DEBATES METAFÍSICOS(II): LA INICIACIÓN

De las intervenciones que reproducimos seguidamente se comprobará 
cómo 
se colige, o se afirma nítidamente, la idea de que la Iniciación es el 
único 
camino posible a seguir si es que se tiene intención de Conocer y de 
compartir la misma esencia de las Realidades Metafísicas.
No acontecía de igual manera en la Edad Primordial. En plena 
vigencia 
de la Tradición Primordial la naturaleza del Hombre no era disímil a la 
naturaleza Superior y nuestros más remotos antepasados gozaban de la 
percepción directa de lo Trascendente e Incondicionado. Pero esa 
remotísima 
Edad Áurea periclitó y un enorme y denso manto obscuro cegó la visión 
de lo 
Supremo. A partir de entonces, al hombre sólo le quedó la difícil y 
exigente 
vía iniciática para volver a Contemplar el Principio Supremo y para 
volver a 
llevar una existencia en conformidad con la esencia de dicho Principio.

Ciertas referencias podrán leerse a alguna de las Ciencias 
Tradicionales o a alguna de las organizaciones Esotéricas que, en 
determinadas épocas más que en otras, sirvieron de soporte y encuadre 
para 
posibilitar el duro y selectivo proceso de Transformación interior del 
Iniciado. Nos referimos en concreto a la ciencia hermética representada 
por 
la alquimia y a la primigenia masonería.


.........................................

Oriente, hoy, puede simbolizar el irracionalismo, pero quede claro 
que 
Occidente sólo encarna el racionalismo desde que se precipitó en esta 
vorágine deletérea representada por el mundo moderno. En épocas de 
nuestros 
lejanos ancestros Occidente vivió fiel a la Tradición y ésta no se 
sustenta 
sobre parámetros subjetivos, emocionales, devotos y de fe, sino que se 
sostiene por el hecho objetivo de la existencia de una Realidad 
Suprasensible, a la cual se podía, y/o puede, acceder mediante una 
Iniciación que estaba necesitada de una ascesis, esto es, de una serie 
de 
ejercicios físicos y mentales preparatorios, realizados con un rigor y 
con 
un método que se encuentran en las antípodas de cualquier tipo de 
subjetivismo devocional, de cualquier viso de superstición o de 
arrebato 
místico que deberíamos de encuadrar en las cosmovisiones orientales o 
-concretando en algunas de éstas- las de origen y/o esencia semitas. Lo 
esotérico y el Tradicionalismo vienen definidos por la manera de 
entender y 
vivir lo Trascendente que tenían nuestros lejanos ancestros en 
Occidente.


.......................................

La tradición hermética denominó como ARTE REGIA O REAL a la 
ciencia sagrada y Tradicional de la alquimia que buscaba como objetivo 
prioritario y esencial la transmutación interior del adepto.


........................................


Obviamente la masonería que Guénon buscaba era la que aún podía no 
haber perdido su vínculo con la primigenia Tradicional e iniciática que 
desciende de los gremios de artesanos, constructores, picapedreros,... 
del 
Medievo (y puede ser que de los existentes en la misma Antigua Roma) 
que 
habían establecido una serie de ritos y símbolos que pretendían hacer 
llegar 
al Iniciado hasta el Conocimiento y la vivencia de la Realidad 
Suprasensible 
que trasciende nuestra condición humana finita.
Nada que ver esta masonería con la que arranca a principios del S. 
XVIII en Gran Bretaña y que nos ha llegado hasta nuestros días: 
seguidora y 
promocionadora del iluminismo, del racionalismo, del liberalismo y, en 
definitiva, de una concepción materialista de la vida y de la 
existencia.


.........................................

Compartimos con Giovanni Monastra que la filosofía es producto de 
la 
mente humana y, por tanto, subjetiva. No es, a diferencia de la Gnosis, 
producto del Conocimiento Objetivo de la Realidad Suprafísica a través 
de 
los ritos de Iniciación que todas las culturas Tradicionales 
experimentaron.

La Grecia filosófica ya había entrado, desde el punto de vista 
Tradicional, en un proceso de decadencia, pues, en parte, había 
aparcado la 
experiencia directa de lo Trascendente para sustituirla por su 
explicación y 
entendimiento a través del método discursivo.

Al Conocimiento de las Verdades Absolutas tampoco se llega por la 
vía 
de la experimentación empírica. O, lo que es lo mismo, al Saber de lo 
que es 
más que físico no se llega con métodos puramente físicos. Sólo la 
Iniciación 
podía, o puede, poner en contacto y hacer vivenciar esa otra Realidad 
que 
trasciende nuestra componente meramente corporal.


..............................................

Hay sistemas filosóficos que han tendido, o tienden, con muy buena 
fe, 
a intentar demostrar la existencia de la Realidad Trascendente. Otros 
sistemas, en cambio, han perseguido demostrar su no existencia. Ambos 
grupos 
han errado en sus propósitos porque el pensamiento discursivo, lógico o 
racional es una herramienta de la mente humana y la mente se encuentra 
en un 
plano diferente -e inferior- al del espíritu y, en consecuencia, nunca 
podrá
ser utilizada como vía o camino para llegar al Conocimiento de lo
M etafísico. Únicamente la Transformación interior del hombre, operada 

través de la Iniciación (si ésta es viable en nuestro decrépito mundo 
moderno) lleva a la Gnosis de lo Suprasensible.


...........................

El hombre, a través de la Iniciación, es capaz de darse el Ser a 
sí 
mismo; entendiendo el Ser como lo Eterno y Trascendente.


...........................

El que no supera su condición meramente humana está muy cerca de 
la 
animalidad y se guía, en buena medida, por instintos y por reacciones 
primarios. Quien supere su condición humana, para
ser más que humano, habrá domeñado dichos instintos y reacciones
condicionadas y se habrá hecho uno con lo Superior.

 



Septentrionis Lux
NuevOrdeN