La hipocresía de SOS Racismo y Movimiento
Contra la Intolerancia
El violador boliviano del Parque del Oeste de Madrid les decía a sus víctimas
mientras las violaba que "los españoles me han hecho mucho daño y me tengo que
vengar". Esta motivación claramente racista por parte del grupo de amerindios
que agredía a parejas españolas exclusivamente por su nacionalidad, color de
piel, tradición, cultura e ideosincrasia no es motivo para que ni SOS Racismo
ni Movimiento Contra la Intolerancia hayan condenado este crimen de odio
racial. Para SOS Racismo esto constituye "unos actos delictivos, de
violaciones, es decir de violencia donde los componentes y la motivación no es
la direfencia en el color de la piel, cultura, etnia, origen nacional, sino el
poder del hombre sobre la mujer mezclado con transtornos psicológicos [...]
por lo tanto es violencia sexista y no racista". Y así lo ha expresado esta
organización a través de un correo electrónico a un ciudadano que les preguntó
su parecer y del que nos ha llegado copia a través de un lector. También hemos
sabido que Movimiento Contra la Intolerancia, negocio oenegero de Esteban
Ibarra, ni tan siquiera se ha dignado a responder a una consulta similar.
Probablemente estas dos organizaciones tampoco consideren un crimen de odio
racista el apuñalamiento que sufrió ayer en la estación de metro Arturo Soria
de Madrid una joven de 21 años estudiante de enfermería, a manos de un grupo
de cuatro moros.
En el caso de SOS Racismo, un 66% de sus recursos económicos procede de
subvenciones públicas, y Movimiento Contra la Intolerancia también recibe gran
cantidad de fondos públicos, aunque esta organización no publica el porcentaje
que éstos suponen sobre el total de sus recursos. Esta dependencia del dinero
público hace que estas no sean organizaciones NO gubernamentales, sino más
bien dependientes del gobierno. Es por esto que exigimos la retirada de toda
subvención pública a estas dos organizaciones que manipulan las noticias
considerando sólo casos de racismo o crímenes de odio racial los cometidos
exclusivamente contra extranjeros en España. Cuando las víctimas son españolas
que sufren el odio racial de los extranjeros, estas dos entidades ni tan
siquiera tienen la decencia de emitir un comunicado condenando esos crímenes
como lo que son, crímenes racistas, por lo que esto constituye una grave
discriminación hacia esos casos. Y considerándose estas organizaciones
adalides ellas mismas contra la discriminación y la intolerancia, vendiendo de
ellas esta imagen y cobrando subvenciones públicas a este propósito, resulta
que discriminan por motivos de color de piel y nacionalidad a las víctimas de
actos de racismo que ellos no denuncian exclusivamente por perjuicios
raciales.
Su monopolización del término "racismo" hace que no se considere crimen de
odio racial ninguna agresión que sufra un español por el color de su piel o
por su nacionalidad, con el consiguiente perjuicio que esto conlleva a las
víctimas de este tipo de delitos.
Por todo esto, desde aquí animamos a partidos políticos, representantes
sociales, entidades y sociedad en general a una campaña de presión para que
las subvenciones públicas les sean retiradas a estos que discriminan en nombre
de la no-discriminación. Asímismo, también animamos a la interposición de
querellas y demandas contra esta gente por el mismo motivo que ellos suelen
presentarlas: discriminación en base a raza y nacionalidad, puesto que no
condenan ni denuncian los casos de racismo en que los españoles son las
víctimas.