LOS ESPAÑOLES Y PARAGUAY
Para algunos españoles, el Paraguay no sólo es una bonita república del centro de América del Sur, o un simple territorio que perteneció al inmenso imperio español. Paraguay es seguramente el más hispánico de las naciones americanas, por eso quizás el Paraguay tendría que ocupar un lugar más importante en el conjunto hispanoamericano, pero como todos sabemos la sombra imperialista de Brasil impidió e impide que nuestra nación hermana despegue de su letargo histórico y económico.
Brasil no sólo expolió territorialmente a la joven
república a finales del siglo XIX (El Mato Grosso debería ser parte de la
soberanía paraguaya), sino que en la actualidad está creando a lo largo de
toda la frontera conjunta, una suerte de nueva raza con un idioma híbrido
entre el español y el “brasileño”; que lógicamente está diluyendo la
cultura, raza e idioma de Paraguay.
Las relaciones entre paraguayos y españoles a lo largo y ancho de la historia independiente de Paraguay, después de la penosa independencia hispanoamericana, no han sido especialmente intensas, en parte debido a la no muy numerosa emigración española hacia las selvas, llanuras, estepas, esteros, pueblos y ciudades paraguayas. Los españoles emigraron hacia Argentina, Uruguay y Brasil en forma muy numerosa, pero la emigración hispana hacia Paraguay sólo ha sido testimonial, por lo que los vínculos entre ambos pueblos no están todavía cimentados del todo.
Hay quizás una excepción, que no es otra que la
protagonizada por los gobiernos y pueblos gobernados por Stroessner y
Franco. Ambos Generales estrecharon las relaciones humanas, culturales,
económicas y políticas entre ambas naciones, que hicieron que ambas partes
se conociesen más y mejor. De la importancia que España dio a las relaciones
con la República paraguaya, sólo hay que ver que Francisco Franco nombró
embajador en Asunción a Ernesto Giménez Caballero, un intelectual de máxima
categoría en la España de aquel tiempo, que además de apreciar y divulgar
Paraguay en España, realizó y escribió varios documentales y libros sobre el
próspero Paraguay de Stroessner.
La realidad de hoy es que en España apenas tenemos noticias o comunicaciones sobre el gran Paraguay, únicamente se habla alguna vez de los mennonitas del Chaco o de los islamistas de Ciudad del Este y su contrabando con Brasil. Es decir, de lo no muy positivo para el verdadero pueblo paraguayo (fruto de la sangre española y la guaraní) que supo dar hasta su última gota de sangre para salvar de la desaparición de la historia al mítico Paraguay.
Oscar M.P