El caso de John (Ivan) Demjanjuk




El caso John (Ivan) Demjanjuk comenzó el año 1975 a raiz de una lista de presuntos criminales nazis que comenzó a ciruclar en el senado de los EEUU. A John Demjanjuk se le acusaba de ser "Iván el Terrible, uno guarda especialmente cruel del campo de exterminio de Treblinka". A partir de ese momento comenzó el clásico "show" que suele haber en torno a todas las cuestiones relativas al Holocausto y comenzaron a aparecer supervivientes destrozados, que en una mezcla de llantos y odio lo identificaban como el verdugo de sus personas, ser cruel hasta el infinito que hasta niños mataba sin remordimiento. A pesar de que muchas cosas no cuadraban en la investigación, la fuerza de los «testigos supervivientes» y la sensibilidad del asunto ( en Occidente existen duras condenas de cárcel para quien ponga en duda según que testimonios), dió la razón a quienes lo situaron en el campo de Treblinka. El año 1985 se le retiró la ciudadanía estadounidense y poco después, se le extraditó a Israel para ser juzgado por criminal de guerra. Demjanjuk siempre negó los cargos, pero su opinión nunca fue escuchada: Israel y el Mundo lo habían condenado, ahora era un monstruo para todos los medios de prensa del Mundo Occidental.
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En 1987, tras un juicio llengo de dolor y sensibilidad (junto con las ya clasicas condenas al régimen nacionalsocialista que suelen acompañar a estos actos), John Demjanjuk fue condenado a muerte. Se creó un grupo de apoyo a Demjanjuk, que luchaba por la demostración de su inocencia, en el entorno de los grupos revisionistas. Pero este no tenía repercusión, como es habitual, según qué posturas solo pueden moverse en la semiclandestinidad y/o en la total marginalidad informativa.


Esta historia hubiera sido como cualquier otra, no hubiera tenido nada de particular si no se hubiera dado un hecho: La caída del muro de Berlin, el hundimiento del Imperio Soviético y la posterior desclasificación de los archivos del KGB. Fue entonces cuando se pudo conocer el "Certificado Trawniki" y descubrirse que John Demjanjuk era completamente inocente, todo había sido un montaje del KGB, el servicio secreto soviético, para culpabilizar a Ucrania de colaboración con el Holocausto y estigmatizarla así de un modo equivalente al que era y es estigmatizada Alemania - reprimiendo así cualquier ansia nacionalista e independentista de este pais (entonces provincia).



Poco tiempo después de este descubrimiento, el tribunal supremo israelí admitió que toda la historia de Demjanjuk era una fabricación de principio al fin, un error. El 22 de septiembre de 1993, Demjanjuk fue liberado sin hacer demasiado ruido. La noticia pasó sólo de un modo marginal por los medios de prensa.



El libro sobre el asunto:

The Demjanjuk Affair: The Rise and Fall of a Show-Trial, by Yoram Sheftel

 


 


El nazi John Demjanjuk no será extraditado a Ucrania

 

31/01/2008  


Tras más de treinta años de batalla legal John Demjanjuk, acusado de haber sido guardia en varios campos de concentración nazi, no será deportado a su Ucrania natal.


La corte del sexto distrito de apelaciones en Cincinnati (Ohio) dictaminó que no hay pruebas para ratificar la orden de deportación emitida en 2005 por el entonces juez de inmigración, Michael Creppy.
Demjanjuk, de 87 años y residente en Cleveland (Ohio), siempre ha mantenido que mientras servía al Ejército soviético fue capturado por el régimen nazi en 1942, momento en el que fue obligado a trabajar como guardia, sin que haya hecho daño a nadie.


En 2005, el magistrado Creppy ordenó la exportación del presunto miembro nazi, la cual fue recurrida por la defensa del acusado, argumentando que si se le extraditaba a Ucrania podía ser torturado o procesado.
Demjanjuk fue despojado de la ciudadanía estadounidense en 1981, año en que fue extraditado a Israel donde se lo sentenció a muerte en 1988, en un proceso en el que algunos supervivientes del Holocausto afirmaron que era el vigilante conocido como "Iván el terrible" del campo de concentración de Treblinka (Polonia).


La condena fue anulada en 1993 por el Tribunal Supremo de Israel, que ordenó que se le pusiera en libertad tras recibir información desde la antigua Unión Soviética en la que se decía que otro hombre, identificado como Iván Marchenko, era probablemente el guardia de Treblinka.

A pesar de que la ciudadanía estadounidense le fue restituida en 1998, el Departamento de Justicia lo acusó posteriormente de haber trabajado como guardia en al menos tres campos de concentración, por lo que Demjanjuk volvió a perder la ciudadanía en 2002.


 



¿Quién es usted, John (Iván) Demjanjuk?


Prosigue en Israel el juicio contra un presunto exterminador de los judíos internados en Treblinka

Jerusalén - 22/02/1987


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VICTOR CYGIELMAN, Jerusalén¿Quién es usted entonces, John (lván) Demjanjuk? ¿Es usted Iván Grozny, esta bestia humana, poderosa y sádica que sembraba el pánico y la muerte entre los deportados judíos de Treblinka? ¿O un hombre honesto, un tranquilo padre de familia, obrero mecánico de una factoría Ford en Cleveland, que se ha visto obligado a vivir este proceso como se vive una pesadilla interminable? Esto es lo que decidirá el tribunal israelí.

