España roza los 85.000 abortos en 2004, un 6% más que el año anterior
 


Las interrupciones voluntarias del embarazo en España alcanzaron el año pasado su récord histórico: 84.985 abortos, un 6,5 por ciento más que en 2003, una cantidad de niños no nacidos que llenarían las gradas de un estadio de fútbol de los más grandes. Los datos estadísticos hechos públicos ayer por el Ministerio de Sanidad y Consumo reflejan una tasa de aborto en nuestro país de 8,94 por cada mil mujeres.


Desde que esta práctica fue despenalizada en España hace ahora dos décadas, el número de intervenciones voluntarias del embarazo no ha dejado de aumentar. En los últimos diez años prácticamente se han duplicado al pasar de 49.367 de 1995 a los casi 85.000 de 2004. Casi 233 abortos tienen lugar en nuestro país a diario, son seis cada minuto. Y eso teniendo en cuenta que son los datos correspondientes a abortos «legales», ya que los clandestinos quedan lógicamente excluidos de las cifras del Ministerio de Sanidad.

 

La justificación de la práctica de un aborto es, en la mayor parte de los casos, el riesgo para la salud materna (en 82.182 casos, el 96,7 por ciento). Le sigue la malformación fetal (el 3,06 por ciento de los casos) y haber sido víctima de una violación, con el 0,02 por ciento.
 

La distribución geográfica del aborto es muy dispar. Las comunidades con tasas más altas de interrupciones de embarazos son las Islas Baleares, con 12,38 por mil mujeres entre 15 y 44 años, y Madrid, con 12,03 por mil. Tras estas regiones se sitúa Cataluña, Murcia y Aragón.
En el extremo opuesto se sitúan las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, con una tasa de 3,10 y País Vasco, Galicia y Cantabria, donde apenas 4,5 mujeres de cada 1.000 se someten a este tipo de intervenciones. A lo largo de los diez últimos años, la mayor parte de las autonomías han duplicado su tasa de abortos. Murcia, por ejemplo, pasó de un 4,02 por mil en 1995 a un 10,48 el año pasado y Baleares de un 5,54 al actual 12,83. Sin embargo, sorprende el caso de Asturias y Canarias, las únicas que invierten la tendencia general. En la primera 8,5 mujeres de cada mil deciden interrumpir su gestación alegando algunos de los supuestos legales. Hace diez años eran 9,8. Por su parte, en el archipiélago canario de 6,56 se ha pasado a 6,23 por 1.000 mujeres.

 

La evolución del aborto a lo largo de los años refleja cambios en lo que se refiere a la edad de las mujeres que se encuentran en esta situación. El grupo de jóvenes menores de 19 años ha experimentado un crecimiento en los últimos años y actualmente diez de cada 1.000 mujeres que abortan no han cumplido la veintena. Son más de 12.000, de las cuales 369 son menores de quince años. Sin embargo, la mayor parte de las mujeres que abortan en España tienen entre 20 y 24 años -15,37 de cada 1.000-, seguidas por el tramo de edad de 25 a 29.
A pesar de que desprenderse de la vida que se gesta en el útero es un proceso traumático para cualquier mujer, no deja de sorprender que muchas de ellas sean reincidentes y ya se hayan enfrentado a esta intervención con anterioridad. Según los datos de Sanidad, una quinta parte -el 20,18 por ciento- de las mujeres que abortaron de forma voluntaria en 2004 ya lo había hecho en una ocasión anterior. Un cinco por ciento de ellas ya había abortado dos veces y más del uno por ciento, en tres ocasiones.


Casi el 65 por ciento de las mujeres que abortan son solteras y una cuarta parte del total, casadas. En cuanto a su situación laboral, el doce por ciento de las embarazadas que pone fin a su gestación son estudiantes; el 56,43 por ciento, asalariadas; un 14,61 por ciento, se encuentra desempleada y otro 12,16 es ama de casa.
Si atendemos a la formación, la mayor parte de las mujeres que abortó el pasado año tiene estudios de segundo grado (el 63,75 por ciento), mientras que el 17 por ciento sólo cuentan con formación primaria y un 15,42 por ciento con estudios universitarios. Las féminas analfabetas o sin estudios fueron las que menos abortaron el año pasado (no representan ni siquiera el 3 por ciento de los abortos).


