REFLEXIÓN BREVE A VUELAPIÉ:
LA VIDA DE PAREJA
Estas parejitas de hoy en día centran la base del matrimonio en los presuntos
sentimientos que sienten. Ya sabemos que la Tradición le daba un valor
secundario cero al peso que pudieran tener los sentimientos en la familia. Se
trataba de que la institución cumpliera, básicamente, tres fines: asegurar la
descendencia, consolidar la célula básica de cualquier comunidad para que ésta
tuviera sostén y formar a los hijos.
El vaivén sentimental del hombrecillo moderno (féminas y hombrecillos al uso) es tan brusco que marea al más pintado. El amor apasionado de hoy se puede convertir en hastío, desamor e incluso odio al día siguiente por la motivo más superficial y pueril: no hay dinero suficiente, me ha deslumbrado alguien al que acabo de conocer,... Tu pareja en vez de apoyarte en los momentos difíciles es entonces cuando te machaca.
Parece que a muchos/as les emociona vivir las telenovelas y las películas que se tragan. Así, con problemas familiares y separaciones, creen vivir emociones fuertes que les dan sentido a su baldía vida. No maduran nunca: actúan como adolescentes de por vida. Les importa un bledo el bienestar íntegro de sus hijos y la estabilidad emocional de éstos. Son egoístas y si sus hijos se traumatizan por la separación de sus padres (y quedan de por vida marcados) les importa un comino.
Mucho hablar de lo mucho que quieren a sus hijos y de que darían la vida por ellos pero a la hora de la verdad (con estas maneras de actuar) acaban demostrando lo que realmente les importan sus vástagos y que realmente lo único que les mueve es su ego y su "felicidad" (tan pasajera para esta pobre criaturilla moderna como lo son sus gustos, sus aficiones y sus deseos preferencias de consumo).
¡Qué penoso y ridículo es este mundo moderno que tan superior se cree...!
Eduard Alcántara
SEPTENTRIONIS LUX