Mientras tanto, Demjanjuk no parece en absoluto afectado por este proceso, como si concerniera a otra persona. No habla casi nunca con su defensor, el abogado norteamericano O'Connor. Escucha, o hace ver que escucha. Imposible saberlo.Demjanjuk no aparenta sus 67 años. Corpulento, pesado, pero no gordo, se diría que se encuentra allí como un espectador apenas interesado, apenas concernido. Ya no saluda al público y a la Prensa con un "hello friends" ("hola, amigos") y "boker tov" ("buenos días", en hebreo) cuando entra en la sala de la audiencia. Le han debido decir -tal vez su abogado- que esta jovialidad está fuera de lugar.

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En Cleveland, donde ha vivido durante más de 30 años, nunca se hubiera imaginado que un día se encontraría sentado en el banquillo de los acusados en Jerusalén, en el centro de un proceso de alcance mundial. Pero si está desorientado, angustiado, no lo muestra. No se deja abatir su moral es buena. En prisión aquí, desde hace un año, conserva sus pequeños hábitos. Cada mañana, al despertarse, hace sus 50 flexiones. "Es bueno para la salud", les ha explicado sonriendo a sus guardianes.

¿Sabe este hombre, se da cuenta, de que lo que se juega en este proceso es su vida? Cada día, después de comer durante la interrupción del proceso al mediodía, Demjanjuk hace la siesta Tranquilamente, tumbado sobre la espalda y con las manos cruzadas, esposadas bajo su cabeza, "se duerme en seguida, como un bebé", asegura un policía. ¿Inocente o inconsciente?

Hace algunas semanas, al ser llevado ante el juez para la prolongación de su orden de arresto, se enteró de que la fecha de la apertura de su juicio ya se había fijado. Bruscamente, sus ojos se llenaron de lágrimas. Se movía sobre su asiento, evidenciaba desasosiego, estaba visiblemente inquieto. La serenidad, verdadera o estudiada, de este hombre, ¿se había roto por fin? John Demjanjuk, conocido como Iván el terrible, sentía por fin algunos remordimientos, o por lo menos un sentimiento de miedo en vistas a lo que le esperaba? Rápidamente llegó la respuesta: las lágrimas se debían al dolor causado por sus hemorroides.

En una de las sesiones del proceso, el historiador Itzhak Arad, presidente de Yad Vashem, el instituto que estudia la shoa, la exterminación de los judíos por los nazis, y autor de un libro sobre Treblinka, describía detalladamente el funcionamiento de esta máquina de la muerte que fue Treblinka y el papel exacto jugado por las SS alemanas y sus auxiliares, entre ellos Iván el terrible y otro ucraniano, llamado Nicolay.

Que lo entienda todo
Los dos ucranianos eran los responsables de la puesta en marcha y del mantenimiento del motor de tanque que servía para dos cosas: expedir el gas Ciclone B en las duchas y proporcionar electricidad al campo.Demjanjuk, con los auriculares sobre su cráneo, parecía seguir atentamente la traducción simultánea, en inglés, de las palabras del doctor Arad. Al lado del acusado, sentado en el mismo banco, un pequeño viejo arrugado, de cabellos blancos, le murmura a la oreja la versión ucraniana de las declaraciones del historiador israelí. Detrás de Demjanjuk, su hijo John junior vela para que su padre lo entienda todo. El tribunal le ha concedido este favor excepcional a John Demjanjuk junior. ¿El acusado comprende realmente lo que pasa a su alrededor?

Cuando el doctor Arad describe cómo 6.000 judíos eran gaseados día tras día en Treblinka, ¿se entera él de lo que esto quiere decir? "Seis mil hombres, mujeres y niños matados cada día". Incluso si, como pretende, no es Iván el terrible, ¿puede escuchar este testimonio sin conmoverse hasta el fondo de su alma? Aparentemente, Demjanjuk puede. Ni un músculo de su cara se estremece; de cuando en cuando, tal vez para cambiar de postura, se gira hacia la sala. Una mirada vacía de expresión, a veces la sombra de una sonrisa. Un bostezo prolongado.

John Demjanjuk junior explica a los periodistas que su padre es un "hombre delicado, un corazón generoso. Reparaba gratuitamente los coches de los vecinos, jamás me ha pegado... ¿Cómo un ser que ha participado en el asesinato de 900.000 personas, que ha hecho estallar las cabezas de bebés contra los muros, cómo este individuo hubiera podido transformarse en el hombre más dulce del mundo, mi padre?". John junior añade: "No dudo de que el tribunal israelí declarará la inocencia de mi padre y nos lo devolverá pronto". Es la acusación la que debe probar "sin la sombra de una duda" que el acusado e Iván Grozny no son más que la misma persona. Si los tres jueces mantienen, al final del proceso, la más pequeña duda sobre este asunto, John (Iván) Demjanjuk será un hombre libre.

