LAS NACIONES CONTRA EUROPA




1- Nación y nacionalismo

Si queremos conocer el significado del término \'nación\' en el mundo Ibérico y decidimos consultar para ello el D.R.A.E.L. nos encontraremos para esta palabra en las ediciones anteriores a 1.884 la siguiente definición: colección de los habitantes de alguna provincia, país o reino y extranjero. Como vemos en esta descripción sólo se hace referencia aun territorio y sus habitantes, se queda ,pues, en lo físico más que en lo político. Pero en la edición de 1.884 aparece como \'estado o cuerpo político que reconoce un centro común supremo de gobierno\' y \'territorios que comprende y aun sus individuos, tomados colectivamente como conjunto\'; conjunto de habitantes regidos por un mismo gobierno. Estas definiciones se adaptan perfectamente a la concepción de nación cívica de los liberales del S. XIX, es decir, que será nación aquí el espacio territorial cuya organización depende de un poder central y que los liberales ligaban a la voluntad de la población.
En la edición de 1.925 vuelve a ser redefinida la palabra nación que aparecerá como \'conjunto de personas de un origen étnico y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común\'. Se presenta aquí, pues la segunda gran aceptación de la nación. La primera como hemos visto es la nación política, cívica o voluntarista, y la segunda sería la nación étnica o cultural. Según esta teoría existen una serie de causas objetivas que presenta a los grupos de personas como pertenecientes a una comunidad nacional u otra, con independencia de su consciencia de ello o de su voluntad.
Esta visión de la nación está en el origen de los actuales nacionalismos y de las doctrinas relativas a la autodeterminación nacional surgidas tras la primera postguerra mundial, cuando Wilson propone en su Plan de Paz para Europa la división de ésta en naciones \'objetivas\', culturales (étnicos y lingüisticos) y dotar a estas nuevas naciones de estado propio. Según él, al coincidir estado y nación se evitarían los conflictos fronterizos y los movimientos independentistas, con lo que la paz de Europa estaría asegurada.
La nueva división \'objetiva\' de Europa llevó a la creación de espacios políticos tan arbitrarios como los de la anterior división política y, como sabemos, la paz wilsoniana apenas duró veinte años.
Los estudios actuales de los nacionalismos se han esforzado por mantener separados los dos conceptos fundamentales de nación a que hemos aludido.
Pretenden con ello presentar por un lado un nacionalismo \'bueno\', esto es, el de los estados-nacionales ya constituidos y que se asocian con la democracia y la voluntad popular y, por otro lado, el nacionalismo cultural o étnico que puede ser peligroso, e incluso si es exacerbado, como dicen ahora nuestros políticos, será sospechoso cuanto menos de racismo, xenofobia e incitación a la violencia.
Nosotros no vemos estas dos clases de nacionalismo, sino por del contrario dos etapas del mismo proceso. Es decir, cuando un centro político logra unificar un territorio que contiene una población con cierta unificación cultural, ha creado sobre la base de la nación cultural una nación cívica, y con ello dará por constituido un Estado-Nación permanente y definitivo.
Todo lo relacionado con la vida de ese Estado será adjetivado como \'nacional\'. Su nacionalismo será por tanto no \'agresivo\' (salvo problemas de irredentismo) pues se ha limitado simplemente a defender la nación ya hecha.
Esta defensa la llevaron a cabo los políticos ,funcionarios ,militares y empresarios que forman las élites de esta nación y que se traducirá sobre todo en la creación de un sistema educativo generalizado, público y unificado, con una educación basada en una lengua común (suele ser la del grupo artífice de la unidad nacional) para proporcionar la unidad ideológica y social necesaria para convertir a los individuos en ciudadanos de la voluntad nacional y obedientes a las leyes de la comunidad (antes esta función la cumplía la religión).
Pues bien, cuando a pesar de este proceso uniformador el Estado fracasa en la integración de otras étnias y culturas (que siempre habrá pues dependiendo de su definición siempre podremos tener étnicas de mayor o menor extensión; y las diferencias culturales entre europeos las podemos ampliar o reducir a nuestra voluntad) surgen las reivindicaciones de grupos o comunidades étnicas o culturales periféricas a los estados nacionales y esto es lo que algunos autores denominan \'nacionalismo excluyente\'.
Es decir, cuando una élite del grupo periférico quiere hacer con su \'nación\' lo mismo que hizo la élite que dio origen al Estado-Central, ésta es atacada por el poder del Estado-Central y entonces ante esta oposición del Estado-Central a la realización de la nación étnica-cultural (que si consigue crear un Estado luego pasaría a ser nación política o Estado Nacional), las costumbres ,lengua e historia del grupo periférico se politizan y pasan a ser instrumentos de lucha contra los opresores ,vecinos o élites autóctonas convivientes con el poder central.
Esta lucha del nacionalismo étnico crea un proceso de movilidad social ascendente de entre los sectores profesionales a sus futuros políticos, funcionarios. militares y empresarios que pasarán a ser los representantes de la nueva nación.
Estos procesos de separación y creación de nuevas naciones podrían seguir así \'ad infinitum\' y a él están expuestos todos los estados-nacionales europeos actuales. Que nosotros sepamos sólo existe en Europa un estado-nacional sin tensiones étnico-culturales, es decir, en que la comunidad étnica y la política coincidan, este es Portugal, excluyendo naturalmente los archipiélagos.
Prueba de lo que decimos es que la ONU ha pasado de 159 miembros en 1.990 a los 185 actuales. En sólo 5 años se han creado 26 nuevas naciones, con lo que vemos que, en lo que a la reproducción nacional atañe, no existe crisis de natalidad alguna.
La nación fue en su momento una innovación política importante al superar las anteriores organizaciones tribales o feudales, que permitió acometer tareas colectivas que no se hubieran sido podido realizar desde la división en clanes; pero creemos que en la actualidad la existencia de estados-nacionales es un impedimento para la organización de comunidades políticas que puedan afrontar con éxito el principal problema político de nuestro tiempo: la destrucción del capitalismo y la sustitución de éste por un Estado del Trabajo, que se traduciría en una República Europea del Trabajador.
Y decimos esto porque creemos que nuestro proyecto político sólo es posible desde un marco territorial amplia que coincida con el marco civilizatorio europeo, cuya esencia para nosotros se basa en el libre examen de los problemas, lo que se traduce en una actitud científica ante la vida.
Y un examen \'científico\' de la política actual nos lleva a ver que las naciones son consustanciales al proyecto capitalista como pasaremos a describir a continuación.

