EL ANTI-TABAQUISMO DURANTE EL III REICH
Con el comienzo del año 2006 ha entrado en vigor una ley en España que regula el consumo de tabaco en lugares públicos, transportes públicos y centros de trabajo. Con motivo de ello, algunos de los detractores de esta ley han hecho circular por la red un texto titulado "La ley antitabaco la inventaron los nazis", con el propósito de desacreditar esta nueva ley, porque como al ciudadano medio, sometido al bombardeo de los medios de desinformación, le han hecho creer que todo los "nazi" es intrínsecamente malo por naturaleza, si se le muestra que medidas similares se aplicaron durante el III Reich pensará que leyes de este tipo son propias de fascistas que solo buscan coartar su libertad individual, su derechos como ciudadano del mundo y blablabla.
De todos modos por lo que hemos podido
leer, la ley española es muy poco restrictiva comparada con las leyes que por
ejemplo hay en el Estado de California donde no se permite fumar en los
parques públicos ni en lugares públicos cerrados, como bares, restaurantes y
oficinas. Tampoco se puede fumar en las playas, ni en un piso de alquiler si no
lo autoriza el el propietario, y en la calle los fumadores pueden encenderse
un cigarrillo sólo si se encuentran, como mínimo, a seis metros de distancia
de un edificio público.
Podemos poner también como ejemplo un sitio que gustará más a los progres de
salón, el "paraíso comunista" de Cuba, donde se prohíbe fumar en todos los
lugares públicos cerrados incluyendo oficinas, teatros, autobuses, taxis,
trenes, escuelas, zonas de manipulación de alimentos y estadios deportivos.
El tabaco sigue representando el mayor problema de salud pública de nuestro tiempo, ya que interviene en una de cada cinco muertes de la población general y en la mitad de los fallecimientos entre 35 y 69 años. El tema del tabaco nunca se había tomado en España con la seriedad que merecen los 55.000 muertos que ocasiona anualmente. Se legislaba para lograr su control, pero se olvidaba desarrollar aspectos tan elementales como los mecanismos necesarios para que las leyes se cumpliesen. www.nuevorden.net
Es por ello que hemos considerado interesante hacer un articulo sobre esta materia para conocimiento de nuestros lectores y lectoras.
Los historiadores y epidemiologistas apenas acaban de empezar a explorar el movimiento anti-tabaco desarrollado en Alemania durante el gobierno de Adolf Hitler. Alemania tuvo el más fuerte movimiento antifumador del mundo en la década de los 30 y la primera mitad de la década de los años 40, con medias tales como la prohibición de fumar en lugares públicos, prohibiciones de anunciarse, restricciones para las raciones de tabaco para las mujeres, y la más refinada investigación mundial sobre los efectos del tabaco, aportando pruebas científicas de la ya evidente relación entre el tabaco y el cáncer de pulmón.
En la ultima década los historiadores médicos han aportado estudios que mejoran nuestro conocimiento sobre la medicina y la salud publica en la Alemania del III Reich. Sabemos gracias a ello que aproximadamente la mitad de los médicos del sistema sanitario público estaban afiliados al NSDAP
Muchos lideres nacionalsocialistas se oponían claramente al consumo de tabaco, como el Doctor Robert Ley, del Frente Alemán del Trabajo, siendo Adolf Hitler uno de los más férreos en su oposición.
El primer caso de un estudio controlado sobre la relación entre cáncer de pulmón y tabaquismo se llevo a cabo en Alemania en 1939. Esto fue posible con el respaldo de la Oficina Contra los Riesgos del Alcohol y el Tabaco, establecida en 1939 por el Doctor Leonard Conti, responsable de los Asuntos de Salud del Reich, al que había precedido en el cargo Gerhard Wagner. El Instituto de Investigación de los Riesgos del Tabaco, establecido en la Universidad de Jena, desarrolló un segundo estudio en 1942. Este Instituto fue financiado con 100.000 marcos del Reich provenientes de las finanzas personales de Adolf Hitler.
Además de investigaciones sobre el
tabaquismo, también había muchas campañas de promoción de lo saludable de no
fumar. Las Juventudes Hitlerianas y la Liga de Chicas Alemanas repartieron
abundante propaganda anti-tabaco. En 1942 la Federación de Mujeres Alemanas (BDM)
lanzó una campaña contra el consumo de tabaco y alcohol. El Frente Alemán del
Trabajo también desarrollo muchas campañas donde se hacia hincapié en los
efectos dañinos del tabaco para la salud.
