LA PASIVIDAD NACIONAL
Mucho hemos escrito sobre el silencio y autismo del pueblo español ante la
gravísima crisis de identidad de la Nación española. El común de nuestros
compatriotas, anestesiados y cobardes ante su futuro prefieren mirar para otro
lado, cuando no son cómplices directos con esta situación.
Una ciudadanía harta de políticos cortoplacistas cuyas únicas miras son el poder a todo precio y sus negocios turbios. Harta de unos medios de comunicación que hurtan la dantesca realidad nacional, de unas instituciones (Monarquía, poder judicial, sindicatos, ejército, etc.) silentes y cómplices de esa casta política que tiene secuestrada la voluntad popular y mangonea a su antojo sin importarle en absoluto las consecuencias de sus traidores actos.
Un pueblo, repito, que asiste impávido al desenlace, como si en ello no le fuese
su futuro.
El hedor es insoportable. El sistema ha quebrado e intentan engañarnos con unas
falsas promesasde que todo sigue igual.La partitocracia que nació en 1978,
desligada de la idea de Nación, ha triunfado. Un pueblo encanallado con el
fútbol y la telebasura asiste pasivo a la quiebra de su unidad, inconsciente de
lo que ello supone en solidaridad, distribución justa de la riqueza nacional,
igualdad ante la ley, prestaciones, acervo cultural, etc.
Zapatero no es el único culpable. Sabe que cuenta con la pasividad, apatía y aborregamiento de una gran parte de la ciudadania que, sin estar de acuerdo con este sumidero, no es capaz de rebelarse ante el negro horizonte, quizás balcánico, que nos espera.
Un pueblo que es gravísimamente insultado en una televisión regional, que él
mismo paga con sus impuestos, con la complacencia del presentador y del público
y que no es capaz de colapsar los juzgados de guardia, comisarías y cuarteles de
la guardia civil demandando a los que vejan e
injurian a ellos y sus antepasados es, en mi opinión, un pueblo esclavo por su
pasividad, un pueblo acomplejado por los separatistas, un pueblo, en suma,
cobarde y sometido. Cuando vean a su Patria en manos de Califas independentistas
y puedan apreciar las consecuencias de su inacción ya será tarde...
P. D:
Tampoco se adivina, en este horizonte de perros, el pelotón splengeriano que tal
vez debería salvarnos.
L.R.N.