¿ERA HITLER UN HOMOSEXUAL?
Periodico The Observer: “Hitler era gay- y mato para ocultarlo, dice el libro”
Lo dudo, dice el historiador David Irving (autor de la Guerra de Hitler)
Yo no he leído el libro al que se refiere The Observer, y estoy inclinado a
desconfiar de
libros a los que se esta dándole mucho bombo estando en reserva (sin estar a
la
venta), como este, en el mercado de la venta de libros, desde hace meses.
Adolf Hitler
estando muerto, es por supuesto un blanco fácil, y nadie será deportado o
arrestado
por decir que él era un homosexual- a menos por supuesto que las comunidades
homosexuales y lesbianas tomen como ofensa la entrada de este tardío recién
llegado
dentro de sus filas. No atribuiría mucho peso a un archivo de chantajes
reunido por
Otto von Lossow, uno de los mas implacables enemigos de Hitler en 1923.
Yo no soy un experto en el joven Hitler, pero lo soy en el adulto en el que se
convirtió.
Es digno de atención que se rodeaba con secretarias en las tardes cuando
quería
relajarse, al menos una de las cuatro de una considerable belleza (Gerda
Daranowski,
casada con el general de la fuerza aérea Christian). Hay íntimos rumores de
que él
tuvo una larga relación, o al menos enamoramiento, con Magda Quandt, y que la
persuadió a casarse con el desfavorecido Dr. Joseph Goebbels solamente para
asegurarse que ella continuara en su entorno. La esposa del Dr Otto Meissner,
secretario de estado del viejo Presidente Hindenburg, dijo en “The Stars &
Stripes” que
en septiembre de 1945 Hitler, no Goebbels, engendro a Hellmuth (hijo de Magda).
Sin
embargo el parecido del hijo con Goebbels no admite duda. Sin embargo yo
pienso que
podría ser un caso poco convincente que Hitler hubiera engendrado al pequeño
Holde
Goebbels.
Los diarios de Goebbels dan una imagen clara de la sexualidad de Hitler en los años 20 y 30. En esa época Hitler frecuentemente tenia novias, para enfado de Goebbels que quería que el jefe se concentrase menos sobre lo llamaba persigue faldas y mujeriego y más sobre políticas y alcanzar el poder. Publiqué esos relevantes extractos en mi biografía, “Goebbels, Mastermind of the Third Reich”. En 1930 Hitler empezó una intensa relación con su media sobrina Geli Raubal, hija de su hermana Angela. El diario de Goebbels muestra que el también tomó simpatía por la joven Geli, pero rápidamente dio marcha atrás cuando se dio cuenta de que ella ya estaba reservada.
Su secretaria Crista Schroeder me relató que según Emil Maurice, chofer de
Hitler (Y el
primer jefe de las SS), Hitler solía enviarle a conseguir mujeres en los años
20, y que
cuando Hitler supo que él estaba teniendo una aventura con Geli Raubal, lo
despidió
como chofer, y enfadado encerró a su sobrina a su habitación. Eso fue poco
antes de
su suicidio en septiembre de 1931 (Yo discutí su relación con Hitler con su
hermano
Leo en Linz, Austria, y el nunca indicó que hubiera algo anormal sobre ello).
Él portaba
la pistola con la que ella se disparo hasta que el mismo la colocó junto a su
cabeza con
una mano en 1945 (pero realmente se disparó con la pistola en su otra mano, la
Walter
7.65). Incluso después, él comparaba a cada nueva mujer que él conocía con la
perdida Geli, y tampoco vacilaba a decírselo a ellas.
Hitler bromeaba al escultor Arno Breker, así me lo dijo Breker, que a él le
gustaba
visitar sus estudios porque esta era la única ocasión en la que podía esperar
vislumbrar la forma femenina desnuda.
Ciertamente tenía ojo para
las mujeres atractivas: Leni
Riefenstahl era un ejemplo, repetidamente la invitó a te, según los Diarios de
Goebbels; Anni Brandt, esposa del Dr Karl Brandt, su cirujano, era otra. Así
era Heli
Bouhler, y la imponentemente bella primera esposa del ministro de trabajo Dr.
Robert
Ley, una rubia que se suicidó en 1940.
El 24 de marzo de 1938, cuando Karl Jesco von Puttkamer, su perenne ayudante
naval,
le pidió permiso para casarse (como era costumbre entonces) a su comandante
supremo. Hitler suspiró y dijo que Puttkamer hacía bien, comprometiéndose, y
cuanto
le gustaría tener una esposa, pero que eso seria malo para Alemania. Él estaba
pensando en el efecto sobre el electorado femenino (Sé el dato porque le dije
a
Puttkamer cuando me lo relató “ese fue el día en el que nací Herr
Konteradmiral!”).