Estas campañas estaban apoyadas también por una legislación, que prohibía fumar tanto a alumnos como a profesores en muchas escuelas. Se consideraba como negligencia criminal si los conductores involucrados en accidentes iban fumando. Se controló estrictamente la publicidad del tabaco, y se creó una discusión sobre si los pacientes con enfermedades derivadas del tabaquismo debían recibir el mismo trato que los pacientes con enfermedades no derivadas de el consumo de tabaco.
La lucha contra el tabaquismo fue solo
uno de los asuntos de salud que recibieron atención por parte de la Alemania
Nacionalsocialista. También se llevaron a cabo campañas contra el consumo de
alcohol. Se recomendaba consumir frutas y verduras, pan integral y no abusar de
las grasas. Una destacada figura de la medicina del III Reich, Erwin Klein,
predijo que en el futuro se descubriría que el cáncer era un resultado de una
dieta inconveniente. El consumo en exceso de nata montada era también particularmente
desaprobado. El periódico oficial de las SS, 'Das Schwarzes Korps', hablo en una
ocasión sobre los turistas alemanes en Austria que visitaban los cafés, que daban
una imagen "donde se podía pensar que la Gran Alemania se creo solo para que sus
ciudadanos pudiesen atiborrarse de tortitas con nata montada". Un prominente slogan
pro-militarista rezaba "¿Poder de combate o nata?".
Otro factor sobre el que se mostró mucho interés de sobre la noción de que un ambiente intrauterino afectado por la nicotina y el alcohol tendría consecuencias en el desarrollo de los hijos. Un manual de salud de 1942 para mujeres embarazadas proclamaba "Madres, debéis evitar absolutamente el alcohol y la nicotina durante el embarazo y la lactancia del vuestros hijos. Estos elementos dificultan, dañan y trastornan el curso normal del embarazo. Beber zumo de frutas"
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A pesar de las campañas llevadas a cabo, entre 1933 y 1938 el consumo de tabaco en Alemania aumentó, con unas tasas de incremento superiores a las de Francia que desarrollaba campañas antitabaco menos activas. El consumo per capita de cigarrillos en Alemania entre 1932 y 1939 pasó de 570 a 900 cigarrillos al año, mientras que en Francia paso de 570 a 630 cigarrillos por año en el mismo periodo de tiempo.
Al igual que hoy en día, hay que tener en cuenta que las compañías tabaqueras ejercían un gran poder económico y político, y los activistas anti-tabaco alemanes se quejaban frecuentemente de que sus esfuerzos no se podían equiparar a los anuncios de "estilo Americano" que utilizaba la industria del tabaco. Los productores nacionales de tabaco neutralizaron toda critica mostrándose como unos de los primeros y fervientes partidarios del Nacionalsocialismo, y no hay que olvidar que las S.A (Sturm-Abteilung) manufacturaban sus propios cigarrillos de las marcas Trommler, Alarm, Sturm y Neue Front cigarettes en la fabrica "Sturm Zigaretten". www.nuevorden.net

Así mismo, la industria tabaquera lanzó varios nuevos periódicos y revistas con el propósito de contrarrestar la propaganda anti-tabaco. Con una estrategia que repetirían en los Estados Unidos después de la II Guerra Mundial, algunos de estas publicaciones intentaban desacreditar al movimiento anti-tabaco calificándoles como "fanáticos" y "carentes de todo rigor científico".
También hay que tener en cuenta que el tabaco suponía una
importante fuente de ingresos para el tesoro público. Entre 1937 y 1938 los
ingresos provenientes de los impuestos y tarifas sobre el tabaco alcanzaron 1
billón de marcos del Reich. En 1941, como resultado de la unión al Reich de
Austria y Bohemia, estos ingresos se incrementaron al doble. De acuerdo a la
Oficina Alemana de Presupuestos Públicos, los ingresos del tabaco suponían 1/12
parte de los ingresos totales del Estado. Se decía que 200.000 alemanes vivían
directa o indirectamente de la industria del tabaco, un argumento que fue
rápidamente dado la vuelta por aquellos que decían que Alemania necesitaba
trabajadores en industrias realmente productivas para la nación, personas que
podían ser reclutadas entre las que trabajaban en la industria del tabaco.
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Las políticas anti-tabaco en Alemania se aceleraron a
finales de los años 30, y en los primeros años de la IIGM el consumo de tabaco
ya había empezado a declinar. La Luftwaffe
prohibió fumar en sus instalaciones en 1938, al igual que el Servicio Postal. La
prohibición de fumar se extendió a muchos centros de trabajo, oficinas del
gobierno, hospitales y casas de reposo.
