SÍ AL NACIONALISMO Y AL
RACISMO BIOLÓGICOS*
*Septentrionis Lux matizaría algunos conceptos de los expresados por el autor de este escrito.
“Hace falta algo que ennoblezca al espíritu. Esto es: la Sangre” (Federico
Nietszche)
(Desde nuestra perspectiva, podemos y debemos afirmar que
el eslavo es en relación al judío lo que el liberalismo es en relación al
marxismo. Los cuatro fomentan y vehiculizan la tendencia colectivista
infrahumana.)
En medios tradicionales se aboga por una superación del racismo y el
nacionalismo biológico, hacia un transnacionalismo espiritual. Esta postura
podría ser acertada si se obviase el hecho real de que las dinastías
sacro-guerreras que reinaban por derecho divino y hereditario hace tiempo que
desaparecieron, o, peor, sus vestigios son una parodia. Estas dinastías eran las
que efectuaban la verdadera unidad transnacional o Imperio.
También debería, para otorgar a dicha postura legitimidad, obviarse el hecho real de la existencia de una operación tendiente a diluir determinado caudal genético en una marea de color. Esta operación la llevan a cabo las “fuerzas ocultas de la revolución”, y conlleva la anulación del factor kshatrya, sin el cual es improbable una restauración tradicional en todo el sentido de la misma. Existe un antecedente de una restauración tradicional llevada a cabo por los lamas tibetanos, quienes vencieron y absorbieron a la casta guerrera que se había sublevado contra su autoridad espiritual. Pero el caso es que hoy día el mundo está no en poder de una legitima casta guerrera, sino, aparentemente, de la casta de los mercaderes.
Entonces, si queremos mantenernos en el terreno de los
hechos, inspirándonos siempre en los principios metafísicos, hay que hacer
llamada al principio de conservación de los grupos nacionales racialmente
superiores. No se debe perder de vista el soporte humano sobre el que será
levantado el futuro edificio tradicional. Para construir algo de calidad, hacen
falta materiales de calidad. Y lo exterior debería, en condiciones normales, ser
reflejo de lo más interior, de lo que está más allá del alma y hasta del
espíritu. Lo contrario sería el ideal del kahal, en el que con tal de reinar, se
reina sobre cualquier elemento, y si hay que enfermar, embrutecer, materializar
y mutilar a ese elemento sobre el que se pretende erigirse en amos, por no decir
dueños, se lo hace (sin duda los Sabios de Sion carecen de buen gusto). La
postura de los superadores del racismo biológico es una postura intermedia entre
la legítima e integral y la ilegítima y mutiladora. Podría decirse que es una
categoría que se ajusta a la contingencia actual de algunos países, donde la
raza blanca no destaca por el predominio germánico en su constitución física,
más no debería por ello perderse de vista la jerarquía inherente a todos los
órdenes de realidad.
VINCIT OMNIA VERITAS
Lautaro Donato
*Septentrionis Lux matizaría algunos conceptos de los expresados por el autor de
este escrito. El mismo título nos parece que no se ajusta a las premisas
delineadas por la Tradición, pero como nuestra posición en estos temas ya ha
sido ampliamente concretada y desarrollada en bastantes otros escritos nuestros,
que se pueden consultar en nuestra sección, no consideramos que sea éste el
momento de volver a aclararla y de volver a deshacer malentendidos alrededor de
este, en ocasiones, no bien entendido tema (abundan los que no han comprendido
qué posición defiende al respecto la Tradición).
De la misma manera también podríamos puntualizar algo de lo que el autor del presente escrito afirma, casi al inicio del mismo, sobre los eslavos. De hecho ya en su momento le comentábamos que tenía razón “en relacionar al pueblo eslavo con tendencias (innatas) al colectivismo. Evola también lo explicó así en varios escritos suyos en los que hablaba de un aire fatalista -de conformismo vacuno ante lo que le sucede- que impide cualquier reacción personal ante la adversidad y facilita, por tanto, la caída fácil en el colectivismo conformista, anónimo y borreguil.
Los panoramas decimonónicos descritos por escritores como Dostoievsky son muy ilustrativos al respecto. Todo lo cual no obsta para que haya quien sostenga, a día de hoy, la idea de que, dentro del mundo indoeuropeo, el eslavo es el menos aburguesado y el que menos se halla inserto en la vorágine consumista (porque ha entrado en el orbe del capitalismo liberal hace poco más de una década y media) y es por ello por lo que sería el único en poder protagonizar una rebelión contra el actual estado decadente de cosas.”
Pese a todo, no hemos tenido inconveniente
en acceder a la petición que nos ha hecho llegar el autor en el sentido de que
tuviéramos a bien que su texto apareciese en nuestra sección, pues admitimos
discrepancias y no experimentamos ninguna filia hacia la censura sectaria.