¿VISTA A LA
IZQUIERDA?
Después de analizar los pésimos resultados electorales de las elecciones
europeas, causa pasmo e incredulidad la perseverancia de diversos grupos
nacionales, identitarios y nacionalrevolucionarios en
buscar apoyo y votos adaptando tesis y posturas izquierdistas.
Tenemos más que demostrado que esos postulados y asunción de planteamientos,
restan más que suman y confunden a posibles simpatizantes de nuestra causa.
No termino de entender esa obsesión de querer ser más
revolucionarios que Bakunin y despreciar algunos planteamientos conservadores,
que son y serán asumibles en nuestra cosmovisión.
Estamos alejándonos de una gran parte del pueblo, que vota conservador pese a
estar más cercano a nosotros que a quien le da su voto y creo que incidír en
determinados valores y creencias como Familia, identidad cultural católica,
propiedad, educación, rechazo al aborto, identidad nacional sin
confusión de etnias, peculiaridades, lengua, etc, serían más que atractivos y
clarificadores que cierta dispersión doctrinal y de planteamientos confusos para
esa mayoría silenciosa y conservadora que otorga su voto al PP al verse huérfana
de alternativas nacionales claras y concisas.
No quiero hacer una apología de la ultraderecha, pero bien es
cierto que si aspiramos a esa franja del electorado conservador a la derecha del
PP, no podemos presentarnos como meros apéndices nacionales del socialismo más
extremo; puede que sea atractivo para jóvenes sin formación y sin un concepto
claro de la sociedad que queremos, también es más epatante para demostrarnos lo
revolucionarios que somos, pero vamos por mal camino.
Hasta el 11 de Marzo reímos las gracias a los árabes que atacaban a los useños,
teníamos cierta empatía con su causa y cierta fascinación por sus métodos. El
error fue manifiesto y todavía recuerdo la "cancha" que se dio a los enemigos de
Occidente. Error de todos.
Nuestros planteamientos maximalistas en materia económica tampoco son muy de
recibo en nuestra sociedad actual y creo que la armonización de capital y
trabajo se puede conseguir sin espantar a clases medias, autónomos y pequeños
empresarios. No creo que sea hoy de recibo nacionalizar la banca o que el estado
gestione los medios de producción.
Nuestras señas de identidad nacional están basadas en Roma y en nuestra religión
católica, entendiéndose como tales unos valores éticos, morales y de costumbres
milenarias, aparte de mitos y referencias impregnadas en nuestros genes y de una
fortísima identidad y cosmovisión cultural y social.
También estas señas se desprecian y abandonan por antiguas y conservadoras.
Tan sólo estos ejemplos para comprobar que una gran parte de
nosotros nos hemos alejado de ciertos caminos para explorar otras vias que,
compitiendo en el campo izquierdista, no nos llevan a buen puerto. No
abandonemos a una parte de la sociedad que lleva en su interior unas referencias
como las nuestras y hagamos de nuestro mensaje una voz abierta y sin complejos
de lo que somos y queremos ser, sin experimentos ni disfraces alternativos.
Tenemos la razón, fidelidad a nuestros valores y un tremendo
y desgarrador amor a nuestra PATRIA común. Busquemos lo que más nos une y no nos
perdamos en asumir referentes que nos dan poco a ganar y mucho a confundír a
nuestra potencial gente.
L.R.N.