El NSDAP prohibió fumar en su oficinas en 1939, y ese mismo año el jefe de las SS, Heinrich Himmler anuncio la prohibición de fumar para todos los policías uniformados y oficiales de las SS mientras estuviesen de servicio, lo que no impidió que, durante la guerra, uno de los regalos que entregaba Himmler a miembros de las Waffen SS que habían destacado, fuese una pitillera de plata con su firma personal.

También en el año 1939 la revista de la Asociación de Médicos
Americanos reflejó un decreto de Hermann Goering donde se prohibía fumar a los
soldados en la calle mientras estuviesen de servicio, en marchas y desfiles,
y en los periodos de permiso.
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60 de las principales ciudades alemanas prohibieron
fumar en los transportes públicos en 1941, y en 1944 la prohibición se
extendió a todas las ciudades alemanas, incluyendo a los trenes, viniendo esta
iniciativa del propio Hitler, que estaba preocupado por la exposición al tabaco
de las jóvenes conductoras. También se prohibió fumar en los refugios
antiaéreos, aunque en algunos de ellos había zonas separadas para fumadores.
Durante los años de la guerra los cupones de racionamiento de tabaco se
denegaban a las mujeres embarazadas y a todas las que tuviesen menos de 25 años,
y los restaurantes y cafés tenían prohibida la venta a sus clientas. Estas
medias tenían como fin preservar la salud de las mujeres. A partir de
1943 se decreto la prohibición de fumar en público para todos los menores de 18
años. Todas estas políticas se enmarcaban dentro de una campaña que pretendía
marcar "el principio del fin" del consumo de tabaco en Alemania.www.nuevorden.net
La
epidemiología sobre el tabaco Alemana en aquella época era la más avanzada en su
época. Los doctores Franz H Muller en 1939 y Eberhard Schairer y Erich Schoniger
en 1943 fueron los primeros en utilizar grupos de estudio siguiendo métodos
epidemiológicos para documentar la relación entre el cáncer de pulmón y los
cigarrillos, como hemos mencionado más arriba. Muller concluyo que "el importante aumento en el
consumo de tabaco es la principal y mas notoria causa del incremento de la
incidencia de cáncer de pulmón". Las enfermedades del corazón también se
mencionaban como unas de las dolencias más graves producidas por el consumo de
tabaco. En los últimos años de la guerra, se sospechaba de la nicotina como la
causante de los fallos coronarios sufridos por un sorprendente número de
soldados en el frente del Este. En 1944 un informe de un medico militar reflejo
que 32 jóvenes soldados a los que había examinado una vez muertos en el frente
por ataques al corazón habían sido todos "fumadores entusiastas". Este medico
citaba en su informe al patólogo de Friburgo Franz Buchner que consideraba que
los cigarrillos debían ser considerados "un veneno coronario de primer orden".
El 20 de Junio de 1940 Adolf Hitler ordeno que las raciones de tabaco fuesen distribuidas entre los soldados "de un modo que disuadiese a los soldados de fumar". Las raciones de cigarrillos estaba limitadas a 6 cigarrillos por persona al día. con raciones alternativas disponibles para los no fumadores, como chocolate o comida extra. En ocasiones muy limitadas había cigarrillos extra disponibles para fumar, pero estaba limitados a 50 al mes por persona. Las raciones de tabaco no se podían proporcionar a las mujeres de la Wehrmacht. Una ordenanza del 3 de noviembre de 1941 aumento la tasas sobre el tabaco a un nivel tan alto como nunca había estado, siendo entre el 80% y el 95% del precio de venta, con el fin de aumentar el precio y desincentivar el consumo. Tras la muerte de Adolf Hitler tuvieron que pasar más de 25 años para que las tasas sobre el tabaco se volviesen a incrementar.
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Los efectos
netos de estas y otra medidas, como las lecturas por parte de médicos para
desincentivar el consumo de tabaco entre los soldados, consiguieron reducir el
consumo de tabaco entre los militares durante los años de la IIGM. Una encuesta
efectuada en 1944 entre 1.000 miembros del ejercito mostró que mientras la
proporción de soldados fumadores había aumentado (solo el 12,7% eran no
fumadores), el consumo de tabaco había decrecido (un 14%). Más militares eran
fumadores (de ellos 10 habían adquirido el habito durante la guerra, mientras
que solo 7 lo habían dejado), pero la media de consumo por cabeza de cada
soldado había bajado casi un 25% (23,4%) un consumo mucho menor que el de los
años de preguerra entre el mismo colectivo. El numero de fumadores 'intensivos'
(mas de 30 cigarrillos al dia) se había reducido del 4,4% al 0,3%, y desciendo
similares se registraron para los fumadores de 'intensidad media'
La pobreza de la posguerra provocó que el consumo no aumentase. De acuerdo a las estadísticas oficiales alemanas, el consumo de tabaco no volvió a los niveles de preguerra hasta mediados de los años 50. La caída fue muy significativa: el consumo alemán per capita descendía a más de la mitad entre 1940 y 1950, mientras que por ejemplo el consumo en los EE.UU. se doblo durante ese periodo. En Francia también aumento, aunque durante los cuatro años de ocupación alemana el consumo de cigarrillos descendió aun más que en Alemania.
