EL ESPÍRITU DEL CONDE DON JULIÁN


Vuelven sobre el viejo solar hispano, presagios y amenazas que no tardarán en materializarse y de las que nos crearán una convulsión social y cultural que pagaremos caro, muy muy caro.

La cobardía, ineptitud y falta de visión histórica de este gobierno, vendido al nacionalismo más aldeano y cerril, amén de un entreguismo abyecto y suicida al multiculturalismo y su incomprensible -en términos históricos, políticos y sociales- fascinación por el Islam, nos llevan a una situación de extrema gravedad.

No son gratuitos los ataques a la Iglesia católica y su afán por laminar todo vestigio y referencia a nuestra cultura, impregnada desde antaño por la cruz y lo que ella representa, justamente lo contrario que este traidor Zapatero y su caterva de progres de salón quieren imponer a una sociedad silente, acomodaticia y borreguil. Sociedad que asiste pasiva a esa obra de ingeniería social que poco a poco socava los cimientos de nuestra civilización.

El sistemático y coordinado ataque a valores tradicionales y durante siglos referente y guía de nuestra cosmovisión, el cambio de valores sexuales, dando carta de naturaleza y legalidad al matrimonio homosexual y aprobando la adopción entre seres del mismo sexo, la impunidad de las minorías más extravagantes en sus propuestas, aceptadas con alegría por este gobierno, la defensa a ultranza de un falso Islam de paz y respeto a Occidente, los agravios a una mayoría culturalmente católica, el entreguismo suicida a Marruecos, la traición al pueblo saharaui, el ocultamiento de datos sobre el 11-M -que implican a servicios secretos marroquíes-, su enloquecedora política de inmigración y la nula defensa de los intereses nacionales, nos llevan a adjetivizar a este personaje feminista (según confesión propia) de traidor.



Que nadie se engañe, esta evolución en valores, hábitos y costumbres está programada. No son hechos aislados o descoordinados. Siguen al pie de la letra un guión terrorífico: la perdida de unos referentes milenarios y la aculturación para perpetuarse en el poder. Poder, evidentemente, supeditado a intereses ajenos a los nacionales.

Un pueblo, una sociedad sin referentes, son moldeados y dirigidos por quien usufructa el poder y sus medios de comunicación. Su afán por “vendernos” nuevos usos y hábitos sociales, trufados de una modernidad glamurosa, no es sino el anzuelo que este pescador nos lanza.

La antiEspaña, en su literalidad, campa por sus fueros y la voladura programada de la Nación –con ayuda de los separatistas, colectivos marginales, inmigrantes y gobiernos enemigos- no cesa.

Quizás no sepamos cómo frenarla, pero sí sabemos cual es el culpable:

Zapatero don Julián.



L.R.N.





Septentrionis Lux
NuevOrdeN