EUROPRIDE 2007
Un aquelarre de sodomitas, una piara de invertidos -muchos de ellos con
apariencia externa de mujer y exhibiendo desvergonzadamente, impúdicamente, su
degeneración y podredumbre- tomaron las calles madrileñas con la complacencia y
aplauso del regidor de la Villa.
Esta aberrante mojiganga, este carnaval de corrupción, fue subvencionado con los impuestos de todos los madrileños. Madrileños que otorgaron su confianza y voto a un partido conservador al que, supongo, votaron por creer que defendía sus valores y principios.
No contentos con ensuciar y desprestigiar las avenidas y calles de la capital de
España, este año fueron invitados sus congéneres europeos, con la satisfacción y
dicha de la corporación municipal, convirtiendo así a Madrid en un remedo de
Sodoma progre, postmoderna y disoluta. Contentos deben estar esos cientos de
miles de votantes de Gallardón que, ¡oh casualidad!, son los mismos que se
manifiestan por principios y valores y que se sienten tan alejados de ésos que
en procesión degenerada mostrarán sus taras, vicios y falta de respeto a unos
ciudadanos que tendrán que soportar, por sus calles y vías, su impudicia y falta
de decoro.
Mofas a la religión católica, disfraces de obispos y monjas en seres demoníacos,
lascivia a vista pública -con la consiguiente ofensa a niños y mayores-,
escarnio y befa de los heterosexuales, exaltación de la pederastia y un cúmulo
de escándalos tales que sería prolijo detallar.
¡Cómo no!, la casta política, sonriente y complacida, nos habló de la
normalidad "democrática" de esta mugre, de la aceptación de todas las formas de
sexualidad; corrompiendo esta marcha el respeto que merecen los homosexuales y
no este rebaño travestido, pútrido e innoble. También, sonrientes, claro está,
se complacieron de esa supuesta "normalidad", democrática, ¡ojo...! (¿¡Qué
diablos tendrán que ver el culo y la democracia¡?) y harán votos para que la
próxima bacanal sea masiva y todos nos reconozcamos en esos seres absurdos que
son el paradigma de lo "democrático" y moderno.
Evidentemente este ataque a la familia, este ordinario y sucio alarde de
depravados y viciosos, está fomentado y pagado por las fuerzas políticas
mayoritarias, en un afán más de subvertir los valores de la Nación, la ley
natural y el decoro y buen gusto que deberían alentar los representantes del
pueblo.
Si alguien cree que esto es exagerado, tan solo tiene que ver los reportajes con
que nos inundaron las cadenas de televisión y comprobarán atónitos que, tal vez,
nos hallamos quedado cortos en nuestras apreciaciones.
L.R.N.