La Fuerza de la Tradición
(nº 1) *
Resulta muy recomendable la lectura de esta obra editada bajo el sello de
“Ediciones Barbarroja”. Y lo es para aquellos que quieran introducirse en las
claves que conforman la Tradición, al igual que también lo es para aquellos
otros que ya posean un conocimiento sobrado sobre cuales son los hilos que
entretejen esta manera de percibir, entender y vivir la existencia. Por parte de
interesados en acercarse a los planteamientos constitutivos de lo Tradicional se
nos ha preguntado, en más de una ocasión, acerca de algún manual o de algún
libro que pudiese ser de utilidad para dar los primeros pasos en este sentido y
es así que no podemos por menos que considerar como muy adecuada, para tal fin,
la obra de la que estamos haciendo reseña.
Para el no avezado en estas lides se le esclarecerá en primera instancia, con la
lectura de este libro, lo que ha de entender cuando se habla de “Tradición”.
(Esto lo encontrará en la I Parte del mismo.) Se le obsequiará con unas sucintas
aclaraciones al respecto, que considerarán, en primer lugar, su componente de
fuerza de lo Alto forjadora, por un lado, de formas
de ser, de caracteres y de vocaciones propias de seres que lucharán por su
descondicionamiento con respecto a todo aquello que aliena, ata y esclaviza y,
por otro lado, creadora y ordenadora de organizaciones sociales y de
instituciones consecuentes con dicha fuerza Superior. Y considerarán asimismo
–estas aclaraciones-, en segundo lugar, el enfoque que se le debe dar en el
sentido de considerar a la “Tradición” – tal como ya apuntamos en cierta
ocasión- como “una forma de entender y de vivir el
mundo y la existencia que ha empujado al hombre, en determinados momentos
de su historia, a encauzar todo su quehacer cotidiano hacia fines Elevados,
Suprasensibles, Metafísicos,... y le ha llevado, en consecuencia, a configurar
unos tejidos sociales, culturales, económicos y políticos guiados e impregnados
hasta la médula por dichos valores Superiores y dirigidos a la aspiración de la
consecución de un Fin Supremo, Trascendente.”
El interesado en adquirir las primeras nociones acerca de la Tradición se
encontrará, a medida que avance en la lectura de esta obra, con una II Parte en
la que se irán introduciendo doctrinas como las involutivas de ´la regresión de
las castas´ y de ´las cuatro edades´, como la de ´los estados múltiples del ser´,
o cuestiones como la de la diferencia entre esoterismo y exoterismo o entre
pequeña y gran guerra santa, o se hablará sobre el sentido y la naturaleza de la
iniciación, o sobre la importancia crucial que tienen el rito, el mito y el
símbolo como medios para abrirse (y, en el caso del rito, provocar la actuación
del mundo sutil en el seno del mundo sensible) a Realidades Superiores a la
ordinaria captada por nuestros sentidos.
Los contenidos que van apareciendo en la I y II partes de esta obra van
intercalando citas, muy aclaratorias, de algunos de los principales exponentes
de la Tradición, en especial de los que, sin duda, pueden ser considerados como
los dos grandes intérpretes del Mundo Tradicional que, más que sorpresivamente
-y afortunadamente-, nos ha dado una Edad Contemporánea que ciertamente no era
nada propicia para ello. Hablamos, cómo no, de Julius Evola y de René Guénon.
El equipo de redacción de este libro (formado por 4 personas) ha sabido emplear
unos términos y un lenguaje con los que, enseguida, se sentirán identificados
tanto los lectores habituales del maestro italiano como del francés.
Afortunadamente “La fuerza de la Tradición” no da cabida a esas polémicas que
algunos de sus respectivos seguidores (sobre todo de Guénon; aunque, repetimos,
por suerte sólo algunos de ellos) han generado con el fin de presentarlos como
fuertemente incompatibles; cuando, por el contrario, se les puede considerar a
ambos como los dos pilares principales de esta corriente que, desde hace más o
menos una centuria, viene centrando sus empeños en rescatar esa cosmovisión –la
de la Tradición- ignorada por el deletéreo mundo moderno.
