El poder de las ideas
La conquista del poder por las ideas tiene que desenvolverse en los planos del
derecho a la diferencia y el rechazo.
La consolidación democrática en España ha traído consigo una putrefacción
institucional, que se manifiesta en los "programas basura", dictados por la
nueva mayoría mediática, que es el agente que sustenta el mercado de la
inmundicia. Mas ello está
amparado por la "libertad de expresión", otra más de sus falsedades, que se
mantendría como una garantía, mientras no se atente contra las propios soportes
ideológicos de la decrépita democracia in coma...
En México, con la alternancia, se ha manifestado como propio de estos tiempos de
miseria, que los consorcios mediáticos no sólo condicionan a las masas, sino que
se erigen como ministerio público y juez, activando condenas de voyeristas
insaciables, mismo que es el actual centro del debate, con el uso de los tiempos
políticos subordinados al dinero, en el proyecto que se discute en el Senado
sobre una nueva Ley Federal de Radio y Televisión. La democracia mediática es un
estercolero que derrama mierda, en una competencia de deyecciones.
Frente al dominio orwelliano de los centros de sentido -de acuerdo a Gramsci-
resulta fundamental desarrollar proyectos culturales y metapolíticos, cuyo
propósito sea la formación de una escuela de pensamiento; de un nuevo consenso,
en base a una labor axiológica con cargas de profundidad y un necesario
distanciamiento respecto a las propuestas al uso.
La conquista del poder por las ideas, o metapolítica, tiene que desenvolverse en
los planos del derecho a la diferencia y el rechazo a la uniformidad, en
contraste con la homologación planetaria de la porcachona democracia. Esta es la
propuesta fundamental de la Asociación Cultural Eje Aztlán-Austral, en cuyos
integrantes están: René Avilés Fabila, Pierre Solilesse, Eve Gil, Bernardo Ruiz,
José Antonio Hernández García, y en la Región Austral, Juan Manuel Garayalde,
Erwin Robertson, Héctor Buela, Sergio Fritz Roa, entre otros más.
Todos, partidarios de una acción grasmsciana que recupere los centros de
formación de los valores, el sentido estético, y la defensa identitaria de la
cultura de nuestros pueblos.
El Eje Aztlán-Austral sustenta una vertebración doctrinaria que sería el soporte
de una
federación de países latinoamericanos, al tiempo que en la TV española, modelo
de desecho al que nos dirigimos, se hace referencia a la vida íntima de los
personajes públicos, de sus adicciones, de su sexualidad, y si una pareja se
disuelve por cuántos
garbanzos debe llevar el puchero. De ahí que una cultura alternativa es la
alternativa al sistema.
robinsonliterario@prodigy.net.mx