El abogado O'Connor ha admitido estar "fuertemente impresionado por el sistema judicial israelí, que concede más derechos y privilegios a la defensa que a la acusación". Su asistente israelí, el abogado Yoram Scheftel le contradice para mostrar su celo profesional. Como el presidente del tribunal insiste en que quiere escuchar todos los detalles sobre Treblinka de la boca del historiador Itzhak Arad, Scheftel evoca, a propósito, los famosos procesos de gran espectáculo de Moscú en los años treinta, haciéndose reprender por el juez Levine.

O'Connor, por su parte, tampoco está demasiado contento del exceso de celo de su ayudante israelí. Un observador oficial del Gobierno polaco que asiste al proceso encuentra "extraordinaria" la imparcialidad de los jueces israelíes. ¿Y Demjanjuk qué piensa del proceso, de los jueces?

Una cara impasible
Intentamos leer alguna cosa en su cara. Tal vez una velada emoción cuando el doctor Arad evoca las cámaras de gas, las centerias de miles de muertos. Nada, una cara lisa, impasible. Incluso cuando el abogado de la defensa, Yoram Scheftel, consigue un importante punto y anuncia que un tal Halm Ha Taller, un judío que vive hoy día en Australia, afirma en una carta haber matado con sus propias manos a Iván Grozny (Iván el terrible) durante la revuelta de Treblinka el día 2 de agosto de 1943, Demjanjuk no reaciona.Bruscamente, después de la declaración del doctor Arad, O'Connor protesta. La traducción al ucraniano, según John junior, es incompleta; el traductor resume en lugar de traducir palabra por palabra. Por supuesto, está la traducción simultánea en inglés, que es palabra por palabra, pero Demjanjuk, a pesar de haber vivido los dos tercios de su vida en Estados Unidos, no comprende suficientemente el inglés y tiene el derecho de entenderlo todo, dice O'Connor.

¿Comprender que un régimen, que unos hombres hayan condenado a todo un pueblo, a millones de hombres, mujeres y niños a la muerte? Adolf Eichmann, el administrador perfecto de la solución final, araña sentada en el centro de una tela hecha de trenes, utilizó para su defensa el imperativo categórico de Kant. Eichmann era un hombre culto, conocía sus filósofos.

En el otro extremo de la tela, Iván Grozny, el campesino ucraniano, descendiente de los atamanes ucranianos Hmielnicki y Petlioura, que ya a finales del siglo XIX y principios del XX habían ordenado degollar a los judíos de Ucrania y Polonia, no sabe ni siquiera quién es Kant, pero, como Eichmann, sabía obedecer órdenes.

El proceso continúa.
 


 

El ex nazi John Demjanjuk, acusado de operar en las cámaras de gas de Treblinka, llega a Tel Aviv

Tel Aviv - 01/03/1986



El ex nazi de 66 años John Demjanjuk llegó ayer a Israel, esposado y custodiado por agentes de la policía norteamericana, para ser juzgado como presunto operario de las cámaras de gas del campo de exterminio de Treblinka, donde murieron 875.000 judíos durante la Il Guerra Mundial. Más de 40 años después de la caída del III Reich, Israel obtuvo la extradición de Demjanjuk desde Estados Unidos, donde residía desde 1952, bajo una falsa identidad, trabajando como mecánico de motores Diesel en una fábrica de automóviles. Las autoridades israelíes le acusan precisamente de haber operado las cámara de gas en Treblinka, accionadas por motores Diesel extraídos de carros de combate soviéticos capturados por los alemanes.

 

Demjanjuk, conocido por las víctimas de Treblinka como Iván el terrible, llegó al aeropuerto Ben Gurion, de Tel Aviv, a bordo de un avión de El Al, la compañía aérea israelí, y fue trasladado de inmediato, en un furgón blindado, a la prisión de Ayalón, en la localidad de Ramleh. Allí, encerrado en una celda de nueve metros cuadrados y vigilado por cámaras de televisión para evitar intentos de suicidio, esperará el inicio del juicio, previsto para dentro de un mes y medio.


"Juzgar a Demjanjuk es un deber histórico y educativo ineludible", asegiró el ministro de Justicia de Israel, Moisés Nessim.

El juicio contra Demjanjuk es el segundo que se celebra en Israel contra un criminal de guerra nazi en los últimos 24 años. El primero concluyó en 1962, con la condena a muerte de Adolf Eichinann, que había sido secuestrado por un comando israelí en Argentina.

Demjanjuk, que deberá enfrentarse a algunos supervivientes de Treblinka durante el juicio, sirvió en el Ejército soviético en su calidad de ucranio, pero se convirtió en colaborador de los nazis al ser hecho prisionero. Tenía 22 años cuando fue enviado a trabajar en las 13 cámaras de gas de Treblinka junto a otros 120 colaboradores ucranios. A Demjanjuk se le acusa específicamente de accionar las manivelas que facilitaban la entrada del anhídrico carbónico producido por los motores Diesel en las cámaras, donde los judíos morían al cabo de 20 minutos por asfixia y envenenamiento
 


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