LAS TORRES GEMELAS: LA PUERTA DEL INFIERNO
La pareja de torres tenía en el mundo tradicional un simbolismo claramente solar, puesto que simbolizaban la salida y el ocaso del astro rey, teniendo por tanto el significado de “puerta solar”. También simbolizaba los dos solsticios, el de invierno y el de verano, apareciendo en todas las grandes civilizaciones solares: era el valor que tenían los antiguos alineamientos de los menhires bretones e ingleses; igualmente los obeliscos y los dos pilones que precedían a la entrada de los templos egipcios, las dos columnas de la fachada de los templos griegos primitivos, las torres gemelas que flanquean la fachada principal de nuestras grandes catedrales europeas, etc. Igualmente la divinidad romana Jano bifronte, el “Dios de las puertas”, representaba a ambos solsticios al mismo tiempo que inauguraba y cerraba el año. Función análoga cumplían los dos San Juan –los dos pilares del cristianismo gibelino y gnóstico-: San Juan Bautista encarnaba el solsticio de verano (su festividad se celebra el 24 de Junio) y San Juan Evangelista el solsticio de invierno (su festividad se celebra el 27 de Diciembre).
Ya dijimos otras veces que los símbolos tradicionales tienen doble significado, uno positivo y otro negativo, como si esto último se tratara de una sombra paródica y siniestra. Y ello ocurre cuando, por involución o degeneración, se degrada o invierte el significado de dicho símbolo. Por poner un ejemplo, el león, el toro salvaje (símbolo inmortal de nuestra España sagrada), el lobo (animal-símbolo de la fundación de Roma, también sagrado para el mundo nórdico-germánico) o mismamente un animal mítico y legendario como el dragón, en su lado positivo, solar y heroico, simbolizan a la realeza sagrada y a la sabiduría metafísica; en su lado negativo, lunar y anti-viril, simbolizan la soberbia o la perversión de la voluntad de dominio... Algo parecido ocurrió con las torres gemelas, donde en el mundo tradicional y metafísico simbolizaban “la puerta del Sol”. Ahora por involución y degeneración se han convertido en “la puerta del Infierno”, es decir, en su más radical antítesis. No hay que olvidar que el mundo moderno es la negación radical y absoluta del mundo tradicional y que sus falsas ideas de “libertad”, “fraternidad, “paz” etc., no son nada más que una parodia profana y contrainiciática de las extraordinarias y paradisíacas condiciones que existieron en la mítica y legendaria Edad de Oro donde, según la Tradición, los hombres eran como dioses. Si el continente sagrado de la Edad de Oro fue Hiperbórea –el paraíso terrenal del que hablan todas las tradiciones-, “semen de los arios” según la tradición indo-aria, el continente “sagrado” de esta fase final de la Edad de Hierro que estamos viviendo es Norteamérica, la contrafigura paródica, siniestra e infernal de lo que fue el Continente Ártico en la etapa áurea de la humanidad, así como la presente Edad de Hierro o Kali-Yuga es una parodia caricaturesca y materialista de la Edad de Oro o Krita-Yuga, edad perfecta y verdadera, siendo sus características la totalidad, la plenitud y la perfección (trilogía que podríamos oponer a la farsa democrática de la “libertad, igualdad y fraternidad) (1).
No dejaba de ser repugnante y diabólico que la pareja de torres se convirtieran, por inversión, en el símbolo del imperialismo judeo-yanqui con sus nefastas ideas de globalización uniformizadora a escala planetaria y de desprecio total y absoluto hacia las tradiciones y culturas de otros pueblos y razas. Las torres gemelas de Manhattan se habían convertido en un paródico y risible “Axis Mundi” –Centro del Mundo- y en el símbolo por excelencia de la democracia judeo-yanqui y del capitalismo financiero internacional. La caída de esas Torres del Infierno, como si de un castillo de naipes se tratara, quién sabe si hay que verlas no sólo como un signo más, entre otros muchos, del “final de los tiempos” tan anunciado, sino también como el preludio del desmoronamiento del imperialismo judeo-yanqui en los años venideros. Quién sabe, también, si a ese imperialismo paria (2) que es el judeo-yanqui, el destino le tiene reservado un final quizá más catastrófico y apocalíptico que el que tuvo el imperialismo soviético en Europa. Si la caída del coloso soviético fue precedida de la catástrofe nuclear de Chernobyl, no sería extraño pensar que la del coloso yanqui haya sido precedida por la reciente catástrofe que borró del mapa a las Torres Gemelas que parecían tan indestructibles como hace tan sólo un par de décadas lo parecía el bloque soviético. Los dos imperialismos subversivos y demoníacos –el soviético y el yanqui-, quizás sean como la moneda de las dos caras que va a parar al mismo cubo de la basura. Para el bien de Europa y de nuestra Raza, nos encantaría de que así ocurriera. ASÍ SEA.
