El negocio del aborto en España al descubierto
Dinamarca deja en evidencia el fraude del aborto en España
Una televisión danesa filmó con cámara oculta en una clínica barcelonesa, y
demostró que el aborto en España es libre hasta el mes nueve, con tal de que se
paguen 4.000 euros. España se ha convertido en un gran coladero, en el paraíso
del aborto europeo. El centro Ginemedex actúa como agencia de viajes: oferta
‘packs’ completos de avión-hotel-aborto discreto. La Generalitat catalana
prefiere no hacer declaraciones. Silencio televisivo en España. La Guardia Civil
ha hecho caso omiso de una denuncia presentada en su Unidad Central por este
motivo
La televisión pública danesa emitió en la noche de este domingo un reportaje de
cámara oculta en el abortero Emece de Barcelona. Esta clínica, como todos los
centros abortistas de España, recurre al supuesto despenalizador de la salud
física o psíquica de la madre, el coladero por el que se produce el 97% de los
85.000 abortos anuales en España.
Una reportera embarazada de 33 semanas, se hizo pasar por una clienta que venía
a España a abortar, porque no le era posible hacerlo en su país ni en ningún
otro lugar de Europa. El reportaje, grabado con cámara oculta, demuestra que los
centros IVE siempre concluyen que existe peligro grave para la salud física o
psíquica de la madre, un fraude de ley continuado, que ni la Fiscalía ni la
policía están dispuestos a erradicar.
Y como España forma parte del Espacio Schengen y vivimos en la aldea global, el
coladero español se ha convertido en el coladero europeo. Pero dentro del
coladero, el ojo del huracán se encuentra en Emece y Ginemedex, ambas de la
misma propiedad, con centros también en Alicante y Mallorca. En Baleares, el
número de abortos se ha visto seriamente incrementado entre las clientas
extranjeras, que saben que en España nunca se les pondrán problemas ni aunque el
niño esté a punto de nacer. Y es que la mayoría de nuestros socios comunitarios
tiene una ley de plazos que se cumple, y no se permite el aborto de un bebé de
casi ocho meses.
Nuestra legislación sí que lo permite en los casos de peligro grave para la
salud física o psíquica de la madre. Pero el peligro grave se termina
convirtiendo en el gran coladero que permite que los portugueses pro-aborto
admiren el ‘modelo español’ por tratarse de una legislación muy estricta con una
práctica muy ligera. A eso se llega después de muchos años de incumplimiento
legal y ante la nula voluntad de responsables sanitarios, jueces y Defensor del
Pueblo de aplicar la ley. La Ley exige un informe psiquiátrico independiente, no
un informe psicológico de alguien con dependencia funcional o formal con el
centro que ejecutará el aborto. Pero es que además, el decreto que desarrolla la
despenalización, exige que se ofrezcan alternativas reales a las mujeres que
solicitan el aborto. Ni se promocionan desde las distintas administraciones ni
se ofrecen. Y ante ese vacío legal y la condescendencia de los poderes públicos
ante el aborto, España se convierte en el abortorio de Europa, practicando
abortos a demanda con la única exigencia del abono el líquido, para facilitar la
facturación ‘B’.
En todos los casos, la empresa actúa en España como si nuestro país fuera un
paraíso fiscal con frenos inexistentes, regulación laxa, y controles nulos. En
el caso de la entrevista emitida en la televisión danesa, la periodista
camuflada afirma que su estado psicológico es bueno, pero le hacen algunas
preguntas psicológicas para poder argumentar que el aborto se practica por
‘grave riesgo para la salud psíquica de la madre’. Ello a pesar de que la mujer
señala que su salud es “buena”. “Es sólo cuestión de burocracia”, señala el dr.
Morín, dueño del establecimiento.
Posteriormente, le indica que el coste de la intervención será de 4.000 euros,
que es de lo que se trata.El resultado es que la empresa se ha convertido de
facto en una agencia de viajes que organiza un ‘pack’ conjunto de avión + hotel
+ aborto discreto por un módico precio en función del estado de gestación del
bebé. A mayor gestación, más dinero, como si fuera al peso. Y es el único centro
español que tiene las herramientas y el estómago para hacerlo. Porque para matar
a un niño de siete u ocho meses, hay que provocar el parto primero y matarlo
antes de que se produzca el nacimiento. Si se mata fuera sería infanticidio.
