EUROPA COMO MITO
MOVILIZADOR
"Somos monárquicos porque queremos hoy europeizarnos, porque ahora, europeizarse
es monarquizarse. Porque si un día lo europeo fue republicanismo, hoy lo es el
monarquismo. Sólo que España, como atrasada casi siempre, toma ahora vestuario y
toalleta para su Estado de los modelos políticos que ya están andrajosos en la
mayor parte, en casi todos los países europeos. Porque es evidente la tendencia
de Europa hacia la continuidad, la permanencia, la unidad de mando, y estas son
cualidades monárquicas".
José Calvo Sotelo. Extracto de su discurso en la Sala Price de Barcelona, el 19
de Enero de 1936, en plena "Era del Fascismo" en Europa.
Como veréis, el concepto de Monarquía que tenía el gran Calvo Sotelo no estaba,
ni mucho menos, reñido con una República Presidencialista, forma de Gobierno
equiparable a una Monarquía sin realeza. Cuando en el Estado hay UNIDAD DE PODER
Y DE MANDO y, además, es un instrumento histórico al servicio de la "unidad de
destino en lo universal" -como diría José Antonio-, así como a la Grandeza y a
la Libertad de la Patria -despojada de connotaciones telúrico-ginecocráticas y
entendida como Tierra de los Antepasados y de los Ancestros, es decir, TIERRA DE
LOS PADRES-, es indiferente si ese Estado está constituido en Monarquía o en
República. Más importante, infinitamente más, es el contenido que el continente,
el fondo que la forma.
En otro orden de cosas, es curioso que la Derecha política -desde "Acción
Española" de Ramiro de Maeztu, hasta la Generación tradicionalista del 48 en
pleno franquismo- y cuyo último gran representante fue, sin lugar a dudas,
Gonzalo Fernández de la Mora, siempre reivindicó su condición de europea,
mientras que el falangismo, tanto el oficial como el disidente, tras el
Gotterdamerung -ocaso de los Dioses- europeo de 1945 se atrincheró (esa fue su
ruina definitiva) en posturas radicalmente ultra-españolistas (el "españolismo"
es una degradación y caricatura diabólica de la ESPAÑOLIDAD. Recordemos que José
Antonio dijo que "el nacionalismo es el individualismo de los pueblos". Aquella
aberrante teoría del presunto "ibero africano" frente al celta o godo europeo,
no es de extrañar que naciera, o al menos se defendiera, en estos ambientes anti-europeos),
puramente societarias o demagógico-plebeyas y rabiosamente anti-europeas.
El anti-europeísmo que caracterizó a la Falange post-1945 fue tan suicida como criminal (aún hoy en día no es difícil encontrar "falangistas" que se identifican con movimientos subversivos y antitradicionales como el "peronismo" -encima en su vertiente más grotesca, plebeya y ridícula, nos referimos a aquella de "Evita"- o el "chavismo", y a la vez reniegan de movimientos europeos doctrinalmente afines. José Antonio siempre fue un europeísta convencido). Si EUROPA fue el Mito Movilizador por excelencia de los fascismos poco antes de la derrota europea y también de cierta Derecha política (la "Konservative Revolution" alemana, por ejemplo), hoy más que nunca, cuando nuestra Patria común está siendo invadida por razas ajenas a ella, y por una religión de esclavos fanáticos y seres robotizados -nos referimos tanto al Consumismo occidental como la integrismo islámico, dos de los últimos fenómenos más aberrantes que ha dado la Modernidad-,
TENEMOS QUE AFIRMAR ANTE TODO LOS VALORES DE EUROPA, LA TIERRA DE NUESTROS ANCESTROS.
SEMPER FIDELIS.
JANUS MONTSALVAT
SEPTENTRIONIS LUX