Janus Montsalvat
Septentrionis Lux
N O T A S:
1).-El mundo moderno es lo opuesto al mundo hiperbóreo. Dos polos opuestos tienen una semejanza en el espíritu, pero muy superficial: uno es positivo, la Edad de Oro, y otro es negativo, la Edad de Hierro. Según la tradición indo-aria, en la Edad de Oro sólo había una casta que era eminentemente espiritual llamada “hamsa”. Ahora podemos ver, cada día más, que el mundo moderno tiende a reducir a la humanidad a una sola clase de productores-esclavos. Hay que señalar que las modernas “clases sociales” son también una parodia moderna del antiguo sistema de castas que tenían, como hemos dicho anteriormente, una función principalmente espiritual. Por otro lado la detestable “sociedad de consumo” de nuestros días con su culto a la materia convierten al mundo moderno en una “Edad del Tener y de la Mentira” mientras que la Edad de Oro fue todo lo contrario, la “Edad del Ser y de la Verdad”. Así pues la lógica democrático-progresista es la mayor mentira que jamás haya existido, ya que la Historia (con mayúscula) y la Tradición nos ha demostrado en demasía que el hombre no ha evolucionado sino todo lo contrario, ha involucionado después de una larguísima etapa de decadencia y de degeneración. Los masivos descubrimientos científicos modernos son un síntoma del vacío espiritual y del materialismo grosero y salvaje en los que ha caído la mayor parte de la humanidad, descubrimientos y adelantos científicos que, en su mayoría, atentan contra las leyes del cosmos y de la naturaleza.
2).-Los parias en la civilización indo-aria eran los sin-casta, es decir, los que estaban por debajo del sistema castas y del Orden establecido: la hez y la escoria de la sociedad. No hay que olvidar que EEUU fue fundado por la escoria del continente europeo como delincuentes de todo tipo, traidores, piratas, mercachifles, etc. En la civilización indo-aria los parias tenían un estatus inferior incluso al de los animales salvajes y su vida no tenía absolutamente ningún valor, ni desde el punto de vista espiritual, ni del metafísico. Si el comunismo representaba desde el punto de vista tradicional la rebelión de la cuarta casta, la de los productores, el capitalismo judeo-yanqui, más subversivo y anti-aristocrático aún que el europeo, representaba un grado inferior que el comunismo, puesto que representa la rebelión de los sin-casta, de los que están por debajo del sistema de castas. Desde el punto de vista de la teoría tradicional de la “regresión de las castas”, paralela a la involución y degeneración de la humanidad y a la degradación de la jerarquía social, el capitalismo europeo sería una manifestación de la tercera casta, la de los comerciantes y burgueses con sus ideales mezquinos –comodidad, bienestar, culto al dinero y a los negocios, etc.-; mientras que el capitalismo yanqui sería ya una emanación, pura y dura, del judaísmo -ese peligroso paria étnico- apátrida y demoníaco con sus abominables teorías del “pueblo elegido” y de la esclavización de los pueblos “gentiles”, algo que ya viene profetizado en sus libros sagrados: el Antiguo Testamento, el Talmud, los Protocolos de los Sabios de Sión, etc. No es de extrañar, pues, que movimientos subversivos modernos como la pestilente “New Age” (“Nueva Era”), el espiritismo, el rosacrucianismo –parodia del rosacrucismo europeo de los siglos XIV-XVII-, el cristianismo feminista y homosexual, la cienciología, etc, hayan surgido en Yanquilandia... Y es que el Reino de los Parias es el mundo de la imbecilidad y subnormalidad más absolutas: el reinado de los seres que ni siquiera son hombres o que sólo lo son en apariencia. Si la Revolución de 1776 fue principalmente burguesa, Yanquilandia ha sufrido una transición o, mejor dicho, una involución del Tercer Estado (casta burguesa y comerciante) al Quinto Estado (los parias o sin-casta), sin haya habido ningún tipo de traumas o rupturas bruscas y violentas, todo lo contrario que en Rusia.
ARRIBA EUROPA!!!
VIVA LA RAZA ARIA!!!
MUERTE A LA DEMOCRACIA Y A SU NUEVO ORDEN MUNDIAL!!!.
Septentrionis Lux
NuevOrdeN