Coherencia lo llaman. Y claro, para matar a un chaval que sería perfectamente
viable fuera del claustro materno hay que tener demasiada poca conciencia. Pero
siempre hay desalmados que son capaces de vender su alma y su dignidad por unos
euros. Por ejemplo, el dueño de Emece, Dr. Morín, que le ofrece a la periodista
danesa camuflada un aborto “legal” como –afirma- a muchas mujeres de Gran
Bretaña, Francia, Holanda, Alemania e incluso Australia. En algunos casos, son
atendidos por médicos extranjeros que puedan dar más confianza a las mujeres,
hablándolas en su propio idioma.
Además, le dice que no tendrá ninguna complicación médica, aunque su
‘consentimiento informado’ que debe firmar la mujer antes de someterse al
aborto, habla de posible perforación del útero. No obstante, el documento del
abortorio obvia las graves secuelas psíquicas que suceden a todo trauma tan
impactante como la muerte de un hijo con permiso de su madre
Morín explica ante la cámara oculta que al feto se le inyecta en el corazón
‘gigoxina’ provocando su muerte. Cuando la joven periodista regresa con la
cámara al hombro, revelando su identidad de informadora, Morín niega la mayor y
afirma que todavía falta el informe psicológico. Ese que dijo que era “mera
burocracia”.
La televisión danesa se ha puesto en contacto con la Generalitat para preguntar
por qué no existe un control de este tipo de establecimientos, aunque han
recibido la callada por respuesta. “No entendemos por qué después de la denuncia
del Daily Telegraph no ha ocurrido nada”, señalan. Spain is different y el
Estado de Derecho a veces, se encuentra de vacaciones.Si las clínicas ejercen
este fraude de ley continuado es porque saben que la Fiscalía y las fuerzas del
orden miran hacia otro lado y adoptan una actitud agresiva cuando los grupos
pro-vida les plantean casos concretos. Por ejemplo, la filmación de la TV danesa
fue presentad por representantes del Partido Social Europeo en una denuncia ante
la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil. A pesar del flagrante delito,
los operarios respondieron –al menos esta vez respondieron- que no percibían
indicio de delito. Lo mismo ocurrió con una denuncia en este sentido contra el
Centro agorero madrileño Dator, en tiempo del PP: el fiscal general del Estado,
Jesús Cardenal, encargó la investigación a su peor enemigo, el socialista y
abortero fiscal de Madrid, Mariano Fernández Bermejo, quien, casualmente,
concluyó que no veía indicios de delito.
Aunque lleva denunciándose desde hace varios años, ha tenido que ser una
televisión danesa la que saque a la luz, en un reportaje de investigación con
cámara oculta, las terribles prácticas abortivas que la clínica Ginemedex
realiza en Barcelona, con mujeres de toda España y Europa. Mientras tanto, el
Instituto de Política Familiar hace público que, en España, un niño muere
abortado cada 5,5 minutos
Lo llaman salud reproductiva, pero bajo ese eufemismo se esconden prácticas
abortivas de niños en avanzado estado de gestación. La clínica Ginemedex,
asentada en Barcelona, se ha convertido en un centro turístico abortivo para
toda España y media Europa. Un reportaje de la televisión danesa, grabado con
cámara oculta, mostraba cómo el doctor Carlos Morín, el médico al frente de la
clínica, estaba dispuesto a hacer un aborto a una mujer embarazada de más de
treinta y una semanas, afirmando que los requerimientos eran puro trámite:
rellenar un impreso en el que la mujer afirmaba tener un grave problema
psíquico. (Amparándose en el tercer supuesto de peligro físico o psíquico para
la madre, es posible practicar un aborto de un bebé de hasta 9 meses). Una vez
que se descubre que las personas con las que se había entrevistado eran
periodistas, el doctor Morín lo niega todo, pero sus declaraciones están
grabadas y muestran la terrible evidencia.
