David Cameron da por fracasado el multiculturalismo en Reino Unido
12-03-11
El primer ministro británico, David Cameron, ha sentenciado que el multiculturalismo ha fracasado en Reino Unido porque la política de tolerancia de los anteriores gobiernos laboristas ha convertido a los jóvenes en objeto vulnerable del radicalismo islámico.
En su primer discurso como jefe de Gobierno sobre las causas del terrorismo que anida en las sociedades occidentales, pronunciado en el marco de la conferencia de seguridad de Munich, el dirigente conservador ha subrayado que el Estado debe confrontar y no confraternizar con las organizaciones islámicas que se muestran ambiguas ante los derechos humanos universales, incluidos los de las mujeres y el respeto a otros credos. "Necesitamos menos de la tolerancia pasiva de los últimos años y más de un liberalismo muscular activo", ha afirmado
El diagnóstico de Cameron sobre la necesidad de "construir un sentido de identidad nacional y local más fuerte" está en la misma línea de las críticas que la canciller alemana, Angela Merkel, lanzó cuatro meses atrás contra la resistencia a integrarse que presentan ciertos sectores de la comunidad musulmana de su país. El multiculturalismo ha supuesto "una fracaso completo" en Alemania, dijo la canciller
Las palabras de Cameron han sido criticadas desde sectores musulmanes de la sociedad británica que se sienten victimizados y por representantes de la oposición laborista a causa de su coincidencia en el tiempo con una marcha de la ultraderechista Liga para la Defensa de Inglaterra, que ha congregado a tres millares de activistas en las calles de Luton. Esa localidad, próxima a Londres y una de las más deprimidas del Reino Unido, es escenario habitual de enfrentamientos entre jóvenes de origen paquistaní afectos a las proclamas del Islam radical y grupos de tinte neofascista. Allí residió Taimour Abdulwahab al Abdaly, el refugiado iraquí que el pasado diciembre se inmoló con una bomba en el centro de Estocolmo. Luton también fue la última escala de los terroristas que sembraron la muerte en el transporte público de Londres en 2005. Los cuatro miembros de esa célula que perpetró la primera oleada de atentados aquel verano en la capital británica eran ciudadanos británicos que nacieron y se criaron en Reino Unido.
A esa realidad ha aludido David Cameron cuando ha anunciado un escrutinio más severo sobre los grupos musulmanes que utilizan subvenciones públicas para difundir el mensaje del islamismo radical. "Juzguemos a esas organizaciones de la forma adecuada ¿Creen en los derechos humanos fundamentales, en la igualdad de todos ante la ley, en la democracia? ¿Alientan la integración o el separatismo?", ha planteado el primer ministro británico.
Aunque el político tory ha intentado trazar una clara distinción entre el islam como religión y lo que describió como "extremismo islamista", su discurso no fue bien acogido por el Consejo Musulmán Británico. "Confiábamos en que el nuevo gobierno de coalición (conservadores y liberaldemócratas) aportaría un cambio de énfasis en la política antiterrorista, pero de nuevo la comunidad musulmana es tratada como el centro del problema y no como parte de la solución", manifestó su secretario general, Faisal Hanjra.
El diputado laborista por Luton Richard Howitt, que intervino en la contramanifestación organizada en la ciudad frente a la marcha de la Liga para la Defensa de Inglaterra, ha declarado que el ataque de Cameron contra el multiculturalismo "supone una rendición ante la ideología de extrema derecha que no distingue entre las ideas moderadas y las fundamentalistas y socava el respeto y cooperación entre la gente de diferentes confesiones".
Para el primer ministro, sin embargo, los esfuerzos de integración deben de ir acompañados de una actuación muchos más severa ante los grupos radicales: "Europa -ha concluido en Munich- debe saber reconocer lo que pasa en el interior de las fronteras de nuestros propios países
La desigualdad Racial sigue presente en el Reino Unido tras 30 años de leyes
por la igualdad racial.
