Disturbios en el madrileño barrio de Villaverde tras el asesinato de un joven español a manos de un inmigrante
10-03-07
Un jurado
popular declara culpable por unanimidad al dominicano acusado de matar a 'Manu'
de Villaverde
Un jurado popular de la Audiencia Provincial de Madrid declaró este viernes
culpable por unanimidad al acusado dominicano de matar de dos puñaladas a
Manuel González Carmona ('Manu'), hechos ocurridos en mayo de 2005 en un
parque de Villaverde.
El tribunal consideró probado que J.M.M.L, dominicano de 21 años, es
culpable de homicidio. Este tribunal, compuesto por siete hombres y dos
mujeres, considerado acreditado que José Manuel M.L., un dominicano de 21
años conocido como 'McGrady', es culpable de un delito de homicidio, para el
que el fiscal pide una pena de 12 años de prisión.
El jurado señaló que el acusado y la víctima, de 17 años, "se pelearon de
mutuo acuerdo y que, durante el transcurso de la pelea, 'Manu' le propinó al
encausado un puñetazo en la ceja, a lo que respondió con dos navajazos que
acabaron de forma casi inmediata con la vida de 'Manu'".
No se pudo defender
Además, indicaron que el fallecido "no tenía heridas de defensa", por lo que
concluyen que la "la agresión se produjo de manera muy rápida, sin que 'Manu'
tuviera opción de ver la navaja, de forma sorpresiva". Al contrario de
lo que mantenía la defensa del reo, el tribunal manifestó que José Manuel
M.L. no se estregó a la policía "por iniciativa propia", sino que fue
detenido tras las pesquisas policiales y la colaboración de la madre del
acusado.
La defensa pide la pena máxima porque le propinó dos puñaladas y después no
le socorrióEl tribunal añadió que en el momento de la pelea 'McGrady' "no
tenía limitadas sus capacidades" por haber consumido drogas y alcohol.
Tras la lectura del veredicto, el fiscal dijo que la decisión del jurado "se
adapta" a su solicitud, mientras que la defensa de la familia del menor
solicitó la "pena máxima" (15 años) porque le propinó "dos puñaladas sin
importarle que tenía 17 años y no socorrió a la víctima tras la agresión".
"El encausado se marchó corriendo y no auxilió a la víctima, y sólo confesó
su autoría cuando la policía le estaba buscando, cuando ya sabían que había
sido él. Pedimos la pena máxima posible", aseveró la defensa de la familia.
Por su parte, el letrado del acusado, Manuel Alonso, reclamó para su
representado "la pena mínima" (10 años) porque "no tiene antecedentes, ni en
España ni en República Dominicana". La defensa de 'McGrady' pidió a la
jueza que a la hora de imponerle la pena tenga en cuenta que José Manuel M.L.
se encuentra dentro "de la llamada delincuencia juvenil y en el mundo de las
drogas, además de ser una persona inmadura".
El acusado pide perdón
Durante su turno de última palabra, José Manuel M.L. pidió perdón a la
familia de la víctima y añadió que siente "vergüenza" de sí mismo y que
prefiere "estar preso a mirar a la cara a la madre del fallecido".
"Nunca fue mi intención. No sé que se me pasó por la cabeza. Le doy mi más
sincero pésame a la familia y pagaré en la cárcel por lo que hice. Mi cabeza
siempre va a estar por los suelos", indicó el dominicano en la última sesión
del juicio celebrado en la Audiencia de Madrid.
La muerte de Manu tuvo especial resonancia en los medios de comunicación. El
nombre del joven se convirtió durante unos días en la bandera de grupos
nazis y racistas, que lo utilizaron para llevar a cabo actos violentos
contra inmigrantes en el barrio de Villaverde.
Buena parte de la culpa de que en España no se actúe frente a estos casos la
tienen los periodistas. Los periodistas llevan envenenando la información
relativa a los inmigrantes desde el principio. Siempre nos han hablado de
multiculturalidad, pluralidad, mestizaje, siempre poniendo a la inmigración
como algo bueno y necesario. En los disturbios de El Ejido, de Villaverde,
de Alcorcón, con víctimas españolas, siempre se apresuraron a llamarnos
racistas y xenófobos para callarnos la boca y crear un sentimiento de culpa
en la sociedad que impidiese decir alto y claro ¡que no queremos más
inmigrantes! ¡que no queremos ni pluralidad, ni multiculturalidad, ni
mestizaje! ¡que lo que tenemos en nuestros barrios obreros es un problema
muy grande con esta gente!
25-5-05
Sin pruebas neonazis en Villaverde
La Policía no ha encontrado ninguna vinculación de grupos neonazis
con los incidentes racistas que se han producido en el distrito tras la
muerte de Manu, un joven español de 17 años.
Pobre Esteban Ibarra, parece que le han desmontado su teoría del "grupúsculo neonazi itinerante" que disgusto le han dado. Ahora resulta que es verdad lo que decían los vecinos, que aquí lo único que ha pasado es que la gente se ha cansado y se ha defendido de estos invasores, porque los políticos no cumplen con sus deberes. Todos los periódicos usan como titulares las agresiones racistas, pero NADIE habla del chaval asesinado, sus padres, sus amigos, su novia, sus proyectos, sus sueños, TODA LA VIDA que tenía por delante. Esos son los bastardos de la prensa a los que este tipo de cosas (los altercados "racistas") les alimenta para poder seguir viviendo en sus ricos barrios. Como a Esteban Ibarra, presidente de Movimiento contra la Intolerancia, ese hipócrita que se atreve a pedir detenciones por dos cristales rotos cuando ellos en su web JAMÁS publicaron el asesinato de Manuel, pero sí los altercados de dos días después. Ese tipejo no tiene ya ninguna credibilidad para hablar ni para exigir absolutamente NADA. Alguien a quién le importan más dos cristales que la vida de una persona... no merece más que el desprecio.
16-05-05
Un grupo de dominicanos propina una brutal paliza a nueve vecinos de Latina
El pasado
domingo, la calle del Tembleque (Latina) amaneció envuelta en una
batalla campal. Nueve vecinos del barrio -pertenecientes a dos
familias amigas- resultaron heridos de diferente consideración después
de que un grupo de dominicanos de la zona la emprendiera a palos en
plena calle.