La mitad de las mujeres que aborta no tiene hijos, el 23, 49 tiene ya un vástago y casi un 18 por ciento es madre de dos hijos.
A la hora de someterse a una interrupción del embarazo , las jóvenes y mujeres se decantan por la medicina privada. Sólo el 13, 28 por ciento de los abortos tuvieron como escenario un centros hospitalario -apenas el 3 por ciento eran públicos y cerca del nueve por ciento, privados-. Estos problemas se resuelven con más frecuencia en el ámbito extrahospitalario -es decir, clínicas más pequeñas-, de carácter privado.
Más de 10.000 mujeres que abortaron en el año 2004 vivían en una localidad de menos de 10.000 habitantes. 32.300 habitan en ciudades de entre 50.000 y medio millón de habitantes y otras veinte mil en una gran capital con un volumen de población aún mayor.
 


Por otra parte, el 60 por ciento de las mujeres toma la decisión de abortar al poco tiempo de conocer que se han quedado embarazadas, así que en el momento de la gestación el feto sólo cuenta con ocho o menos semanas de gestación. El 26, 5 por ciento se somete al aborto entre las semanas 9 y 12 del embarazo. Apenas un dos por ciento excede las 21 semanas de gestación. En cuanto a los métodos, el más utilizado fue la aspiración (71.704), seguido de la dilatación (3.558), el legrado (3.608), la administración de la píldora RU486 (4.344), la inyección intravenosa (416), la inyección intrauterina (85), la histerotomía (25) y la histerectomía (11). En 1.231 casos fueron utilizados «otros métodos», según reza el informe de. Ministerio de Sanidad y Consumo.


Más de 10.000 mujeres que abortaron en el año 2004 vivían en una localidad de menos de 10.000 habitantes. 32.300 habitan en ciudades de entre 50.000 y medio millón de habitantes y otras veinte mil en una gran capital con un volumen de población aún mayor.
El Instituto de Política Familiar (IPF) aseguró ayer que los datos hechos públicos por el Ministerio de Sanidad y Consumo sobre abortos en 2004 constatan el «fracaso» del Gobierno para abordar esta «problemática» y reclamó a la titular del ramo, Elena Salgado, que se reúna con los distintos agentes sociales y expertos para «reorientar drásticamente su política fracasada y obsoleta».


A principios de diciembre, ante la falta de cifras objetivas por parte del Ministerio de Sanidad, el IPF hizo público un informe donde ya alertaba de la subida del número de abortos, acercándose en gran medida a los datos oficiales. Según este organismo, el pasado año se habrían practicado 84.000 interrupciones voluntarias, con lo que sus estimaciones fueron incluso más bajas que las reales.

 


 

Las clínicas de aborto españolas facturaron en 2002 más de seis mil millones de pesetas.
El 98 por ciento de las mujeres que decide acabar con su embarazo opta por un centro privado

 

 

El aborto se ha convertido en un auténtico negocio en España. Alrededor de 78.000 mujeres decidieron terminar con su embarazo en 2002, lo que supone una facturación de más de cuarenta millones de euros (seis mil milllones de pesetas) en clínicas abortistas. Un aborto practicado en un centro privado suele costar entre 400 a 3.000 euros, en función de lo avanzado que esté el proceso de gestación del feto. Las intervenciones suelen durar media hora. Un negocio que crece cada año. Según el Instituto de Política Familiar, cada siete minutos y medio se produce un aborto en España.

El aborto se ha convertido en los últimos años en un verdadero negocio en España. Los datos hablan por sí solos. El número de abortos aumenta cada año y, según las últimas estadísticas, el 98 por ciento de las mujeres que se encuentran en esa situación opta por un centro privado; dos factores que han animado a numerosas empresas a lanzarse a este mercado que cada año mueve millones de euros.
El precio de un aborto en una de las múltiples clínicas abortistas privadas que hay en nuestro país depende del estado de gestación de la mujer que quiere acabar con su embarazo. Si está dentro del primer trimestre, los precios oscilan entre 350 y 420 euros, mientras que si supera ese tiempo, las tarifas suben conforme avanza el embarazo hasta alcanzar los 3.000 euros que cuesta en algunas clínicas abortar a las 22 semanas.