No es la primera vez que Morín y su clínica son denunciados en los medios de
comunicación. El doctor Simón Castellví, Presidente de la Federación
Internacional de Asociaciones Médicas Católicas, explica que, «en Cataluña, hace
muchos años que los médicos sabemos que se practican abortos por encima de
cualquier límite legal. Estos hechos habían sido denunciados de distintas
maneras, e, inexplicablemente, la clínica sigue ahí». La revista Época lo
divulgó en 2002. La información provocó bastante revuelo, aunque pronto «cayó en
el olvido».
España: un aborto cada 5 minutos
En 2003, la Fundación Morín organizó un Congreso para médicos abortistas, al que
no tuvieron acceso ni los medios de comunicación ni los médicos no
pertenecientes al gremio. Según el Presidente de Médicos Católicos, algunos
doctores y personas relacionadas con asociaciones Provida quisieron participar,
pero no se les permitió. Si se tiene en cuenta que, tal y como explica el doctor
Castellví, en aquel Congreso «se realizaron cincuenta abortos difíciles -es
decir, abortos casi a punto del parto- como simples prácticas», se explica por
qué tanto secretismo.
Un año más tarde, el diario británico Daily Telegraph se hacía eco del importante número de mujeres que la British Pregnancy Advisory Service enviaba a esta clínica barcelonesa. Con un reportaje de investigación similar al que acaba de retransmitir la televisión danesa, una reportera embarazada de veintiséis semanas comprobaba lo fácil que era abortar en España, y cómo llegaban a la clínica Ginemedex mujeres de toda Europa. En ese mismo año, la Federación Internacional de Médicos Católicos lanzó una nota de prensa denunciando estos mismos hechos. Según su Presidente, la nota tuvo tal repercusión internacional que fie localizada hasta en periódicos árabes. Sin embargo, desde entonces hasta hoy, las investigaciones de instituciones como la Guardia Civil no han dado ningún fruto. Y es que, «a medida que el tiempo va pasando -explica el doctor Castellví-, el doctor Morín se hace fuerte, se protege con abogados, especialistas que parecen hacerle impune. No hay más que ver cómo está al frente de una Fundación que lleva su nombre y con la que, por supuesto, tiene todo tipo de ventajas fiscales».
A raíz de todas estas informaciones, muchas instituciones se han puesto en marcha para denunciar los hechos y presionar para que estas prácticas delictivas dejen de llevarse a cabo con tal ligereza e impunidad. La organización catalana E-Cristians ha anunciado que presentará una querella contra el doctor Carlos Morín y la clínica Ginemedex -como promueve también HazteOir.org - «por existir indicios reiterados a lo largo de los años de que practican abortos ilegales a gran escala, hasta el extremo de ofrecer paquetes de viajes más aborto a los países de Europa».
Por otra parte, el Instituto de Política Familiar acaba de hacer público el
estudio del aborto en España, en el año 2005. Las escalofriantes cifras muestran
que los abortos se han disparado, y que el pasado año se superaron los 95.000.
Esto supone 260 niños abortados al día en España, uno cada 5,5 minutos. Según el
presidente del IPF, don Eduardo Heltfelder, «España se ha convertido en el
paraíso de los centros de abortos, debido a la falta de control de las
Administraciones, las ambigüedades de las leyes y reglamentos, y la falta de
escrúpulos de estos centros. Pero quizás lo más grave es el abandono por parte
del Ministerio de Sanidad. A pesar de esta situación de auténtica catástrofe
social, el Ministerio no sólo no ha emprendido ninguna acción para solventarlo,
sino que ni siquiera ha dado a conocer los datos de las defunciones por aborto
correspondientes al año 2005, a pesar de que muchas Comunidades Autónomas sí han
publicado sus datos oficiales».
Ha tenido que ser un medio de comunicación extranjero el que, con cámaras
ocultas, haya puesto a la luz pública el negocio de abortos de un desaprensivo
instalado en Barcelona llamado Carlos Morín, que a los posibles clientes de su
matadero les suele decir en casos de embarazos de tercer trimestre: usted pague,
y no hay problema; le inyectaremos una sustancia tóxica a la víctima, y morirá
en el acto. Esta vez, ante el escándalo que se ha montado en Dinamarca, fuentes
próximas al 'abortero' han dicho que, en la exploración y el interrogatorio
previos a la perpetración del aborto, su informe fue negativo, porque "podría
estar fingiendo". Un tipo listo, este Morín.