2- El Estado Nacional

Decir, en primer lugar, que las naciones no son entidades naturales, sino formas históricas recientes ligadas a la forma de vida capitalista.
La Nación es un agregado de individuos que organiza el despliegue de la producción industrial de mercancías mediante un modelo de Estado territorial.
Poblaciones heterogéneas fueron englobadas bajo el predominio de la lengua y especifidades culturales de la burguesía. Se buscaba un marco de unificación política adecuado para la potenciación de un mercado nacional.
Las características de este marco serían:
- Aparato administrativo y fiscal rudimentario, superpuesto a un ejercito permanente y requiere el desarrollo de una economía dineraria.
- El proceso de diferenciación dentro del ámbito nacional acompaña otro de integración de los distintos estados como efecto de los conflictos bélicos. Así en 1.500 existían cerca de 500 estados en Europa, en 1.900 había retrocedido hasta 25 (adecuación de los Estados al tamaño de mercado que permitiera obtener una economía de escala).
- Proceso de diferenciación del sistema político que supone la consagración de la autonomía de la estructura administrativa, ello lleva en el plano teórico a la necesidad de fundar sobre nuevas bases ideológicas la organización de la vida política, cuyos portadores son los movimientos sociales que cristalizan en las revoluciones burguesas nacionales y su forma estatal: Estado Liberal o Estado Nacional.
- Aparición de un actor primordial que efectúa la mediación entre ambos polos del proceso: el Estado ,su organización administrativa y la nación, su ordenación simbólica. Nos referimos ,claro es, a los ejércitos. El ejército es el creador y, a la vez, la creación más genuina del Estado-Nación (nos referimos al ejército formado por profesionales o mercenarios).
Los rasgos del capitalismo son condiciones necesarias para la profesionalización paulatina del ejército permanente. No se concibe la delimitación de los mercados, su extensión marítima y terrestre y las fronteras nacionales, sin el estado-ejército.
Esta conexión situaba al Estado-Nacional como variable dependiente de las fuerzas económicas y sociales; y a las FFAA como variables independientes respecto a éste, aunque dependen formalmente de los poderes del Estado.
Para resolver esta contradicción se crea un ejército de funcionarios civiles paralelo a los ejércitos nacionales, siendo la administración civil el resultado de hurtar competencias a los mandos militares, quienes por otro lado los introducen e imponen en el territorio (los jefes de policía o gobernadores civiles se constituyeron a expensas de las atribuciones de los virreyes y gobernadores militares del antigüo régimen).
El modelo de Estado unitario y centralista está vinculado al surgimiento del ejército permanente. La racionalidad organizativa de los ejércitos es territorial, puesto que su función es la ocupación y defensa de un determinado ámbito geográfico. De ahí que unidad y nación sean conceptos ligados a las fuerzas armadas que tendrían vocación nacional por razones de logística organizativa.
A partir del modelo anterior, el proyecto de toda nación es convertirse en un importante polo de produccción de mercancías industriales. Es en este terreno económico donde espera prevalecer sobre el resto de las naciones.
El ideal burgués es, pues, una sociedad mundial de naciones, políticamente soberanas, independientes, volcadas en la producción, distribución y consumo frenético de mercancías ,proceso en el que cada nación espera ejercer la máxima influencia.