Los hechos comenzaron a las ocho de la mañana, cuando un joven del
barrio -que, por miedo, prefiere esconder su identidad- acababa de
volver a casa. Cuando se percató de que se había olvidado el móvil en
el coche, bajó de nuevo a la calle, y allí, mientras hablaba por
teléfono con una amiga, aparecieron cuatro chicos de nacionalidad
dominicana. Empezaron a insultarle:
«Blanquito de mierda, hijo de puta, te vamos a matar», le
amenazaron. ¿Ibarra dónde estas
ahora canalla?
El chico, de 25 años, les pidió que le dejaran en paz, pero, sin
mediar más palabras, le arrancaron una cadena que llevaba en el cuello
y le tiraron al suelo, lo que le provocó un esguince en el hombro.
Inmediatamente, arreciaron los golpes.
Pero, pese a la caída, el móvil del chico seguía activo, por lo que la
amiga con la que estaba hablando lo oyó todo y llamó a sus padres.
Rápidamente, apareció en el lugar la familia del joven, así como la de
su amiga. Pero también comenzaron a llegar más y más dominicanos,
«armados con barras de hierro y cuchillos».
También llegaron agentes policiales de la comisaría de Latina, pero
los agresores también les plantaron cara, por lo que tuvieron que
acudir, afirma el joven, los antidisturbios.
«Un chaval que llevaba dos cuchillos llegó a amenazar a un policía,
que dio un tiro al aire para calmar la situación», dice. Incluso un
helicóptero sobrevoló la zona. - Vaya por lo
visto el suceso no tiene importancia para sacarlo a los medios para
que una patrulla de policía e incluso helicópteros vayan al lugar a
paliar la situación, pero si lo tiene que , digamos, unos presuntos,
individuos tiren piedras a locutorios en Villaverde y lo tachen de
genocidio en masas....
Los nueve vecinos españoles, todos, acabaron lesionados: «Aparte de
mí, mis padres, mis dos hermanos, una amiga, su hermana y sus
padres... No hubo navajazos, pero sí tuvimos la sensación de que
querían hacerlo. A mi hermano, por ejemplo, le acaban de operar y del
forcejeo se le saltaron los puntos de la intervención; otro amigo
acabó con una brecha en la cara, yo un esguince en el hombro y otro en
la pierna; a mi amiga tuvieron que ponerle un collarín; a mi padre le
fastidiaron la rodilla...», relata.
Tras la trifulca, la Policía ha detenido a tres personas, una de ellas
menor de edad. Los agredidos aseguran que están
hartos de la situación que se vive en los últimos meses en el barrio,
porque lo ocurrido ya se veía venir. «La convivencia es mala, muy
mala, y tenemos miedo; ahora vamos en coche a todos lados, por si
ocurre de nuevo, porque, además, a los agresores los conocemos de
vista. Después de lo que ha ocurrido en Villaverde, pensamos que hemos
tenido una suerte increíble», concluye.
Estan ocultando noticias en los medios desde lo sucedido en Villaverde,
pero la violencia no cesa, más bien aumenta, y de forma más descarada.
10-05-05
«Si Manu hubiese sido inmigrante, ya se habría
actuado»
Los padres del joven asesinado en Villaverde se sienten desatendidos por el
Ayuntamiento Los vecinos y comerciantes de la zona aseguran que no pueden
más con la inseguridad que se vive en sus calles Los inmigrantes manifiestan
su temor a ser víctimas de agresiones
Josefa Carmona, madre de Manuel González, se quejaba ayer de la
falta de apoyo del Ayuntamiento de Madrid y de la Junta del distrito de Villaverde. «No nos han mandado ni un telegrama», asegura. Josefa acudió
junto a su marido a la oficina judicial del distrito de Vallecas para
tramitar la asesoría y asistencia jurídica gratuítas que ha puesto a su
disposición la Comunidad.
Los padres de Manuel quieren que el Consistorio, la Junta y las Asociaciones
de Villaverde, tanto las de inmigrantes como las de gitanos o comerciantes,
se personen conjuntamente como acusación particular en el juicio del asesino
de su hijo. «Que hagan eso en vez de tanta manifestación», añaden. Josefa
cree que si su hijo hubiese sido un inmigrante el Ayuntamiento habría
actuado de otra manera. «Si esto hubiera ocurrido a la inversa, ya se
habrían tomado medidas», opina.
Josefa no se considera racista: «Me da igual la raza del que ha matado a mi
hijo sea español, suramericano o alemán, pero seguro que si Manuel hubiera
sido inglés no se llamaría racismo». Sobre la «cacería» del viernes, Josefa
cree que los responsables de «poner las cosas calientes» vinieron de fuera
del barrio: «Como en el fútbol, que se mezclan para armar bronca». «Después
del funeral pedí una oración por Manuel y me fui a casa», declara.
«Lo quieren politizar y yo no quiero que se politice», añade Josefa. La
madre de Manuel sugiere que los inmigrantes se distribuyan por todos los
barrios, porque allí hay muchos. «Que yo sepa, los comerciantes de
Villaverde siempre se han quejado», dice.
La realidad es que el distrito de Villaverde está siendo protagonista de uno
de los episodios más delicados vividos entre vecinos e inmigrantes en los
últimos años. Ayer, ante esta situación, el concejal presidente del
distrito, Carlos Izquierdo, convocó una Junta extraordinaria en la Junta
Municipal de Villaverde para buscar una solución al problema.
Hoy a las 19:30 está convocada una manifestación en el Cruce de Villaverde,
en memoria de Manuel, asesinado el pasado 2 de mayo. Pero los vecinos
también quieren con esta concentración expresar su respulsa por la situación
de temor e inseguridad que se vive en el distrito desde hace más de un año.
Los vecinos aseguran que no pueden más con la inseguridad
que viven en sus calles. Concha, una vecina de la zona opina que «es un tema
muy difícil y delicado, pero necesitamos más vigilancia y más policía».
«Todos los que cometen delitos son chavales muy jóvenes y creo que lo único
que les puede intimidar es la Policía», concluye.
Otro vecino, que dice vivir en el distrito desde hace más de 40 años,
comenta que «nunca en el barrio se ha llegado hasta este punto, y como esto
continue así terminarán por echarnos». «El gobierno debería controlar más
las viviendas de alquiler. En algunas casas llegan a vivir hasta 15 personas
a la vez; además, ahora con la ley de regularización de inmigrantes, ha
habido una avalancha que aquí se ha notado. Maridos, hijos, hermanos que
vienen de una situación muy precaria en su país y no consiguen adaptarse»,
subraya.
