Piratas de todo Pelaje
Resultan harto llamativos los lloros y preocupaciones de los separatistas del
PNV por el secuestro del atunero capturado en Somalia. Sus exigencias, como
siempre, fuera de lugar y estrambóticas, aclaran bastante su egoísmo y doble
moral.
Tiene narices la cosa. Según estos tipos el Ejército debería acompañar a los
pesqueros vascos y darles protección. El mismo ejército que desprecian, vejan y
odian pero... necesario para sacarles las castañas del fuego a otros " piratas"
que navegan con la ikurriña, bandera no reconocida por leyes internacionales y
marítimas. Estas cosas pasan cuando se juega a ser una nación, pasan cuando no
hay ninguna autoridad que frene el desvarío de navegar y llevar un pabellón
ilegal ( igual daría echarse a la mar con la bandera del Rayo Vallecano). Pasan
cuando se obliga a militares españoles jugarse la vida por quienes nos
desprecian y odian.

Esta tarde, oía a una mujer de un pescador muy enfadada con la Ministra de
Defensa por no poner soldados o infantes de marina en los pesqueros vascos.
Decía que no era política, que eso había que dejarlo fuera, que su marido era un
profesional y que tenía derechos. Bien, pues su marinero (¿¿o debería escribir
arrantzale??) tuvo la estúpida idea de embarcarse en un atunero que no llevaba
el pabellón nacional: no se preocupó y seguro que estaría tan orgulloso de
llevar la bandera del PNV. La tripulación del ALAKRANA (nombre del atunero)
navegaba fuera de las millas de seguridad: así, que, aparte de navegar con
bandera " pirata", se saltan a la torera las medidas de protección. ¡¡Con un
par!!
Para que esos marineros puedan regresar a casa me temo que el gobierno pagará un
rescate como al PLAYA DE BAKIO, otro atunero atrapado en 2008. A la desfachatez
separatista, añadimos el bochorno y humillación de un gobierno que pagará a los
piratas, los dejará escapar y nos dirá que no se utilizó la violencia, que
nuestro embajador llevó muy bien las negociaciones y que lo importante era
llevar a casa a los marineros bajo pabellón "pirata".
Así pues, se juntan el ridículo y la indignidad. Así están las cosas, y así nos
va.
L.R.N.
SEPTENTRIONIS LUX