Pero una vez abierto el melón, ya va a ser difícil cerrarlo. Por lo pronto, un
mujer residente en la Comunidad valenciana ha declarado a la Asociación Víctimas
del Aborto que ese mismo Morín le practicó un aborto en el año 2000 cuando ella
estaba embarazada de más de seis meses. La razón que ella le dio para querer
abortar fue que venía un varón y ella quería una niña. La trampa legal, en tal
caso, fue el riesgo para la salud psíquica de la madre si proseguía la
gestación. Pero cuando ella despertó de la anestesia resultó que se encontraba
mucho peor y más deprimida que antes. "¿Cómo no me hicieron sopesar la locura de
mi decisión? Mi hijo estaba sano y ellos eran médicos para velar por la salud de
ambos".
Todo el mundo sabe que la legislación sobre aborto provocado en España promueve
un fraude de ley de proporciones colosales. Una tal Marisa Castro, que creo que
ahora anda de concejal en alguna parte, ya lo declaró así cuando hablaba en
nombre de una 'abortaría' de Madrid: "Nosotros consideramos que todo embarazo no
deseado ya es un grave riesgo para la salud psíquica de la mujer".
¿No habrá ninguna asociación ecologista que vele por el trato humanitario a las
víctimas de esta carnicería que se produce a diario en nuestras ciudades?
Ginecóloga procesada en Inglaterra por aborto en Ginemedex
El caso Ginemedex, destapado el año pasado por la prensa inglesa, llega a los
tribunales ingleses, mientras la justicia española permanece inoperante
La ginecóloga inglesa de origen indio Saroj Adlakha, y la joven Shilpa Abrol,
han sido acusadas de "conspiración para cometer un ataque contra una persona
fuera del Reino Unido". Ambas mujeres están citadas para comparecer en los
tribunales de Birmingham el 21 de diciembre.
La doctora Adlakha envió hace dos años a Shilpa Abrol, que entonces tenía 18
años, a abortar a la clínica Ginemedex de Barcelona, cuando el bebé tenía 31
semanas y media de gestación (casi 8 meses). A esa edad, no se practican abortos
en el Reino Unido; en cambio, en España se abortan bebés de cualquier edad
siempre que se alegue "peligros físico o psíquico para la madre", que es lo que
se alega en el 99% de los más de 80.000 abortos anuales en el país.
Abortar bebés muy desarrollados implica técnicas más complicadas, como el
"aborto por nacimiento parcial" (se extrae todo el bebé menos la cabeza; se mata
al bebé introduciendo unas pinzas por la base de su cuello, tras la nuca; se
aspira la masa encefálica, colapsa en cráneo y se saca el bebé ya muerto). La
clínica Ginemedex, en la calle Dalmases de Barcelona realiza este tipo de
prácticas, por las que cobra mucho más que por un aborto en el primer trimestre,
y recibe numerosas muchachas embarazadas del Reino Unido y otros países
europeos.
Desde hace dos años, manifestantes de las asociaciones Jóvenes E-Cristians y
HazteOír se concentran ante el abortorio barcelonés cada mes denunciando el
continuo fraude de ley (miles de "peligros físicos y psíquicos de la madre"
completamente inventados cada año) en la clínica Ginemedex.
Los grupos provida en Inglaterra han señalado el horror de estos abortos de
bebés ingleses en España. "La vida de este bebé fue eliminada a una edad en que
fácilmente habría podido sobrevivir fuera del vientre materno", ha destacado
Julia Millington, directora de la ProLife Alliance "Si tanta necesidad había de
acabar el embarazo, si tan desesperado era, se podía hacer el parto sin destruir
el bebé", señala.
"Esto es un ataque contra las leyes de cualquier país civilizado. ¿Actuarán
finalmente las autoridades españolas contra la matanza de inocentes en la
Clínica Ginemedex de Barcelona?", se pregunta la portavoz provida inglesa.