Sin embargo, los inmigrantes que viven en la zona también dicen sentirse
amenazados. Beatriz, una mujer colombiana de Villaverde que lleva cinco años
en España cree que «la gente está confundida». «No podemos ahora pagar los
inmigrantes las consecuencias de un asesino, ya que asesinos hay en todas
partes. Deberíamos ser todos más tolerantes y entendernos mejor. Hace falta
más diálogo», propone.
Otra vecina de la zona, también colombiana y casada con un español, piensa
que la solución es «crear monitores en las escuelas y centros sociales que
eduquen y enseñen normas de integración a los emigrantes y españoles: tiene
que haber convivencia y entendimiento entre todos». Ana Josefa, una
dominicana que lleva en Madrid más de siete años, asegura tener miedo cuando
va por la calle desde hace días. «La comunidad dominicana tiene miedo a las
represalias. A mi el sábado en el autobús unas señoras me empezaron a
insultar», comenta Ana.
Ambiente tenso entre políticos y vecinos. La Junta extraordinaria celebrada
ayer en la Junta Municipal del distrito de Villaverde estuvo caracterizada
por la tensión, la preocupación y el cruce de acusaciones de los asistentes.
Carlos Izquierdo, concejal presidente del distrito, convocó al director
general de Inmigración del Ayuntamiento, Tomas Vera, a los representantes de
la Policía Nacional y Municipal, los grupos políticos como PSOE, PP e IU y
con las diversas asociaciones de vecinos, comercios y sociales del distrito.
Las asociaciones de vecinos y comerciantes, indignados con la situación,
decidieron entregar su propuesta, y algunos dejaron plantado al concejal.
Según la presidenta de la Asociación de Vecinos de El Espinillo, «llevamos
intentando hablar con el concejal años y siempre ha pasado de nosotros.
Tenemos que aguantar los insultos y las agresiones de los delincuentes sin
hacer nada. Es una pena que haya tenido que pasar algo así para reunirnos».
Tanto la Policía Nacional como Municipal esta trabajando conjuntamente en el
distrito, y desde el viernes su presencia a incrementado notablemente en la
zona.
Reunión entre vecinos, Policía y Administraciones.
Ayer lunes, el delegado del Gobierno en Madrid, Constantino Méndez, y el
concejal de Seguridad, Pedro Calvo, acordaron instar a la Fiscalía a que
investigue la presencia de grupos neonazis que hacen "apología del racismo"
para su posterior ilegalización.
Así lo indicaron junto con el jefe superior de Policía, Miguel Angel
Fernández Rancaño, tras la reunión mantenida con los vecinos de Villaverde,
al objeto de calmar la tensión social que se vive en el distrito.
Ambos coincidieron en señalar que "hay miedo" en la convivencia diaria y por
ello adelantarán en dos semanas la puesta en marcha del plan de seguridad
para la convivencia en Villaverde (previsto para finales de mayo) que
coordinará a las policías Municipal y Nacional con las entidades vecinales,
y se propondrán inversiones sociales porque, según Calvo, Villaverde "no es
un distrito racista pero tiene problemas de convivencia".
También se incrementará la presencia policial, con el desdoblamiento de la
comisaría de Villaverde-Usera en dos, una para cada distrito, y sobre todo,
en la concentración "contra la violencia y por la convivencia" convocada por
los vecinos mañana: "la policía actuará contra quienes pretenden utilizar o
manipular esta concentración", advirtió Méndez.
"La policía actuó con eficacia e inmediatez en la detención del presunto
homicida", dijo el delegado en alusión a la detención del autor de la muerte
del joven de 17 años Manuel G.C., tras la cual se produjeron los brotes
xenófobos, "y está investigando la presencia de grupos racistas que han
aparecido en la zona". Es curioso que hasta la Policia
haga caso de las teorías de Estebitan Ibarra sobre el famoso "grupo Neonazi
itinerante" que tan pronto está en El Ejido, como en Tarrasa, en el Raval,
en Elche o Villaverde, demostrando una capacidad de desplazamiento y un
conocimiento de los municipios españoles donde hay problemas con los
inmigrantes dignos de admiración. Que nadie se engañe, aquí solo hay vecinos
y jóvenes cabreados, no "grupos neonazis perfectamente organizados", y con
estas teorías solo intentan desviar la atención del verdadero problema.
Hemos leído en foros declaraciones de vecinos de este barrio que dicen
"sentirse extranjeros en su propio barrio" y estar cohibidos por la actitud
de algunos de los inmigrantes que allí residen que no respetan a nada ni a
nadie.
06-05-05
Disturbios y tensión en el madrileño barrio de
Villaverde
El ambiente es irrespirable. La tensión acumulada en los últimos días
aumentó anoche, tras el funeral por el joven asesinado, cuando decenas de
jóvenes, españoles y suramericanos, se «buscaron» por las calles para saldar
cuentas
El madrileño barrio de Villaverde fue escenario ya durante la tarde y la
noche del miércoles de varios ataques contra inmigrantes. Los incidentes se
produjeron tras una manifestación vecinal de condena del crimen de Manuel
González Carmona, de 17 años, asesinado el pasado lunes presuntamente por un
joven dominicano que ya ha sido detenido.
Cerca de 1.000 personas se congregaron a las 18.00 horas en la calle donde
murió Manuel, conocido como Manu, para protestar contra su muerte. El
ambiente era muy tenso y nada más comenzar la concentración, un grupo de
jóvenes se topó con un chico de raza negra al que increparon por pertenecer
a grupos violentos. El chaval les hizo frente y fue golpeado. Los ataque se
extendieron más tarde contra locutorios y establecimientos de ultramarinos.
Una hora antes había vecinos que azuzaban a los jóvenes que marchaban por el
barrio: «"¡Matadlos a todos! ¡Tenéis que colgarlos de un árbol y que no
quede ni uno!», decía con toda su rabia un vecino de la zona."(
Nota: esto según la versión de movimiento Contra la Intolerancia, que puede
ser o no verdad) Ante esto, uno de los más de 100 jóvenes que
bajaban por la calle de Villafuerte, donde ocurrió el asesinato, le
contestó: «¡No se preocupe, si a eso vamos!». Parecía una bravuconada, pero
al final sí que hubo agresiones a inmigrantes.
