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Un padre marroquí abre la polémica del chador al impedir que su hija acuda al colegio sin él Fátima Ledrisse la mayor de los cuatro hijos de una familia musulmana que vive en San Lorenzo de El Escorial. Fátima no sería protagonista de esta historia si Alí, su padre, no se hubiera opuesto a su escolarización porque en el colegio le impidieron utilizar el velo. El padre insiste en que, el martes, Fátima acudirá con la cabeza cubierta al instituto.CENTRO DE PRIMARIA
La historia comenzó en noviembre de 2001 cuando la Comisión de Escolarización de San Lorenzo de El Escorial adjudicó plaza a Fátima en el colegio concertado de las Concepcionistas, uno de los mejores de toda la Comunidad de Madrid. El padre había solicitado un centro público de Primaria, pero la edad de la pequeña exige su escolarización en Secundaria y la mencionada Comisión optó por las Concepcionistas con el fin, en gran medida, de equilibrar la afluencia de niños inmigrantes entre la escuela pública y la concertada. Sea como fuere, tras recibir la notificación por parte del Ayuntamiento, Alí acudió con su hija al centro escolar para recibir información. La directora les atendió amablemente y no les planteó ningún tipo de problema. Siempre con la mejor predisposición, les advirtió que en el colegio se exigía uniforme y que si carecían de medios para comprarlo, el Fondo Social correría con ese gasto. Tras la conversación, se despidieron hasta el día siguiente a las nueve de la mañana, hora en que comenzaban las clases.MÁS EXIGENCIAS
Pero la pequeña Fátima no pudo estrenar colegio; pasaron varios días y no acudió a clase. Los responsables del centro informaron a la Comisión de Absentismo Escolar y la Inspección Educativa tomó cartas en el asunto. Entonces, Alí Ledrisse, el padre, adoptó una «postura cada vez más exigente» para escolarizar a la niña, según explicó el director del área Madrid-Oeste, Enrique Ramos. De nada sirvieron las recomendaciones del colegio, que llegó a ofrecer al progenitor de Fátima la posibilidad de que su hija acudiera a la escuela vestida de calle y con un pañuelo sobre su cabeza y, una vez en el centro, que utilizará el uniforme. Ocurre que Alí no sólo centraba sus exigencias en el velo sino que las extendía también al chandal, ya que sostiene que el uso de esta prenda está prohibido a las mujeres musulmanas. Tras airearse la situación, las autoridades educativas se embarcaron en una carrera contrarreloj.SOLUCIÓN DE COMPROMISO
La solución de compromiso llegó de inmediato. La Consejería de Educación ha decidio escolarizar a la niña «provisionalmente» y hasta que se resuelva el problema desde principios de la próxima semana en el colegio público Juan de Herrera de San Lorenzo de El Escorial. Pero todo puede complicarse, ya que la dirección del Juan de Herrera, al que se le ha pedido que «acoja a la niña con el máximo cariño» y comprenda que «hay momentos en los que tenemos que tener cierta flexibilidad» no está por la labor de ceder ante el padre. La directora, Delia Duró, considera que el «chador» es un «símbolo de discriminación sexual», por lo que pedirá al Consejo Escolar su «prohibición», subraya la
directora.
Distintas posiciones sobre el chador en Gobierno, oposición y grupos de inmigrantes
El caso de Fátima, la niña marroquí que no puede asistir al colegio si no renuncia al uso del velo islámico está provocando opiniones encontradas en el Gobierno, la oposición y los grupos de inmigrantes. Distintas voces del Partido Popular se han levantado para denunciar el uso del chador en nuestro país como un símbolo de discriminación sexual y la necesidad de que los inmigrantes se adapten a las costumbres del lugar de adopción. Por el contrario, la oposición encuentra en estas opiniones posibles ramalazos racistas y consideran ésta una polémica carente de sentido en un sistema democrático.