Tras la guerra Alemania perdió su posición como la nación con unas campañas y una ciencia anti-antitabaco más agresiva. Tras la muerte de Hitler, muchos de los doctores que trabajaron en la campaña anti-tabaco o bien perdieron su trabajo o fueron silenciados. Karl Astelm director del Instituto de Jena de Investigación de los Riesgos del Tabaco, que era además el rector de la Universidad de Jena y oficial de las SS, se suicido en su oficina la noche del 3 al 4 de Abril de 1945. El responsable de los Asuntos de Salud del Reich, Leonardo Conti, otro activista antitabaco, se suicido el 6 de octubre de1945 en una prisión aliada donde estaba a la espera de juicio por su participación en el programa de eutanasia. Hans Reiter, presidente de la Oficina de Salud del Reich, que en una ocasión definió a la nicotina como "el mayor enemigo de la salud del pueblo" y "el estorbo numero uno de la economía alemana" fue internado durante dos años en una prisión americana, y posteriormente trabajo como medico en una clínica de Kassel, no volviendo jamás a ejercer en la sanidad pública. El Gauleiter Fritz Sauckel, la cabeza del movimiento anti-tabaco de Turingia y avalista en sus comienzos del Instituto de Investigación de los Riesgos del Tabaco, fue ejecutado el 1 de Octubre de 1946. Es sorpréndete que todos los esfuerzos para reducir y eliminar el tabaquismo en Alemania fuesen olvidados después de la guerra.www.nuevorden.net
Claramente había unos vínculos considerables entre la
promoción de unos estilos de vida sanos y la idea de defensa de la raza. El
tabaco y el alcohol se consideraban como "venenos genéticos" que llevaban a la
degeneración del pueblo alemán, ya que afectaban a la fertilidad y podían causar
daño cromosologico.
Quizás por este motivo, la promoción de
hábitos saludables durante el III Reich no se ha dado a conocer al gran publico,
que como resultado de 70 años de propaganda sigue pensando que todo lo "nazi" es malo y
detestable por naturaleza.
Anexo:
"Adolf Hitler Mi amigo de Juventud" de A. KUBICEK
Hitler era un verdadero artista en pasar hambre, a pesar de que, cuando se le presentaba la ocasión, gustaba de comer bien. Es cierto que durante su época en Viena casi siempre le faltaba el dinero necesario para ello. Y cuando tenía dinero estaba siempre dispuesto a renunciar a la comida para adquirir una localidad en el teatro. No comprendía los placeres materiales. No fumaba, no bebía y vivía durante días alimentándose sólo de pan y leche.
A su manera
pensaba Adolfo en todo. Recuerdo todavía sus dudas acerca de si esta
reconstruida Viena habría de necesitar o no de cervecerías. Adolfo rechazaba el
alcohol de manera tan radical como la nicotina. Y si uno no fumaba ni bebía,
¿para qué quería las cervecerías? De todas formas, encontró una solución tan
radical como generosa para esta nueva Viena ¡una nueva bebida popular! En cierta
ocasión hube de tapizar yo en Linz algunas habitaciones en las oficinas de la
fábrica de café de higos Franck, Adolfo me visitó en aquel entonces, mientras yo
me dedicaba a este trabajo. La firma solía dar a sus trabajadores una bebida muy
buena, a base de café, un vaso de la cual costaba solamente un heller. Esta
bebida le había gustado tanto a Adolfo, que no se olvidó de ella. Si se
abastecía todas las casas con esta bebida barata y refrescante, o con algún
producto semejante carente de alcohol, podían evitarse las cervecerías. Cuando
yo le repliqué que, por lo que yo conocía de los vieneses, me parecía difícil
que renunciaran a su vino, me contestó bruscamente:
Adolf se manifestaba con especial crudeza contra aquellos Estados que habían monopolizado la venta del tabaco, entre los que se contaba también Austria. Con ello, el propio Estado arruinaba la salud de sus ciudadanos. Por consiguiente, todas las fábricas de tabaco deberían ser cerradas y prohibida también la importación de toda clase de tabaco. De todas formas, Adolfo no consiguió encontrar ningún substitutivo para el tabaco en el sentido de la “bebida popular”.