70 Aniversario de Julio Ruiz de Alda
En estos tiempos de “memoria histórica” selectiva y manipulada es fácil saber
que este año se celebran muchos aniversarios de personajes conocidos y
homenajeados hasta el hartazgo como es el muy conocido y lamentable caso de
Federico García Lorca, quien, tras estar protegido en casa de su amigo
falangista Luis Rosales en Granada, fue asesinado por guardias civiles,
elementos de Acción Popular y las envidias entre las familias de
terratenientes de Granada. Pero, sin embargo para Ramiro de Maeztu, Pedro
Muñoz Seca o Víctor Pradera no hubo ningún comunista que los protegiera en su
casa contra los asesinos, contra los tribunales del propio gobierno del Frente
Popular.
Todo el mundo conoce el caso de Federico García Lorca.
Pero si mencionáramos a José María Hinojosa Lasarte, por ejemplo, nadie sabe
quién es. Y, sin embargo, este poeta malagueño, de la Generación del 27 e
introductor del surrealismo y el ultraísmo en la poesía española es un
perfecto desconocido. Y no es casualidad que haya sido olvidado después de
haber sido asesinado por los rojos que lo fusilaron el 22 de agosto de 1936 en
la prisión provincial de Málaga por su filiación tradicionalista. Así se
escribe la historia.
Por eso es oportuno recordar que hoy, 22 de agosto, hace 70 años también murió
asesinado por los marxistas
Julio Ruiz de Alda.
J
ulio Ruiz de Alda Miqueleiz (1897-1936) había nacido en Estella (Navarra)
Militar de carrera ingresó en la Academia militar de Artillería de Segovia. Se
curtió como teniente en el campo del honor combatiendo en Tetuán.
Posteriormente ingresó en el arma de la Aviación obteniendo el título de
piloto en la Escuela de Getafe. Pero Julio Ruiz de Alda entra en la historia
allá por los años veinte por su participación como capitán piloto en la hazaña
del vuelo del “Plus Ultra”, junto al comandante Ramón Franco, el mecánico
Pablo Rada y el teniente de navío Juan Manuel Durán. Los cuatro españoles a
bordo del hidroavión “Plus Ultra”, realizaron la hazaña de seguir la ruta de
Colón por aire atravesando el océano Atlántico y realizando el vuelo desde
Palos, en Huelva, hasta las aguas del Plata, en Argentina. Una proeza que hizo
vibrar a España y el mundo. De esta hazaña se levantó
como recuerdo a los héroes y aviadores del “Plus Ultra” el monumento que está
situado en los arcos de la Moncloa frente al Ministerio del Aire.
Tiempo después fue Presidente de la Federación Internacional de Aeronáutica de
España. Asistió al Congreso Internacional de Aviadores en Roma, siendo
condecorado por el gobierno fascista italiano.
Con la caída de la Dictadura Julio pasó al terreno
político, ingresando en el Centro Constitucional del duque de Maura y Cambó y
con el que se presenta como candidato a Diputado a Cortes Constituyentes por
Estella, pocos meses después abandona la militancia y a mediados de mayo de
1931 entra en contacto con Ramiro Ledesma y su grupo de La Conquista del
Estado, pero sin llegar a adherirse.
En octubre de 1931 contrae matrimonio en Santesteban con Amelia Azarola y
Fernández de Celis, prima de Sancho Dávila e hija del contralmirante Antonio
Azarola Gresillón, Ministro de Marina con Portela Valladares desde el 30 de
diciembre de 1935 al 19 de febrero de 1936, a la que había conocido en Madrid
cuando ella estudiaba Medicina en la Universidad de San Carlos.
Corría el año 1932 y a Julio ya se le consideraba, por ciertos sectores
políticos y sociales, como jefe del movimiento fascista en España, lo que le
costó la rescisión del contrato con el gobierno republicano para la
realización del catastro.
En 1933 fue entrevistado por Ernesto Giménez Caballero como legendario héroe y
aviador del “Plus Ultra” para
el semanario “El Fascio” que salió el 16 de marzo de 1933. Es entonces cuando
conoció a José Antonio Primo de Rivera.