Sin embargo, las tarifas no son únicas y, dependiendo de la comunidad autónoma, varían los precios. Así, mientras que poner fin a un embarazo dentro de las primeras doce semanas en una clínica de Aragón cuesta 460 euros y terminar con un embarazo de 22 semanas sale por 1.460 euros, en Asturias, es más económico, ya que abortar en el primer trimestre cuesta 300 euros y en la semana 18 vale 900 euros.
Por ello, si tenemos en cuenta los últimos datos facilitados por el Ministerio de Sanidad y Consumo, en el año 2002, 77.125 mujeres terminaron con su embarazo de forma voluntaria en nuestro país, lo que significa que las clínicas abortistas privadas facturaron, apuntando por lo bajo, cerca de unos cuarenta millones de euros (alrededor de los 6.660 millones de pesetas).
En la última década se ha ido consolidando un negocio alrededor del aborto en nuestro país. El número de abortos y de clínicas dedicadas a terminar con embarazos no deseados han experimentado un crecimiento espectacular. En 1993 había 95 centros de aborto, mientras que en 2002 la cifra se incrementó en un 30,5 por ciento, situando la cifra actual en 124 clínicas, de las cuales 86 son privadas.
Por otro lado, los centros privados donde se realizan abortos se clasifican en dos tipos: los que practican intervenciones hasta las doce semanas de gestación y los que realizan intervenciones hasta las 22 semanas, límite establecido por la ley. En España, hay comunidades donde las clínicas sólo pueden intervenir dentro del primer trimestre de gestación. En tal caso, remiten a la paciente a centros de otras comunidades autónomas como Madrid o Barcelona donde hay clínicas capacitadas para realizar intervenciones en embarazos más avanzados.

Entre las comunidades autónomas que más abortos practican se sitúan Baleares, donde se producen 14 abortos por cada mil mujeres en edad reproductiva, seguido de Madrid, Murcia, Cataluña y Aragón. Por su parte, Ceuta y Melilla, Extremadura y País Vasco son las comunidades autónomas donde menos abortos se realizan.
En cuanto a centros privados dedicados a estas práctica abortivas, Cataluña lidera el ránking con 21 clínicas, seguido por la comunidad andaluza con 19 centros y por la valenciana con 13, mientras que las comunidades autónomas de La Rioja, Cantabria y Navarra carecen de centros privados especializados en estas prácticas.


El número de abortos entre menores de 20 años se ha duplicado en España desde 1996



El número de abortos supera ya los 77.000, pero los realizados en centros públicos han descendido en un 10 por ciento desde que gobierna el Partido Popular

Ha aumentado en casi un 70 por ciento el número de abortos en España en un plazo de diez años. El número de centros que han notificado interrupciones voluntarias del embarazo (IVE) (eufemismo para evitar decir ASESINATO) se ha incrementado en ese mismo plazo de tiempo en un 30 por ciento. Y siguen siendo, casi todos, patrimonio de centros privados extrahospitalarios. Es lo único que no cambia en nuestro país en una década.

El Ministerio de Sanidad se ha limitado a hacer públicos los datos a través de internet, y ni una palabra de más, ni de menos. Ni una palabra. Aunque los números 
hablan por sí solos, como las gráficas, y, en el caso de la evolución del número de abortos en nuestro país, el dedo señala bien hacia arriba, sobre todo desde que concluyó 1997, con cerca de cincuenta mil abortos, números que fueron sobrepasados por completo un año después. Ni una palabra al estar en periodo preelectoral en Eapaña, ya que que en su dia una de las banderas electorales del PP fue que no iban a aumentar los supuestos en los que se permitiriá el aborto. ZP del PSOE sin embargo si plantea aumentar los casos en los que se pueda practicar el asesinato legalizado, con lo que estas cifras aumentaran, y con ello peligrará el futuro de nuestra raza.

