La ley del matrimonio gay rompe el PP


Caen las máscaras en el primer partido de la oposición: algunos diputados consideran que la
clarificación de posturas es muy positiva. José María Lasalle emerge como líder laicista del PP. El entorno de Rajoy, el más laicista, fue el perdedor de la batalla. España se convierte en el tercer país del mundo en aprobar el homomonio. Polanco acredita a Boris Izaguirre por la cadena SER para seguir la sesión parlamentaria, en calidad de periodista.

Entre los periodistas madrileños se cuenta una anécdota proveniente del otro lado del Atlántico, de la Argentina. Se trata de un periodista de El País que es invitado a contemplar cómo Jesús de Nazaret paseaba  sobre las aguas. El periodista observó el fenómeno con objetiva atención y al final regresa a la redacción para redactar su crónica, a la que titula: Jesucristo no sabe nadar.

Alguien lo recordó en la mañana del jueves, cuando se votó, y aprobó, la ley del matrimonio gay en España, cuando Boris Izaguirre, el 'showman' que más veces se ha bajado los pantalones en la TV española, hizo su entrada en el Congreso de los Diputados, en la madrileña Carrera de San Jerónimo, acreditado por la Cadena Ser, del grupo Polanco. Boris no ha necesitado titular nada, dado que su trabajo no es informar, pero el detector de armas del Congreso pitó al pasar bajo
el arco. El policía que custodiaba el aparato se adelantó a cualquier comentario

-No se preocupe, no haremos lo del anuncio.

Se refería, claro esta, al 'spot' televisivo donde el cantante Enrique Iglesias se queda en calzoncillos para poder atravesar el detector de metales sin problemas, pero seguramente la posibilidad no habría disgustado a Boris Izaguirre, uno de los personajes públicos que con más ahínco presume de homosexualidad.
Mientras, un grupo periodistas parlamentarios pedía a sus compañeros que se pegaran a la pared.

A media mañana se votaba la reforma del Código Civil que legalizaba promocionaba el matrimonio gay. No hubo fisura en el PSOE pero sí en el partido Popular. Ante el enfado de todo el grupo parlamentario, Celia Villalobos votaba con el PSOE. También lo habría hecho la diputada por Badajoz, María Pía Sánchez Fernández, que apoyaba a Villalobos, pero se había ausentado por
razones personales. Los demás, incluido Mariano Rajoy, votaron según lo previsto en contra del matrimonio gay.

Ahora bien, eso no indica que el partido y el grupo parlamentario constituyan una balsa de aceite. Todo lo contrario. La prensa española comenta hoy el enfrentamiento entre el jefe del Grupo Parlamentario, Eduardo Zaplana y el jefe de Gabinete de Mariano Rajoy, Francisco Villar. Pero ese enfrentamiento no fue, ni mucho menos, el más importante ni el más significativo. De hecho, con Zaplana, como presidente, el de Valencia fue uno de los primeros gobiernos regionales en votar una ley de parejas de hecho, preámbulo de la actual norma sobre matrimonio gay.

Simplemente, fue una mera cuestión de formas, aunque es cierto que Villar consideró que se debía votar en conciencia, avalando con ello la postura de Villalobos.

No, el enfrentamiento crucial y que refleja lo que está ocurriendo en el PP se produjo cuando en la
reunión interviene José María Lasalle, uno de los jóvenes leones del nuevo PP de Rajoy, que contraerá matrimonio con la diputada socialista Meritxell Batet, aunque rogamos no extraigan conclusiones precipitadas.

No olvidemos que Lasalle es, por decirlo así, el "intelectual" del PP, responsable de Estudios y
Programas del PP, el miembro más conspicuo de la fundación FAES, el que más discursos escribe para ser leídos por Mariano Rajoy y el campeón del 'centro reformismo' y colaborador del diario ABC. Lasalle dijo cosas tales como que "ya estaba harto de injerencias de la Iglesia en el Partido", o de que "los diputados católicos nos impongan sus principios morales a los demás". Recordó, para que quedara claro, que él tenía "conciencia laica y alma laica" y dejó bien clara su postura favorable, no sólo al matrimonio gay sino a la adopción por niños de homosexuales.

Tan fogosa fue su intervención que hasta tres miembros del Grupo Parlamentario Popular se vieron obligados a intervenir para aclarar que ellos no eran católicos -uno de ellos llegó a advertir que "yo de fe, más bien poquito"-, pero que no hacía falta ser católico para estar en contra del matrimonio gay y de la adopción gay.