Así, en el acto fundacional de Falange Española en el Teatro de la Comedia,
Julio Ruiz de Alda fue uno de
los tres oradores junto a José Antonio y Alfonso García Valdecasas. Además de
ser uno de los fundadores
de la Falange es a Julio Ruiz de Alda a quien se debe el nombre de F.E.
Ramiro Ledesma, que siempre fue muy crítico con casi todos los dirigentes
falangistas, sin embargo tuvo siempre una excelente opinión de Julio Ruiz de
Alda, que dejó escrita de este modo: “… era un dirigente de magnífica
ejecutoria. Por una serie de razones – su profesión, su sentido de lo popular,
su serena intrepidez – realizaba un tipo humano que en todas partes ha dado a
los movimientos fascistas triunfales las mejores aportaciones”. (Ramiro
Ledesma. “¿Fascismo en España?”)
Tras la fusión de la Falange con las JONS en febrero de 1934, Julio pasó a
formar parte del Triunvirato del nuevo movimiento junto con José Antonio y
Ramiro Ledesma. Y obtuvo el carnet nº 3 de Falange Española de las JONS.
E abril de 1934 apareció editada por primera vez en España la obra “El
Fascismo” de Benito Mussolini, y
esta primera edición y traducción española de este libro doctrinal del Duce
llevaba prólogo de José Antonio y un epílogo de Julio Ruiz de Alda, que es una
toma de posición y un esclarecimiento sobre el significado del fascismo, donde
entre otras cosas
afirma:
“… El fascismo en sus primeros tiempos es, sobre todo, fe; fe en la Nación, fe
en nosotros mismos, y esta fe
integral, completa y absoluta es la que sublima a los hombres sus cualidades
de sacrificio y heroísmo. Por
esta fe se lucha, se trabaja y, lo que es más sagrado y más importante, se
muere…
El fascismo es demasiado serio y profundo; se podrá no estar conforme con él,
pero hay que reconocerle su
afán humano de superación y su espíritu generoso”.
Tras la victoria del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936 y la
censura y persecución que siguió a la Falange, Julio fue encarcelado el 14 de
marzo de 1936. Desde la cárcel y para el periódico clandestino “No importa” –
boletín de los días de
persecución – escribió para el núm. 2 de 6 de junio de 1936 el artículo
“Justificación de la violencia”, boletín cuyos gastos de edición fueron
sufragados por la mujer de Julio, Amelia Azarosa, quien fue detenida a la
salida de una visita a la Cárcel Modelo tras entrevistarse con su marido, el
28 de junio de 1936.
En el mencionado artículo de Julio para el “No importa” escribía:
“En medio de la mediocridad nacional, la Falange irrumpe como un fenómeno
desconocido hasta ahora. No por la originalidad – con ser mucha – de su
programa, sino porque es el único movimiento que no se limita a agrupar a sus
partidarios por la vaga coincidencia en su programa, sino que trata de
formarlos por entero, de infundirles, religiosamente, una moral, un estilo,
una conducta. La Falange no ha seguido a las viejas agrupaciones políticas,
aspirantes a remediar el mal de España con unos coloretes a flor de piel; la
Falange ha calado hasta la raíz; ha empezado por el principio; no se ha
conformado con tener adheridos, ficheros y cuotas: ha aspirado a tener hombres
y mujeres; seres humanos completos, entregados a la
abnegación del servicio…”
Julio Ruiz de Alda fue asesinado el 22 de agosto de 1936, cuando la chusma
marxista asaltó la Cárcel Modelo de Madrid, donde libraron a los presos
comunes e hicieron salir al patio de la prisión a la galería primera donde se
encontraban internados los presos políticos, que fueron masacrados y
ametrallados. A los más destacados les reunieron en una sala y les condujeron
a un sótano donde les fusilaron, entre los que se encontraban Julio Ruiz de
Alda y Fernando Primo
de Rivera, hermano de José Antonio.
Desconociendo este triste hecho por haber sido trasladado a la prisión
provincial de Alicante, José Antonio escribió desde Alicante el 19 de
noviembre de 1936, en la víspera de su ejecución una emotiva carta de
despedida dirigida a Julio.