La marcha prosiguió hasta el domicilio donde vivía Manu. Allí se guardaron
dos minutos de silencio. Los padres del chico asesinado salieron a la
terraza en señal de agradecimiento. La madre hizo un gesto con el que
pretendía abrazar a todos. "Manu amigo, queremos Justicia". "No estáis
solos, estamos con vosotros", "Asesinos, asesinos", gritaron los
reunidos.
Desde que el joven fue apuñalado el lunes, el barrio ha estado muy revuelto. Se han escuchado comentarios racistas durante estos días y, el miércoles, una manifestación espontánea de vecinos acabó en varias agresiones a los inmigrantes de la zona. Ayer se repitió la misma situación.
El viernes 6 de mayo había un helicóptero sobrevolando la zona, furgones de
la Policía Nacional, gritos que se apagaban al doblar la esquina... Los
agentes de la UIP que vigilaban el perímetro no permitieron a los efectivos
del Samur entrar en la zona hasta que fuese absolutamente imprescindible.
Sólo se atendió a cuatro heridos, aunque hubo otros que huyeron a la
carrera. Sólo uno fue conducido al hospital con una brecha abierta en la
cabeza.
El distrito de Villaverde vive unas horas de miedo y angustia. A pesar de
que la Policía había previsto un dispositivo de vigilancia para impedir
nuevos brotes de violencia, decenas de jóvenes –españoles y suramericanos–
que estaban «buscándose» tras la celebración del funeral por el joven
asesinado, se encontraron en las calles Villajoyosa y Sahara. «Rabia, esto
es rabia por lo que lleva pasando mucho tiempo», contaban unas jóvenes
anoche, muy cerca de donde asesinaron a Manuel el pasado lunes. Cristales
rotos en varios establecimientos, carreras, golpes y puñetazos... Por
fortuna, no hubo que lamentar víctimas y la reyerta se saldó, oficialmente,
con cuatro heridos leves por contusiones y heridas varias. Sólo uno de
ellos, de nacionalidad colombiana, tuvo que ser hospitalizado con una brecha
abierta en la cabeza. Sin embargo, pudo haber más heridos, pues la Policía
solicitó a las cuatro ambulancias del Samur que «patrullaban» la zona que no
entrasen en el perímetro «caliente» hasta que fuese absolutamente
imprescindible.
Al caer la madrugada se habían calmado los ánimos, aunque las furgonetas policiales mantuvieron su posición. Lo ocurrido anoche fue un incidente más, pero las aguas no están cerca de volver a su cauce. Sin ir más lejos, en las calles del barrio había anoche, colgado en paredes, farolas y establecimientos y auténtico manifiesto fascista que incitaba a vengar la muerte de Manu: «¿Qué está sucediendo en nuestros barrios? ¿Vamos a dejar que nos roben nuestro derecho a la vida? Ha llegado el momento. Momento para reflexionar un minuto y darnos cuenta de que debemos luchar», rezaba el cartel. Este llamamiento, aunque absurdo, tiene el terreno abonado, sobre todo en los más jóvenes: «Los sudamericanos estos fueron los que trajeron los problemas, se aislaron en el parque e hicieron su banda y empezaron a abusar de la gente», comentaban ayer mismo varios chavales, que apuntaron y acusaron a un grupo de 20 o 30 jóvenes que se hacían llamar «los peques».
Según aseguraron, este grupo robaba a los niños y les pedía dinero para jugar en los campos públicos. «Pero esto es Villaverde y aquí eso no se hace», concluyeron. Ante esta situación, la Policía mantendrá todo el fin de semana un dispositivo especial de vigilancia. «Ahora están descansando, este fin de semana estaremos tranquilos», añadía con sorna otro de los vecinos.
El sentimiento «anti-immigrante» no es cosa de uno. Aunque al principio
muestren reticencias a hablar de la gente con la que llevan conviviendo
años, al final todo acaba con un «joder, si seguimos así vamos a acabar como
en El Ejido. Se lo merecen. ¿Te parece poco problema que venga un dominicano
y apuñale hasta la muerte a un español? A mí, me parece grave. Muy grave»,
dice un señor de alrededor de 70 años que lleva cuarenta viviendo en
Villaverde y no recuerda un ambiente similar al que se vive ahora.
Las conversaciones en los bares, las peluquerías, las panaderías son
monotemáticas. «¿Dónde están los dominicanos ahora? –se preguntan–. Primero
te apuñalan y luego se esconden. Son unos cobardes. Que salgan ahora y se
enfrenten a lo que ha hecho uno de sus compatriotas» reclama Antonio, dueño
de un bar de los alrededores. «Aquí vivimos con gente de Europa del Este,
con africanos, con todo tipo de razas y no hemos tenido problemas nunca. Los
peores son los dominicanos y los colombianos. Han exportado la violencia de
sus países y nos están jodiendo vivos. Los españoles, cuando tenemos un
problema, nos peleamos, nos gritamos y punto. Ellos, que no tienen ningún
aprecio a su vida tampoco se la van a tener a la tuya. Si se enfadan, te
matan. Sacan la navaja y encima te la retuercen dentro para asegurarse de
que no sales», afirma Domingo, un vecino de la calle en la que sucedieron
los hechos.
El próximo lunes se reunirá el Consejo de Seguridad de Villaverde con el fin
de analizar la situación en profundidad y articular cuantas iniciativas sean
necesarias y de su competencia para garantizar la convivencia entre todos
los vecinos del distrito. Precisamente, ayer por la mañana tuvo lugar una
reunión de trabajo en la que diversos cargos municipales, vecinales y
sociales abordaron la situación de Villaverde. Este encuentro
estuvo
presidido por la segunda teniente de alcalde y concejala de Empleo y
Servicios al Ciudadano, Ana Botella.
También asistieron, entre otros, el concejal-presidente del distrito, Carlos
Izquierdo; el director general de Inmigración y Cooperación al Desarrollo
del Ayuntamiento, Tomás Vera; el responsable de Servicios Sociales de la
Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM), Gabriel
Lozano; el presidente del Movimiento contra la
Intolerancia, Esteban Ibarra; (como no, eso si
para defender a los españoles no se le verá por allí) y el presidente
de la asociación de madres dominicanas Vomade, Pedro Álvarez. Ana Botella
pidió que «se eche agua en vez de aceite en un conflicto en el que los
vecinos no son culpables». La concejala insistió en separar, «por un lado, a
los inmigrantes de los criminales, no se puede hacer una identificación de
los unos con los otros», como «tampoco se puede identificar a los autores de
un posible brote xenófobo con los vecinos, porque Madrid ha dado un ejemplo
de integración en estos últimos años en los que ha venido a la ciudad un
gran número de personas de fuera».
