EL CHAQUETERISMO, MUESTRA DE INFANTILISMO
A todos los
cantamañanas pseudo-revolucionarios y bazofia chaquetera que son incapaces de
formarse una personalidad auténtica y ser fieles a un ideal a lo largo de toda
su vida -el hombre de raza fugaz del que hablaba Evola-, les dedicamos estas
palabras magistralmente escritas hace un par de décadas por aquel gran pensador
tradicionalista, ya fallecido, que fue Fernández de la Mora:
"El cambio por el cambio, o a lo que salga, es una actitud propia de seres
mentalmente minusválidos, como el niño o el angustiado. El infantilismo se
caracteriza por la incapacidad para el reposo, la versatilidad y la exigencia
del perpetuo movimiento, El niño hasta para dormir necesita ser acunado. En los
adultos, la constante búsqueda de lo nuevo es un síntoma de infantilismo
psíquico, que el gran etólogo Lorenz ha llamado "neofilia". Son personas que
tratan de renovar sin pausa cuanto les rodea porque o no saben lo que quieren, o
no son capaces de querer algo verdaderamente. El donjuanismo es una de estas
formas de inmadurez.
La neofilia y la
abulia son dos extremos que se tocan. El angustiado tiende a cambiar
constantemente de posición: sus pupilas,
sus manos y todo su cuerpo se sienten inquietos. Su inclinación dominante es
moverse sin finalidad precisa. No se trasladan para ir a un cierto lugar, sino
para huir. Incluso su mirada es fugitiva (todo lo contrario a la calma e
impasibilidad romanas). Escapando de su ámbito habitual creen escapar de sí
mismos. No es un cambio para ser diferente o para instalarse mejor; es un
cambio para no ser nada, ni permanecer en sitio alguno" (el cambio por el
cambio, la manía por el "progreso" y la agitación constante típicos de esta
pestilente modernidad, añadimos nosotros).
Entre tanta basura presuntamente nacionalrevolucionaria y que, después de hacer
mucho ruido como los niños pequeños, se han cambiado escandalosamente de
chaqueta, nos vienen a la memoria especialmente dos de ellos: un sujeto
impresentable donde los haya, ex-cabeza rapada de pacotilla (el “look” lo adoptó
sólo para provocar) que hace poco más de tres lustros salió en un famoso
programa de la telebasura con una camiseta luciendo svástica y con una calavera
en la mano, haciendo apología de presunto (y falso) nazismo, del racismo
(descerebrado y que sólo entendía de odio) y de la violencia y que armó un gran
revuelo en la Barcelona de entonces (de ahí era dicho sujeto)...
Pues bien, este
impresentable hoy en día vive en Vascongadas y coquetea con ambientes de Jarrai
y pro-etarras.
Otro personajillo nauseabundo que recordamos era vecino de una importante
población del extrarradio de Barcelona y hace un par de décadas protagonizó un
incalificable acto de violencia racial que también causó un gran revuelo en la
Barcelona de entonces. Poco después fundó con otros camaradas un conocido grupo
de tendencia nacionalrevolucionaria. Este sujeto también se caracterizó –al
igual que el anterior- por su charlatanería pseudorevolucionaria y por su
extremada violencia, además de por una inmadurez total y por su prepotencia
chulesca... Pues bien, dicho personaje acabó presentándose por el PP en su
actual pueblo de residencia en las pasadas elecciones municipales. Son sólo dos
pequeños ejemplos de lo que también ocurre en nuestros ambientes. Personajes
deleznables sin una cosmovisión clara y que acaban por hacernos muchísimo daño.
Ya va siendo hora de vomitar nuestro más absoluto desprecio a los traidores.
Janus Montsalvat
Septentrionis Lux