DISCURSO PRONUNCIADO POR JULIO RUIZ DE ALDA
EN EL TEATRO DE LA COMEDIA
29 DE OCTUBRE DE 1933
De izquierda a derecha: Julio Ruiz de Alda, Alfonso García Valdecasas y José
Antonio Primo de Rivera, el 29 de octubre de 1933
Por primera vez voy a hablar en un acto público.
No tengo facilidad natural de palabra, y la única justificación que puedo
tener para dirigirme a vosotros, es que lo que os voy a decir es una cosa
sentida, metida muy dentro de mi pensamiento y de mi corazón, no de hoy, sino
que se ha ido incubando a través de los años y a través de la lucha por la
vida.
Tampoco hablaría si no tuviera la convicción de que lo que os voy a decir, a
consecuencia de una decisión tomada después de gran meditación, no es que sea
un punto de partida, pero sí es un guión o una ayuda a una obra de
reconstrucción creadora y optimista.
Como primer jalón en el razonamiento, hago la afirmación de que la unidad
nacional política no se hizo con fines económicos, sino con fines de expansión
internacionales, fines al servicio de ideas comunes y universales. No se hizo
para cambios de mercancías suplementarias, como sucede hoy en los países
danubianos. No. La unidad espiritual estaba hecha y fué la unión de pueblos
pletóricos de vida, a quienes no les bastaban ya sus fronteras dada su gran
vitalidad. Tened por seguro que sino hubiésemos descubierto América, Africa se
habría incorporado a la civilización cristiana y occidental muchos años antes.
Pues ese ideal superior que unió a los pueblos de España es necesario tenerlo
hoy, y para ello hay que crearlo a intervalo, pues de una cosa podemos estar
seguros: España no podrá ser una unidad siguiendo, como ahora, en que en el
Estado, en poder siempre de unos pocos, no reinan más que luchas de intereses,
luchas de clases, luchas de regiones; en el que los partidos, azuzando estas
divisiones y estas luchas, las utilizan para que vivan sus oligarquías,
convirtiendo a la organización estatal en una burocracia ineficaz que parece
tener pro fin principal el de alimentar a las pandillas electoreras a costa
del sudor y de la miseria de los trabajadores y productores.
Y España no puede ser esto. Como he dicho antes, España o es el Imperio o se
deshace. Hemos estado viviendo a costa de lo que crearon nuestros padres hace
cuatro siglos; como el capital lo hemos perdido, tenemos que trabajar para
rehacerlo.
¿Cómo?
Antes de entrar en la parte constructiva debemos pasar revista someramente,
pero con crudeza y verdad, a la situación actual.
Vista del patio de butacas y palcos del Teatro de la Comedia
El país está desde hace muchos años, muchos, en un proceso de descomposición,
y un síntoma de ellos es que las clases dirigentes, vergonzosamente
abandonaron el cumplimiento escrito del deber y cobardemente no han defendido
sus prerrogativas; en que todo aquel que tiene autoridad: jueces, oficiales,
propietarios, etc., parece que se avergüenzan en mantener su alta jerarquía.
En que el Estado, servido por organizaciones anquilosadas e ineficaces, con
Reglamentos para su funcionamiento producto de la poca confianza en sí mismos,
quita a los funcionarios responsabilidad y con ello les quita también
autonomía y eficacia.
Se votó contra la Monarquía porque en las elecciones del 12 de abril ésta
representaba el anterior espíritu: partidos ficticios, privilegios, luchas y
ninguna esperanza; todo lo que Primo de Rivera quiso destruir con el aplauso
unánime de la nación. Este fué el error de los partidos monárquicos: no
pudieron, no supieron o no quisieron levantar un símbolo ni abrir una
esperanza a una renovación.
Lo que ha venido después, ¿qué ha sido?
En una sola palabra se puede resumir: una falsificación. Lo explicaré. Los
republicanos se llamaban y se llaman revolucionarios y no ha existido tal
revolución, pues han conservado todos los sistemas viejos inservibles y han
aumentado sus lacras. Una revolución verdad tiene su justificación para todas
las crueldades e injusticias que produce, en la grandeza de sus fines
(equivocados o no); grandeza que si existe, obliga a sus hombres
representativos a un espíritu de sacrificio, a un rigidez en su vida grande.
¿Lo hemos visto en España?