Jaime Ignacio del Burgo y Jorge Fernández defendieron el "No" al proyecto socialista por razones de fondo, no por su adscripción a un credo o iglesia. La mayoría de los diputados acudió a la necesaria disciplina de voto. Por ejemplo, Beatriz Salmones, quien se confesó agnóstica y partidaria del matrimonio gay, pero advirtió que votaría con el partido. En definitiva, se produjo un enfrentamiento entre disciplina de partido y voto en conciencia, que revela el grado de confusión
que reina en el centro-reformismo.

Al final, mañana el jueves todo el partido, salvo Villalobos, votó según lo acordado, pero, como decía uno de los miembros del 'bando laico', "las máscaras han caído y se ha desatado la crisis". En definitiva, los laicistas perdieron, pero curiosamente los perdedores conforman el equipo del presidente Mariano Rajoy, que ha querido permanecer ajeno a todo el lío.

Y así, el pleno parlamentario de esta semana, último del curso político, que ha aprobado el divorcio sin causa y en tres meses, así como el matrimonio gay, no ocupó ni un minuto de la intervención de Rajoy, quien acusó a Zapatero de "no tener una idea de España".

Sin embargo, su hombre de confianza, José María Lasalle, el ideólogo del 'Marianismo', ha lanzado un discurso que firmaría Alfredo Pérez Rubalcaba o Teresa Fernández de la Vega. El director de Gabinete de Rajoy, Paco Villar defiende a la disidente Villalobos. El esposo de doña Celia, Pedro Arriola ha pasado de asesor político de Aznar a asesor político de Rajoy, sin solución de continuidad. Gabriel Elorriaga, otra de las piezas clave del equipo Rajoy, también está en el laicismo.

En definitiva, el matrimonio gay ha servido para que el PP se rompa, o para que estalle una crisis larvada, alrededor de los conceptos de laicidad y laicismo.
Todo el mundo se está retratando en el primer partido de la oposición, y lo más curioso es que el entorno del líder está en minoría, como también resulta chocante que el Partido Popular no se atreva a aprovechar el tirón de un millón de personas contrarias al homomonio.

La guinda de la tarta la puso Francisco Javier Gómez, coordinador del grupo de gays y lesbianas del PP, presente en las tribunas del Congreso, quizás para ver cómo su partido votaba "no" al proyecto de gaymonio.
Es igual, porque como muestra fehaciente de la división interna del PP, Gómez ha pedido que su
correligionario, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón le case este mismo verano. Por ultimó hay que decir que el matrimonio gay también ha dividido a CiU: los cuatro representantes de Unió votaron con el PP.



Al tiempo que se legalizaba en el Congreso el matrimonio gay, el Foro de la Familia, que el 18 de
junio convocó en Madrid a un millón de españoles, convocaba a sus seguidores en más de una docena de ciudades españolas.
Zapatero todavía no les ha recibido, aunque se supone que en las próximas horas, una vez aprobada la ley, le encontrará un hueco en su agenda para escuchar sus razones.

En cualquier caso, el Foro pide la celebración de un referéndum sobre el matrimonio gay.

Por otra parte, la Federación de Gays y lesbianas advierte que este sólo es el primer paso. Beatriz
Gimeno, coordinadora de la Federación, ya ha advertido que ahora hay que perseguir la homofobia, que en sus palabras viene a ser cualquier cosa que no convenza a los gays. La persecución por razón de sexo está condenada en España, pero Gimeno y el lobby rosa consideran que la persecución debe aumentar y la penalización concretarse en el fenómeno que ellos califican de homofobia y del que, al parecer, España esta aborrajada.




RTVE convierte sus informativos en publirreportajes pro-gays

Mientras, las tribunas del Congreso, tomada por homomilitantes, prorrumpieron en aplausos y en besos al terminar el pleno y luego se hicieron con el patio del Congreso, donde concedieron entrevistas, especialmente a RTVE, a pesar de que los invitados no tienen este derecho en la Cámara. Zapatero advirtió que ahora "España es un país más decente, porque la
decencia consiste en no humillar a nadie". Zapatero insistió en uno de sus argumentos más curiosos para aprobar esta ley: Todos tenemos algún familiar o amigo homosexual.

"No seremos los primeros, pero tampoco los últimos" "No conculcamos ningún derecho". El Presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, una vez conseguida su gran obra, parecía querer justificar el triunfo.

No hacía falta, dado que tres horas después la televisión pública dedicó diez minutos de publirreportaje a contar hermosas historias de amor homo.

Por contra, la manifestación del Foro en la Puerta del Sol reunió, según el cronista de RTVE, a 1.000 personas, a pesar de que las mismas imágenes demostraban lo contrario. Al tiempo, RTVE se atrevió a decir que "ellos dicen haber recogido 1 millón de firmas". Como diría Fernández de la Vega, se acabó la televisión de partido. Aunque no especificó a qué partido se refería.

 


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