La coordinadora de Participación y Acción Sectorial del PP, Ana Mato, aseguró que la niña musulmana "tiene(que integrarse en el colegio, escolarizarse y mantener su educación, pero adaptándose a las normas que siguen los niños en esos colegios". En este sentido, Mato señaló que no se pueden aceptar "por el bien de la niña algunos símbolos que son discriminatorios o diferenciadores de la joven en el propio núcleo escolar".
En el mismo sentido opinó el ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Juan Carlos Aparicio, para quien el uso del chador entre las mujeres musulmanas que residen en España no puede considerarse como un símbolo religioso o cultural, sino que de "un signo de discriminación hacia la mujer". Para el ministro "hay costumbres que son en cualquier caso inaceptables", y metió en el mismo saco el uso de prendas de vestir y "la ablación femenina".
Aparicio y Mota coinciden en la idea de que las personas inmigrantes que llegan a España con intención de integrarse en la sociedad "deben saber que hay unas reglas de juego" que deben respetarse, añadiendo que "afortunadamente la inmensa mayoría" de los inmigrantes optan por una "integración plena".
Si bien Mato matizó que no es "cuestión de hablar de inmigrantes o de españoles, pues ellos tienen garantizados los mismos derechos". Así, aseguró que si un español se niega a que su hija vaya al colegio por ir de una determinada manera, también se le obligaría a integrarse y escolarizarse.LA OPINION DE LOS INMIGRANTES
La presidenta de la Federación de Colectivos de Inmigrantes en Catalunya (FCIC), Eva Cham, explicó durante un congreso sobre
inmigración en la Universitat de Barcelona, que "los inmigrantes no entienden que en un país democrático" se haya generado una polémica
sobre la escolarización de la niña marroquí.
Cham consideró que los que esgrimen "la integración y la no discriminación" para que no se permita la asistencia a clase de alumnas con chador, utilizan ese argumento "sólo como excusa". Para Cham, "la cuestión real es si esta niña puede ir o no a la escuela". Yo creo que tiene que ser aceptada, ya que el chador forma parte de su vestuario. Cada uno puede ir como quiera a la escuela", añadió,
La presidenta de la FCIC afirma que el debate sobre si el chador es motivo de discrimación para la mujer "no corresponde a un país europeo y sí se ha de producir en los países de origen de los inmigrantes".Los colegios frnaceses aceptan todas las creencias pero no sus manifestaciones
En Francia, donde viven cerca de cinco millones de musulmanes, mayoritariamente practicantes, las escuelas públicas están abiertas a los alumnos de cualquier confesión religiosa, a condición de que las manifestaciones de fe particulares queden fuera de los recintos escolares. Los padres son invitados a llevar a sus hijos a la escuela sin hacer profesión de fe religiosa de ningún tipo, para evitar enfrentamientos incompatibles con el respeto mutuo.
Católicos, protestantes, judíos, musulmanes, incluso budistas, cohabitan pacíficamente en las escuelas públicas y privadas, donde, con frecuencia, al principio de curso, se plantean problemas con hijas de familias musulmanas que desean ir a clase cubiertas con el chador. Maestros y profesores son invitados a resolver el problema de la manera más amable pero muy expeditiva: prohibiendo la entrada en clase.
Se han dado muchos casos de enfrentamientos de cierta violencia moral. En varias escuelas de la periferia parisina, por ejemplo, se planteó el mes de noviembre pasado el caso de alumnos y alumnas musulmanes que no deseaban respetar los minutos de silencio a la memoria de las víctimas del atentado del 11 de septiembre en Nueva York. Los maestros tomaron siempre la misma decisión: invitar a los alumnos a salir de clase, donde se guardaba silencio a la memoria de los muertos. Consumado ese recuerdo moral, los profesores explicaban a los alumnos musulmanes que, en Francia, la escuela respeta todas las obediencias religiosas, con una sola condición: que los creyentes respeten ellos mismos otras creencias.
El caso de las alumnas que desean ir a una escuela pública cubiertas con un chador es igualmente frecuente. Y siempre se ha resuelto, hasta ahora, de la misma manera: las alumnas que llegan al colegio con un chador no son autorizadas a entrar en clase, mientras deseen hacerlo cubiertas con el chador de su creencia religiosa musulmana.
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