Les ha faltado el tiempo para lo contrario; el pueblo, con su innato instinto,
empezó a burlarse de los personajes y personajillos por su afán de disfrutar y
gustar todos los pequeños refinamientos y prejuicios de la burguesía y nobleza
combatidas. Basta para ver la pequeñez y mezquindad de esta revolución que al
año había fracasado por los enchufes y por el uso de los automóviles
oficiales.
Pero esto no tiene importancia comparado con el hecho siguiente: en vez de una
revolución nacional ha sido un atraco antinacional.
Nos han estado gobernando dos únicos partidos que tenían fuerza y masa: el
socialismo y la esquerra catalana, ambos antinacionales; ahora se ve bien esa
verdad. Pues ¿qué cuentan en estas elecciones Acción Republicana y Radicales
Socialistas? Nada; como dijo Pérez Madrigal, caben en un autobús.
Vista de la zona de palcos del Teatro de la Comedia con las hermanas Carmen y
Pilar Primo de Rivera, las primas de las anteriores Inés y Dolores y la amiga
de la familia Primo de Rivera, Mº Luisa Aramburu
Sólo gobernaron e impusieron normas estos dos partidos antes dichos. Los demás
eran bambalinas, sujetos al poder únicamente por su egoísmo y tontería, y a
conciencia, o sin saberlo, han sido traidores a su Patria y a sus ideas (si
las tenían).
He hablado de revoluciones (no de golpes de mano que tienen por objeto cambios
de nombres y de personas únicamente), y veréis que hasta la revolución rusa,
hecha en nombre de un principio universalista e internacional, ha terminado
por hacer un estado nacionalista e imperialista y la propaganda de su
internacionalismo no es más que la bandera que cubre el designio de supremacía
de Rusia y Moscú. Para ello crea poderes dentro de los demás Estados, poderes
a su vez en dependencia directa de Moscú. ¿Qué consignas tienen? Minar todos
los valores y fuerzas nacionales -Ejército, Magisterio, funcionarios públicos,
ferrocarriles, etc.- y, sobre todo, el de ayudar a todos los separatismos. Los
comunistas no rusos son todos ellos soldados de una potencia extranjera en
guerra, y como a tales hay que tratarlos.
Voy a decir unas palabras sobre el terror ejercido durante estos años, terror
que si hoy es más suave debido al pequeño cambio operado a raíz del castigo
cruel representado trágicamente en Casas Viejas. ¿Sabéis que representaba este
terror? Pues, primero, debilidad, y segundo, miedo.
El vencedor es siempre pacifista. Todo lo contrario de lo que ha sido el hecho
de los Gobiernos Azaña. Por defender su situación han utilizado leyes
antidemocráticas y anticonstitucionales, han combatido sólo los insultos,
negando a sus contrarios todo lo noble que había en ellos; pero no a los
contrarios a España, ni siquiera a los antirrepublicanos, sino a todos los que
combatían y propagaban sus errores; en cambio han vivido en maridaje absurdo
con elementos turbios, con el solo fin de defender su poder, promulgando leyes
de opresión que son índices de debilidad, y según la teoría democrática y
liberal, indican una sinrazón, que sólo ha servido para dársela a los que
resueltamente los han combatido.
En esto años en España se han podido hacer toda clase de propagandas. La
comunista, la separatista y las que tendían a destruir todos los valores
morales de España. En cambio ha sido un delito, un insulto a ese poder
antinacional, hacer una declaración de fe española. Ha sido un delito gritar
¡Viva España! han lanzado a la parte inconsciente y baja del pueblo en contra
de todo lo que indicase un movimiento español.
¿En qué se basaban para esto?
¿Dónde están esos grandes ideales que lo justificaban?
Por lo visto hasta ahora, parece que el sistema republicano implantado, tiene
la misión histórica de debilitar el Estado y precipitar su desintegración.
Pero veamos el porvenir. ¿Qué se ofrece a la vista?
Partidos, muchos partidos; unos, nacionales; otros, regionales; de derecha,
centro o izquierda, y cada uno de éstos con varios matices.
