Destituido el presidente de la asociación Amical de Mauthausen al descubriese que es un impostor y que jamás estuvo en un campo de trabajo durante el III Reich

12-05-05

Los deportados españoles en los campos de concentración acaban de sufrir un revés emocional, al conocer que el presidente de la asociación que les agrupa, Amical de Mauthausen, era un impostor, que reconoció no haber estado nunca en un campo de exterminio. Enric Marco Batlloconstruyó su pasado como preso del nazismo en 1978.

Amical de Mauthausen y otros campos, asociación que agrupa a los españoles deportados en campos de concentración, destituyó el lunes a su presidente, Enric Marco, una vez que éste reconoció finalmente que nunca había estado preso en un campo nazi. Marco llegó a viajar a Austria la semana pasada para encabezar la delegación de Amical que asistió al homenaje internacional celebrado el fin de semana a los deportados en Mauthausen, aunque la asociación le obligó a regresar a España ante las primeras sospechas sólidas de que era un impostor. En su lugar, tomó la representación la entonces vicepresidenta, Rosa Toran, historiadora y familiar de un deportado.

Amical cuenta actualmente con 602 socios. Durante el último año ha realizado cerca de 200 conferencias y ha colaborado en la creación del memorial democrático, a través de un convenio de colaboración con la Generalitat de Cataluña, para facilitar la recuperación de la memoria histórica del antifranquismo en Cataluña.

Sin embargo, el proyecto más ambicioso emprendido por esta entidad es la elaboración de las listas completas de deportados españoles. Ya tienen a uno para borrar de la lista.


La asociación abrigó las primeras sospechas el pasado 1 de mayo, una vez terminada la asamblea en la que fue elegido presidente, tras tener conocimiento de un informe, hecho por el historiador Benito Bermejo, en el que se cuestionaba la trayectoria de Marco como deportado. El historiador advirtió de que el nombre de su presidente no aparecía en los archivos de Flossenburg, lo que confirmaba sus sospechas de que la biografía de Marco no fuera real. Lo creía así desde la primera vez que le escuchó recordar su pasado en el campo de concentración: "Normalmente los deportados tienen un pudor bastante grande de recrearse en los aspectos más dolorosos".

Bermejo ha confesado a elmundo.es en una conversación telefónica desde Austria, que conocía a Enric Marco desde hace unos tres años y "desde el principio tenía sospechas" de la autenticidad de lo que contaba Enric Marco.

"Hace poco me comunicaron del archivo del campo de concentración de Flossenburg, donde él dice que había estado, que no aparecía en ningún registro, pero esto no era concluyente porque podía haber ocurrido que no quedase rastro".

El historiador siguió investigando porque la circunstancia anterior unida a que Marco "relataba cosas extrañas que no se correspondían con los hechos históricos generales, como por ejemplo, que había sido detenido y entregado en Marsella a la Gestapo en el 41, y ese año Marsella era zona no ocupada de Francia, y normalmente los republicanos españoles no eran entregados a los alemanes, eso ocurrió mas tarde, me hizo pensar que más bien se trataba de la trayectoria de una persona que había ido voluntaria a trabajar a Alemania".

Una sospecha que Bermejo ha podido comprobar y contrastar hace unas semanas en los archivos del Ministerio de Asuntos Exteriores de Madrid.

El expresidente, en su nota, admitió haber salido hacia Alemania en 1941 en una expedición "de trabajadores españoles" (seria paradójico que encima hubiese ido a colaborar con el III Reich trabajando en Alemania gracias a la organización Deutsche Arbeitsfront - DAF [Frente del Trabajo Alemán] y luego dijese ser un republicano militante perseguido) y haber vuelto a España a comienzos de 1943, mucho antes de la liberación de los campos nazis en 1945. No estuvo en el campo de Flossenburg, aunque sí afirma que fue "preso preventivo del Tercer Reich acusado de conspiración".

Marco siempre fue convincente y sabía ser prolijo en sus relatos, aseguró: "Sobrevivir en un campo de concentración es tanto una cuestión de suerte como de fuerza mental". Siempre sostuvo que su número de deportado fue el 6.448

Al día siguiente, la junta de la asociación Amical tuvo acceso al informe y se reunió con carácter de urgencia. Enric Marco no pudo aportar los documentos necesarios para probar su pasado como deportado y, como medida preventiva, Amical delegó sus funciones en la vicepresidenta.

Rosa Toran expresaba ayer  la "consternación y el dolor" que han sentido en la asociación al obtener la confirmación de parte del propio Enric Marco de que nunca estuvo deportado en un campo nazi. Sin embargo, Toran no quiso enjuiciar su comportamiento: "Las personas son muy complejas, yo no me atrevo a juzgarle. Cuando uno hace una impostura de estas características es difícil saber qué puede haber detrás", dijo.

La nueva presidenta de Amical de Mauthausen explicó que Marco pudo engañarles porque "nadie le pidió el carnet, y su biografía como deportado data de 1978". Además, Rosa Torán reconoció que "lo que él ha hecho por Amical no lo ha hecho nadie".