Eso significó que ya en 1998 (a causa de las 53.847 interrupciones voluntarias efectuadas), la tasa llegaba a seis de cada mil mujeres de 15 a 44 años sometidas a un aborto voluntario. Bien lejos quedan esas cifras, con 77.125 abortos en 2002 y una tasa de 8,46 por cada 1.000, números que parecían dar una vuelta cuando el PP llegó al poder. Y es que al final de 1997 (primer año Popular) se había producido un parón (de 
5,69 a 5,52; de 51.002 abortos a 49.578) que permitía suponer que se produciría un diente de sierra. 

En las estadísticas, nos encontramos con que los aumentos de los últimos cuatro años en cuanto a interrupciones voluntarias del embarazo aparecen en el entorno del 10 por ciento, pero no ha sido hasta el final de 2002 cuando se ha superado ese porcentaje y se aproxima ya al 11 por ciento de incremento. Y también podemos contemplar cómo la curva ascendente que se rompió al concluir 1997 tenía un significado. Todos los grupos de edad (20 a 24 años, 25-29, 30-34, 35-39 y 40 y más), excepto el grupo de 19 y menos 
años, sufrieron un descenso en su tasa de abortos. No era más que lo que estaba por venir. Y pronto.

En ese grupo de edad (19 y menos años) está la clave de lo que sucede en España cuando hablamos de interrupciones voluntarias del embarazo, porque no ha dejado de subir un año, cuando se han producido descensos en los centros notificadores de IVE (acronimo de asesinato), como en el total de casos, en la tasa por cada mil mujeres, en los grupos de edad... Ese grupo que podríamos definir como menores de edad no ha dejado de aumentar. No hay más datos que ese. No se contabilizan campañas de publicidad, o de educación, 
campañas sexuales por parte del Gobierno para frenar los números, al menos los números. Y hoy nos encontramos con que la tasa de abortos por mil mujeres entre las jóvenes que tienen 19 o menos años se ha duplicado en siete años, lo que no ocurre en 
ningún otro grupo de edad, desde 4,91 a 9,28. Las cifras nunca mienten.

Ahora, ¿qué ha sucedido? En principio, parece sencillo. Tanto como que hay datos que aconsejarían ir por la historia de la inmigración. Y es un hecho que se ve de inmediato, en cuanto pasamos a observar las cifras de abortos por Comunidades Autónomas y la ya citada evolución a través de los tiempos o, lo que es más lógico, a través de los últimos siete años, desde que gobierna el Partido Popular. Pero algo no cuadra.

Se asegura que el aumento de la inmigración en España ha ido parejo al número de abortos voluntarios. Y eso parece. Entre los datos de IVE aportados por el Ministerio de Sanidad y los resultados del Padrón a 1 de enero de 2003, casi todo concuerda, aunque haya números que sorprendan. Por ejemplo, Asturias «dominó» la clasificación de abortos por mil habitantes desde 1993 hasta 1996 (9,65). Luego, fue perdiendo uno y otro puesto hasta ocupar hoy una posición intermedia (7,75) en una clasificación dominada por Baleares, Madrid y Murcia. Y es que Baleares, Madrid y Murcia son primera, segunda y sexta en porcentaje de extranjeros sobre el total de la población, según los datos que facilita el Instituto Nacional de Estadística. ¿Qué ha pasado con Asturias? Es bien sencillo. En esa tabla porcentual de población extranjera ocupa hoy la penúltima posición (sólo le gana Extremadura) y, por tanto, los números demostrarían la lógica de que su predominio haya tenido fin. Pero contra esta teoría que empieza a extenderse por el territorio, existen dos realidades. Primera, que por desgracia sí que está  demostrado que el aumento de nacimientos en España en los últimos años va íntimamente ligado al fenómeno de la inmigración. Y, segundo, por tanto no 
sería muy verosímil aportar la población extranjera como factor clave tanto en el aumento de nacimientos como en el de abortos. Esta asociación seria cierta si los inmigrantes hubiesen duplicado la población española en los ultimos años, pero la desproporción netre variables obliga a buscar otras razones más profundas. No nos engañemos, is en España se aborta cada vez en mayor cuantia es porque se esta imponiendo una aceptación subrepticia casi unánime de lo que no deja se ser un asesinato, crimen tipificado y sancionado en el Codigo Penal Español. 

