TRADICIÓN Y MODERNIDAD
Según el simbolismo astrológico, el Sol recibe su Luz de sí mismo, mientras que
la Luna, al carecer de Luz propia, la toma del Sol. La Luz reina por la noche,
cuando el Sol se ha puesto. Por lo tanto, la Luna representa o simboliza el
eclipse, la noche, la oscuridad. No es de extrañar que todas las grandes
civilizaciones de la humanidad hayan tomado como símbolo el Sol. Curiosamente el
islamismo, religión fatalista y con pretensiones globalizadoras en esta fase
final del Kali- Yuga o Edad de Hierro, tiene por símbolo la Luna...
En esta etapa final del Kali- Yuga, que también podríamos denominar como Edad de
la Luna, reinan por doquier la oscuridad, la confusión y el eclipse total como
valores políticos dominantes. Simbólicamente, el Oeste (Occidente) ocupa el
lugar del Este (Oriente); el nadir ocupa el del cénit. Se ha producido una
inversión total. Lo que deberia estar en lo alto ha sido relegado abajo (la
plebe domina sobre los sabios, guerreros o ascetas); lo que tendría que estar
confinado en la oscuridad se halla a plena luz (la maldad y la imbecilidad están
mejor vistas por las masas fanatizadas que la bondad o la humildad); lo que
había de continuar débil se ha hecho fuerte (ahí está el culto actual a todo
tipo de degradación, depravación o de minusvalía), en tanto lo que era fuerte se
ha hecho débil hoy (las castas espirituales y aristocrático- guerreras). Tal es
la inversión satánica que se ha producido en nuestros días.
La Historia de la Humanidad es una lucha constante entre dos cosmovisiones: la
solar y la lunar. Tradición y Modernidad son dos órdenes de la realidad
totalmente irreconcialiables y antagónicos entre sí. Los valores de la Tradición
tienen su antítesis en los anti- valores de la Modernidad o subversión anti-
tradicional:
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Existe un lazo sutil entre el Hombre y la Tierra, entre las grandes leyes del
cosmos y el Hombre ("como es arriba, es abajo"). Nuestra civilización perversa y
suicida, con esa especie de fuga hacia delante que es la superstición del
"progreso", ha roto ese lazo: el "cordón dorado" de la Tradición que nos unía
espiritualmente con nuestros antepasados ha sido abolido (individualmente, sólo
la Iniciación puede restaurarlo aún en tiempos de caos generalizado). Otra nueva
Edad de Oro despuntará, pero sólo después del final - catastrófico, sin duda-
de esta Edad de Hierro- , del mismo modo que un hombre no puede renacer a una
nueva vida sino después de la muerte. SEMPER FIDELIS.
JANUS MONTSALVAT
SEPTENTRIONIS LUX