INCAE, la bestia del capitalismo costarricense
En Costa Rica una universidad de administración de empresas, “construida con la
ayuda del pueblo costarricense”, -con los impuestos que cada ciudadano
costarricense contribuye al estado-, dice “brindar un cambio al medio
latinoamericano”, dando formación profesional a cientos de jóvenes, (en su
mayoría extranjeros) y organizando seminarios de capacitación y orientación
económica, a grandes y poderosas multinacionales. ¿A que tipo de cambio se
refieren los jerarcas de esta institución, y a quien va dirigida realmente su
supuesta aportación económica en el sector costarricense? Fue lo que me pregunte
durantes varios meses en el campus Walter Kissling Gam, donde me encontraba
trabajando como un simple y humilde oficial de seguridad bilingüe, atendiendo
diariamente a cientos de chicos afeminados y aburguesados hijos de millonarios
empresarios y políticos neoliberales y judaicados.
Como un joven nacional socialista orgulloso de ser euro costarricense, o un
“rebelde, extremista y resentido social”, como algunos me llegaron a calificar,
he sacados mis propias conclusiones sobre el nefasto y vulgar papel de esta
millonaria sociedad masónica, donde se maneja a antojo y conveniencia de unos
pocos, importantes y influyentes decisiones económicas de una nación entera,
como por ejemplo el tratado de libre comercio (TLC).
En torno al “CAFTA-RD”, creo que no es un secreto que durante la ridícula
administración del psiquiatra Abel Pacheco, donde con dichos, proverbios,
chistes, anécdotas, sarcasmos y burlas al pueblo, se “supo dejar la negociación”
a un grupo de integristas neoliberales, reclutados en los “templos económicos”,
del ya mencionado INCAE y el CINDE, que influyentemente elogiaron sin reservas
los supuestos beneficios que obtendría la republica de Costa Rica, con la
aprobación del tratado de libre comercio con la Republica Dominicana, Centro
América, y los Estados Unidos. Creo que tampoco hay que ser un gran economista o
un politólogo egresado de Harvard, para darse cuenta que la liberalización, con
sus supuestos derechos de propiedad intelectual, la desregularización con su
respectiva eliminación de la eficacia estatal, y la privatización, con sus
empresas explotadoras, que impulsa el famoso tratado, no es nada mas que una
satánica trilogía al servicio del capital, en otras palabras una sucia, egoísta,
y vulgar patraña mas, contra de las clase trabajadora, de las cual cabe
mencionar soy perteneciente.
Pero por supuesto que ahora
se impone como pretexto la supuesta crisis financiera, provocada por esa cúpula
vulgar de perros judíos de la gran manzana. Y las masas ignorantes se la creen
como versículo de Biblia. Por ello es que gran parte de los NS, se nos hace
repulsiva la idea de gobernar bajo un sistema democrático, por la ignorancia y
la gran pereza mental de los votantes.
Lamentablemente la mayoría del pueblo costarricense se dejo llevar por la
influyente propaganda financiada por las poderosas multinacionales, y nuestros
impuestos, con el anticonstitucional respaldo del gobierno. Hasta yo mismo, me
deje por unos momentos influir por la hipnosis de esos anuncios, que nos
reivindicaban un cambio radical, en nuestra Costa Rica. Muchos costarricenses
ignorantes de la verdad, votaron bajo una generalizada ilusión de un verdadero
cambio, cambio que lamentablemente se convertirá en el incremento de la
servidumbre y la esclavitud modernizada.
Siguiendo con el INCAE, (Instituto Centro Americano de administración de
empresas), recuerdo que pese a mi persona brindarles un servicio de seguridad,
doce extensas horas al día, con solo un día de descanso, viajando como un
solapado trotamundos en mi carro, y cuando no podía viajar en mi carro, tomando
tres buses, del ineficiente sistema de trasporte en el que estamos acostumbrados
a viajar los costarricenses, “como ganado”, no tenia tan siquiera el derecho de
ir a tomar café o almorzar veinte miserables minutos tranquilo en la cafetería,
o en un comedor, como una persona normal y con dignidad, por el echo de
pertenecer a una “empresa externa” a dicha institución, en otras palabras por el
echo de ser “parte de la servidumbre", de las vulgares y repugnantes burguesías,
que me calificaban de extremista por el echo de reclamar mis derechos laborales.
También recuerdo a cientos de trabajadores de contratistas y empresas privadas
como jardineros, misceláneos, personal de mantenimiento, cocineros, personal de
seguridad, que durante años han brindado un gran aporte a mencionada
institución, pero hoy se encuentran ganando sueldos miserables, expuestos a
tediosas y estresantes jornadas laborales, sin posibilidades de avanzar. Muchos
de estos trabajadores han dedicado una vida entera a un denominado por políticos
y empresarios “templo económico”, pero paradójicamente, a ello, hoy son victimas
directas de la “globalización”, viviendo en un deprimente mundo de subsistencia
económica y hasta de discriminación social.
Hoy escribiendo esto, me pregunto con una profunda asco en mi garganta. ¿Hasta
cuando el pueblo costarricense soportara esta humillación? “La pólvora y la
sangre en tu bandera, será el resurgir de nuestra idea”, dijo una vez el
caudillo de la patria española, Ramiro Ledesma Ramos, y hoy es indignante ver
que son pocos, aquellos que se atreven a repetir y luchar por la posible
aplicación de estas revolucionarias y desafiantes palabras, para poder así hacer
presencia imponentes ante nuestro mal y luchar por reconquistar nuestra dignidad
y nuestros derechos, como motor de esta nación.