Rosa Toran explicó que la semana pasado obligaron a Enric Marco a regresar de Austria, adonde había viajado para representar a Amical de Mauthausen en el homenaje internacional a los deportados en campos de concentración nazis, una vez que él reconoció que nunca había estado en un campo nazi. La explicación que dieron entonces fue que estaba enfermo y había tenido que regresar. "No queríamos estropear el acto -explicó ayer Toran-, pero los deportados sí lo sabían, a ellos no los quisimos engañar".

Marco ha explicado que "la mentira surgió en 1978" y la mantuvo porque "parecía que me prestaban más atención y podía difundir mejor el sufrimiento de las muchas personas que pasaron por los campos de concentración". "No mentí por maldad", ha dicho Marco, que ha asegurado que desde que supo que el historiador Benito Bermejo estaba cuestionando su trayectoria como deportado, está pasando "los peores momentos" de su vida. El ex-presidente de Amical ha añadido que sabía que "tarde o temprano" se descubriría la mentira, pero que esperaba "ganar tiempo para retirarse". Enric Marco, que recibió en 2001 la Cruz de Sant Jordi, cree que este galardón "premiaba la lucha social y política de toda una vida", y no sólo su trabajo al frente de la Amical Mauthausen.


La biografía de Enric Marco señalaba que trabajó en Barcelona de mecánico hasta la derrota republicana, momento en que se habría pasado a Francia para integrarse en la Resistencia.
Es entonces cuando habría sido detenido por la policía nazi en colaboración con la gendarmería francesa colaboracionista y deportado a los campos de exterminio de los que habría sido liberado en 1945. A partir de aquel instante, habría seguido su lucha clandestina en el escenario del sindicato anarquista Confederación Nacional del Trabajo (CNT). El 27 de enero pasado Marco fue uno de los participantes de honor en el Congreso de los Diputados en Madrid en el acto en memoria del holocausto.

Su testimonio fue entonces el más emotivo, ya que asumió su responsabilidad de contar de primera mano el horror vivido en la Alemania. "No fueron locos, ni sádicos, fueron más que eso, fueron funcionarios de aquella Europa fascista con la que soñaban y que pensaban duraría 1.000 años", dijo en aquel momento Marco ante los diputados españoles.

Enric Marco, presidente de Amical de Mauthausen (organización con gran influencia política, sobre todo en Cataluña y que se ha personado como acusación particular contra camaradas y organizaciones NS), importantísimo propagandista español de llamado Holocausto, ha escrito libros, ha dado conferencias y charlas (unas 120 al año) y hasta discursos en el Congreso desde su vivencia como "víctima de los campos de exterminio nazis", describiendo sus experiencias con todo lujo de detalles (incluyendo las inexistentes cámaras de gas), y por ello ha recibido medallas como la cruz de San Jordi en 2001. Hoy ha salido a la luz que el presidente de Amical de Mauthausen es un impostor. Hoy ha reconocido que es TODO mentira: ni estuvo en la resistencia, ni luchó contra el nazismo, ni estuvo en Mauthausen, ni estuvo en NINGÚN campo de concentración. Tiene ya 82 años y durante 27 ha sido en España la víctima por antonomasia de los nazis. Enric Marco, el hombre más conocido de la deportación española, ha engañado a todos durante casi 30 años. Marco, que hasta hace una semana presidía la asociación Amical de Mauthausen, nunca estuvo preso en un campo de concentración, al contrario de lo que aseguraba en cientos de entrevistas, charlas en colegios, e incluso en un libro autobiográfico, "Memoria del infierno", publicado en 1978.
Construyó su pasado como preso del nazismo en 1978 y lo mantuvo durante casi 30 años. Y si este es el presidente, de los demás miembros de la asociación puede que algunos ni siquiera hayan salido de España en su vida... ¿Cuantos impostores como Enric Marco habrá repartidos por todo el mundo cobrando indemnizaciones?
 

Ahora un surtido de perlas inventadas por este impostor y mentiroso:

"Cuando llegábamos a los campos de concentración en esos trenes infectos, para ganado, nos desnudaban, nos mordían sus perros, nos deslumbraban sus focos. Nosotros éramos personas normales, como ustedes. Nos gritaban en alemán 'Linke-recht (izquierda, derecha)'. No entendíamos nada, y no entender una orden te podía costar la vida."

"Hay que recordar a esos niños, que no reían y tampoco lloraban, porque no tenían capacidad, siempre en la oscuridad, que eran como la simiente del diablo, según los nazis. Los destruían en cuanto tenían ocasión. Aquellos niños que las madres no podían salvar. Cuando llegaba la primera selección, y nos ponían a los hombres a un lado y a los niños y a las mujeres a otro, las mujeres formaban un círculo y defendían a sus hijos con sus cuerpos y con los codos, lo único que tenían."

"Coincidiendo con el 60º aniversario de la liberación de este campo de concentración nazi por el Ejército soviético, La Primera de TVE emite la película “Auschwitz. Los nazis y la solución final”. La narración sobre este lugar diabólico cuenta con testimonios de personas que de alguna manera, directa o indirecta, tuvieron relación con este lugar de exterminio. Entre ellos los de tres españoles supervivientes, por lo tanto testigos directos del mayor crimen contra la Humanidad, de los campos nazis: Jaume Álvarez, Enric Marcó y Neus Català."

 

 


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