Las mujeres que han leído Hitler’s Table Talk- la grabación en primera persona
de sus
conversaciones con su estado mayor, me han dicho que están maravilladas con su
intuición sobre la psique femenina. Con la excepción quizás de Winifred Wagner,
que
era inglesa, con la que (como ella me dijo) era genuinamente cariñoso, el se
tomaba
molestias para evitar la variedad guerrera de las mujeres alemanas, le dijo
a su
estado mayor que no podía soportar a Ilse Hess, esposa de Rudolf, después de
que ella
se convirtiera en una amazona en los últimos años. Creo que eso me lo relato
Alfred
Seidl, el abogado de Hess.
Su nivel de testosterona era sólo la mitad para un hombre de su edad, pero el Dr. Cortez F. Enloe, que investigó e interrogó a los doctores de Hitler para la USSS, me dijo en Washington en los 60 que las medidas de suero y niveles hormonales no eran suficientemente precisas para una determinación correcta, y un nivel bajo, medido correctamente, seria una característica normal de un hombre ocupado que no tuviera tiempo u oportunidad para una relación sexual prolongada, por ejemplo un industrial o un convicto.
Hay un informe de un interrogatorio norteamericano de 1945 dedicado al tema de
las
mujeres que rodeaban a Hitler, y no hay en este informe indicio de tendencia
homosexual. No la hay en los diarios de sus doctores, Karl von Eicken y Theo
Morell,
del último yo fui el primero encontrar (su diario), transcribir, explorar y
publicar; ni en
el diario de 500 páginas del Dr Erwin Giesing, que lo trató después del
atentado con
bomba del 20 de julio de 1944. Ni en los interrogatorios de los otros doctores
como
Hanskarl von Hasselbach. Ni hay indicios en cualquiera de los, por otra parte,
a
menudo calumniosos informes sobre opinión publica, los informes morales
preparados
por la SD (Gestapo).
Christa Schroeder me dijo que cuando estaba enferma en 1938, Hitler la visito en el hospital llevándole flores, flirteando le bromeo “la gente dirá que tú eres mi amante”. Ella estaba tan impresionada que lo tomó como una tímida insinuación.
El general de las SS Sepp Dietrich una vez difundió el rumor de que Hitler había encontrado a la bella baronesa Sigrid von Laffert en su cama, desnuda, en la Chancillería; él bruscamente le habría dicho que se vistiera y se quitase de su presencia. Reinhard Spitzy, un intimo amigo de la baronesa, me aseguro que esto era completamente incierto, pero ciertamente continuo honrando con su presencia las reuniones para tomar té en Berghof hasta 1935, cuando la joven Eva Braun finalmente la remplazó y aseguró su destierro de la corte (representando un falso suicidio: ver su personalmente falseado diario de mayo de 1935, en los Archivos Nacionales de Estados Unidos, para este episodio).
En 1935 él empezó una duradera relación con esta atractiva, sencilla y joven
asistente
de laboratorio (ella trabajo en los estudios fotográficos de Heinrich Hoffmann),
de
hecho él continuó desde ese momento pagándole su salario hasta el fin de la
Segunda
Guerra Mundial (Gerd Heidemann me enseñó los recibos de esos pagos a los
Estudios
Hoffmann). Yo discutí la cuestión de las relaciones de Hitler con ella, con
Otto Günsche
(todavía vivo en 2001) y con Nicolaus von Below, sus ayudantes de las SS y de
la
Luftwaffe respectivamente (Eso fue alrededor de 1967-9).
Si bien con la discreción obligada de lo que ellos no estaban dispuestos a divulgar, ambos indicaron que las relaciones sexuales entre Adolf y Eva eran infrecuentes pero normales y que ellos tenían razones específicas para esa creencia. Su amiga intima Herta Scheneider me confirmó esto cuando yo la entreviste en película para Hard Copy en los 80.
Sin duda se nos dirá por parte del siguiente estudioso conformista que a él no solo le gustaban los niños y los perros, sino que era pedófilo.
La web de este historiador independiente es la siguiente:
www.fpp.co.uk
Y el articulo orginal está en: http://www.fpp.co.uk/Hitler/docs/medical/HitlerPoofter3.html
Ver también: Las mujeres de la vida de Adolf Hitler