Según dijo, «en este tiempo ha habido muy pocos incidentes y un desgraciado
suceso de este tipo no puede quitarnos la perspectiva: Madrid es una ciudad
de acogida, y es más segura que hace dos años, por lo que hay que seguir en
esa dirección».
El próximo martes está convocada en el barrio una manifestación contra la
violencia y la intolerancia.
El Movimiento contra la Intolerancia pide detenciones tras las agresiones a inmigrantes en Villaverde
El Movimiento Contra la Intolerancia pidió hoy a las autoridades españolas
que se lleven a cabo detenciones por los incidentes contra inmigrantes
registrados en el barrio madrileño de Villaverde, tras la muerte el lunes de
un joven español, presuntamente a manos de un dominicano.
El presidente de dicho movimiento, Esteban Ibarra, calificó como "una
perfecta guerrilla callejera, organizada en grupos de 15 o 20 personas y con
motos", los incidentes ocurridos en la tarde de ayer en Villaverde después
del funeral por el joven de 17 años muerto el pasado lunes tras ser
apuñalado presuntamente por un dominicano, que fue detenido dos días
después. De las agresiones cometidas por inmigrantes
contra españoles ni una palabra, pero cuando es al revés ahí están los
primeros para justificar el cobro de subvenciones.
En esos incidentes, en los que no hubo detenciones -según la Policía- y
resultaron heridos leves cuatro inmigrantes, todos ellos dados de alta en el
lugar - informaron los servicios de Emergencias Madrid-, miembros del
Movimiento Contra la Intolerancia pudieron observar "una perfecta
sincronización de gente que vino de distintos municipios" de Madrid.
Hay células neonazis operando desde hace tiempo que han aprovechado esta
pelea juvenil para actuar Ibarra añadió que en Villaverde "hay células
neonazis operando desde hace tiempo que han aprovechado esta pelea juvenil
para actuar" y que "hay una dirección de la agitación externa a los vecinos,
que están siendo manipulados por este subsuelo clandestino".
Aquí como siempre las teorías conspiratorias, según el
MoCo la gente de la calle no puede mostrarse contraria a la inmigración,
siempre que esto se da es fruto de unos malvados neonazis que contaminan sus
puras y limpias mentes que viven en la concordia multirracial y
multicultural democrática.
El barrio madrileño de Villaverde vive en las últimas jornadas momentos de
gran tensión, que han derivado en agresiones contra inmigrantes y
propiedades de extranjeros. Los ánimos se caldearon al máximo en la tarde de
ayer, viernes, cuando tras el funeral del joven, muy conocido en el barrio,
cientos de jóvenes atacaron a los inmigrantes para vengar el crimen.
El líder del Movimiento Contra la Intolerancia hizo hoy "un llamamiento a
los partidos políticos para que, a través de una declaración institucional,
condenen estos hechos xenófobos e inviten a los ciudadanos a desmarcarse de
esa actitud".
El delegado del Gobierno justifica la falta de
detenciones en Villaverde porque "no hubo alarma y tensión"
El delegado del Gobierno en Madrid, Constantino Méndez, justificó hoy la
falta de detenciones en el distrito de Villaverde, en el que ayer y el
pasado miércoles se produjeron varias agresiones contra inmigrantes,
afirmando que "no se han dado ninguna de las circunstancias de alarma y de
tensión que justificarían una intervención de esa naturaleza". Movimiento
contra la Intolerancia denuncia la actuación de grupos neonazis organizados
y exige detenciones.
Méndez se refería de esta forma a los incidentes que se produjeron en la
colonia de Oroquieta tras el funeral del menor de 17 años que fue asesinado
el pasado 2 de mayo, presuntamente por un joven dominicano con el que
discutió por la utilización de una fuente pública.
El delegado del Gobierno señaló, en declaraciones a la Cadena Ser, que el
Cuerpo Nacional de Policía "tiene instrucciones clarísimas de proceder
contra cualquier brote de xenofobia o de racismo que se produzca en la
zona", y aseguró que la Delegación del Gobierno "ampliará y mejorará" el
dispositivo de seguridad en la zona, en colaboración con la Policía
Municipal, para "evitar brotes racistas" en la manifestación vecinal que
tendrá lugar el próximo martes 10 a las 19:30 h, en la c/ Santa Petronila.
3-05-05
Un menor muere apuñalado por un grupo de inmigrantes
Dominicanos en el madrileño barrio de Villaverde.
«A Manu le mataron por una chorrada». Ése es el resumen, tan escueto como
certero, que uno de los chavales que conocía a la víctima hacía ayer del
suceso que conmocionó a la Colonia Oroquieta, en Villaverde. «Manu», Manuel
G. C., tenía sólo 17 años y toda la vida por delante. Hasta que unos
inmigrantes desaprensivos, a los que la Policía anda buscando, se la robaron
de dos navajazos. Así de fácil. Así de rápido.
Había mediado la tarde, cuando Manu y un grupo de seis o siete amigos se
encontraban por las calles del barrio, como otros tantos días en los que no
tenían que asistir a clase. Según las primeras investigaciones, Manuel
estaba con unos amigos charlando en un banco. Junto a ellos había unos niños
suramericanos jugando con globos de agua con los que mojaron a Manuel y a
sus amigos. El menor asesinado les llamó la atención para que se estuvieran
quietos. Fue entonces cuando uno de los pequeños dominicanos amenazó a Manu con llamar «a los mayores».
No les dieron mayor importancia. Regresaron a la calle de Villafuerte, en la
cual solían reunirse.
Allí, sentados en el banco, les sorprendió la llegada de dos chicos
dominicanos -muy jóvenes también- en una moto y armados con sendos bates de
béisbol. Iban ataviados con pantalones vaqueros anchos y, al menos uno,
llevaba una camiseta gris, así como el pelo muy corto y rizado por la parte
superior de la cabeza.