Sí hay, aparte, algunas cuestiones que prácticamente no varían. Por mucho que los porcentajes de centros notificadores de interrupciones voluntarias del embarazo y del número de abortos sucedidos en esta última década hayan aumentado (sobre todo en lo que corresponde al segundo caso), dónde se provocan esos abortos permanece inalterable: en centros extrahospitalarios privados. Y es que el número de abortos 
realizados en centros públicos, si tomamos como referencia los últimos diez años, se ha mantenido (al alza) casi invariable, y desde 1996 ha descendido (de 2,77 a 2,47) en más de un 10 por ciento. Lo dicen las cifras del Ministerio de Sanidad.


 

Cada año se practican casi 7.000 abortos voluntarios en la Comunidad Valenciana

Trece clínicas valencianas tienen permisos para interrumpir los embarazos no deseados
Casi 7.000 mujeres interrumpen cada año su embarazo de forma voluntaria en las 13 clínicas autorizadas para ello en la Comunidad Valenciana, según los últimos datos registrados por la Generalitat. Más de la mitad de estos abortos los practican jóvenes con edades comprendidas entre 20 y 29 años.


Las 13 clínicas autorizadas en la Comunidad Valenciana para practicar interrupciones voluntarias del embarazo realizaron 6.819 abortos en el último año estudiado por la Generalitat, 2001. Eso significa que cada día 19 valencianas adoptan esta trágica decisión, a pesar de que por cada centro médico habilitado para ello hay una entidad, laica o privada, que ofrece ayuda a las madres que sufren un embarazo no deseado para que puedan seguir adelante con el mismo. Más de la mitad de los abortos los protagonizan mujeres de entre 20 y 29 años.

Para el psicólogo Francisco Conesa, este fenómeno guarda una relación directa con la libertad e independencia económica de las jóvenes, que tienen 'más capacidad de decisión que antes e interrumpen su embarazo sin problemas.'

El psicólogo entiende que la proliferación de clínicas de este tipo obedece a la alta demanda. Fuentes de la Generalitat confirman que 13 centros médicos tienen permiso en la Comunidad para practicar abortos hasta el tercer mes de gestación. Dos de ellos lo hacen también a partir de ese periodo.

Francisco Conesa explica que siempre se trata de 'medidas ante embarazos no deseados a los que se ha llegado porque no existe una educación sexual suficiente'.

Según el ginecólogo Pedro Enguix, director de la clínica Acuario de Beniarbeig, donde fue intervenida la joven china fallecida esta semana, aumentan los abortos como consecuencia de la inmigración. 'Es gente joven que tiene conocimientos para poder practicar un aborto', asegura Enguix, quien además estima una disminución de estas intervenciones en la población nacional. Coincide con él Antonio Ferrer, ginecólogo de la clínica Oeste de Valencia: 'Es verdad que el 60% de los abortos son solicitados por mujeres inmigrantes.

En cambio, hay especialistas que no mantienen esta opinión, ya que los foráneos 'no tienen información ni recursos', según advierte una ginecóloga de Rocafort.

El director de la clínica Acuario, además, explica que existen dos tipos de perfiles de mujeres que deciden someterse a estas operaciones: 'Son jóvenes a las que les falla el método anticonceptivo o lo olvidan por cualquier motivo. Y en se gundo lugar, mujeres adultas con exceso de confianza que, de repente, les ha llegado el estado de embarazo.' Sin embargo, también puede interpretarse como una simple cuestión de comodidad. Vicente Ferrer, ginecólogo de Ontinyent, cree que todas las mujeres que abortan lo hacen 'porque les viene mal tener un hijo, lo que les rompería su esquema de vida, además de mermar su nivel económico'.

