En una etapa posterior, Internet también puede facilitar el tipo de seguimiento que requiere la formación. Especialmente en una cultura que carece de bases firmes, la vida NS requiere una instrucción y un aprendizaje continuo, y ésta es, tal vez, el área en que Internet puede brindar una excelente ayuda. Ya existen en la Red innumerables fuentes de información, documentación y educación sobre el NS, su historia y su tradición, su doctrina y su compromiso en todos los campos de la vida.
Ventana abierta al mundo
Horas enteras sin salir de sus respectivas habitaciones del Colegio
Mayor, contiguas, dos estudiantes no dejan de transmitirse mensajes por
Internet. Siempre frente al ordenador. Ni una sola vez se levantan para,
con sólo abrir la puerta, hablarse mirándose a los ojos.
Una comunicación sin rostro. Quizás alguien pudiera pensar
que se trata de una situación inventada para el guión de
una película, pero quienes conocen, al menos un poco, el fenómeno
Internet saben perfectamente que esto sucede, que no se trata de ninguna
ficción. A pesar de su enorme potencial benéfico, ya resultan
evidentes para todos algunos modos degradantes y perjudiciales de usar
Internet. Esta degradación, más aún si cabe
que, por ejemplo, en la deleznable difusión de la pornografía
infantil, se comprueba cada vez más en esa reducción impersonal
de la vida donde, so pretexto de una prácticamente ilimitada intercomunicación,
el ser humano se condena a la más espantosa soledad.
Internet pone al alcance de los jóvenes en una edad inusualmente
temprana una inmensa capacidad de hacer el bien o el mal, a sí mismos
y a los demás. Puede enriquecer su vida más allá de
los sueños de las generaciones anteriores, y capacitarlos para que,
a su vez, enriquezcan la vida de los demás. También puede
arrastrarlos al consumismo, a la pornografía, a fantasías
violentas y a un aislamiento patológico.
Ciertamente bien puede calificarse de patológico el hecho de
que, en la llamada, con razón, era de las comunicaciones, el tipo
humano más universalmente representativo sea un hombre incomunicado.
Y la clave de esta patología la señalan los cambios se han
producido, no sólo en el modo como la gente se comunica, sino también
en el modo como comprende su vida. En definitiva, de nada sirven unos medios
sin un para qué.
El abandono de lo que da sentido y valor a la vida ha tenido que ver, y mucho, con esa progresiva deshumanización, plasmada en la esclavitud de las cosas y manifestada de modo bien elocuente en la dependencia de la televisión, que ha crecido imparablemente desde su aparición, y con una galopante progresión geométrica en las últimas décadas. Esto ha sido, sin duda, terreno abonadísimo para la actual ciber-dependencia, y si la esclavitud de la televisión incomunicaba a los miembros de la propia familia, la incomunicación de los ciber-adictos termina siendo pavorosamente crónica, hasta el punto del colegial que ha cambiado los rostros por una fría pantalla de ordenador. Todo es distinto cuando se encuentra la verdad que nos hace libres. Por eso una NS vivo está en la primera línea de Internet, esa ventana abierta al mundo, que abre maravillosas posibilidades de difundir las ideas del NS, y con ello la libertad frente a la tirania del Capital.
Hace 65 años, los NS fueron pioneros en el uso propagandistico de nuevos medios. Para ello, sin embargo, fue preciso el encuentro humano de unos rostros no realidad virtual imaginaria y el de aquellos que no cerraron los ojos a la auténtica Realidad que tenían delante. Por ello las relaciones establecidas mediante la electrónica jamás pueden sustituir al contacto humano directo, necesario para una auténtica camaraderia. Ésta no consiste en transmitir ideas, principios o valores, por admirables que sean, sino en que suceda esa militancia que llena la vida. Encerrado en la propia habitación, hasta esa hermosa ventana abierta al mundo se termina cerrando en la peor de las esclavitudes, porque si falta un espacio auténticamente humano, no hay entonces lugar para el NacionalSocialismo.
Sin embargo, hay ciertas cuestiones necesarias, incluso obvias, que se plantean al usar Internet para La causa de propagar el NacionalSocialismo. De hecho, la esencia de Internet consiste en suministrar un flujo casi continuo de información, gran parte de la cual pasa en un momento. En una cultura que se alimenta de lo efímero puede existir fácilmente el riesgo de considerar que lo que importa son los datos, más que los valores. Internet ofrece amplios conocimientos, pero no enseña valores; y cuando se descuidan los valores, se degrada nuestra misma humanidad, y el hombre con facilidad pierde de vista su dignidad trascendente. A pesar de su enorme potencial benéfico, ya resultan evidentes para todos algunos modos degradantes y perjudiciales de usar Internet. Internet redefine radicalmente la relación psicológica de la persona con el tiempo y el espacio. La atención se concentra en lo que es tangible, útil e inmediatamente asequible; puede faltar el estímulo a profundizar más el pensamiento y la reflexión. Pero los seres humanos tienen necesidad vital de tiempo y serenidad interior para ponderar y examinar la vida y su complejidad, y para llegar gradualmente a un dominio de sí mismos y del mundo que los rodea. El entendimiento y la sabiduría son fruto de una mirada contemplativa sobre el mundo, y no derivan de una mera acumulación de datos, por interesantes que sean. Son el resultado de una visión que penetra el significado más profundo de las cosas en su relación recíproca y con la totalidad de la realidad. Además, como foro en el que prácticamente todo se acepta y casi nada perdura, Internet favorece un medio relativista de pensar, y a veces fomenta la evasión de la responsabilidad y del compromiso personales. El hecho de que a través de Internet la gente multiplique sus contactos de modos hasta ahora impensables, abre maravillosas posibilidades de difundir el NS. Pero también es verdad que las relaciones establecidas mediante la electrónica jamás pueden tomar el lugar de los contactos humanos directos, necesarios para una auténtica militancia.
Internet produce un número incalculable de imágenes que aparecen en millones de pantallas de ordenadores en todo el planeta. En esta galaxia de imágenes y sonidos, ¿aparecerá el rostro de Hitler y se oirá su voz? Porque sólo cuando se vea su rostro y se oiga su voz el mundo conocerá la buena nueva de nuestra causa. Ésta es la finalidad de la propaganda NS en Internet.