Se oyeron gritos, y la emprendieron a palos con Manu y algunos de sus
amigos, entre ellos, una chica. En ese momento fue cuando Manu recibió dos
cuchilladas mortales de necesidad. La primera le entró por el hemitórax
izquierdo y le seccionó el corazón. La segunda fue algo más abajo, pero
también afectó a grandes vasos sanguíneos. Después la emprendieron a golpes
y patadas con la víctima. Los
agresores huyeron depsues en la moto hacia la carretera de Villaverde a
Vallecas. La chica que se encontraba con Manu llamó inmediatamente a una
ambulancia. El chico, aún con vida, se tumbó, con la mano en el abdomen, en
el banco. Una señora llegó rápidamente y le puso una toalla sobre las
heridas. Le tomó el pulso. Ya no tenía. Cuando llegó el Samur, Manu ya
estaba en parada cardiorrespiratoria. De nada sirvieron los intentos de
reanimación por parte de los facultativos.
Manu salía con una chica y cursaba un módulo de Electrónica en el Instituto
Tierno Galván. Todos le recordaban ayer como un chaval alegre, muy buena
persona y deportista. Era hijo único. Sus padres, funcionarios estatales, se
encontraban fuera de Madrid, pasando el puente del Dos de Mayo.
La Policia ha detenido a un inmigrante Dominicano que se ocultaba en casa de
unos familiares y al que varios testigos han reconocido como presunto autor
material del asesinato. Vecinos del barrio comentaron que podrían tratarse de «ñetas»,
miembros de una banda violenta de jóvenes.
Lamentable. Ya empiezan a matar a chavales españoles por una chiquillada. La Policía debe actuar con total contundencia a igual que la justicia para dar su merecido a estos malnacidos, y cobardes, que se encubren tras las pandas de 10 personas para cometer sus asesinatos y fechorías. COBARDES Y MISERABLES.
Peores que los asesinos son los padres de los asesinos que dejan que sus hijos se metan en bandas... Si expulsaran a todas las familias de los que han cometido el asesinato ya veríais que pronto desaparecerían las bandas.....hablan de educación los progres, si educación, si educación pero la de esos padres para con sus hijos asesinos, porque ellos son los asesinos morales de ese crio. Luego lloraran en la tv y dirán que no sabían , que su hijo era un buen hijo, y bla, bla, pero lo cierto es que dejan en la calle hasta las dos de la mañana a chicos de 14 y 15 años cuando al día siguiente hay colegio, y la calle no es la mejor escuela.
Una opinión de un vecino aparecida en la prensa:
Oroquieta siempre ha sido un barrio tranquilo hasta
que llegaron extranjeros imponiendo sus costumbres en nuestro pais, gente
que no tienen nada que perder sin arraigo ninguno ni amor por la vida ni por
los demás. No puedo entender como un chico de 19 años puede pinchar a nadie
sea el motivo que sea.
Mucho años he vivido en Oroquieta y he conocido a Manuel pero esto acaba de
empezar, Oroquieta no es como era un barrio que todos nos conociamos, que
todo el mundo iba tranquilo por la calle que no había muertes, pero ahora
que.......
¿QUE ES LO QUE HA CAMBIADO?
Lo único que ha cambiado en este barrio ha sido los inmigrantes antes no
había y ahora casi son mayoría.
Nos imponen sus costumbres, sus músicas a todo volumen, no podemos utilizar
sus parques, sus fuentes, sus bancos, etc. Sin embargo ellos tienen todos
los derechos del mundo: ayudas para libros, viviendas, etc porque son los
desprotegidos.
Dejémonos de tanta inconsciencia al final tendremos otro 2 de mayo como el de
1808 para la libertad de España aquella vez fueron los franceses y ahora el
resto del mundo
Yo no soy racista siempre que se venga a trabajar, estudiar, etc pero no a
delinquir y causar el miedo, siempre con respeto a los demás
Patrullas ciudadanas YA!!!, En Villaverde, antaño
se hicieron patrullas ciudadanas para luchar contra los ladrones y
drogadictos que infestaban las calles. Ahora a llegado el momento de
organizarse y volver ha hacerlo. Luchemos contra la inseguridad ciudadana,
sea cual sea su raza, o religión, no se trata de eso sino de procurar un
barrio civilizado y en armonía donde se pueda ir por la calle sin miedo a
que te maten.
Y un dia antes...
Un inmigrante ecuatoriano muere acuchillado por los «latin kings» en el madrileño barrio de Arganzuela
Compatriotas contra compatriotas. Una reyerta entre dos grupos de
suramericanos tiñó de sangre la madrugada madrileña y se cobró una víctima
mortal, la número 19 en lo que va de año. Según los primeros indicios, los
atacantes serían «latin kings», puesto que llevaban las vestimentas típicas
de este grupo: pañuelo en la cabeza, collares y su símbolo, la corona, y
eran muy jóvenes, según relataron testigos presenciales. No obstante,
fuentes policiales no confirmaron ni desmintieron ayer este extremo.
Los hechos se desencadenaron al filo de las 00.45 del sábado, cuando un
grupo de hombres se encontraba en una zona habitual de reunión y encuentro,
situada en un parque de la plaza de las Peñuelas (Arganzuela).
Bebían «litronas», como evidenciaban las botellas que quedaron esparcidas en
el lugar tras los hechos, y charlaban animadamente cuando se vieron
sorprendidos por un grupo de entre 8 o 10 personas que apareció súbitamente,
según las mismas fuentes. No se sabe con certeza qué ocurrió. Si medió
provocación alguna o bastó un cruce de miradas que interpretaron de la peor
manera; o, si los recién llegados pasaron directamente a la acción.
Lo cierto es que se desencadenó una trifulca cuando los segundos en llegar
sacaron las armas blancas que portaban y comenzaron a agredir a los
primeros. Éstos intentaron repeler el ataque con lo primero que encontraron:
los cascos de las botellas; pero no lograron su objetivo. Uno de los
primeros en caer fue Walter Javier López León, de 29 años, sin antecedentes
y en proceso de regularización. Se desplomó en los peldaños de la acera
cuando trataba de huir, y fue alcanzado por una certera cuchillada en el
costado izquierdo. Los médicos del Samur le encontraron en medio de un gran
charco de sangre, que manaba sin censar. La herida, muy penetrante, le
afectó algún órgano vital -se sabrá cuando le hagan la autopsia- y entró en
parada cardiorrespiratoria. Los intentos de reanimación no dieron éxito, y
falleció, explicaron en Emergencias Madrid.
En la misma plaza se encontraba uno de los heridos, un joven de unos 30
años, con una cuchillada incisa en el abdomen y un corte en una ceja. Fue
ingresado en la Clínica de la Concepción con pronóstico grave. A 20 metros
estaba su compañero, de 27 años, que sangraba abundantemente por las dos
heridas penetrantes en el vientre. Fue trasladado hasta el mismo centro
hospitalario con igual pronóstico. Una hora después, los efectivos del Samur
atendieron al tercer lesionado, un varón de 33 años, que tenía una contusión
leve en la cabeza. Trató de ayudar a la víctima mortal, y, luego, se asustó
y se escondió.