Las técnicas abortivas practicadas en la Comunidad para acabar con la vida de un feto, según Enguix, abarcan 'desde lo natural hasta lo más agresivo: la intervención quirúrgica con la más alta tecnología'. Incide en que, si no hay más remedio, la paciente se ha de someter a este último procedimiento.

La legalización del aborto ha contado siempre con la firme oposición de un amplio sector de la sociedad. Un prestigioso gabinete de abogados de Valencia pone el dedo en la llaga. El único supuesto que permite interrumpir un embarazo a partir del tercer mes de gestación es que haya peligro de salud psíquica y física para la madre.

Esto, según las mismas fuentes, abre las puertas al aborto indiscriminado: 'El peligro lo pueden sacar de la manga; muchas alegan que acabarían en mal estado psíquico, algo que en realidad no ocurriría.'


El número de abortos aumentó en España un 9 por ciento en sólo un año


El número de interrupciones voluntarias del embarazo aumentó un 9 por ciento en  2000 con respecto al año anterior, pasando de 58.399 a 63.756, según los datos facilitados ayer por el Ministerio de Sanidad. Ante el incremento de los abortos entre las adolescentes, Celia Villalobos recomendó el uso de preservativos, al tiempo que criticó la utilización inadecuada que en muchos casos se hace de la píldora del «día después».

En un año los abortos en España aumentaron un 9 por ciento. Los datos que ayer aportó el Ministerio de Sanidad se refieren al año 2000, en que se produjeron 63.756 interrupciones voluntarias del embarazo, frente a 58.399 en el año anterior. Un año más, según el comunicado del Ministerio, el perfil de la mujer que interrumpe voluntariamente su embarazo corresponde al de una persona soltera, de entre 20 y 30 años, con un nivel de instrucción de segundo grado (primer y segundo ciclo), asalariada, sin hijos, que no ha sufrido abortos anteriores, con un embarazo de ocho semanas o menos y que, por riesgo materno, aborta en un centro extrahospitalario privado.
Con estos datos, la tasa de aborto (número de mujeres que interrumpen su embarazo por cada 100.000 en edad fértil) en España se sitúa en 7,14. Por Comunidades Autónomas, esta práctica ha aumentado sobre todo en Murcia, Baleares, Asturias y Cataluña, mientras que en Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Ceuta y Melilla ha disminuido ligeramente.
PREOCUPACIÓN POR LAS JÓVENES

Cabe destacar el aumento «año tras año» de la tasa de abortos entre las adolescentes, que en 2000 se situó en 7,49 frente a 6,72 en 1999. Entre las menores de 20 años, el mayor número de abortos se atribuye a la existencia de un riesgo para la salud de la mujer. Asimismo, se pone de manifiesto un aumento significativo del número de quienes no han acudido a un centro de planificación familiar en los dos años anteriores al aborto, al tiempo que cada vez hay más adolescentes que se informan en centros públicos sobre el aborto.

EMBARAZOS NO DESEADOS
Ante este incremento en las interrupciones voluntarias del embarazo entre las más jóvenes, la  ministra de Sanidad, Celia Villalobos, llamó la atención sobre el gran número de embarazos no deseados entre las adolescentes «que acaban en aborto, lo que no es un placer para ninguna mujer», informa Efe. En este sentido, y teniendo en cuenta también los casos de sida entre mujeres jóvenes heterosexuales, recomendó el uso del preservativo. Tras mostrarse «profundamente respetuosa» con todas las opiniones éticas y religiosas, quiso dejar claro que la tarea de la  Administración es atajar un problema «real». Y los datos demuestran -añadió- que «se está bajando la guardia y como responsable sanitario tengo que decir: joven, si tienes relaciones sexuales, utiliza  el preservativo, y a aquellos que desde el punto de vista moral entienden que no deben tenerlas, yo les respeto», ya que ese comportamiento «me parece tan moderno y actual como el contrario». Villalobos no quiso dejar pasar la oportunidad para referirse al uso inadecuado que en muchos casos se hace de la píldora del «día después». En este sentido, fue tajante al afirmar que es una  «irresponsabilidad pensar hoy hago lo que quiero y mañana me tomo una pastilla».

 


Noticias
NuevOrdeN