3- República Europea del Trabajo

Creemos llegado el momento de avanzar hacia formas de vida radicalmente distinta a la sociedad nacional, que como meta esencial signifique la afirmación del principio comunitario.
Aspiramos a una nueva civilización holista que entienda Europa como realidad comunitaria, derrocada la ética individualista dominante en la actualidad. Al hablar de holismo y de comunidad designamos un principio de vida opuesto al que informa la sociedad actual.
Queremos implantar una forma de existencia que se afirme como que hacer tras metas históricas colectivas y no como simple convivir cotidiano de finalidades particulares. Como voluntad de conjunto política y no como simple ámbito de coincidencia de actividades privadas separadas.
Apuntamos a una nueva Europa que entendida en términos de comunidad aparezca como entidad superior a todos sus miembros y a todas las ramas de actividades y estructuras zonales que la integran. Tendemos hacia una comunidad asentada sobre la base de adhesión a un proyecto post-capitalista emanado de una racionalidad radical dentro de la cual tendrá cabida la formidable aportación del mundo antigüo europeo.

Por ello nuestras propuestas mínimas para la creación de esta Europa como comunidad política serían:
. Ejército único, popular y político.
. Derecho único.
. Moneda única.
. Igual sistema educativo, de justicia y orden público.
. Cuadro unificado de comunicaciones.
. Una sola planificación general.
Así la superación del Estado Nacional se haría con un vaciado de sus perrogativas por arriba en favor del Estado Europeo y por abajo por un profundo proceso de regionalización y descentralización funcional.
De todos modos ,pensamos que el camino hacia el Estado Europeo no pasa por hacer saltar en pedazos el Estado español o cualquier otro Estado nacional actual, sino por sentar las bases de un movimiento orientado hacia la ocupación central de estos estados, apuntando más allá de los mismos.
Ahora bien, de igual forma creemos que ni siquiera la hipótesis de una ruptura de la integridad territorial del Estado español podría justificar una posición de defensa del mismo, y de apoyo a sus equipos políticos. El Estado nacional español no es nuestro Estado, como no lo serían los que resultaran de su fraccionamiento, sino que sólo servirían como referencia jurídica administrativa nueva en que desenvolver nuestra lucha política.
La unidad europea estaría basada en la fuerza intrínseca de la identificación con un proyecto común y en un sistema de autoridades reconocidas sobre una base funcional. Por otra parte no se renuncia a que este modelo fuera trasladable a otras áreas de ámbito no europeo, por vía de la ejemplaridad en su funcionamiento.


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