11-M

 

La Policía tuvo en el punto de mira a los terroristas del 11-M sin averiguar lo que tramaban
 

El comisario Juan Manuel Calleja Menéndez, responsable de la Unidad de Droga y Crimen Organizado (UDYCO) en Madrid durante el 11-M, sostuvo ayer ante la comisión que sus agentes tuvieron en el punto de mira, en el transcurso de una operación antidroga, a algunos de los terroristas islámicos involucrados en los atentados, sin llegar a averiguar que tramaban la masacre de los trenes.

El mando policial explicó a los comisionados que la UDYCO captó tres conversaciones telefónicas de los implicados en el 11-M -los días 17, 28 y 29 de febrero del presente año-, pero no descubrieron que manejaban explosivos para sus fines criminales. Los policías de la UDYCO siempre pensaron se trataba de conversaciones relacionadas con el tráfico de drogas.


El relato del jefe de la UDYCO sobre esa conversación, a preguntas del diputado del PNV Emilio Olabarría, fue el siguiente: «Otman dice a Jamal que ha llamado a Isam, que fueron a Alcorcón y luego estuvieron en Leganés. Jamal le pregunta si ese Isam -desconocido para nosotros- ha venido solo. Otman le dice que ha estado en Alcorcón, que como venía un agente se fue a Leganés y que allí se encontró con Isam. Jamal le pregunta si el otro ha entrado en la vivienda de Leganés. Otman le dice que el chico abrió, lo vio y ya está. Jamal le pregunta a Otman si ha visto la furgoneta. Otman le dice que sí. Jamal le pregunta si subió arriba y él dice que no. Jamal le pide que traiga un clavo y un chico con él, no sabemos lo que es un clavo ni un chico. Está claro que una persona que acompaña a lo que ellos denominan el clavo, que no sabemos lo que quiere decir, porque clavo de clavar, evidentemente, no es. Le dice que se venga por la carretera del Norte. Otman le pregunta por qué sitio del Norte. Jamal le dice que está en Galicia y que se vaya por la carretera de Bilbao».

A renglón seguido, tuvo lugar el siguiente diálogo entre Olabarría y Calleja:

Emilio Olabarría: -¿Usted no está en condiciones de afirmar o no tiene conocimientos de la vinculación o el intercambio de explosivos por sustancias estupefacientes?

Juan Manuel Calleja: -En ningún momento.

E. O.: -A pesar de conocer esas intervenciones telefónicas.

J.M.C.: -Por el contenido de las conversaciones telefónicas...

E. O.: -No se deduce...

J.M.C.: -No.

E.O.: -¿Nunca pudo establecer ningún tipo de conexión?

J.M.C.: -Pudiera haberse visto, pero nosotros no teníamos conocimiento de la identidad de esas personas con las que contactaban. Tenga en cuenta que ellos, en sus contactos, siempre iban a lugares o establecimientos frecuentados por sus compatriotas, con lo cual para nosotros era muy dificultoso poder controlarlos. Porque llama la atención cuando uno entra en un lugar de esos y solamente están ciudadanos magrebíes... Evidentemente, pueden poner en alerta de que está allí alguien extraño y ellos mismos toman medidas quejándose o lo que sea.

Esto no hace sino confirmar lo que hemos comentado desde aquí, la inmigración masiva facilita que la chusma y los delincuentes se camuflen entre sus compatriotas, pero parece que a los empresarios y los políticos solo les interesa que entren más y más inmigrantes, sin tener en cuenta de la calaña que pueden ser algunos de estos "pobrecitos inmigrantes"

La UDYCO centró también su atención sobre Rafa Zouhier, del que desconocían, según dijo Calleja, su condición de confidente de la Guardia Civil. El teléfono del chivato fue intervenido el 15 de marzo -tres días después de los atentados- y el 17 Zouhier mantuvo una conversación con «un tal Víctor» -posteriormente identificado como su controlador en la Benemérita-, en la que, a juicio de la UDYCO, demostraba tener información sobre los atentados. Fue entonces cuando sus agentes pusieron esa escucha en conocimiento de la autoridad judicial.

Por último, el jefe de la Unidad de Droga y Crimen Organizado en Madrid mostró su sospecha, sin aportar pruebas, de que ETA y los islamistas han podido tener contacto en las cárceles.

Por su parte, el jefe del Servicio de Intervención de Armas y Explosivos de la Guardia Civil, José Luis Bayona Pérez, afirmó ante la comisión que la mina «Conchita», de la que supuestamente se sustrajeron los explosivos empleados en los atentados, «estaba dentro de la legalidad», aunque opinó que su seguridad «es mejorable».

 


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