Siguiendo con la bestia del capitalismo costarricense, recuerdo que muchas de
las victimas, han sido injustamente excluidas de derechos laborales, como las
fiestas que cada empresa organiza como agradecimiento y descanso a sus
trabajadores. En mis días de labor en el INCAE, recuerdo que en la fiesta de la
universidad solo podían asistir aquellos que trabajaran “directamente” con la
universidad, (administrativos, oficinistas, jefes, rectores, maestros), y me
preguntaba con algo de tristeza, que seria lo que pensarían los trabajadores de
la otra línea social, al ver que pese haber dedicado una vida entera a la
universidad, no tenían el merecido y sagrado derecho de llevar a sus hijos a
comer pastel y ver el show de los payasos, por el hecho de pertenecer a una
“empresa externa”, por el echo de tener un contrato laboral diferente a los
demás, un contrato laboral como que promueve el TLC, para abusarse de nuestro
pueblo.
Estos pequeños pero injustos detalles que le relato al lector, fueron parte de
lo que poco a poco me enseño a ver desde otro punto de vista, la desigualdad en
Costa Rica, y me hace recordar y mencionar, que en todo el tiempo que trabaje en
la universidad nunca escuche que algún jefe o rector, organizara alguna cena o
fiesta en agradecimiento a los trabajadores, pero casualmente un día antes del
fraude nacional o “referéndum”, todos los obreros fueron invitados a la sala de
video conferencias, y no precisamente a tomarse una té con galletitas de
mantequilla, si no a ser influidos y utilizados por las astutas y hipócritas
bestias de traje y corbata, para votar a favor del capitalismo internacional,
para votar a favor de un tratado indiferente hacia los mas necesitados y
trabajadores, para votar a favor del judaísmo internacional.
A los trabajadores de dicha institución en vez de darles una trato digno o
normal, mas bien se les trata como vulgares y sucios ladrones, donde en la
salida de la universidad, después de cada jornada laboral, el personal de
seguridad, con estupidos y discriminatorios, “protocolos y directrices de
seguridad”, tiene que hacer revisión de las pertenencias a cada uno de los
trabajadores. Pero sin embargo a los que trabajan directamente, no se les puede
hacer ni una razonable indicación o observación por que significa meterse en
problemas, problemas donde uno no tiene, derecho ni a defenderse, ni de escuchar
versiones y razones, simplemente se le es echado a la calle.
Un viejo camarada se esta preparando económicamente, para mas adelante poder
pagar una carrera universitaria de administración de empresas, y el mismo entre
ceñidas conversaciones de temas de interés ideológico y nacional, me dice, “…si
algún día yo llegara al poder en Costa Rica, lo primero que haría es
desprivatizar el INCAE…” y ojala que nuestro leal camarada algún día llegue al
poder de esta humillada nación para que así, pueda hacer de ese circo de
burgueses, una entidad netamente estatal, donde todo joven costarricense, digno,
capaz y disciplinado, tenga el derecho de sacar una maestría, en “la universidad
numero uno de administración de empresas en Latinoamérica”, sin necesidad de
cancelar importantes cantidades de dinero, en matriculas y tener una influencia
social de masón.
Por otro lado la novia de un
camarada italiano, si bien recuerdo estudia administración de empresas, y
supongo que le gustaría poder estudiar en una universidad “tan prestigiosa”,
pero pese a ser una muchacha, noble, humilde, trabajadora, y de buenos
principios, dudo mucho que pueda pagar, los millones que pagan los padres y
amantes, del montón de zorras y lesbianas que todos los fines de semana se
revuelcan en el “templo de la economía”, ¡inmorales! !cerdos capitalistas, que
asco que me dan!
“…multinacionales, imperios comerciales, nos han esclavizado para toda
nuestra vida, su prensa y su tele manipulan nuestro pueblo, haciéndoles creer,
lo que es malo, lo que es bueno, su banca nos ahorra dignidad como personas
esperando oponer en nuestro sueño una soga…”
División 250.
Lo leído es parte de la letra, de la composición de una talentosa y popular
banda musical española, que con mensajes directos y abiertamente
nacionalsocialistas, durante largos años han denunciado las atrocidades del
sistema liberal, y su vulgarizado y degradante capitalismo desregulado.
Lamentablemente hoy sus letras se viven con gran intensidad en la sociedad
costarricense, sin que nosotros podamos hacer mas que, mantener la firme e hasta
ilusa y utópica ilusión de una futura revolución popular, que le imponga al
capitalista gobierno costarricense, poner las cartas sobre la mesa, o mejor aun
reemplazarlo por un gobierno, realmente justo y capaz, que luche sin intereses
de por medio, por la causa de la dignidad obrera costarricense.
Pero eso será después de que el comunismo le demuestre a el pueblo lo falso que
es, y sigamos nosotros imponiendo nuestro nacional socialismo, un socialismo
nacionalista, obrero y conservador, no un socialismo vulgarizado y tergiversado,
y manipulado, por los hijos de Sion, como el que hoy se ofrece.
Raúl Daviss
RESISTENCIA IDEOLOGICA NACIONAL SOCIALISTA DE COSTA RICA
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