Los agentes hicieron una batida por los hospitales, ya que, según los
testigos, un miembro del grupo atacante habría resultado herido. Aún no ha
sido localizado. La Brigada de Homicidios se ha hecho cargo de las
pesquisas.
De confirmarse que los autores del homicidio son «latin kings», éste sería el segundo crimen perpetrado por bandas latinas en Madrid, tras el registrado en noviembre de 2004, cuando la víctima fue un «latin» que pereció a manos de un «ñeta», la banda rival. Con todo, en el suceso del sábado las edades de los agredidos no encajan con las de los integrantes de estos grupos, mucho más jóvenes, como tampoco que, sin ninguna enemistad de por medio, se produjese el ataque con ese resultado. Una de las hipótesis que se manejan es que todo obedezca a un rito iniciático exigido a los miembros de estos grupos, aunque el final, el asesinato, no parece formar parte de ellos. De momento, todo son incógnitas.
El PSOE pide un plan contra las bandas juveniles
El portavoz adjunto del Grupo Municipal Socialista de Madrid, Óscar
Iglesias, afirmó ayer que es necesario un plan de actuación contra las
bandas juveniles en Madrid. Iglesias hizo esta petición «ante la muerte de
Arganzuela y la proliferación de estos grupos». A su juicio, el alcalde,
Alberto Ruiz-Gallardón, con más de 6.000 policías municipales a su cargo,
tiene que realizar una política con la Delegación del Gobierno «real y
práctica para acabar con este fenómeno creciente», indicó. «No vale decir,
como el PP, que este problema no existe, cuando nos encontramos con
violencia y muertes en las calles».
Recordó que la tasa de criminalidad juvenil se duplicó en una década, al
pasar de 43,4 infracciones penales por cada 10.000 jóvenes a las 83,2 de
2002». Iglesias denunció que la falta de actuación municipal contrasta con
la información de un diario de Colombia, donde
según un investigador de la Policía Municipal, en Madrid hay, al menos, 40
bandas. «Su radio de acción se extiende a Carabanchel, Usera,
Latina y Pueblo Nuevo, y a zonas como el Retiro y el parque de Eva Perón,
por lo que hay que establecer zonas de actuación preferente».
La Versión de la prensa
VILLAVERDE: EL LABERINTO DE LA MARGINACIÓN
Hay zonas donde no entran los taxis,
mensajeros o repartidores de pizzas; las mismas donde la droga se vende en
«supermercados».
Hace 20 años los vecinos de Villaverde intentaron quemar un edificio con gente
dentro. La gota que desbordó el vaso fue el robo de unos pendientes por el que
rajaron a una joven las orejas. Ya entonces era un barrio tomado por la
delincuencia. ¿Ha cambiado algo en este tiempo?.
El lenguaje de la calle es duro, muy duro en Villaverde: «Hijos de puta».
«Asesinos». «Sinvergüenzas»... Sin embargo, es fácil distinguir tras cada frase
distintas generaciones. La gente joven, adolescentes en su mayoría, mantiene una
actitud de grupo, desafiante en muchos casos con todo lo ajeno, incluidos los
periodistas. Los mayores, que llevan sufriendo el mismo problema durante
décadas, tienen las palabras cansadas, como el ánimo. En muchos casos, su
lenguaje es también duro, pero va más allá de un desgraciado hecho puntual:
«Aquí siempre nos han metido toda la mierda», explica Roberto, un vecino de
Villaverde. Un barrio, en definitiva, que no encuentra futuro porque no suelta
el lastre de su pasado.
Villaverde vuelve a estar en el ojo del huracán, donde nació. Una barriada
obrera, construida de espaldas a la ciudad, en la que lo cotidiano llegó tarde,
y cuando lo hizo, quizá, el barrio estaba ya corroído por dentro. No es nuevo,
es histórico. Ahora ha sido la muerte de un joven la que ha encendido la mecha.
Antes fueron ventas de drogas, carreras ilegales de coches, robos constantes,
jeringuillas y preservativos tirados por los parques... De hecho, dos vecinos
recordaban ayer cómo a mediados de los ochenta hubo un enorme brote de
«racismo». «Entonces sí que pasaron cosas graves. Intentaron cientos de personas
quemar un edificio entero en el que vivían gitanos. Vinieron muchos policías
antidisturbios y los vecinos del inmueble llegaron a disparar a la muchedumbre»,
recuerda Juan, otro vecino de San Cristóbal. ¿Por qué se echó el barrio a la
calle? «La gota que colmó el vaso fue que a una chica le robaron los pendientes
y le rajaron las orejas», responde.
Los políticos piden calma, ofrecen soluciones, equipan el distrito, pero nada
cambia. Los que allí habitan repiten desde hace años el mismo mensaje: «Este es
un barrio olvidado, del que no se acuerda nadie». No es verdad; todos, los
medios de comunicación incluidos, acudimos al abismo, pero sólo si asoma el
peligro. O a los vecinos les gusta mucho gritar tras una pancarta o alguien debe
tomar nota de una escena que se repite: 24 de junio de 2003, miles de vecinos de
Villaverde se echan a la calle a protestar por el irrespirable clima de
delincuencia. 5 de octubre de 2004, miles de vecinos de Villaverde se echan a la
calle a protestar por el irrespirable clima de delincuencia. 10 de mayo de 2005,
miles de vecinos de Villaverde se echan a la calle a protestar por el
irrespirable clima de delincuencia. En los años 80 ocurrió lo mismo, en los 90.
Pasado, presente, ¿futuro? que se repite.
La desesperación puede desembocar en violencia. Un peligro latente que debe
atajar la Policía, o la sociedad, o los políticos, pero para eso hay que meterse
en el fango. «Nos vamos a vengar. Esto no queda así», explica un chico de 15
años del barrio. Un ejemplo real de los muchos que se escuchan en los corrillos
de adolescentes que se han hecho en el barrio.