Vista del patio de butacas del Teatro de la Comedia
El principal de ellos, por su disciplina y su fuerza, es el socialista, ¿y
éste dónde va? Pues quieran o no sus dirigentes, irán fatalmente a la
revolución social y a la dictadura del proletariado. Tiene razón Largo
Caballero al plantear así el destino de su partido.
¿Y podrá hacer la revolución? Yo creo que no; primero, porque ha sido un
partido sindical que ha cumplido como tal su misión: no ha inculcado a sus
masas afán combativo ni fe; las ha movido sólo para fines económicos. Y sobre
todo, sus directores en el poder han tenido todas las debilidades y flaquezas
que he dicho antes. ¿La podrán hacer ahora?
Difícil y penosa es tu tarea Largo Caballero.
¿Dónde va a buscar hombres con espíritu de sacrificio, idealistas y audaces,
si desde el Poder habéis hecho lo contrario?
En un partido social sin más fin que reivindicaciones económicas, nunca pueden
llevar los directores a las masas a los fines teóricos, defendidos por sus
doctrinas, sin otras pasiones y sin otras aspiraciones que las que les han
inculcado.
¿Qué va a hacer? ¿Apoyarse en la masa para armar unos brazos y sembrar odios,
consiguiendo sólo que la anarquía a que lentamente nos conducen llegue con más
rapidez? ¿O va a nacionalizar su partido y querer llegar a nuestro fin por
distinto camino? De todas las maneras, hay que considerarlo como nuestro
enemigo principal, y no digo primero porque tendremos que hacer frente a los
partidos separatistas.
El resto de los partidos de izquierda, centro y derecha, no harán más que
proponer, hablar, ofrecer, lanzar al viento frases bonitas, más o menos
generosas; pero son incapaces para resolver la crisis y los problemas
fundamentales de nuestra nación.
En primer lugar, ¿van a poder contener la descomposición nacional de que he
hablado antes? No, pues la primera condición para ello es que la labor de
siembra sea hecha en la oposición, en lucha constante, pues así es como se
crea el espíritu revolucionario que no se puede crear ni modificar con
decretos leyes.
Los partidos republicanos que se dicen revolucionarios han demostrado su
incapacidad, y los otros, los que intentan de nuevo gobernar, a esos ni
siquiera les daremos tiempo para fracasar.
El régimen liberal democrático ha creado dos hijos que se atacan entre sí y
han dejado inservible a su creador; estos dos retoños son: el poder financiero
o dicho exactamente, el poder del dinero organizado, y el poder social.
Vista de la tribuna de oradores
¿Qué hace el Estado ante ellos? Ceder siempre ante cualquiera de los dos que
se lo exijan, y enzarzarlos más y más en sus luchas. En estos dos años las
Empresas financieras grandes y las masas proletarias han tenido su máximo
poder. ¿quién lo ha sufrido? Pues los productores y trabajadores. Y como
consecuencia, pues, han matado iniciativas y amor al trabajo, y nos han
empujado un poco más a la anarquía.
En el mitin del Cine Europa los tres líderes socialistas hicieron números y
quisieron demostrar que la crisis de España era debida a la mundial. No lo voy
a discutir, pero la crisis económica grande viene ahora.
Hasta este momento el campo se ha estado comiendo su capital. Y ahora, ¿qué
van a hacer los labradores arruinados? ¿Caer en las garras del dinero a
interés? Y en el caso de que se lo den, ¿dónde van a vender nuestros frutos de
selección después de habernos dejado ganar los mercados y después de los
formidables Convenios comerciales firmados?
¿Y los fabricantes de tejidos van a vender en una España arruinada y van a
poder competir fuera de ella, enfrente de naciones que han sabido defenderse?
No; la crisis empieza ahora, y con ella la miseria, las luchas y la anarquía.
¿Van a poder hoy los paridos, en danza con nuestra constitución y nuestro
Parlamento, y sobre todo con su espíritu, luchar con la miseria, la
desesperanza, las rivalidades y los egoísmos? No.
Veremos Gobiernos varios, más a la izquierda, más a la derecha; amenazas
obreras, golpes de mano, etc.; pero sin encontrar la solución definitiva. Y es
que para este régimen parlamentario de partidos no la tienen. Y los que tengan
hambre necesitan pan con actos legales o no, parlamentarios o no, y los
gobernantes autoridad, y sobre todo poder de continuidad para llevar a término
planes extensos que puedan satisfacerla.