26-09-07
La Comisión por la Igualdad Racial [Commission for Racial Equality (CRE)]
recomendó al Primer ministro Gordon Brown en su ultimo informe, tras el cual
se desintegra tras 30 años de actividad, que debe hacer de la integración de
los inmigrantes una prioridad nacional.
Según afirman, la división entre grupos raciales en el país es mayor que
nunca. El informe advierte que el Gran Bretaña continua siendo un lugar de
“desigualdad, exclusión y aislamiento”
“La simple realidad es que a pesar de los progresos realizados, si eres
miembro de una minoría en el Reino Unido tienes más probabilidades de ser
parado por la policía, recibir una peor educación, recibir peor tratamiento
medico, cobrar menos, vivir en una vivienda de menos categoría, y ser
discriminado de muchas formas” afirmo Nick Johnson, el director de la CRE.
“El lenguaje puede haber cambiado, pero la realidad es que la desigualdad
racial esta viva y coleando” El informe afirma que la segregación, tanto
residencial, socialmente y en el trabajo esta creciendo. Para lograr una Gran
Bretaña integrada afirman que necesita haber “igualdad para todos los sectores
de la sociedad, interacción entre todos los sectores de la sociedad y
participación por parte de todos los sectores de la sociedad”
“El extremismo, tanto político como religioso, aumenta cuando la gente se
siento desilusionada y desconectados unos de otros”. “El que la gente viva
vidas “paralelas” supone un riesgo de que surja la división y el conflicto”
La Comisión por la Igualdad Racial estableció en su ultimo informe las
prioridades para la organización que la absorbe, la Comisión por la Igualdad y
los Derechos Humanos [Commission for Equality and Human Rights (CEHR)].
Entre sus recomendaciones incluye hacer una mayor reflexión y debate sobre la
identidad y nacionalidad en el currículo escolar, erradicar la “discriminación
institucional” en el servicio de prisiones y encontrar nuevos esquemas de
financiación para las autoridades locales de los lugares donde tengan lugar
cambios rápidos de poblaciones.
Así mismo, la CRE publicó un informe por separado, muy critico con los
departamentos del gobierno al respecto de las relaciones raciales, afirmando
que ningún departamento del gobierno ha hecho que sus empleados cumplan
efectivamente el Ley de Relaciones Raciales (Race Relations Act) para evitar
la discriminación, y es por ello que los abogados de la CRE emprenderán
acciones legales contra 15 departamentos y agencias gubernamentales por
incumplir esta ley, entre los cuales se incluyen las ramas de salud,
educación, agricultura, comercio, defensa y el Ministerio de Interior y el de
Asuntos Exteriores.
Para prohibir la discriminación racial en los lugares públicos, la vivienda y
el empleo, los sucesivos gobiernos británicos aprobaron una serie de Leyes de
Relaciones Raciales en 1965, 1968, y 1976. La Ley de Relaciones Raciales de
1976 revocó las anteriores y creó la Comisión para la Igualdad Racial, un
organismo administrativo responsable de aplicar la política de igualdad de
oportunidades recogida en la Ley.
En el lado positivo, la CRE afirma que ha habido progresos significativos
desde que entro en vigor el Ley de Relaciones Raciales en 1974
“Hace unas décadas era aceptable poner un letrero en una casa en venta o en
una pensión donde dijese que no se aceptaba “A negros, Irlandeses o perros”
Esta institución teme que el asunto de la igualdad racial pierda prioridad en
la agenda política cuando la Comisión por la Igualdad Racial sea absorbida por
la Comisión por la Igualdad y los Derechos Humanos. “Nos preocupa que haya
presión respecto a enfocarse en otos asuntos y que la CHRE no sea tan robusta
en el terma de la igualdad racial como nosotros hemos sido.
Según sus encuestas, el 80% de los británicos piensan que gente de un entorno
diferente encajarían bien en su área de residencia.