamente no se
destacan por su astucia, ¡se han dejado confundir hasta tal punto que piensan
que les está “invadiendo el Islam”! La islamofobia se revela también un
instrumento ideológico para hacer pasar de modo indiferente una masacre: “esos
palestinos, si son musulmanes, ¡alguna culpa tendrán en cualquier caso!”.
Al heroico pueblo palestino los pueblos de Europa debieran mirarlo con
admiración. Están ahí para demostrarnos que nada es imposible y que,
incluso cuando todo parece perdido, al final vence quien permanece ligado a
la tierra y a su propio modo de vida. Ese modo de vida enseña que
resistir es justo y sacrosanto, y no hay mentira mediática que pueda
desgarrar esta verdad cuando el alma no está corrompida. El problema de los
italianos, de los europeos, es establecer si todavía tienen un alma. Si la
“civilización” angloamericana no la ha asesinado y el Sionismo no ha conquistado
las mentes y los corazones, sabrán reconocer que los palestinos están
luchando también por nosotros.