Todo poder tiene que apoyarse en una fe, que inspire devoción, suscite
entusiasmos y obtenga una obediencia. En España, ¿cuál? ¿Democracia?
¿Parlamentarismo? ¿Programas inconcretos de partidos nebulosos? Yo creo que
no; qué únicamente el sentimiento totalitario de la Patria, de nuestra España,
pobre y decadente hoy, pero capaz de ser grande y generosa no sólo para los
demás, sino para nosotros los españoles, es el único aglutinante que puede
unirnos y darnos una fe llena de esperanzas y tan grande como para pedirnos
sacrificos.
Hay que crear una idea central para acoplar moral y materialmente a los
distintos pueblos españoles, que les abra nuevos horizontes a la ilusión.
La revolución no se ha hecho, y fatalmente se tiene que hacer; o la hacemos
nosotros o la harán otros, y ya sabéis cuáles han de ser éstos, pues la
anarquía en que caminamos tendrá que salir a una revolución: a la nuestra o a
la socialista.
¿Cómo hacer nuestra revolución?
En primer lugar hay que tener el convencimiento de que es necesario
transformar la manera de ser y el concepto de la vida de la mayoría de los
españoles; nuestra idea es crear hombres, y éstos, creando un nuevo Estado,
darían a la nación substancia y vigor.
Hay que reaccionar valientemente contra esa desesperanza que lleva dentro de
su alma todo español, infundiéndole un afán creador, para sobreponernos a ese
mal, y que del optimismo y audacia salga el propio convencimiento de nuestra
personalidad y de nuestra capacidad.
Y con este nuevo concepto, más abierto, más libre y más valiente, no temamos
al mañana próximo, pues la vida es lucha y combate, y este combate hay que
aceptarlo con la sonrisa en los labios como un deporte.
Tenemos que hacer que cada español sienta su función y que se dedique a ella,
manteniendo siempre su jerarquía y su disciplina.
Hay que ir al campo, no a decirle que se afilie o apoye a un partido más, sino
a convencerle de que su remedio está en él mismo, que ellos tienen que
resolver el problema de ventas, compras, jornales, vida y producción, etc.,
etc. Hay que enseñarles que todos los partidos políticos de hoy viven a su
costa, y que aunque se llamen agrarios tienen su cabeza y su estómago en la
ciudad; que hoy, los bancos, los intermediarios, acaparadores, organizaciones
caciquiles y políticas, los explotan; y su arma es el sindicato de producción
y trabajo, apolítico, como única defensa, y por él conseguirán vender, y al
vender no solamente ganarán la pura subsistencia, sino que librarán de toda
traba sus instrumentos de trabajo y mejorarán de vida, y sobre todo, que es lo
fundamental, entonces, y sólo entonces, es cuando pesarán en el Gobierno del
país con su propia significación por medio de sus sindicatos, y darán a la
política la entereza, el vigor y el españolismo propios de los que trabajan y
cultivan la tierra de España y que por regarla con su sudor la sienten y la
quieren.
Esto ya sé que es fácil decirlo, pero no conseguirlo. Para ello habrá que
luchar mucho constantemente, pues se han de oponer todas las fuerzas que hoy
sitian al agro.
En la lucha tendrán que seguir una línea de conducta dura y fuerte; no tendrán
que detenerse a discutir, siempre obrar, y cada día tiene que terminar con un
paso adelante. Al vencer un obstáculo hay que proceder sin crueldad; pero sin
debilidad; lo esencial es que el obstáculo desaparezca "definitivamente".
A los obreros sindicalistas hay que convencerles que somos tan sindicalistas
como ellos; pero creadores de riqueza. No solamente reconocemos los
Sindicatos, sino que de ellos haremos una de las bases de nuestro sistema.
Tenemos lo que a ellos les falta: un plan de conjunto, armónico y creador.
Defendemos como cosa fundamental, la iniciativa particular y la propiedad
privada; pero para quitar la tiranía del dinero abarataremos éste en sus
rentas parasitarias y los Sindicatos intervendrán en la plusvalía de las
Empresas.
