¿QUIÉNES ERAN LAS LOTTAS?
No lejos del frente de Swir en Finlandia, sobre una colina cualquiera,
están los oficiales de un regimiento finlandés tomando apresuradamente
su frugal comida. El duelo artillero del frente acompaña el almuerzo.
Una mujer alta con el uniforme gris de la organización de "Lotta
Svärd" atiende a la comida. Es la esposa de un fabricante de Helsingfors
a la que se ha visto frecuentemente con lujosos trajes de noche en el teatro
o en elegantes reuniones. Esto era durante la paz, cuando salía
de compras por la mañana en coche, cuando las veladas musicales
en su hogar gozaban de gran renombre, pero ahora hace ya tiempo que su
piano ha enmudecido.
Esta señora luce por todo adorno un anillo de hierro y tiene remangadas las mangas para trabajar más fácilmente. Otra Lotta le ayuda, es la hija de un taxista de Helsingfors, una muchacha llena de energía.
El trabajo diario de estas mujeres es arduo. De madrugada preparan el desayuno, café y "galleta"; friegan el suelo; después van con el trineo al puesto de abastecimiento para recoger los víveres; hacen la cocina y la limpieza y descansan sobre los mismos duros lechos de cualquier soldado en lucha contra el enemigo.
Finlandia no cuenta con suficientes habitantes en relación con su adversario bolchevique. Es corriente la opinión de que la escasez de hombres carece de solución. Por el contrario, la historia finlandesa nos prueba que las mujeres pueden emplearse por doquier en la manufactura de guerra sin necesidad de que participe de la armas.
A esta organización de la Liga Femenina Lotta Svärd le dio el nombre una bella poesía de Runeberg que relata la vida de la novia de un alférez finlandés. Cuando éste cae muerto en una batalla, Lotta, su prometida, permaneció junto a los soldados y cuido de ellos cuanto pudo. Este rasgo heroico de aquella mujer ha servido de modelo a la mujer finlandesa que se siente con vocación para imitarla.
Su actuación es sumamente variada en retaguardia, dedicándose especialmente al servicio de protección y observación aérea. En este aspecto la Organización opera en unión con el Cuerpo de Seguridad que durante la guerra fue traspasado con todos sus miembros al Ejército.
También son destinadas las Lottas a empresas de interés militar, en parques de automóviles, en las oficinas de los cuarteles generales y en los hospitales. Y en estos no hacen oficios de enfermeras, sino de cocina, limpieza y servicio en las salas. En el frente intervienen la Lottas allí donde pueden sustituir a los soldados aptos para combatir. En todas las cocinas de campaña se encuentra una Lotta. Se les halla así mismo en los escritorios, en las planas mayores de los regimientos. A ellas corresponde el servicio de cantinas. Ellas limpian los cuarteles, procurando aumentar su comodidad y auxilian a los refugiados y fugitivos en los territorios conquistados.
Las Lottas vigilan continuamente desde todas las torres permaneciendo en sus puestos durante los bombardeos pues deben observar los impactos de las bombas y los incendios producidos.
Las Lottas del servicio de información de la central de la DECA de la capital actúan a 15 metros bajo tierra.. Todas las noticias sobre impactos de bombas durante los ataques aéreos les llegan a ellas para su transmisión a las unidades antiaéreas activas
De los sueldos de las Lottas se deduce la mayor parte de los gastos de organización, para las que constituye un timbre de orgullo no sobrecargar el presupuesto del Estado.
La nieta del compositor finlandés Jean Sibelios, fue una Lotta.
La actuación de la organización Lotta Svärd hacía inevitable que muchas de sus asociadas sufriesen heridas o resultasen muertas por la Patria. Pero no sólo por eso sino por su decidida actuación todo soldado siente por ellas un respeto y una consideración que llegan a extremos conmovedores.
La "madre de las Lottas" Fanni Lukkoonen, directora de la organización fue recompensada por sus méritos con casi todas las condecoraciones militares, incluida la Cruz de Hierro.
Tomado de la revista SIGNAL, nº2 de junio de 1942