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A Costa da Morte: más "morte" que nunca

El Urquiola, el Casón, el Mar Egeo y ahora el Prestige, un nuevo acto de terrorismo ecológico se ha perpetrado contra esta pequeña nación atlántica que en su día formó parte de una civilización tan antigua como olvidada que nos llevaba desde Escandinavia hasta la Berbería. Nación de tradición y gentes céltico-nórdicas que hoy ve su vieja faz embadurnada de lodo negro venenoso y asesino como la sangre de aquellos que han realizado y colaborado en tal felonía.
    Un acto criminal llevado a cabo con premeditación, alevosía y nocturnidad manifiesta en la opacidad y falsificación de una información que no corresponde con la realidad del mayor desastre y atentado llevado a cabo contra el medio natural, el pueblo y las gentes que en él y de él viven como siempre lo han hecho los pueblos dignos, sobrios y nobles.
    Una marea negra que ya cubre de una manera más o menos uniforme unos 400 kilómetros de costa gallega, desde Ferrol hasta prácticamente  a Ría de Arousa y que amenaza de extenderse más hacia el sur hasta el propio Portugal.
    Sólo hay un responsable de tal ignominia, el estado criminal español al servicio de la usura judaica internacional, además de un pueblo gallego esclavo y colonizado que parece gustar de serlo, que en vez de recibir a pedradas a los próceres y virreyes designados y enviados por Madrid para mantener y sostener su administración colonial, los reciben entre aplausos y vítores en la esperanza de que estos señoritos españoles los saquen de la miseria y el abandono entre foto y foto con un fondo tétrico y fúnebre de  playas y costas ennegrecidas.
    El caso del Prestige es la gota que colma el vaso, ya no podemos hablar de imprudencias, de malas gestiones o incapacidades manifiestas como causas de este incidente sino que debemos exclamar claro y alto que se trata de una acción controlada de agresión contra un pueblo que se sigue manteniendo étnicamente compacto sobre todo en sus gentes de mar y campo. Las evidencias que avalan esto nos abruman, la total despreocupación de las autoridades coloniales competentes, acciones políticas que contravienen los informes técnicos, el caso más flagrante nos lo da el hecho de que la empresa contratada para remolcar el petrolero recomienda a las autoridades que se lleve el buque a tierra, al encontrarse muy cerca de la costa, se encierre en una dársena y se trasvase su mercancía, pero no, se pasea el buque en diagonal dirección sur-oeste desde A Costa da Morte buscando realizar el mayor daño posible en el ecosistema marítimo gallego, único medio de vida de miles de gallegos étnicos que son la palpable evidencia de que este país sigue existiendo. No sólo es esto, sino que se carece de todo tipo de medios técnicos como los utilizados en Bretaña (nación hermana tan castigada como la nuestra, por ser diferente, por ser existente) hace tres años en el caso del vertido del Erika, disolventes químicos, barreras flotantes en cantidad abundante, no la ridiculez de 18 kilómetros de barreras flotantes para 400 de costa afectada, o barcos succionadores de crudo para mitigar la mancha en el mar antes de que llegue a la costa. Alemania nos ofreció uno de estos barcos, el gobierno colonial español tardó ¡¡5 días!! en aceptarlo, vamos, de chiste para reír y no llorar. Otra de las evidencias que nos permiten calificar de premeditado este atentado es el hecho de que en ningún momento las autoridades oficiales coloniales españolas han llevado acabo una organización del voluntariado dispuesto a salir a limpiar nuestras playas y nuestras costas, todo lo contrario, se ha desentendido total y absolutamente del tema como si toda esa mugre se fuese a evaporar de hoy para mañana, o será como dice el cipayo de Rajoy, que no se puede hablar de marea negra.
    Los hechos son clarificadores, las evidencias contundentes, ésta no es sino una más de un continuo de agresiones contra la nación gallega, planificadas, dirigidas y actuadas por el imperialismo español, hoy como ayer al servicio de la usura, hoy bajo la forma de una partitocracia usurera catódica emanada del liberalismo franquista, y ayer bajo la de una monarquía absoluta y universal católica que impuso sus realísimos y codiciosos deseos a sangre y fuego, por aquí y por allá. Toda una escenificación del último acto de una patética obra, que para ellos, los que nos someten, es un vodevil, y para nosotros, los sometidos, es un drama. Una obra que alguien en su día llamó Doma y Castración del Reino de Galiza, y es que los hijos bastardos de los que nos domaron ahora nos quieren castrar, diluyendo la etnicidad de un pueblo a través de la emigración masiva que esta desgracia programada traerá, como ya la trajo toda la reconversión agrícola y ganadera que ha despoblado dramáticamente Lugo y Ourense, bastiones del orgullo nacional de este país, y ahora sólo faltaba dar la puntilla a las gentes de mar que aún se resistían a la total asimilación de la españolidad y la modernidad.
    La guerra contra el hombre que trabaja la tierra y el mar con sus manos no terminará hasta que el último de éstos sea exterminado, porque la nobleza, el orgullo, la lealtad y la sobriedad que da el nacer, ser criado y vivir de aquello que nos da la vida ha sido prohibido, todo debe ser artificial, falso y cobarde.

Este tempo em que ainda vivo,
é o tempo dos monstros
mascarados de santos.
E eu não sou monstro,
nem contemporizo com monstros,
nem me solidarizo com monstros,
nem me calo diante de monstros...

De Alfredo Pimeta

Por Afonso Pardo da Oca, nacionalista aldeano, miembro fundador de la Confederaçom Ariana da Galiza.

Galiza Ceive !!

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