¿Hay un problema de ruptura entre españoles y extranjeros? «Aquí hay peleas
entre bandas de españoles, marroquíes y gitanos contra suramericanos», cuentan
Adil e Ismael, dos chicos de 16 años marroquíes que llevan años viviendo en el
barrio. ¿En los institutos? «Sí, y en los parques; hay peleas porque hay piques
entre ellos y nosotros», dicen. Otra chica, que acababa de ser testigo de cómo
50 jóvenes pegaban a una niña ecuatoriana de doce años que «trabajaba» junto a
su tía en un quiosco de helados que quedó destrozado pasó justo después de la
manifestación del martes apuntaba directamente a los culpables. «No son bandas
de nazis de fuera, estos son del barrio, que yo los conozco», dice. Días
después, por la misma calle que ahora tiene un quiosco cerrado a cal y canto,
pasa un grupo de siete jóvenes. Se dan cuenta de la presencia de periodistas y
gritan: «El barrio es nuestro». ¿Qué ha cambiado?
La Comisaría de la Policía que da cobertura al barrio comparte sus efectivos
entre los distritos de Usera y Villaverde. «Llamas a los agentes y se presentan
cuando no queda ni rastro de los delincuentes», denuncian los vecinos. Ahora, la
Delegación del Gobierno anuncia que hará una Comisaría específica para el
barrio. Según los datos que ofreció la Policía Nacional, hay 207 agentes
destinados en la zona (Usera-Villaverde). En los últimos meses se ha
incrementado su número en 31 agentes más, dicen desde la Delegación del
Gobierno.
La Policía Municipal, tras la reforma puesta en marcha por la Concejalía de
Seguridad, que ha sacado más agentes a la calle a patrullar, tiene 163 efectivos
en la zona, explica el Inspector Jefe, José Luis Morcillo. En 2003 había 109, y
en 2004 eran 117 los agentes destinados al barrio. En estos últimos días se ha
hecho un refuerzo especial que se mantendrá hasta que se calmen los ánimos,
anuncia Morcillo. «Es el único barrio en el que los agentes tutores trabajan de
forma conjunta a los institutos para controlar la violencia en las aulas»,
concluye.
Al autobús que llega hasta San Cristóbal, el barrio más conflictivo de
Villaverde, le llaman la «patera». Sobran comentarios. Los taxis no quieren
entrar en determinadas zonas por la noche por el peligro que corren de sufrir un
atraco. «Pregunte a un taxista si pasa del cruce, porque la mayoría te dicen que
de ahí no pasan», denuncia un vecino. No es el único caso de empresas que no
quieren hacer negocio en el barrio. «Tampoco hay reparto de Seur, ni de
Telepizza», cuenta Cándido, dueño del Bar «Las quinielas», que sólo en 2003
sufrió quince atracos.
Otro punto conflictivo del barrio es una zona llamada «La chimenea». Una enorme
torre de ladrillo, con aspecto de abandonada, que por dentro o en sus
alrededores, esconde un curioso supermercado. «Se hacen encargos. Usted llega y
pide que le roben un televisor y en pocas horas lo tiene allí», denuncia
Alejandro, un vecino que lleva toda su vida en San Cristóbal. «Al lado de mi
casa le aseguro yo que encuentra más cosas que en El Corte Inglés. Es un gran
mercadillo en el que se trapichea con todo, y por supuesto todo robado». La
droga forma parte también de la oferta de estos peculiares «supermercados». Los
coches son objetivo prioritario de los ladrones. «Cada día hay cinco o seis
lunas rotas por lo menos», denuncian los vecinos.
Los primeros de mes también son delicados. «Esperan a las personas mayores que
van al banco a sacar su dinero para asaltarlas. Lo sabe todo el mundo, hasta los
propios trabajadores del banco que ven cómo entran personas con teléfonos
móviles, observan quién se lleva dinero y avisan a sus compinches de fuera».
La tasa de desempleados (7,2 por ciento), es un punto y medio superior a la del
resto de la ciudad (5,7) y un punto inferior a la media española (8,6). El
barrio del distrito que más desempleo tiene es Butarque, y curiosamente el que
menos es San Cristóbal, que es el más conflictivo. Quizá porque este es el que
mayor número de infravivienda tiene, lo que provoca a la vez que haya mayor
número de inmigrantes ilegales.
El distrito, sin embargo, ha sufrido en los últimos años una importante
transformación en equipación pública y nuevas urbanizaciones, lo que ha aportado
un nuevo panorama social que hace más evidentes las diferencias. Grandes bloques
de viviendas con piscinas y pistas de paddel dan sombra a pequeñas casas,
antiguas y con problemas de estructura. «Hay pisos en este barrio que están por
encima de los 360.000 euros, lo que ha traído una nueva clase social », explica
David, vecino.
En otras zonas, la vivienda es el principal conflicto. «Hace años las
constructoras nos ofrecieron liquidar las hipotecas por dos duros. Todos
compramos y luego descubrimos que lo que pasaba es que los edificios tenían
serios problemas en sus cimientos. Arreglarlas cuesta un dineral», explica
Carmen. Esto ha abaratado, respecto al resto de la ciudad, el coste del alquiler
y compra, lo que se ha traducido en pisos que habitan por decenas los
«desheredados». Vuelta al principio, al laberinto de la marginación.
«EN LOS INSTITUTOS SE HACEN BANDAS POR NACIONALIDADES»
La tensión que se vive en Villaverde se
reproduce en los centros de educación. Los conflictos entre jóvenes han llegado
al punto de que madres inmigrantes no llevan a sus niños al colegio por
seguridad. Marina es una de ellas. Dominicana, 37 años, lleva cinco en España y
nunca ha tenido «tanto miedo». Cuenta que a una amiga «le atacaron con palos
hace días por ser dominicana». Desde los altercados tras el funeral de Manuel no
sale de casa. Tiene dos hijos, de dos y ocho años; al mayor no lo lleva al cole
y al pequeño ni le saca al parque.
En colegios e institutos, los jóvenes se ven a diario. Para ellos la escuela
termina siendo el centro de operaciones. Aunque en su interior no suelen
producirse peleas, estos muchachos llevan su particular cara a cara a los
parques. Los institutos «Ciudad de los Ángeles», «El Espinillo» o «Celestino
Mutis» son ejemplos. «El Espinillo» alberga en sus aulas 1.200 alumnos de 24
nacionalidades, donde el 35% son extranjeros. Según una responsable del centro,
«cada vez los grupos por nacionalidades son más comunes. Aunque nunca hemos
tenido ninguna pelea, no dudo que fuera sí las hay. Los niños forman grupos
dependiendo de su nacionalidad porque se sienten desprotegidos y amenazados».