Que sepan los obreros que nuestro Estado no es un simple observador de las
luchas entre sus componentes. Nosotros sentamos el principio de solidaridad,
de hermandad, entre todos los españoles. Hoy el Estado exige del individuo la
vida en la guerra o en la paz; pero después lo deja abandonado en la lucha por
la existencia. ¡Y qué lucha! Un niño pobre, o un ser débil con cualidades
físicas o intelectuales pequeñas, ¿qué puede ser? ¿Se le puede hablar de
libertad o de derechos individuales? Si lo hacen le harán objeto de una burla
pesada: será siempre un esclavo.
Nuestro Movimiento, y no es un ofrecimiento, sino un compromiso solemne, en el
momento de tener el Poder (y cuando lo tenga no habrá más poder que nosotros),
dará a todos los españoles una vida digna a base de trabajo. ¿Puede ser así?
Indudablemente, hoy en España está casi todo por hacer; tenemos que trabajar
mucho para que nuestro "standard" de vida sea análogo al de los pueblos
europeos ricos. No hay que apurarse por ello, basta un poder estable que pueda
mandar según planes amplios y a larga distancia.
He dicho antes que no se había hecho la revolución, y ahora lo repito. No se
ha hecho ni la revolución social ni la económica, y nosotros la tenemos que
hacer. No cabe duda de la existencia de un desequilibrio, de una tara, en la
estructura económica de la sociedad desde el momento que hay superproducción y
hay al mismo tiempo miseria, ya que a una gran parte de la población le falta
casi lo más indispensable para la vida. Se vive en chozas y la industria de la
construcción está parada.
A mi modo de ver, no es sino que la máquina y la técnica han ido más de prisa
que la sociedad; y ésta, en sus luchas de posiciones y de egoísmos, dentro de
un estad liberal, no puede ni podrá resolver este nudo gordiano.
Solamente lo podrá hacer nuestro estado totalitario, justo, con verdaderas
raíces dentro de nuestro pueblo, el que impondrá sacrificios a unos y otros en
nombre de nuestro principio de hermandad y solidaridad.
Sé que con los obreros lucharemos al principio de una manera violenta, tal vez
largo tiempo en plan de guerra. Nunca debemos rehusar la batalla; pero
siempre, y constantemente, tenemos que ponernos en contacto con ellos y
obligarles a que oigan nuestras doctrinas, en la seguridad de que ellos serán,
al final, nuestro apoyo mayor.
¡Jóvenes españoles! Hay que lanzarse a la conquista de España y darle una
personalidad propia, y esto lo conseguiremos en cuanto España tenga una unidad
de pensamiento.
Nos dirán que queremos la guerra; pero no nos importa; nos interesa ser lo
mismo que el individuo: fuertes y bien preparados para la lucha, no solamente
para impedir los abusos del más fuerte, sino para ser generosos.
Voy a terminar hablando de la organización.
Comida tras el mitin del Teatro de la Comedia en el Restaurante Amaya. Al
fondo, de pie, José Antonio, a su derecha Ruiz de Alda y Sánchez Mazas; a su
izquierda García Valdecasas
Hemos sido autorizados por la Dirección de Seguridad, y este Movimiento va a
salir a la lucha en condiciones difíciles de vida: por un lado, va a tener a
las organizaciones obreras con procedimientos de violencias y exclusivismos;
por otro lado, a los partidos republicanos, y por otro, a las derechas que
defienden a la desesperada sus patrimonios: el material y el religioso.
Nosotros no buscamos votos, buscamos hombres que trabajen en todo momento y
ocasión, que llevados por su entusiasmo y fe en la obra a conseguir, sean los
soldados y los obreros de la organización que proponemos, y que por lo tanto,
será un organismo vivo, de acción directa, de ofensa y defensa.
Cada día hemos de alcanzar una meta. Tenemos que ir adelante. No podemos
discutir, hay que obrar y si así lo hacemos, no habrá fuerza capaz que nos
impida el llegar a nuestra meta final, o sea crear una España fuerte y
generosa con sus hijos, para legar a los nuestros un país en que, en vez de
desilusión, reine la esperanza; en vez de egoísmo, la generosidad.
Adelante, españoles. ¡Todo para España!
Julio Ruiz de Alda ¡¡PRESENTE!!