En la I Parte se podrá hallar una relación de nombres de muchos de los más
destacados exponentes del llamado pensamiento Tradicional (por más que no nos
agrade el vocablo pensamiento, ya que la Tradición entiende de Verdades
Absolutas que se encuentran fuera del alcance del pensamiento humano, por el
hecho de ser más que humanas). Así el neófito en estos lares verá, entre otros,
los nombres de los ya citados Julius Evola y René Guénon, junto a los de un
Frithjof Schuon, un Titus Burkhardt, un Ananda Coomaraswamy, un Mircea Eliade,
un Antonio Medrano, un Luc Benoist, un Claudio Mutti, junto a otros que guardan
vínculos muy cercanos a Evola, como son los casos del -en ciertos medios-
denominado como el Evola católico (Atilio Mordini), o de ese gran continuador de
la vía Tradicional marcada por el maestro romano (Renato del Ponte) o de alguien
(como Guido de Giorgio) que influyó en el ya lejano Evola de los años ´20 del
pasado siglo con su visión no exclusivamente formal-intelectualista de la
Tradición y que incluso colaboró en el Grupo de Ur dirigido por él. Sin duda el
listado que aparece en este libro podría ampliarse mucho con personalidades que
han hecho grandes aportaciones al pensamiento Tradicional, pero reconocemos que,
en tal caso, la lista podría haberle resultado apabullantemente extensa a un no
avezado en la corriente de cosmovisión objeto del estudio de esta obra. No vamos
a ser nosotros los que, desde esta reseña bibliográfica, vayamos a engrosar la
relación de intérpretes de la Tradición y no lo vamos a hacer por temor a poder
dejarnos fuera de ella a alguna figura eminente. Tan sólo vamos a señalar que
únicamente con echar mano de Tradicionalistas de empaque que han recogido o bien
el fruto de las semillas depositadas por Evola o bien el de las sembradas por
Guénon el listado crecería sobremanera.
Tras la II Parte que forma parte de este manual sobre la Tradición encontraremos
unos "Anexos" con artículos -e incluso algún poema- de autores diversos (tampoco
nos agrada utilizar el término autor, pues el Tradicionalista nos muestra, y
como mucho interpreta, la Tradición pero su mente
no crea nada ex nihilo; no tiene la autoría de ninguna creación). De entre estos
autores queremos destacar tres que ya hemos mencionado anteriormente: Julius
Evola, Frithjof Schuon y Guido de Giorgio. El texto de Evola pertenece a la que
ha sido definida como ´etapa vanguardista´ del autor; tras ésta vendría su
´etapa filosófica´ y, por fin, la ´Tradicionalista´ y definitiva. Se trata, en
concreto, de un texto dadaísta, pero en el que, a pesar de la temprana edad de
su autor, ya se adivinan algunos de los rasgos básicos que marcarán, años más
tarde, su definitivo anclaje en el Mundo de la Tradición.
No queremos finiquitar estas líneas sin dejar, tal como señalábamos en el primer
párrafo, de recomendar, también, la lectura de este manual para los ya curtidos
en estas lides de la Tradición, pues el estilo literario y los recursos
expositivos empleados no les resultarán del tipo rebajado y vulgarizado que se
utilizaría para que pudieran ser, exclusivamente, asimilados por una masa de
lectores desconocedores de esta corriente de pensamiento, sino que, por el
contrario, se encontrarán (tal como ya hemos adelantado al principio del quinto
párrafo) con un estilo y unos recursos muy similares a los que nos tienen
acostumbrados los grandes autores Tradicionalistas: con la terminología propia
de la metafísica y la Tradición y, además, sin las construcciones mentales
propias de la especulación y del método lógico-discursivo inherentes a la
filosofía; una filosofía que como método basado en construcciones mentales
elaboradas por el hombre se convierte en camino errado a la hora de tratar de
explicar o de hacer vislumbrar Realidades metafísicas que se encuentran por
encima del plano de lo humano.
Así pues, ¡buena, constructiva y formadora lectura!
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*Desde la Editorial Barbarroja se nos pidió una reseña para el libro por ella
editado bajo el mismo título; la cual apareció en el nº 7 de la revista
Disidencias.
EDUARD ALCÁNTARA
Septentrionis Lux